Muerte Fetal: Causas y Factores Asociados

25.10.2025

La muerte fetal es una de las complicaciones más traumáticas que puede sufrir una mujer durante el embarazo o en el momento del parto. El fatal desenlace puede tener consecuencias a nivel fisiológico y psicológico.

¿Qué se entiende por muerte fetal?

En primer lugar, debemos diferenciar el concepto de aborto espontáneo y muerte fetal. Conceptos temporales que parten de las 20 primeras semanas o posteriores para su diferenciación. Así, dependiendo del grado de desarrollo del feto, la muerte fetal se cataloga como muerte fetal temprana, muerte fetal tardía y muerte fetal a término. De las semanas 20 hasta la 27, entre la 28 - 36 y de la semana 37 en adelante. En las 20 primeras semanas hablaríamos de aborto espontáneo.

De otra, a nivel legal dejar de utilizar la palabra feto implica que el bebe sobreviva a las 24 horas siguientes tras el parto. Por lo que la muerte fetal incluye los supuestos de parto y las horas siguientes al mismo.

Causas de la Muerte Fetal

Las causas de muerte fetal pueden ser endógenas, exógenas o fortuitas o una suma de todas. A la hora de buscar una clasificación debemos atender sus factores. Las causas de la muerte fetal, es decir, la muerte de un feto en el útero antes de su nacimiento, pueden ser diversas y a menudo no se puede determinar la causa exacta en todos los casos.

Aunque es muy difícil determinar una causa única de la muerte fetal, si el niño nace ya muerto algunas de las posibles causas de la muerte fetal pueden incluir:

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Muerte Fetal: Causas cuando el niño nace muerto

  • Problemas con la placenta: La placenta es esencial para proporcionar nutrientes y oxígeno al feto. Si hay problemas con la función de la placenta, como placenta previa, desprendimiento prematuro de placenta o insuficiencia placentaria, el feto puede no recibir suficiente oxígeno y nutrientes, lo que puede llevar a la muerte fetal.
  • Problemas genéticos o cromosómicos: Algunas anomalías genéticas o cromosómicas pueden ser incompatibles con la vida fetal y pueden llevar a la muerte antes del nacimiento.
  • Defectos de nacimiento: El niño no puede desarrollarse correctamente por algún problema a nivel genético, se da entre un 15 y un 20 % de los casos.
  • Malformaciones estructurales: Algunas malformaciones congénitas graves pueden ser incompatibles con la vida fetal y pueden llevar a la muerte antes del nacimiento.
  • Restricciones del crecimiento: El bebé viene muy pequeño o crece lento. También puede ser un problema durante el parto.
  • Infecciones

Muerte fetal: Causas del fallecimiento durante el parto:

En cambio, si el niño fallece en el momento del parto, las causas más comunes son:

  • Complicaciones del cordón umbilical: En ocasiones, el cordón umbilical puede enrollarse alrededor del cuello del feto (prolapsos del cordón) o puede haber nudos en el cordón umbilical que pueden dificultar el suministro de oxígeno y nutrientes al feto.
  • Infecciones maternas: Algunas infecciones maternas pueden afectar al feto y causar su muerte. Estas infecciones pueden incluir la toxoplasmosis, rubéola, citomegalovirus, herpes y listeriosis, entre otras.
  • Rotura uterina: Se da cuando se da una pérdida de la pared del útero. Puede ser provocada por el exceso de oxitocina en el momento del parto.
  • Uso inadecuado de instrumental médico: Cuando las herramientas utilizadas para el alivio expulsivo se utilizan demasiado pronto pueden provocar la muerte del niño.

Factores externos de muerte fetal

Nos referimos, por ejemplo, al grado de desarrollo de la sanidad de un país o factores biológicos puros.

Por ejemplo, es fácil entender que los niveles de mortalidad varían por países, pero es menos conocido que los índices son similares en las fases tempranas en todos los países, independientemente de los profesionales médicos.

Los primeros momentos del feto son clave, conforme va madurando si viabilidad es mayor, así como la posibilidad de recibir un tratamiento adecuado.

Síntomas previos a la muerte fetal

Para evitar la muerte fetal se hace un seguimiento normal del embarazo. Para prevenirlo, se debe estar especialmente atento a antecedentes de abortos espontáneos, movimiento del feto, ritmo cardíaco, pérdida de líquido amniótico, dolor abdominal intenso o sangrado vaginal entre otros.

