Tamaño normal del saco gestacional a las 6 semanas
La gestación precoz anormal sigue constituyendo una situación clínica, en ocasiones compleja, a la que debe enfrentarse el ginecólogo. La ecografía se ha convertido en un arma diagnóstica fundamental en este contexto clínico.
En el presente trabajo se pretende revisar, de modo somero y con visión práctica, el papel de la ultrasonografía en el diagnóstico y manejo de la gestación precoz anormal.
Gestación Precoz Normal
Para poder interpretar correctamente los hallazgos ecográficos en la gestación precoz anómala, resulta de vital importancia conocer los hallazgos en la gestación de curso normal. En este sentido, un conocimiento detallado de la embriología y una mínima experiencia en la práctica de la ecografía transvaginal resultan fundamentales.
Esto es así porque, aun en el caso de no conocer la edad gestacional según amenorrea, la identificación de ciertas estructuras embrionarias y su correlación con el tamaño del saco gestacional nos pueden orientar respecto a la edad de la gestación.
Las estructuras embrioanatómicas visibles por ecografía transvaginal son: decidua, saco gestacional, corion, vesícula vitelina y embrión. No hay que olvidar que el cuerpo lúteo es visible en más del 90% de las gestaciones precoces.
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La primera estructura visible es el saco gestacional que puede identificarse ya con 2-3 mm de diámetro a las 4-5 semanas de amenorrea. Suele localizarse como un área anecoica en el espesor de la decidua y habitualmente de localización excéntrica. Se delimita de la decidua por un lado hiperecogénico que corresponde al corion precoz. Suele crecer a ritmo de 1 mm por día.
La vesícula vitelina (VV) o saco de Yolk es la primera estructura visible en el interior del saco gestacional. Se identifica como una estructura quística redondeada, de pared fina, dentro del saco cuando éste alcanza los 6-8 mm, a partir de las 5,5 semanas de amenorrea. Siempre es visible con sacos de más de 10 mm de diámetro. Crece a un ritmo de 1 mm por semana hasta alcanzar 6 mm en la semana 10 y regresa a partir de entonces; no es visible ya a las 12-13 semanas.
Poco después es identificable el embrión, como una estructura ecogénica de unos 2-3 mm, junto a la vesícula vitelina. Su longitud cráneo-caudal (LCC) crece a ritmo de 1 mm por día, aproximadamente. El latido cardíaco puede detectarse casi desde el momento en que el tubo cardíaco empieza a latir.
Sin embargo, se ha observado que hasta en un 10-20% de los embriones con LCC < 5 mm en gestaciones de curso normal, el latido cardíaco no es apreciable. Su identificación certera es lo único que permite establecer de modo definitivo la viabilidad de la gestación.
Estudios longitudinales demuestran que el ritmo cardíaco se incrementa con la edad gestacional, pasando de 100-115 latidos/min a las 5-6 semanas a 140-150 latidos/min a las 9-10 semanas.
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Respecto al cuerpo lúteo, como ya se ha mencionado, es identificable en más del 90% de las ocasiones. Su apariencia puede ser variada y su tamaño no cambia sustancialmente durante las 10 primeras semanas; posteriormente regresa y queda como una estructura residual en el ovario hacia las 13 semanas.
El empleo del Doppler para evaluar la circulación en la gestación precoz también se ha estudiado. Se ha analizado la circulación lútea, la circulación útero-placentaria, la circulación vitelina y la circulación embriofetal, y se han establecido los patrones de normalidad para todas ellas. Esto permitirá no sólo un estudio anatómico, sino también, en alguna medida, funcional de la gestación precoz.
Tabla 1: Hallazgos ecográficos en la gestación precoz normal
| Estructura | Hallazgos ecográficos | Edad gestacional aproximada |
|---|---|---|
| Saco Gestacional | Área anecoica en la decidua | 4-5 semanas |
| Vesícula Vitelina | Estructura quística redondeada dentro del saco gestacional | 5.5 semanas (saco de 6-8 mm) |
| Embrión | Estructura ecogénica junto a la vesícula vitelina | A partir de 5.5 - 6 semanas |
Desarrollo del embrión a las 6 semanas
Durante la semana seis de embarazo, el embrión implantado en el útero empieza a crecer de manera muy rápida. Todos sus órganos empiezan a desarrollarse a partir de estructuras primitivas.
Aunque al inicio de la sexta semana de embarazo el embrión aún es muy pequeño (mide unos 2-4 mm), empieza a sufrir grandes cambios y a aumentar su tamaño rápidamente.
Al final de la semana 6 de embarazo, el feto ya medirá alrededor de 5-6 mm y podrá verse en una ecografía.
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Estas medidas corresponden a la longitud cráneocaudal (LCC), que es la longitud desde la cabeza hasta el final de la columna vertebral.
Además, el corazón de este pequeño bebé también empieza a formarse durante esta semana 6 de embarazo. Solamente tiene dos vasos sanguíneos, pero ya empieza a latir de manera muy enérgica.
El corazón del feto late muy rápido, mucho más que en un adulto. En la primera ecografía, es posible escuchar el latido cardíaco a unas 150 pulsaciones, lo cual es totalmente normal.
El aspecto del embrión durante la semana 6 de embarazo es un poco extraño, su cabeza es muy grande y aparece encorvada hacia su cuerpo.
El evento del desarrollo embrionario más importante durante esta sexta semana es la formación del corazón primitivo, el cual empieza a latir y bombear la sangre por todo el cuerpo del feto.
