Semana 17 de Embarazo: Posición y Desarrollo del Bebé

24.10.2025

La semana 17 de embarazo se corresponde con el inicio del quinto mes de embarazo, marcando el comienzo del segundo trimestre de gestación. Durante esta etapa, el feto continúa desarrollándose y los cambios en el cuerpo de la futura madre se vuelven más evidentes.

Desarrollo del Bebé en la Semana 17

En esta semana, el feto mide aproximadamente 13 cm de la cabeza a las nalgas y pesa alrededor de 140 gramos. Con el paso de las semanas, el feto se asemeja cada vez más a un recién nacido.

Entre los cambios más importantes que ocurren para el feto en la semana 17, se incluyen:

  • Los distintos órganos y sistemas continúan desarrollándose.
  • El esqueleto cartilaginoso se va endureciendo poco a poco.
  • Sus latidos cardiacos pueden ser ahora escuchados con un estetoscopio.
  • Va acumulando tejido adiposo, importante para el calor corporal.
  • Es posible que el feto reaccione a sonidos fuertes, ya que es capaz de percibir estos estímulos por el grado de desarrollo que va adquiriendo el oído.
  • Comienza a aparecer pelo en las pestañas, cejas y encima del labio superior.
  • Se mueve activamente dentro del útero, aunque es frecuente que la embarazada aún no note nada. Es habitual que la futura madre empiece a notar al bebé un poco más adelante, a partir de la semana 18 de embarazo.
  • Aparece la vérnix caseosa, una sustancia grasa de aspecto blanquecino que recubre y protege la piel del feto.

Además del pelito que recubre su piel (lanugo), va a empezar a aparecer una sustancia grasosa llamada vermix caseoso que sirve para proteger la piel del bebé. El vermix lo producen las glándulas sebáceas de las raíces del pelo. El lanugo más el vermix protege a tu bebé contra la fricción y del líquido amniótico.

En la semana 17 de embarazo también va apareciendo el tejido adiposo, este será muy importante para tu bebé ya que mantiene el calor corporal.

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Por otro lado, es posible que, si la embarazada se realiza una ecografía en esta semana 17, puedan decirle el sexo de su bebé y podrá saber ya si es niño o niña.

Cambios en la Futura Madre

Durante la semana 17 de gestación, es muy posible que la mujer ya haya observado ciertos cambios en su cuerpo, así como otros signos.

Cambios Corporales

Durante la semana 17, la embarazada habrá empezado a notar cambios en su cintura o abdomen. La cintura de la embarazada se suele ensanchar y va desapareciendo. Además, la parte baja del abdomen estará más voluminosa. Esto quiere decir que a la mujer se le habrá empezado a notar que está embarazada, sobre todo si es muy delgada. Incluso puede que la mujer haya comenzado a cambiar su postura para mantener el equilibrio con el aumento de la barriga.

Debido a estos cambios que está experimentando el cuerpo, es buen momento para empezar a utilizar ropa de embarazada. Quizá este tipo de pantalones es todavía un poco ancho, pero la gestante irá más cómoda porque es posible que comience a tener problemas para ponerse su ropa habitual.

La embarazada en este momento también notará más el desarrollo de sus pechos. Las mamas aumentan de tamaño y recibirán más irrigación sanguínea, por lo que las venas se hacen más visibles. El pecho se está preparando para producir leche y amamantar al bebé en unos meses.

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Debido a esto, es posible que la embarazada comience a necesitar sujetadores con una talla mayor de copa.

Otros Cambios

Además de los cambios corporales, es posible que la embarazada empiece a notar otros signos como los siguientes:

  • Ciertas molestias en el abdomen debido a que el útero va aumentando su tamaño. Algunas posiciones pueden ser más molestas que otras porque tensan demasiado los ligamentos que están sujetando el útero.
  • Ganas más frecuentes de orinar, ya que el útero es más grande, presiona y deja menos espacio a la vejiga.
  • Calambres, sobre todo, en las piernas. Estos síntomas pueden deberse a que los nervios son comprimidos por el útero. Otra posible causa de estas molestias es la alteración en el flujo sanguíneo periférico, junto con la retención de líquidos y la disminución de los niveles de potasio y calcio.

Por otro lado, es frecuente que durante este periodo comience la aparición de estrías en la piel de la embarazada. Las estrías son muy habituales en la barriga y el pecho y será muy importante empezar a prevenirlas con cremas adecuadas para ello.

La Posición del Bebé

A medida que va avanzando tu embarazo, que te vas notando cada vez más tripita y sintiendo mucho más al chiquitín que llevas dentro, a veces te planteas cómo estará colocado. Es importante aprender a sentirte y sentirle, ya que es una maravilla inexplicable compartir una unión tan grande.

Clásicamente la colocación del feto se averiguaba y averigua mediante las “maniobras de Leopold”, que permitían, mediante la palpación del útero de la mami, saber dónde estaban situadas la cabeza, el dorso y las partes fetales pequeñas; aunque, hoy en día, la tecnología que nos aporta la ecografía ha facilitado muchísimo dicha tarea, permitiéndonos una mayor exactitud y precisión a todo esto.

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No te creas que es difícil reconocer cómo está situado tu pequeño: si está en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo) podrás sentir sus movimientos (las “pataditas”) en la parte superior del útero; si está en posición podálica o de nalgas (con la cabeza hacia arriba) tal vez notes sus movimientos bajo las costillas.

