Dioses que Nacieron de una Virgen en la Mitología
A lo largo de la historia, diversas culturas han presentado deidades nacidas de vírgenes, un tema recurrente que refleja profundas creencias y valores sociales. En la mitología griega, Artemisa y Atenea destacan como diosas vírgenes, mientras que en otras culturas, como la egipcia, la diosa Isis presenta paralelismos interesantes con la figura de la Virgen María.
Artemisa: La Diosa Virgen de la Caza
Artemisa siempre es representada como una doncella joven, alta y vigorosa que viste una túnica corta hasta las rodillas, lleva arco y un carcaj. Suele estar acompañada de animales salvajes, sobre todo ciervos y liebres. Uno de los títulos más famosos de Artemisa es Agrotera, que significa Salvaje.
Se trata de un epíteto que define muy bien la naturaleza de esta divinidad, pues es entendida como una divinidad virgen dedicada a la caza. De hecho, en ningún mito aparece Artemisa sintiendo interés por varón alguno. En el Himno homérico a Afrodita se cuenta que es invulnerable al embrujo de la diosa «puesto que el arco es su deleite y la matanza de bestias salvajes en las montañas; también las liras y la danza, los gritos a toda voz y los bosques umbríos y las ciudades de hombres justos».
Vemos, por lo tanto, que se nos da una visión asalvajada de la diosa, incluso feroz. Pero también podemos ser testigos de un aspecto agradable de su naturaleza y es que muestra preocupación e interés por los cachorros de todos los seres vivos, tanto animales salvajes como animales. De aquí proviene su rol de diosa de los recién nacidos, a la que apelan las mujeres durante y el parto, y de dos de sus títulos: Locheia (la del parto) y Kourotrophos (nodriza de los pequeños).
Además, se trata de una diosa asociada a la vida de las mujeres y, por lo tanto, también se la relaciona con la luna. Hera también se ha visto representada por este astro y, en algunas ocasiones, se entienden estas diosas como contrarias, como es el caso de su enfrentamiento en la batalla de los dioses en la Ilíada.
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Las principales características de la Artemisa clásica es que se trata de una diosa fiera, valiente y hábil en la caza y en el manejo del arco. Pero, al mismo tiempo, no se trata de una divinidad marcial: no suele aparecer en las escenas bélicas mitológicas y, cuando lo hace, aparece siendo burlada o engañada. Como es el caso de la Ilíada, en el que Hera le golpea las orejas con su propio arco y acaba yendo tras su padre, llorando.
De forma general, Artemisa aparece en la mitología y en el imaginario popular como la diosa de la naturaleza salvaje y asesina de mujeres. Esta será una de sus función más importantes: agente de muerte. Algunas veces actuará en nombre de otro dios, otras por voluntad propia.
El Nacimiento de Artemisa y Apolo
Si queremos analizar los mitos alrededor de Artemisa, debemos empezar por el primero: el de su nacimiento y el de su hermano gemelo, Apolo. Su madre fue Leto, una de las numerosas amantes de Zeus.
Según la primera versión del Himno homérico a Apolo, Leto concibió a los gemelos divinos con Zeus, pero le fue muy difícil poder alumbrarlos. El primer impedimento que encontró fue que le costó encontrar un lugar para hacerlo, pues todas las ciudades temían ser el lugar en el que se alumbraría Apolo, que se esperaba que sería una dios excepcional, soberano tanto de dioses como de mortales.
Leto consiguió convencer a Delos para que la aceptaran al prometerles que sería el santuario principal de Apolo. Decidido el lugar, todas las diosas acudieron a atender el parto, con la gran excepción de Hera, que permanecía en el Olimpio reteniendo junto a ella a Ilitía, la diosa del nacimiento.
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Es por esto que Leto pasó nueve días y nueve noches sufriendo los dolores del parte sin llegar a alumbrar a los dioses. Esto siguió así hasta que la diosa mensajera Iris hizo llegar a Ilitía la promesa de ofrecerle un espléndido collar si acudía en ayuda a Leto. Con la diosa del nacimiento presente, Leto consigue dar a luz a sus hijos. Agarrada a una palmera, alumbró a Apolo en Delos; y a Artemisa en Ortigia. Aunque en esta primera versión Ortigia parece un segundo lugar, en las siguientes ambos nacen en Delos.
