Las Apariciones de la Virgen de Fátima a los Niños Pastores

26.10.2025

A una hora y media de Lisboa, en el santuario de Fátima, uno de los santuarios marianos europeos que más peregrinos recibe al año, dio lugar a una de las apariciones de virgen en Europa.

La Virgen de Fátima, también llamada Nuestra Señora del Rosario de Fátima es una advocación de la Virgen María. Este centro mariano de peregrinación evoca las apariciones de la Virgen a los tres pastorcillos, Lucia, Francisco y Jacinta, que se produjeron en 1917 y se reconocieron en 1930. El lugar era una propiedad rural llamada Cova de Iría y pertenecía a los padres de Lucía, quienes la donaron al santuario.

El año 1917 fue especial. Europa estaba en guerra. El domingo 13 de mayo, en un pueblo escondido de la Serra do Aire en el centro de Portugal. Serán seis las apariciones que tendrán los tres pastores hasta octubre: siempre en día 13, excepto en el mes de agosto, cuando del 13 al 15 son retenidos por autoridades del pueblo. Igualmente, la Virgen de Fátima aparecerá ante los tres niños el día 19.

En octubre de 1930, el obispo de Leiria declara las visiones dignas de fe, autorizando el culto a Nuestra Señora de Fátima. En todas sus apariciones la Virgen hizo un especial énfasis sobre el rezo del Rosario, y les pidió a los niños que cuando lo rezaran, después de cada misterio dijeran: ‘‘Oh Jesús perdónanos por nuestros pecados,líbranos del fuego infierno y lleva al cielo a todas las almas,especialmente las más necesitadas de tu Divina Misericordia’’. La Virgen también pidió la construcción de una capilla en el lugar de los hechos, hoy el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.

Así es como se originó el Milagro de Fátima, también conocido como el Milagro del Sol. Precisamente el sol fue el protagonista de este milagro, en el que varias personas que habían acudido a la Cova de Iría vieron como emitía una luz de varios colores e incluso vieron como zigzagueaba. Después de lo acontecido, la ropa y el suelo aparecieron repentinamente secos.

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El Papa Pío XI concedió el 1 de octubre de 1930 una indulgencia plenaria especial a los peregrinos de Fátima. Años más tarde, en 1942, Pío XII consagró la humanidad al Inmaculado Corazón de María.

La Basílica fue construida según un diseño del holandés Gerardus van Krieken y el arquitecto João Antunes prosiguió su construcción. La primera piedra fue bendecida el 13 de mayo de 1928 y la iglesia dedicada el 7 de octubre de 1953. Al año siguiente, el Papa Pío XII le concedió el título de basílica.

Los Tres Pastorcitos de Fátima

Los 3 pastorcillos contaron que la Virgen también les había hablado de la muerte prematura de sus dos hermanos pequeños y les dijo que Lucía permanecería en la tierra durante mucho tiempo. Y así fue. Francisco y Jacinta, murieron entre el año 1919 y 1920 de gripe. Lucía ingresó en el orden de las Hermanas de Santa Dorotea en 1925 y en 1948 pasó entre las Carmelitas del convento de Coimbra, donde permaneció hasta su muerte en 2005.

Lucía, Francisco y Jacinta eran tres primos que trabajaban como pastores del rebaño de la familia. El 13 de mayo de 1917 se encontraban con el ganado en el campo cuando les sorprendió una tormenta.

Los niños trabajaban como pastores en esta localidad y en esa fecha, la virgen les dijo que se les aparecería todos los días 13 a la misma hora de los siguientes meses. Como hemos visto, el día 13 fue importante en las apariciones de la virgen, en concreto, entre los meses de mayo y octubre que fue cuando se presentó frente a los niños. Por eso, en la actualidad, entre el 13 de mayo hasta el 13 de octubre es cuando más visitas acoge el santuario.