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Síntomas comunes de muerte fetal

Cualquier anomalía debería activar protocolos de especial seguimiento. Por ello, ante cualquier alarma se debe acudir de forma inmediata a urgencias para determinar el motivo o causa. Entre los diagnósticos más frecuentes o factores de riesgo encontraremos:

  • Enfermedades congénitas o defectos de nacimiento.
  • Patologías de la madre como colectasis, diabetes mellitus, pre-eclampsia u otras relacionadas con órganos vitales y el funcionamiento normal del cuerpo.
  • Restricciones del crecimiento.
  • Problemas de placenta o restricciones del crecimiento intrauterino o relacionados biológicamente con el mismo embarazo, así como rotura uterina en el momento del parto.
  • Lesiones durante el embarazo o uso inadecuado de instrumental médico. Así como lesiones pasadas.
  • Infecciones bacterianas en placenta, feto o madre. Así como trastornos del desarrollo relacionados con los anticuerpos.
  • Problemas con el cordón umbilical durante el embarazo o momento del parto por compresión.
  • Edad de la madre superior a 35 años.
  • Seguimiento inadecuado del parto: Macrosomía fetal subvalorada.

Prevención de muerte fetal: Pruebas y Exámenes médicos

Muchos de estos, aparecen en el historial médico de los padres o son detectables durante el embarazo. La mayoría de pruebas están enfocadas a los anteriores, entre los que destacan:

  • Examen pélvico de cuello uterino.
  • Ultrasonido abdominal o vaginal con el objetivo de verificar el grado de desarrollo del bebé, posible sangrado, etc.
  • Cardiotocografía en reposo de frecuencia cardíaca del feto.
  • Ecografía para obtener imágenes del feto en tiempo real.
  • Análisis genéticos y sanguíneos.
  • Otras

En un segundo grupo estarían comprendidos los relacionados con la muerte fetal en el momento del parto por complicaciones o por deficiente atención antes o durante.

¿Qué sucede tras la muerte fetal?

Una muerte fetal no suele representar riesgo inmediato para la mujer a nivel físico. Dependiendo del caso los factores de riesgo van a hacer necesaria medicación para forzar el parto o extraer el feto mediante cesárea de urgencia, así como procedimientos para eliminar cualquier tejido restante en el útero.

La autopsia por muerte fetal

Los casos de muerte fetal generan incomprensión en el entorno. Por ello,se aconseja acompañamiento psicológico. El sentimiento de culpa, los antecedentes y su nexo tras la autopsia, junto con la incomprensión del “ya tendrás otro” son difíciles de digerir. Especialmente en un caso de negligencia médica por muerte fetal.

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Se debe indicar que la autopsia por muerte fetal no es obligatoria, pero nos va a permitir saber la causa de la muerte fetal, además de tener un mejor duelo. Muchas muertes fetales no encuentran explicación.

Negligencia médica y muerte fetal: ¿Cómo actuar frente a estos casos?

No existe el embarazo perfecto. Si bien, no es fácil digerir y descubrir tras la autopsia que pudo deberse a la falta de la diligencia debida por los profesionales médicos. Al dolor familiar se suma el desconocimiento de las causas y la falta de atención especializada en los hospitales. Esta autopsia por la muerte del bebe permite a los padres iniciar un proceso legal indemnizatorio por muerte fetal frente al centro sanitario o los profesionales.

Si decide presentar una reclamación por muerte fetal ejerciendo una acción por negligencia médica al feto, puede encontrar en nuestro despacho un abogado especialista en negligencias médicas al feto que le brindarán una consulta gratuita para conocer los detalles y viabilidad de su caso.

Se debe estudiar la información del embarazo para determinar si nos encontramos ante una negligencia médica al feto culposa por acción o no observación de los protocolos médicos.

Los supuestos a analizar son los de negligencia, impericia, imprudencia o violación de la lex artis en la atención médica o en la asistencia clínica durante el embarazo o en el momento del parto. Se pretenderá en la mayoría de los casos una acción por daño moral en base a la deficiente atención ante las complicaciones fetales, junto con una investigación de los hechos.

Casos más comunes de muerte fetal

Como abogados especialistas negligencias médica hemos tenido que tratar casos cuyo resultado había sido la muerte del feto. Algunas de las más relevantes son:

  • Una rotura uterina que pasó inadvertida.
  • Un bebé que falleció tras realizar una cesárea.
  • El uso de una ventosa demasiado pronto.

Recuerde que existen plazos de tiempo muy cortos para reclamar, y que la justicia no se interrumpe ni ante una situación psicológica de duelo como la que pasan los familiares en estos momentos.