Según versiones posteriores, las dificultades de Leto por encontrar un lugar de parto se explican por la hostilidad de Hera, explicación que parece más natural dada la naturaleza de la esposa de Zeus. Según Calímaco, Hera envía a su hijo Ares y a la diosa Iris a ordenar a todos los lugares del mundo que no acogieran a la amante de su marido. Pero Delos se rebela contra la diosa e invita a la diosa Leto.
Apolodoro explica que Hera persiguió a Leto por toda la tierra hasta llegar a Delos, donde dio a luz a los mellizos. En esta versión, nace primera Artemisa y ayuda a su madre a alumbrar a Apolo. Esta versión es coherente con las celebraciones en Delos, pues el cumpleaños de Artemisa se celebraba un día antes que el de Apolo.
Por otro lado, Higino ofrece otra versión en la que Hera decreta que Leto no debía dar a luz en ningún lugar que fuera iluminado por la luz del sol y será perseguida por el dragón Pitón, que profetiza que dará a luz a un hijo que lo matará, pero Zeus acude en su ayuda al ordenarla a Bóreas (el viento del norte) que la lleve hasta Poseidón. Este la conduce hasta Delos y la cubre con olas durante un tiempo para aislarla de la luz del sol. Cuando días después del nacimiento, Apolo venga el trato de Pitón hacia su madre viajando al centro de Grecia y matándolo con sus flechas.
En cuanto a la isla de Delos, según algunas versiones posteriores, se trata de Asteria, hermana de Leto. Zeus, tras seducir y dejar embarazada Leto, se fijo en su hermana. Esta, sin embargo, no deseaba estar con él, por lo que huyó. Algunas de las versiones explican que acabó convertida en una isla: la isla de Delos.
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Mitos Distintivos de Artemisa
Los mitos más distintivos de la diosa están relacionados con las ninfas y doncellas de su séquito. La transgresora más famosa es Calisto. De hecho, te conté su historia en un capítulo anterior. Esta ninfa fue seducida por Zeus de una forma muy peculiar: adoptando la forma de la propia Artemisa. Calisto acepta las relaciones con su diosa y señora, sin saber que es Zeus quien está debajo del disfraz, y acaba embarazada.
Creyendo que no ha hecho nada malo, pues no ha perdido su castidad (entendida en la época), se desnuda frente a su señora para bañarse junto a ella y el resto de ninfas y Artemisa descubre así su embarazo. La diosa no razona con ella, impone su castigo de inmediato. Según algunas versiones, la convierte en oso y le dispara sus flechas. Sobrevive el tiempo justo para dar a luz a su hijo, Arcas, quien dio su nombre a Arcadia.
Aquellas ninfas que se dejan seducir o dejan de atender la cacería de Artemisa acaban siendo castigadas con crueldad por la diosa. Encontramos una historia posterior muy interesante, protagonizada por una fiel compañera de Artemisa: Britomartis.
En algunos pueblos e historias, no se la consideraba una compañera, sino otra de las historias de la propia Artemisa. Cuentan la versión más antigua, de Calímaco, que Minos, rey de Creta, estaba desesperadamente apasionado por ella y la persiguió por las colinas de la isla durante nueve meses. Ella se escondía lo mejor que podía a través de la propia naturaleza que conocía tan bien y, cuando se vio casi atrapada, decidió lanzarse al mar por un acantilado. Sin embargo, no murió: cayó en las redes de unos pescadores y, desde entonces, fue llamada Dictina (la dama de las redes).
En una antología de mitos posterior, aparece un añadido al relato. Para escapar de Minos, buscó refugio entre unos pescadores. Con la ayuda de uno de ellos, Andrómedes, viajó hasta Egina. Al final del viaje, este intentó violarla, pero consiguió escaparse del hombre saltando por la borda y escondiéndose en el bosque de la isla. Luego desapareció sin dejar rastro, pero apareció en su lugar una estatua suya en el santuario de Artemisa. Los eginetas fundaron su culto en el lugar en el que se hizo invisible, bajo el nombre de Afeya.