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Lucía dos Santos

Lucía Dos Santos nació el 22 de marzo de 1907 en el seno de una familia humilde de Aljustrel, un pequeño pueblo de pastores a 160 kilómetros de Portugal. Era la pequeña de siete hermanos, cinco chicas y un varón, lo que le permitía el lujo de ganarse los mimos y privilegios de su madre. A los seis años hizo su primera Comunión, donde recibió la primera caricia de su Santísima Madre. Durante la ceremonia, una vez recibida la Comunión, se dirigió a una capilla lateral de la Iglesia dedicada a una advocación de la Virgen.

Lucía fue la encargada de llevar a pastorear el rebaño desde 1915, ya que así lo requerían las necesidades de la familia. A partir de 1916 sus primos Jacinta y Francisco le empezaron a acompañar en esta misión. Durante el tiempo que duraban las apariciones, por ser la mayor de los tres, se encargaba de hablar con la Virgen.

A pesar de significar una gran alegría, las revelaciones también supusieron un fuerte sufrimiento para la joven vidente. Tachada de mentirosa y embustera, su madre le golpeaba e intentaba corregirla. Ante esta situación, Lucia, angustiada, llegó a plantearse la posibilidad de que las apariciones fueran obra del diablo.

Una vez terminadas las apariciones, Lucia quiso cumplir el mandato de la Virgen y empezó a asistir a la escuela para poder aprender a leer. Pero pasadas las apariciones, la situación de Lucia no dejaba de ser la de una vidente, y así era vista por todo el mundo. El recién nombrado obispo de Leiria estaba preocupado por su situación y buscó que dispusiera de una buena educación.

En el Colegio, la vida intensa de piedad le llevó a plantearse su vocación. En 24 de octubre de 1925, con 18 años, inició el Noviciado como Carmelita en Tuy. A fines de mayo de 1946, se le ordena volver a Portugal. Tan sólo volvió a Fátima para ocasiones especiales, como la visita del Papa Pablo VI o las de Juan Pablo II años más tarde.

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El 13 de febrero de 2005, poco antes de cumplir los 98 años, fallece en Coímbra con fama de santidad.

Lucía dos Santos era algo mayor que Jacinta y Francisco. Falleció en 2005 a los 98 años. Una existencia larga de servicio a Dios. Perteneció a la Orden de las Carmelitas Descalzas. El 17 de junio de 1921, con catorce años, ingresa en el colegio de las Hermanas Doroteas en Vilar en Oporto, para protegerla de los peregrinos que llegaban cada vez más a Cova da Iria y pretendían hablar con ella.

Cuatro años más tarde se trasladó a Pontevedra donde primero fue novicia y luego profesó como monja dorotea. Fue en este momento cuando tuvo una visión del Niño Jesús que señalaba el Inmaculado Corazón de María cercado por espinas, y se le pidió extender la devoción de realizar actos de piedad en reparación los primeros sábados de los cinco primeros meses del año.

El 15 de febrero de 1926, encontrándose en el patio del convento de Pontevedra, se le apareció de nuevo el Niño Jesús. Este edificio es conocido actualmente como el Santuario de las Apariciones.

El 13 de junio de 1929 tuvo una visión de la Santísima Trinidad y del Inmaculado Corazón de María en la capilla del convento de las doroteas de Tui, durante la cual la Virgen le comunicó que había llegado el momento de que el Papa realizase la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón en unión con todos los obispos del mundo.

Ya en la década de los cuarenta regresó a Portugal para ingresar en el Carmelo de Santa Teresa en Coímbra, donde profesó sus votos como carmelita descalza el 31 de mayo de 1949. Fue allí donde escribió dos volúmenes sobre sus memorias y las apariciones de Fátima.

Francisco Marto

Francisco Marto nace en Aljustrel, Fátima, el 11 de junio de 1908 y 9 días más tarde, el 20 de junio, es bautizado. Desde pequeño fue un joven de pocas palabras, tímido y reservado. Durante las apariciones, Francisco no podía escuchar lo que la Virgen decía, tan sólo podía verla. A pesar de ello, llamaba la atención la devoción y el recogimiento que presentaba.

