La Placenta: Un Vínculo Sagrado Entre la Madre y el Bebé

20.11.2025

La placenta es el primer hogar de tu bebé, el puente que lo nutre, protege y sostiene durante la gestación. Desde un punto de vista biológico, es un órgano único que se forma a partir de la misma carga genética del bebé, siendo su reflejo más exacto.

¿Qué es la Placenta?

La placenta es un órgano que se crea dentro de otro órgano. Tiene la peculiaridad de que se crea en el propio cuerpo, que convive un tiempo limitado pero de vital importancia para nuestra supervivencia (y la del bebé) y que después del nacimiento deja de estar en el cuerpo. Además, la placenta es genéticamente exacta a tu bebé. Es decir, son como gemelos idénticos que van creciendo al mismo tiempo.

Las funciones de la placenta son vitales tanto para mamá como para criatura. Esta se encarga de llevarle oxígeno al bebé, pero también de analizar meticulosamente qué nutrientes necesita para poder entregárselos. También es capaz de expulsar todas esas sustancias de deshecho que tu bebé ya no necesita.

Tiene dos caras: la cara del bebé y la cara de mamá. La cara del bebé es suavita y brillante, y es ahí donde se encuentra el cordón umbilical que conecta con él. El lado que está en contacto con la mamá o persona gestante es más rugoso y se encuentra adherido a la pared del útero donde se conecta con la circulación de esta. Es tan fascinante que su complejo sistema permite mantener separados los sistemas circulatorios de las dos partes, pero a la vez se encuentran tan sincronizados que permite el intercambio de gases.

La placenta es el órgano que permite el intercambio de oxígeno, nutrientes y desechos entre la madre y el bebé, asegurando su desarrollo intrauterino. Además, actúa como una glándula endocrina temporal, produciendo hormonas esenciales como la progesterona y los estrógenos, que mantienen la gestación y regulan el equilibrio materno-fetal.

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Ubicación y Emociones

La placenta puede estar ubicada en la cara anterior o posterior del útero.

Es cierto que la criatura puede recibir las emociones en forma de sensaciones pero es precisamente la placenta la encargada de filtrar todas estas hormonas eliminando en la medida de lo posible la “toxicidad” que pueden llevar. En la mayoría de los casos no pasa nada si hay una época de tristeza, de un duelo, de circunstancias que no habrías elegido que coincidieran con la gestación de tu bebé, porque además de esa emoción vas a sentir muchísimas otras a lo largo de 9 meses. Sin embargo, es conveniente consultar con una profesional si sientes que esta tristeza te sobrepasa y limita.

Solicitar la Placenta en el Hospital

Efectivamente puedes pedir la placenta en el hospital para llevarla a tu casa. Pero pedirla no garantiza que te la vayan a dar. Para muchos hospitales la placenta es un mero residuo biológico del que deshacerse. Se olvidan por completo que puede estar asociado creencias espirituales y culturales que merecen ser respetadas.

Yo recomiendo no esperar al momento del parto. Lo más prudente sería tener esta conversación con la matrona y/o obstetra que sigue tu embarazo para poder tener información sobre la predisposición del hospital a este tema. Aunque te digan que sí te entregan la placenta, solicítalo en tu plan de parto, que deberías entregar en el Servicio de Atención al Paciente antes de tu fecha de parto. Pide que te sellen una copia con la que te quedes tú. Creo que el plan de parto es un herramienta indispensable que todas deberíamos presentar. Siempre.

En el caso de que te digan que no, puedes realizar una solicitud de entrega de placenta que debes llevar al Servicio de Atención al Paciente de ese hospital. Igual que con el Plan de Parto, lleva copia y que te la sellen.

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¿Qué se hace con la placenta después del parto?

Una vez que se ha alumbrado la placenta hay que mantenerla refrigerada dentro de las 4 primeras horas. Si se va a encapsular enseguida, se puede mantener en el frigorífico. Si se va a tardar más de dos días en encapsularla hay que congelarla. Si se va a guardar para realizar otro ritual que no implique su consumo también se debe congelar hasta el día del rito. Lo mejor es conservarla en un tupper de cristal o de cerámica.

