Embarazo Después de un Aborto: Miedos y Cómo Superarlos
Por ese motivo, no sirve de mucho prepararse para lo malo, porque lo único que conseguirás es minarte por dentro y que esas semanas de incertidumbre las pases con una gran ansiedad. No tengo la menor duda de que estás haciendo todo lo que está en tu mano para que todo salga bien, pero desafortunadamente, hay cosas que no dependen de nosotros. No tiene por qué volver a pasar lo que ya te ha ocurrido antes, es una cuestión de probabilidad y por mucho que intentes controlarlo, no depende de ti.
Depende del momento en el que se haya producido el aborto, tus miedos irán “increscendo” a medida que se aproxime la semana del aborto. Para poder sobrellevar tu embarazo de una manera más saludable, puedes marcarte pequeños objetivos a corto plazo. Después del día de la beta positiva, y hasta que te den el alta en la clínica de Reproducción (alrededor de la semana 10 o 12 dependiendo de tus circunstancias), generalmente se suelen hacer varias ecografías. Primeramente, el eco de confirmación y posteriormente alguna otra para comprobar que todo está en orden.
¿Qué es el Aborto Espontáneo?
El aborto espontáneo, también conocido como aborto natural o aborto involuntario, es la pérdida involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Además, un aborto espontáneo también es la pérdida de un feto con un peso inferior a los 500 gramos.
Si la pérdida gestacional se produce en etapas posteriores, no se considera un aborto, sino un parto prematuro, aunque también puede terminar con la muerte del feto.
El aborto espontáneo es la interrupción involuntaria de la gestación por la pérdida del embrión o del feto antes de la semana 20 de embarazo. También se considera aborto espontáneo la pérdida de un feto con un peso inferior a los 500 gramos.
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Cuando el aborto se produce en un estado de gestación más avanzado, pasa a llamarse muerte fetal intrauterina. Según las estadísticas, los abortos espontáneos se producen en el primer trimestre de embarazo y, en muchas ocasiones, la mujer ni siquiera es consciente de que estaba embarazada.
El aborto espontáneo es bastante frecuente en la población, ya que entre el 10 y el 20% de los embarazos no llegan a término. Aún así, el aborto puede derivar en serias consecuencias para la salud tanto física como mental de la mujer, pues se trata de una situación dramática para quienes desean ser padres.
La recuperación de la mujer después de un aborto suele tardar varias semanas. Normalmente, la menstruación tiene lugar entre cuatro y seis semanas después de haberse producido la pérdida gestacional. Lo realmente difícil en estos casos es recuperarse emocionalmente y no entrar en depresión. El aborto supone un duro golpe para la futura mamá, no solo por los sentimientos de pérdida, sino también por los bruscos cambios hormonales a los que se ve sometida en un período de tiempo muy corto.
No hay que tener miedo ni vergüenza a la hora de pedir ayuda después de un aborto. Existen grupos de apoyo y terapias de pareja especializadas para este tipo de situaciones.
Tipos de Aborto Espontáneo
Podemos distinguir diferentes tipos de aborto natural en función de los siguientes factores:
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- Esporádico vs. recurrente: en función de si el aborto ha ocurrido de forma puntual o si han tenido lugar varios abortos. Esto sería lo que denominamos aborto de repetición.
- Clínico vs. subclínico: en función de si el aborto ocurre en estadios avanzados o si ocurre de forma muy temprana, es decir, cerca del momento de la implantación. Este último es el que se conoce como aborto bioquímico o microaborto y la mujer lo suele confundir con una menstruación.
- Anembrionado vs. embrionado: en el primer caso, no es posible apreciar el embrión dentro del saco gestacional por ecografía, lo cual se conoce como huevo huero. En el segundo caso, sí se observa embrión pero éste ha detenido su desarrollo. Esto tipo de aborto también se denomina aborto retenido o aborto diferido.