Casos clínicos

Se presentan 2 casos de muerte fetal y se realiza una revisión de la etiología y los factores asociados.

Caso 1

Gestante de 27 años, con antecedentes de reflujo vesicoureteral y espina bífida oculta, que acude por muerte fetal intrauterina en la 36 + 2 semanas. Ecográficamente corresponde con 30-31 semanas y se evidencia oligoamnios grave. Se trata de una mujer controlada por retraso del crecimiento. En la ecografía del tercer trimestre, semana 33-34, presentaba un decalaje de 3-4 semanas con el Doppler de cordón normal.

Se realizan los siguientes estudios: analítica general, normal; grupo y Rh materno, A+; Coombs indirecto, negativo; grupo y Rh fetal, O+; estudio de trombofilia, normal; anticoagulante lúpico, anticardiolipina y ANA, negativos; cariotipo fetal, 46 XY; radiografía fetal, normal; serología, negativa; test de Kleihauer, negativo; autopsia fetal, desarrollo pondoestatural inadecuado para la edad gestacional (peso, 1.525g [percentil menor de 3]), y estudio de la placenta, placenta con áreas de infarto (peso, 215g).

Se estimó la causa de la muerte fetal anteparto secundaria a insuficiencia placentaria.

Caso 2

Primigesta de 22 semanas, sin antecedentes personales de interés, que acudió a urgencias generales por fiebre de 1 día de evolución (37,5-39ºC), sin ninguna otra sintomatología acompañante. La exploración fue normal. Refería un viaje a Lanzarote la semana previa. Se instauró tratamiento con paracetamol y fue dada de alta. Varios días después acudió a urgencias de ginecología por persistencia del proceso febril, acompañado de náuseas, vómitos, diarrea y cefalea. Ecográficamente la actividad cardíaca fetal era negativa y se evidenciaba ascitis fetal. No presentaba alteraciones morfológicas asociadas.

Para la inducción del parto se administró misoprostol vía vaginal, tras la expulsión se practicó legrado uterino y se administró gammaglobulina anti-D por tratarse de una gestante Rh negativo.

Se aplicó el protocolo de muerte fetal: sedimento, urocultivo y cultivo vaginal, normales; analítica general, leucocitosis con desviación izquierda; anticoagulante lúpico, anticardiolipina, ANA, normales; cariotipo fetal, 46 XY; test de Kleihaüer, negativo; Coombs indirecto, negativo; serologías: TORCH (toxoplasma, rubéola, citomegalovirus y herpes), parvovirus B19, varicela zóster, Coxsackie, Leptospira, negativas; hemocultivos, positivo a Listeria monocytogenes; radiografía fetal, normal; autopsia fetal, mínimos focos de necrosis peribronquial. En el estudio hepático y esplénico se observaron colonias bacterianas positivas para Giemsa y metenamina. Autólisis visceral generalizada. Peso, 560g; estudio de la placenta, villitis, intervillitis y corioamnionitis aguda inespecífica. La causa de la muerte fetal fue la infección fetal por Listeria.

Factores de riesgo de la muerte fetal intrauterina

Hay múltiples factores de riesgo de la muerte fetal intrauterina, la mayoría de ellos no son controlables por los obstetras. La restricción del crecimiento fetal y la prematuridad, junto con la tendencia a repetir el mal resultado fetal de la gestación anterior, tienen gran influencia en la muerte fetal anteparto.

La muerte fetal sigue siendo un problema con una incidencia nada desdeñable.

Los factores que influyen en el aumento de riesgo de la muerte fetal residen en la interacción entre la madre, la placenta y los factores fetales. Además hay factores de origen desconocido que no es posible identificar con los medios actuales.

Factores maternos

Engloban enfermedades concomitantes con la gestación y otras enfermedades propias del embarazo: diabetes mellitus, que incrementa 2,5 veces el riesgo de pérdida fetal10; hipertensión arterial o preeclampsia; hemoglobinopatías; isoinmunización Rh; síndrome antifosfolípido; trombofilias hereditarias, aunque su asociación es inconstante6; edad materna mayor de 35-40 años4,11,12 o menor de 20 años; obesidad13, y rotura uterina4. Finalmente, es más común en las razas no blancas5.