El tubo neural, a partir del cual se forman el cerebro y la médula espinal, se empieza a cerrar. En la parte media del embrión se esboza un intestino, origen de todo el aparato digestivo. En el interior del embrión empieza la formación de los pulmones y las fibras musculares. Se forman los primordios del ojo y del oído, que se observan como unas manchas negras a ambos lados de la cabeza. Las extremidades no se aprecian bien, pero aparecen unas pequeñas protuberancias que formarán los brazos en primer lugar y, posteriormente, las piernas.
Durante esta etapa embrionaria se forman la mayoría de órganos de todo el cuerpo. Por tanto, existe una mayor susceptibilidad a sufrir malformaciones en el feto si la mujer sigue unos hábitos de vida poco saludables o no se cuida desde el inicio de su embarazo.
La placenta todavía no se ha formado del todo y el cordón umbilical aún no aporta el alimento necesario para el desarrollo del feto. Este aporte nutricional viene dado por la vesícula vitelina, un anexo embrionario que desaparecerá cuando se forme la placenta.
Tamaño del saco gestacional
Cuando se habla de embarazo, uno de los momentos más emocionantes y cruciales es la formación del saco gestacional. El saco gestacional es una estructura fundamental en el desarrollo temprano del embarazo. Se forma dentro del útero poco después de la fertilización exitosa del óvulo por el espermatozoide.
En sus primeras etapas, el saco gestacional contiene al embrión, pero su función no se limita solo a proporcionar espacio para el nuevo ser.
La medida del saco gestacional es una parte vital del seguimiento prenatal temprano. Permite a los médicos y a las futuras mamás obtener información crucial sobre el desarrollo del embarazo.
Durante las semanas 4 y 5 de gestación, el saco gestacional suele medir alrededor de 2 a 4 milímetros de diámetro. En la semana 6, normalmente el saco gestacional aumenta su tamaño hasta aproximadamente los 5 o 6 milímetros.
Cuando llegamos a la semana 7 y el saco gestacional continúa creciendo. Alcanza un tamaño de unos 7 milímetros y medio. Durante la semana 8, el saco gestacional tiene un diámetro aproximado de 8 milímetros y medio. En la semana 10, el saco gestacional ya mide casi 11 milímetros, su tamaño máximo. Su crecimiento continuo es fundamental para el desarrollo del embrión y, en última instancia, del feto.
El seguimiento ecográfico del saco gestacional es una práctica muy extendida en la atención prenatal temprana. Estas ecografías proporcionan una información muy valiosa sobre la progresión del embarazo y la salud del embrión.
Gestación Precoz Anómala
Como ya se ha comentado, aproximadamente una cuarta parte de las gestaciones precoces clínicamente reconocidas tienen una evolución anormal o son anómalas de inicio, como la ETG o la gestación ectópica.
Desde el punto de vista clínico, las pacientes pueden presentarse asintomáticas al diagnóstico o realizarse el diagnóstico tras una manifestación clínica, habitualmente una hemorragia vaginal o dolor pélvico.
Las diferentes formas clínicas de la gestación precoz anómala son la amenaza de aborto, el aborto diferido, el aborto completo/incompleto y la gestación ectópica.
Tamaño de la vesícula vitelina y riesgo de aborto
Se ha observado que un tamaño anormal de la vesícula vitelina, especialmente si es anormalmente grande, está asociado con un elevado riesgo de aborto espontáneo (70%). Se ha demostrado que la VV no supera los 5 mm en gestaciones normales, por lo tanto, un aumento de este tamaño es indicador precoz de un mal pronóstico en el embarazo.
En algunos casos pueden surgir complicaciones. A partir de la sexta semana de embarazo, si la ecografía no muestra la presencia del feto, esto indica la existencia de un embarazo anembrionario, en el que se forma un saco gestacional vacío sin un embrión en su interior. Las causas más habituales del embarazo anembrionario están relacionadas con una división celular anormal y una baja calidad del esperma o del óvulo.
El desprendimiento del saco gestacional puede ocurrir por la aparición de un hematoma en su interior. Los síntomas típicos de un desprendimiento incluyen la presencia de cólicos, tanto leves como intensos y sangrado vaginal, que puede variar desde un tono marrón hasta un rojo intenso.
Sin embargo, si el saco vitelino persiste más allá del primer trimestre del embarazo, puede ser una señal de posibles complicaciones que a menudo resultan en un aborto espontáneo.
Amenaza de aborto
Desde el punto de vista clínico, se entiende por amenaza de aborto toda aquella situación de hemorragia vaginal en una mujer gestante antes de las 20 semanas de gestación. La mayoría de ellas se producirán en las 12 primeras semanas.
En este grupo deben incluirse, en principio, situaciones como gestación viable amenazada (embrión vivo), aborto diferido, aborto completo o incompleto, gestación ectópica y ETG, ya que todas ellas pueden manifestarse inicialmente con hemorragia vaginal.
Ya se ha señalado que, una vez identificado el latido cardíaco embrionario en una gestación precoz asintomática, la probabilidad de aborto final es inferior al 5%. Sin embargo, si se produce una amenaza de aborto con hematoma retrocorial esta probabilidad se eleva al 15%.
En las gestaciones amenazadas con embrión vivo pueden aplicarse los mismos criterios que sobre la FCE, el saco gestacional, la vesícula vitelina y la LCC que en la gestación no amenazada.
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