También son indicadores de que el futuro bebé está bien encajado en la pelvis ciertas sensaciones como una mayor necesidad de orinar (la cabeza del pequeño hacia abajo presiona más la vejiga) o si ves que puedes hacer respiraciones profundas sin dificultad (al estar el bebé colocado hacia abajo, el diafragma tiene más espacio).

Entre las semanas 28 y 30 la mayoría de los bebés se colocan con la cabeza hacia abajo esperando el momento de nacer, aunque si es pequeño y todavía tiene espacio para moverse puede cambiar varias veces de posición antes de colocarse de forma definitiva.

Recomendaciones para la Semana 17

En la semana 17 de gestación, al igual que a lo largo de todo el embarazo, es muy importante cuidar la alimentación. La dieta debe ser variada, equilibrada y aportar los diferentes tipos de nutrientes, así como otras moléculas necesarias para la madre y el desarrollo del feto. Además, se hace especialmente importante mantener una buena hidratación. Esto se puede conseguir no solo bebiendo agua, sino también con la ingesta, por ejemplo, de frutas que también aportarán nutrientes y vitaminas.

También es recomendable realizar ejercicio, adaptado al embarazo y siempre que no esté contraindicado, o, al menos, que la embarazada pasee.

Una dieta rica en fibra, una correcta hidratación y el ejercicio ayudarán a reducir el estreñimiento que a estas alturas del embarazo ha podido aparecer y a evitar la presencia de hemorroides.

No obstante, es primordial seguir las indicaciones del especialista que realice el seguimiento del embarazo, para que todo se desarrolle de una manera correcta y evitar riesgos.

Control del Embarazo: Amniocentesis

Una de las pruebas que se pueden hacer cuando un embarazo ha alcanzado la semana 17 es la amniocentesis. Se trata de una prueba invasiva que recoge mediante una aguja, a través del abdomen, una muestra del líquido amniótico que rodea al bebé. Este líquido amniótico contiene células que proceden del feto y que se pueden analizar para comprobar si el feto presenta, sobre todo, alguna alteración genética.

Esta prueba diagnóstica, la amniocentesis, se realiza entre la semana 16 y la semana 18 de embarazo. Consiste en la extracción de líquido amniótico (unos 15 cc) bajo control ecográfico a través de una aguja fina que se introduce en el abdomen llegando hasta dentro del útero. El resultado sirve para descartar las tres trisomías más frecuentes (13 o Patau, 18 o Edwards y 21 o síndrome de Down) y tarda unas 72 horas. En este resultado también te dirán el sexo del bebé. El estudio completo del cariotipo del feto analizando las 46 parejas de cromosomas tarda entre tres y cuatro semanas dependiendo de los laboratorios genéticos.

Es importante indicar que la amniocentesis no genética, es decir, la que se realiza para diagnosticar infecciones fetales, no debe hacerse antes de las 20 semanas de gestación.

El porcentaje de abortos de la amniocentesis es menor del 1%. Es necesario firmar un consentimiento informado antes de realizarse esta prueba.

Guía de Alimentación Durante el Embarazo

Durante la gestación, la madre debe seguir una dieta equilibrada con una ingesta adecuada de nutrientes. Cualquier dieta normal, variada y no excluyente de alimentos (como es el caso de las embarazadas vegetarianas) aporta la cantidad suficiente de principios inmediatos que garantiza la salud materna y el crecimiento y desarrollo fetal.

Las necesidades de proteínas durante el embarazo se estiman para las mujeres embarazadas o lactantes en 71 gramos/día. Las grasas de los alimentos son una fuente de energía y la fuente de los ácidos grasos poliinsaturados omega 6 (linoléico) y omega 3 (linolénico), que junto con el ácido araquidónico son los ácidos grasos esenciales. Los más importantes son los omega 3 que se encuentran principalmente en el pescado.

Las necesidades de calcio en la mujer gestante y lactante de 14 a 18 años de edad son de 1300 mg/día y en la de 19 a 50 años de 1000 mg/día. Un vaso de leche o un trozo de queso contienen unos 300 mg de calcio.

Las gestantes con enfermedad celiaca o intolerantes al gluten, deben asegurarse una correcta absorción de los nutrientes aconsejados, sobre todo el ácido fólico, el hierro y el calcio. Estas embarazadas tienen que consumir cantidades extra de hierro y folatos, sobre todo las celiacas. Afortunadamente, los suplementos vitamínicos para embarazadas están exentos de gluten y lactosa.

La eliminación de alimentos ricos en gluten durante el embarazo puede dar lugar a una ingesta insuficiente de tiamina, riboflavina, niacina, ácido fólico y hierro. Sin embargo, la sustitución por otros alimentos de grano entero debe prevenir cualquier deficiencia nutricional y estas dietas son generalmente consideradas seguras. Las mujeres con enfermedad celíaca deben tomar una dieta libre de gluten.

En diferentes estudios se ha comprobado cómo las mujeres con enfermedad celíaca no tratada tienen un mayor riesgo de fracaso reproductivo en comparación con las mujeres en la población general. El tratamiento con una dieta libre de gluten elimina la clínica de la enfermedad celiaca (diarrea, vómitos, distensión abdominal o perdida de peso) que puede complicar el embarazo. Además, la falta de nutrientes debido a la malabsorción puede causar alteraciones fetales. La gestante celiaca debe recibir todos los suplementos necesarios del embarazo al igual que cualquier embarazada (folatos, yodo y vitamina B12). En ellas es especialmente importante el aporte de hierro, ya que las gestantes celiacas tienen más frecuentemente anemia ferropénica.

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