La madre puede estar expuesta a factores externos, modificables o no, que influyen también en el riesgo de muerte fetal, como el consumo de tabaco, alcohol y drogas como la cocaína. El tabaco se ha asociado a muerte fetal temprana y bajo peso al nacer14,15, y se estima como factor de riesgo cuando se fuman más de 10 cigarrillos al día2. Lumley y Oliver15 realizaron una revisión que analizaba los efectos de intervenciones que promovían el abandono del hábito tabáquico durante el embarazo. Observaron que el abandono del tabaquismo reducía la probabilidad de bajo peso al nacer y de prematuridad. Los datos referentes al alcohol son controvertidos. Algunos autores afirman que aumenta el riesgo de muerte fetal por lesión directa y también por bajo peso, y otros no encuentran asociación5,16,18. La cocaína se asocia a prematuridad, bajo peso, desprendimiento prematuro de placenta y muerte fetal6,12. El mecanismo de acción es desconocido, pero se sabe que disminuye el flujo sanguíneo placentario produciendo hipoxia fetal5.

Los factores externos no modificables son las infecciones y los traumatismos. Las infecciones TORCH, Listeria, parvovirus B19, Coxsackie, Leptospira, sífilis y varicela zóster, pueden causar muerte fetal. Los traumatismos son causa rara pero importante de muerte fetal, produciendo más frecuentemente un desprendimiento prematuro de placenta, laceración o rotura uterina. El traumatismo directo sobre el feto es muy raro5.

Factores fetales

Entre éstos se incluyen, en primer lugar, las malformaciones, las alteraciones genéticas, que en muchas ocasiones no se detectan en los análisis convencionales6, y las infecciones, como la del primer caso clínico presentado. Se ha estudiado la influencia del sexo fetal y de la gestación múltiple y los resultados son controvertidos5; sin embargo, la edad gestacional y el bajo peso fetal tienen una gran influencia.

Los fetos pequeños para la edad gestacional se definen como menores del percentil 10 o 2 desviaciones estándar bajo la media. Estos fetos tiene un riesgo aumentado de muerte fetal19, sobre todo si son pretérmino20. De la misma manera, el grupo de nacidos con mayor morbimortalidad neonatal corresponde a los que asocian prematuridad y bajo peso.

En Guipúzcoa, este grupo de riesgo es del 3,7-4,3%. La mortalidad neonatal de este grupo es de 36,0-40,7/1.000. Los recién nacidos de bajo peso para la edad gestacional son el 6,1-7% de los nacidos de más de 500g y representan el 55-76,5% de los fallecimientos en período neonatal7,8.

El crecimiento normal del feto está genéticamente predeterminado y es modulado por factores fetales, maternos y externos. Los fetos con crecimiento intrauterino retardado tienen mayor riesgo de un mal resultado a corto y a largo plazo21.

El desarrollo anormal de las vellosidades y/o la defectuosa invasión del trofoblasto altera el paso de nutrientes y desechos, y perturba la dinámica del flujo de sangre en la placenta. Es importante el momento en el que se produzcan estas alteraciones22. Si ocurren desde el primer trimestre, una interferencia importante en la angiogénesis da lugar a un fracaso en la adherencia de la placenta y, por lo tanto, a un aborto. Si la interferencia es menos grave, la placenta se desarrolla de una manera subóptima, el trofoblasto únicamente invade la porción decidual del miometrio, los vasos del útero no se transforman en vasos de baja resistencia23,24 y la hipoxia de la placenta da lugar a infartos placentarios, obliteración de vellosidades fetales y fibrosis que incrementará la resistencia al flujo sanguíneo25-28, lo que implicará un déficit en el traspaso de nutrientes desde el inicio de la gestación. Esto puede manifestarse ecográficamente con alteraciones en el flujo de los vasos fetoplacentarios y de los vasos uterinos, restricción fetal del crecimiento, conducta fetal anormal, alteraciones del ritmo del corazón, descenso de la producción del líquido amniótico, muerte fetal, o como la combinación de todo lo anterior. Si la alteración dinámica del flujo de la sangre es menos grave, es probable que se establezcan mecanismos de compensación que eviten la muerte fetal, aunque debe tenerse en cuenta que la descompensación puede ocurrir en cualquier momento, por lo que se precisa una vigilancia exhaustiva de estos fetos.

Las mujeres que tienen un mal resultado en la primera gestación -feto pequeño para la edad gestacional, pretérmino o feto muerto- presentan un riesgo aumentado de tener el mismo resultado en embarazos posteriores. La tendencia a repetir el resultado es bien conocida, no así la causa de dicha tendencia y se estima que supone un aumento del riesgo de 2-10 veces en mujeres con una muerte fetal previa2,29,30. También supone un aumento de riesgo de tener un parto pretérmino31 y bajo peso en la segunda gestación4.