Muy a menudo se retiraba discretamente de sus amigos para irse a rezar frente el Sagrario, donde podía pasar largas horas. En diciembre de 1918 cayó víctima de una neumonía, lo que le obligó a guardar cama durante meses. Vivió su enfermedad de forma heroica, siendo un gran ejemplo para su familia, quienes admiraban la profunda devoción y el espíritu contemplativo de un niño de apenas diez años.

Su cuerpo reposa en el interior de la basílica de Fátima, junto a su hermana y su prima. San Juan Pablo II lo beatificó el 13 de mayo del año 2000 en Fátima, frente a centenares de millares de fieles.

Jacinta Marto

Jacinta Marto nace en Aljustrel, Fátima, el 11 de marzo de 1910 y fue bautizada el 19 del mismo mes. Recibió la primera comunión en 1916, de mano del Ángel de la Paz. Le gustaba cantar y jugar. Era de constitución débil y poseía una gran sensibilidad que le permitió desarrollar gran admiración por la naturaleza y la creación. Adoraba a su familia.

Las apariciones de la Virgen provocaron en ella una gran felicidad y quedó cautivada por la belleza la Santísima Virgen. Más adelante, tomando el mandato divino que le había sido revelado, desarrolló una gran preocupación por la salvación de los pecadores y el desagravio al Corazón Inmaculado de María, que le llevaron a rezar insistentemente y realizar una la mortificación heroica.

En diciembre de 1918 cayó enferma víctima de una neumonía. Sufría mucha sed, pero decidió no quejarse y beber para ofrecer el sacrifico por la salvación de los pecadores. Su madre familia preocupada por la salud de su hija, ya que negaba cualquier cosa que le ofrecían para comer.

Estando en cama recibió una visita de la Virgen, que le anunció que pronto se llevaría a Francisco al Cielo. Jacinta pidió permanecer un tiempo más para poder continuar rezando por los pecadores. La Virgen le dijo que sería trasladada a un hospital, donde iba a sufrir mucho, ya que quedaría sola. Cuando falleció Francisco lloró mucho y no hacía otra cosa que pensar en él.

Jacinta contó a su prima que en una segunda aparición la Virgen le había revelado que moriría en Lisboa sin la compañía de su familia, pero que la Virgen iría a buscarle. Las primas se abrazaron conscientes de que tal vez era la última vez que podían hacerlo.

El cuerpo de Jacinta reposa en el interior de la basílica de Fátima, junto al de los otros dos videntes.

Las Apariciones de la Virgen

Fue el 13 de mayo de 1917 que la Madre Celestial apareció por primera vez en Fátima. Los niños jugaban y estaban construyendo una pequeña pared cuando de pronto vieron el destello de un rayo. Pensaron que se preparaba una tormenta y entonces agruparon las ovejas para llevarlas de vuelta a casa. Vieron otro rayo y poco después, bajo una encina, vieron una señora vestida de blanco y brillando más que el sol. Estaban tan cerca que esa misma luz les bañaba.

La Hermosa Señora dijo: "No tengáis miedo, no voy a haceros daño" - Lucía le preguntó "¿De dónde vienes?" - La Santísima Virgen dijo: "Vengo del Cielo, vengo a pediros que volváis aquí los trece de cada mes a la misma hora durante seis meses.

Después de unos instantes, la Santísima Virgen dijo: "Recen el Rosario por la paz del mundo todos los días.

Hubo nuevas apariciones en los días trece de los meses siguientes, hasta que se produjo la sexta y última aparición de Nuestra Señora. Un día lluvioso, el trece de octubre de 1917, la Dama se les apareció por sexta y última vez a los niños. Más de setenta mil personas estuvieron presentes esa tarde. Los niños eran los únicos que podían verla y declararon que se trataba de la Santísima Virgen María.

De pronto la lluvia paró y las nubes se separaron para mostrar el sol. El sol empezó a dar vueltas y parecía que se iba a caer - así lo atestiguaron muchas personas después.

Desde que veían a la Virgen, los niños comenzaron a rezar cada vez más y a esforzarse por alegrar los corazones de Jesús y su Madre. Los niños le pidieron a la Virgen que hiciera un milagro para que la gente les creyera y Ella les dijo que lo haría el 13 de octubre.

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