- Completo vs. incompleto: en función de si se consigue eliminar todo el contenido uterino tras el aborto o, por el contrario, aún quedan restos fetales dentro del útero.
Causas del Aborto Espontáneo
Entre las causas que pueden llevar a la pérdida gestacional, encontramos aquellas relacionadas con el feto y las que atañen a la futura madre. Las comentamos a continuación:
- Causas fetales: los fallos cromosómicos en el feto son una de las principales causas por las que el desarrollo embrionario puede detenerse.
- Causas maternas: las alteraciones en la cavidad uterina, las infecciones y algunas enfermedades autoinmunes o endocrinas, como la celiaquía o la diabetes, son también razón de pérdida fetal.
Las complicaciones propias del embarazo pueden terminar en un aborto espontáneo. Sin embargo, lo cierto es que la gravedad de estas complicaciones aumenta cuando existen factores de riesgo como los que detallamos a continuación:
- Una dieta incorrecta o insuficiente. La alimentación es un factor que se debe cuidar mucho durante el embarazo.
- Cuando la futura mamá es fumadora o bebe alcohol.
- Si existe algún tipo de desequilibrio hormonal.
- Padecer algún tipo de infección de transmisión sexual.
- Problemas de salud como, por ejemplo, enfermedades cardíacas congénitas, enfermedades renales o enfermedades de la tiroides.
- Tener una fiebre alta.
- Tener un DIU colocado en el momento en que tuvo lugar la concepción.
Síntomas de Amenaza de Aborto
Aunque una mujer puede tener ciertos síntomas o signos de aborto, no siempre se va a producir la pérdida gestacional. La amenaza de aborto es simplemente un aviso de que este riesgo existe. Estos son los síntomas que pueden hacer sospechar un inminente aborto:
- Sangrado vaginal abundante y con coágulos
- Aparición de dolores desconocidos o molestias poco comunes de intensidad medio-alta.
- Dolor abdominal y cólicos fuertes.
- Fiebre.
- Debilidad.
Cuando una mujer presenta cualquier señal de amenaza de aborto, debe contactar de inmediato con especialistas para poder poner solución a tiempo y que la amenaza no se convierta en un aborto.
Tratamiento del Aborto Involuntario
En caso de amenaza de aborto, lo más indicado es el reposo en cama y sedantes uterinos. También en algunos casos se da progesterona, aunque algunos estudios científicos no acaban de ponerse de acuerdo sobre su eficiencia.
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Si finalmente se produce el aborto, en principio no es necesario ningún tratamiento específico. Simplemente, el feto y todas las estructuras gestacionales son expulsados a modo de pérdida de sangre. Si esto no sucede, será necesario proceder a la evacuación por medio de un curetaje o legrado uterino.
El legrado se lleva a cabo con anestesia, dilatando el cuello del útero y extrayendo los restos de tejido que hayan podido quedar retenidos. También existen casos en los que se acaba de inducir el aborto con medicamentos, como el Misoprostol para provocar contracciones uterinas, las cuales ayudarán a eliminar los restos abortados.
Esto es lo que se conoce como aborto farmacológico. También es importante analizar si la madre ha padecido alguna infección como la toxoplasmosis o la rubeola, las cuales pueden causar alteraciones fetales que lleven a la pérdida gestacional.
Otras enfermedades que se deben tener en cuenta cuando se busca el embarazo, por su posible relación con el aborto, son las anomalías uterinas o las enfermedades inmunológicas. Por otra parte, es fundamental llevar una vida sana, con una dieta equilibrada, evitando los excesos y haciendo ejercicio moderado. Además, se debe acudir a todas las revisiones gestacionales marcadas por el ginecólogo y seguir con disciplina sus indicaciones.