Seguramente se trata de que este nombre fuera el de una divinidad arcaica que acabó identificándose con Britomartis/Dictina y, posteriormente, a la propia Artemisa.
Venganza y Castigo
La mayoría de sus historias giran en torno a la venganza. De hecho, sus aventuras se inician poco después de su nacimiento, pues según algunas versiones ayudó a su hermano Apolo a matar al dragón Pitón de Delfos. Si bien la mayoría de veces se define a Artemisa como una asesinada de mujeres, contamos con varias historias en las que venga un agravio (una violación o intento de ello).
Por ejemplo, se cuenta que colaboró en la muerte de Ticio, divinidad de la lujuria desenfrenada que intentó violar a Hera o, según alguna versión, a la propia Artemisa. Una de sus historias más famosas seguramente fuera la de Orión, su único compañero de caza masculino que intentó propasarse con ella y acabó muriendo bajo sus flechas. Corrieron la misma suerte los Alóadas y Búfago.
Fue especialmente cruel con Acteón cuando la vio por casualidad mientras se bañaba en un manantial, pues lo transformó en venado y envió a sus perros para que lo cazaran. No siempre termina sus historias con la muerte. En otra versión de esta misma historia, menos conocida, su «castigo» es ser convertido en mujer.
Otro ejemplo es el de Alfeo, dios del río Peloponeso. Esta divinidad quiso intentar violarla aprovechando una fiesta nocturna que celebraba junto a sus ninfas, pero Artemisa ordenó que todas se cubrieran el rostro con lodo, resultando imposible que el dios la diferenciara.
No solo vengaba casos de abuso, sino que también castigaba cuando se negaban los honores apropiados en su culto o se la desdeñaban en cualquiera asunto. A ella o cualquier miembro de su familia. Por ejemplo, vengó a su madre de la soberbia de Niobe, hija de Tántalo. Esta titánide tuvo una gran descendencia y se mofó de que Leto solo tuviera dos hijos. Llegó hasta tal punto que le negaba a tributarle honores, diciendo que ella los merecía más que Leto. Como represalia, los dos hermanos mataron a su abundante descendencia. Apolo se encargó de los varanos y Artemisa de las mujeres.
Otra de las historias más famosas de la diosa gira entorno al jabalí de Calidón. Cuando Eneo, rey de Calidón, la olvidó cuando realizó los sacrificios a todos los dioses, decidió enviar a un jabalí enorme a asolar sus tierras. Tal era el daño que provocaba, que tuvieron que refugiarse tras las murallas de la ciudad y el pueblo empezó a morirse de hambre.
Hicieron llamar a los mejores cazadores de la zona, entre los que se encontraban algunos argonautas, Meleagro (hijo del rey) y una mujer: Atalanta. Aunque los hombres se negaron al ir a la caza con una mujer, el príncipe los obligó. Y suerte de ello, pues fue Atalanta quien hirió al jabalí con sus flechas y el príncipe quien lo remató. Y es que Atalanta no es otra que una heroína que fue criada y amamantada por la propia Artemisa en su forma de osa.
Atenea: La Diosa Virgen de la Sabiduría y la Guerra Estratégica
Atenea, una de las deidades más importantes y veneradas del panteón griego, personificaba la sabiduría, la guerra estratégica y la justicia. Conocida por su implacable sentido de la justicia, castigaba sin contemplaciones los actos impíos.
Entre sus epítetos, Atenea era conocida como Pallas (niña) y Parthenos (virgen). Al igual que Ártemis, destacaba por no haber mantenido nunca relaciones sexuales. Otros epítetos por los cuales era conocida la diosa Atenea eran Promachos (de la guerra), Ergane (de los oficios) o Niké (victoria).
El Nacimiento de Atenea
Los poetas Homero y Hesíodo se refieren a Atenea como la "de ojos brillantes" y Tritogeneia, que significa la diosa nacida de la cabeza de su padre.