Surkan et al2 observaron que la incidencia de muertes fetales en la segunda gestación es de 2,4/1.000 nacidos entre las mujeres cuyos primeros fetos fueron a término y con adecuado peso fetal, frente a 19/1.000 nacidos cuyos primeros fetos fueron pretérmino y pequeños para la edad gestacional. Podría pensarse que la restricción del crecimiento fetal es un proceso etiológico de la muerte fetal.

Según Surkan, analizando el resultado de la primera gestación ajustado por edad gestacional (a término/pretérmino) observaron que tras haber tenido una muerte fetal en la primera gestación, la probabilidad de tener una segunda muerte fetal estaba aumentada sólo en los pretérmino, pero no en los fetos a término. Estos resultados se obtienen en los fetos de 28 semanas o más, por lo que no son extrapolables a los fetos de menos de 28 semanas.

Llama la atención que el riesgo de muerte en la segunda gestación es menor cuando el primero nació muerto (7,6/1.000) que cuando nació vivo con bajo peso y pretérmino (19/1.000). Las causas que correlacionan estas tendencias no están claras. Esto puede deberse a que en el primer caso, la probable etiología de la muerte es múltiple, incluyendo causas que no dependen de la restricción del crecimiento y que, por lo tanto, podría no tener tendencia a repetirse (infecciones, malformaciones, etc.). Sin embargo, tras haber tenido un feto prematuro y de bajo peso para la edad gestacional se presupone una alteración, probablemente funcional placentaria, que podría tender a repetirse en una segunda gestación.

La influencia sociodemográfica en la muerte fetal fue analizada por Hodnett32, que realizó una revisión con más de 11.000 mujeres a las que ofreció asesoramiento, orientación (nutrición, descanso, estrés, drogas o alcohol) y ayuda concreta (traslado a consulta, ayuda en el hogar), y apoyo emocional. El apoyo social a embarazadas de alto riesgo no se asoció con mejorías en ningún resultado médico, pero sí en factores psicosociales inmediatos (ansiedad prenatal, disconformidad con el control prenatal, etc., excepto la depresión puerperal). Por lo tanto, aunque nadie duda de la utilidad de la información y del apoyo social, según el resultado de este trabajo, es probable que por sí solos no sean suficientes para contrarrestar los efectos de la pobreza y de la desventaja social en la prematuridad, el bajo peso o la muerte fetal.

Factores placentarios

Engloban el desprendimiento prematuro de la placenta, el prolapso de cordón, la rotura prematura de membranas4, y anormalidades estructurales o funcionales en la implantación3.

Después de una muerte fetal, y de cara al siguiente embarazo, se considera de gran utilidad un consejo genético y reproductor informando a la pareja de las posibles repercusiones para gestaciones posteriores que se considerarán de alto riesgo y donde los controles serán más exhaustivos que los de un embarazo normal. En este consejo, se analizan los factores fetales, placentarios y maternos que hayan podido influir en la muerte fetal intrauterina5.

Estadísticas

La muerte fetal supone más de la mitad de las muertes perinatales en países desarrollados1 y su incidencia es de 3-6,7/1.000 nacidos de más de 500g2-4. En Guipúzcoa, la incidencia de muertes fetales es de 2,8-3/1.000 nacidos de más de 500g7,8, ligeramente por debajo del rango encontrado en los artículos revisados2-4.

En Estados Unidos la mortalidad fetal ha disminuido mucho en los últimos años. En 1950 la tasa de muertes fetales era de 18-20/1.000 nacidos, sin embargo, en 2000, la tasa ha disminuido hasta 6,7/1.000 nacidos.

Tabla Resumen de Causas y Factores de Riesgo

Factor Causas/Condiciones
Maternos Diabetes mellitus, hipertensión, preeclampsia, hemoglobinopatías, isoinmunización Rh, síndrome antifosfolípido, trombofilias hereditarias, edad materna avanzada/temprana, obesidad, rotura uterina, consumo de tabaco/alcohol/drogas, infecciones (TORCH, Listeria, parvovirus B19, etc.), traumatismos.
Fetales Malformaciones, alteraciones genéticas, infecciones, edad gestacional, bajo peso fetal, restricción del crecimiento intrauterino.
Placentarios Desprendimiento prematuro de placenta, prolapso de cordón, rotura prematura de membranas, anormalidades estructurales/funcionales en la implantación.

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