Consejos para Superar el Miedo Durante un Nuevo Embarazo
La posibilidad de volver a perder un embarazo es estremecedora para quienes han pasado por ello. Quizá el momento más difícil sea cuando te acerques a la semana de gestación en la que perdiste a tu bebé. Pasada esta fecha, muchas mujeres se sienten aliviadas y esperanzadas, si bien muchas otras siguen teniendo miedo en semanas posteriores. Como decíamos antes, lo importante es que aún con miedo, sigues persiguiendo tu deseo de ser madre.
Por desgracia las emociones no son algo que podamos controlar completamente a nuestra conveniencia. Sin embargo, a continuación te ofrecemos cinco consejos que te ayudarán a mantener a raya tu miedo a sufrir un aborto espontáneo si te quedas embarazada de nuevo.
- Consulta todas las dudas que tengas con tu ginecólogo. Es normal que te preguntes qué hacer. El profesional está ahí para resolver tus preguntas y ayudarte a cuidar tu embarazo.
- Expresa cómo te sientes con personas cercanas. Comparte tus emociones con ellas y explícales que es normal cómo te sientes, que con el tiempo te sentirás mejor pero que ahora es importante para ti que te escuchen.
- Practica la relajación. Si ya conoces alguna técnica de relajación te animamos a que la incorpores a tu rutina. En el caso de que no conozcas ninguna, es un momento estupendo para plantearse la posibilidad de realizar yoga, meditación o algún tipo de ejercicio relajante.
- Comprométete con un estilo de vida saludable. Comer bien, dormir, practicar ejercicio, no consumir tabaco o alcohol, puede ayudarte a tener una mayor sensación de control sobre tu embarazo. Esto es algo que puedes hacer por ti misma y por el bienestar de tu bebé.
- Busca ayuda profesional. Cuidar tu estado emocional siempre es buena idea. Ahora bien, si la principal motivación para ello es evitar un aborto, conviene que sepas que no existe evidencia clara para determinar que el estrés pueda afectar a la pérdida de un embarazo. En cualquier caso, el cuidado emocional, incluso recibir ayuda profesional, es muy importante para sentirte mejor durante tu embarazo y el posparto.
El Impacto Psicológico del Aborto
Desde el punto de vista físico, no suele haber ningún obstáculo que impida la concepción después de un aborto espontáneo. Pasada la cuarentena, cuando el organismo vuelve a ovular, ya está preparado para volver a concebir. Sin embargo, desde el punto de vista psicológico es otra cuestión ya que el aborto suele dejar heridas emocionales difíciles de cerrar.
El aborto natural puede representar una crisis vital, tanto en la vida de la mujer como de su pareja. Se trata de una pérdida importante, por lo que muchos necesitan atravesar una etapa de duelo. Cada caso es diferente, aunque como norma, solemos necesitar una media de seis meses para procesar la pérdida y recuperarnos de las heridas emocionales. No obstante, el dolor no tiene fecha de caducidad.
La mujer que ha perdido un embarazo no ha sido madre oficialmente, pero lo ha sido en su corazón porque ha amado a ese hijo que no llegó a nacer. Eso implica que necesita pasar por todas las etapas del duelo, desde el shock y la negación hasta la negociación, la tristeza, la ira y finalmente aceptación. Durante ese tiempo podrá recuperarse emocionalmente, descansar y procesar la experiencia que ha vivido, incluyéndola en su historia vital.
Cada mujer es diferente, por lo que atravesará por estas etapas a su propio ritmo. De hecho, en la recuperación influyen muchas otras variables, desde si ha vivido duelos previos hasta el apoyo que reciba de su pareja. En muchos casos el dolor por la pérdida se mezcla con miedo y ansiedad, el temor a no poder tener más hijos o la sensación de culpabilidad al pensar que quizá fue su culpa por no haber tomado las precauciones necesarias.
Es importante que la mujer sane para que no arrastre esos temores a su nuevo embarazo ya que el estrés afecta la capacidad para concebir y el desarrollo del bebé en el útero. Por tanto, cada mujer debe conectar consigo misma y determinar cuándo está preparada para volverlo a intentar.
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