Rituales con la Placenta Alrededor del Mundo

Hay distintos rituales de placenta que se practican alrededor del mundo porque en estas culturas se les otorga un significado especial. Desde centro energético o chakra a ángel guardian, hay multitud de interpretaciones. En las siguientes líneas quiero mostrar de forma resumida algunos de ellos alrededor del mundo.

  • La placenta en Chile: Los partos en los pueblos originarios mapuches son asistidos por una partera de la comunidad que hace una “lectura” de la placenta cuando la madre la alumbra. Como decía, una vez envuelta la placenta era enterrada al lado de un árbol nativo o se entierra y se planta un árbol sobre ella. A la vez que se le entrega a la tierra se le agradece haber protegido a la criatura.
  • La cultura rapa nui de Isla de Pascua: La cultura rapa nui de Isla de Pascua establece un paralelismo entre la tierra y la placenta. La placenta vendría a ser la tierra que ha sido hogar del bebé durante la gestación. Cuando se alumbra se realiza una ceremonia para cortar el cordón umbilical entierra para plantar encima un árbol o planta. Dependiendo del crecimiento de esa planta se podrá interpretar el modo de ser de esa personita.
  • La placenta en Costa Rica: En Costa Rica la placenta es envuelta en papel por las parteras y se deposita bajo tierra junto a cenizas de una hoguera. Se piensa que así se protege a la madre de
  • La placenta en Indonesia: En Indonesia, la placenta es vista como un hermano espiritual del bebé que le protege o ángel guardian. Recordemos que su material genético es idéntico. El cuerpo físico de este “angel” muere pero su espíritu acompaña a esa persona toda su vida para protegera. Por eso se le da ese tratamiento especial que se merece: es bañada en agua de flores y sellada en la cáscara de un coco para ser envuelta en paños sagrados y enterrada en la puerta de la casa junto a oraciones escritas en papel y buenos deseos. Cada luna nueva y luna llena se les realiza ofrendas.
  • La placenta para la cultura Maorí (Nueva Zelanda): La palabra maorí que se usa para designar a la placenta es «whenua». Significa “Tierra”. Entierran la placenta porque, tal y como dice la antropóloga Noemí Villaverde Maza “refleja la visión filosófica maorí de que la tierra, al igual que la placenta, proporciona nutrición física, emocional, espiritual e intelectual y satisface todas las necesidades de la humanidad”.
  • La placenta para la cultura achuar en Perú: Entre los achuar (Perú), la placenta es la casa del niño. Después del parto, la placenta se entierra y se convierte en una forma sin ocupante. La misma antropóloga nos explica que cuando muere el jefe de familia se tienen que mudar de casa todos los habitantes porque el alma de éste también se va para reocupar su placenta bajo tierra (su antigua casa).
  • La placenta en China: En China se deseca y se procesa para poder ser ingerida. Se usa como parte de su medicina puesto que se le atribuyen propiedades fortalecedoras. De la ingesta de placenta o placentofagia hablaré más adelante.
  • La placenta en España: A lo largo de toda la geografía española encontramos rituales para la placenta que consisten en enterrarla o lanzarla al mar. Difieren entre sí en el lugar donde se entierra, la forma de hacerlo, el tratamiento previo…

En todas ellas hay una cosmovisión donde la placenta es algo mucho más trascendental que algo material.

Rituales de la Placenta: ¿Qué se puede hacer con la placenta después del parto?

Como decía antes, el nacimiento lotus consiste en dejar el cordón umbilical sin cortar hasta que de forma natural se desprende del ombligo del bebé. Esto tarda entre 3 y diez días en suceder. Para ello se lava con agua la placenta por el lado más rugoso, que es el de la madre y después se seca suavemente con una toalla. Después se le da la vuelta (queda arriba el lado brillante, que es el del bebé) y se pone en una cesta cubierta con una toalla, entremetida o pañal. Se suele salar por los dos lados para evitar malos olores. A la mezcla de sal se le pueden poner mezcla de hierbas y flores secas, que se van cambiando los días posteriores hasta que se desprende el cordón.

Una vez que la placenta se ha alumbrado y toda la sangre que contenía el cordón ha vuelto a la criatura, se esperan unas 12h para quemar el cordón. Quien opta por este método lo hace en forma de ritual puesto que sienten que es una forma menos abrupta de cortar el vínculo con la placenta, tal y como ocurre con el nacimiento lotus.

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