Su extraordinario nacimiento fue producto del temor del propio Zeus a que uno de sus hijos le relegara, tal como hizo él mismo con su padre Cronos. Aquella desesperada decisión no impidió que la gestación de Metis siguiera su curso dentro del cuerpo del propio Zeus. Aquel acto provocó que el dios sufriera unos terribles dolores de cabeza, lo que finalmente obligó a que Hermes tuviera que llamar a Hefesto, el herrero divino, para que le abriera la cabeza de un hachazo. Tras el golpe, de la cabeza de Zeus surgió su hija, la diosa Atenea ya adulta, vistiendo una armadura, blandiendo una lanza y profiriendo un poderoso grito de guerra.
Atenea fue una de los doce dioses olímpicos, miembro de una gran familia divina, pero ella misma era, como hemos dicho, una diosa virgen y, por lo tanto, su corazón era totalmente inaccesible a la pasión y rechazaba el matrimonio. Esta divinidad nunca tuvo cónyuge, ni amantes y fue conocida como Atenea Parthenos (Atenea la virgen), de cuyo nombre procede el del templo más famoso de Atenas: el Partenón.
Atenea también fue reconocida por el papel que desempeñó en hacer que se cumplieran los preceptos del recato sexual y fue una firme protectora de los cultos mistéricos.
La Sabiduría y la Guerra Estratégica
Su vertiente guerrera y de protectora de héroes queda patente en diversos mitos. Perseo también se beneficio de la ayuda de la diosa al recibir el escudo con el que vencería a Medusa. Por su parte, el héroe griego Aquiles contó con la inestimable ayuda de Atenea para derrotar al príncipe troyano Héctor. Aunque no cabe duda de que el héroe favorito de Atenea fue Ulises, rey de Ítaca, quien se benefició de la sabiduría de la diosa durante su regreso a su patria. También Jasón se vio favorecido por el ingenio de Atenea cuando animó a Argo a construir el barco que llevaría a los argonautas a su conquista del vellocino de oro en la lejana Cólquida.
Atenea fue asimismo una de las principales protagonistas de la Ilíada de Homero, prestando su apoyo a los griegos, especialmente a Aquiles, a quien dio sabios consejos; a Menelao, rey de Esparta y esposo de Helena, a quien salvará de la flecha del hábil arquero Pándaro, y a Diomedes, cuya lanza desvió para herir al propio Ares, el dios de la guerra.
Atenea era una divinidad que siempre estaba dispuesta para el combate, aunque, a diferencia de su hermano Ares, el dios que representaba el horror de la guerra, Atenea no sentía atracción por la guerra en sí misma, sino que gustaba de la estrategia, y enseñaba a los hombres a ejercer el combate con inteligencia y habilidad.
A Atenea se le atribuyen asimismo inventos beneficiosos para la humanidad, muchos de ellos relacionados con la agricultura, como el olivo, el arado y el rastrillo. También le gustaba la ciencia y el hilado (en el cual era muy diestra).
Atenea se distinguía claramente de otros dioses por todos estos rasgos civilizadores. Así, aunque Poseidón poseía el dominio de los mares y también fue el creador del primer caballo, sería Atenea quien enseñó a los hombres a construir barcos y a domar a estos orgullosos animales. Asimismo, su hermano Hermes tenía, entre otras atribuciones, hacer crecer los rebaños, pero era la diosa quien enseñaba a los hombres, por ejemplo, cómo cardar la lana.
Equivalentes de Atenea en Otras Mitologías
Los romanos asociaban a la diosa griega Atenea con Minerva, la cual también era una diosa virgen de la sabiduría, la civilización, las ciencias, la justicia, la medicina y las artes. Pero había ciertas diferencias. Aunque era la protectora de Roma y la patrona de los artesanos, a Minerva no se la relacionaba con la estrategia militar ni con el valor de los héroes, rasgos que los romanos atribuían a otra diosa, Belona, una divinidad de la guerra y esposa del dios Marte (equivalente al Ares griego).
Otras diosas que podrían equipararse a la diosa griega Atenea las encontramos lejos de Grecia, como por ejemplo la diosa mesopotámica Ishtar, o Anat, la diosa caldea de la fertilidad. En el norte de Europa también hallamos divinidades parecidas, como por ejemplo Freya. Aunque sus atributos nada tienen que ver con los de Atenea, a la diosa nórdica del amor, la belleza, la fertilidad, la guerra, la muerte y la magia también se la relaciona con esta importante divinidad griega.
Por otra parte, en el antiguo Egipto existe una diosa guerrera, Neith, la diosa patrona de la ciudad de Sais, en el delta del Nilo, una divinidad asociada a la guerra y la caza, pero también a la sabiduría e incluso a los inventos.
Elementos Relacionados con Atenea
La diosa Atenea tiene un animal sagrado, el mochuelo, símbolo de la sabiduría, y también un árbol sagrado, el olivo. Asimismo, en el arte a Atenea siempre se la representa con una armadura, un casco de oro, un escudo y sosteniendo una lanza.
Con su lanza y su escudo, Atenea es considerada una diosa protectora de las ciudades. En este contexto, uno de sus epítetos más conocidos era Polias o Poliouchos, que significa la diosa "de la ciudad" o "protectora de la ciudad". De este modo, muchas eran las ciudades griegas que dedicaban su templo principal a la diosa Atenea.
Tal vez una de sus representaciones más famosas sea, sin duda, la monumental estatua de oro y marfil de doce metros de altura esculpida por Fidias que se encontraba en el interior del Partenón de Atenas, en la cella, su espacio más sagrado.
Isis: Paralelismos con la Virgen María
Se puede establecer un paralelismo más fuerte entre la Virgen María y la diosa Isis, de origen egipcio, pero helenizada o romanizada a través de los cultos mistéricos que fueron populares en Roma durante los primeros siglos del cristianismo.
“El de Isis es un paralelo que parece bastante claro y que ha sido muy estudiado, sobre todo desde el punto de vista iconográfico. Sí que podemos casi afirmar que hay una influencia de Isis en María en base a los estudios que se han hecho", asegura la investigadora.
“A Isis se la llama Isis Myrionima, que significa la de los 10.000 nombres, por lo que termina siendo una deidad casi omnipotente por la cantidad de poderes que se le atribuyen. María tiene parecidos con este tipo de figuras, aunque no hablamos nunca de una influencia directa, esto es, de una figura pagana que luego se transforma en la Virgen María. Pero todo ese contexto, ese sustrato pagano, de alguna forma tuvo que influir en la mentalidad de las gentes del momento a la hora de definir a las figuras de culto cristiano", reflexiona Cerón.
Otras Vírgenes Madres en la Mitología
“Hay en la mitología grecorromana casos de vírgenes madre, lo cual es realmente extraño porque esas diosas madre de la antigüedad están normalmente asociadas a la fecundidad y a la sexualidad. Pensemos en Afrodita en Grecia o en Hathor en Egipto. Encontrar figuras vírgenes que hayan sido madres sin contacto carnal es extraño, pero algunos casos hay como, por ejemplo, en alguna versión del nacimiento de Atis, relatado por Pausanias, a partir de la concepción virginal de una ninfa", apunta la historiadora.
Pero la ninfa que habría alumbrado a Atis en el relato de Pausanias no es la única virgen que encontramos en otras mitologías. “Hay otro paralelo en un relato clásico, el de Dánae. Dánae concibe a Perseo sin unión carnal con Zeus, que adopta la forma de lluvia de oro y, de esta manera, entra en la habitación donde está encerrada Dánae y la fecunda. Zeus no está allí físicamente, está metamorfoseado en esa lluvia dorada", detalla la investigadora.
El Legado de los Cultos Paganos
Determinar qué cultos paganos influyeron directamente en la construcción de la figura de la Virgen María u otras del mundo cristiano no es fácil ya que requiere un estudio riguroso para el que, por desgracia, no siempre existe la información necesaria.
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