18 Semanas de Embarazo: Causas de la Variabilidad en el Tamaño de la Barriga

21.11.2025

Ya entrados en pleno invierno y con la resaca de las navidades empezamos un nuevo post. ¿Te preocupó la forma de tu vientre en algún momento de tu embarazo? ¿Quieres saber por qué la parte baja del abdomen se ve baja durante el embarazo? Aunque cada mujer y cada embarazo es diferente y no podemos generalizar, en ocasiones el vientre de una mujer embarazada puede quedar ligeramente más alto o mucho más bajo que su vientre con una curva por encima del estómago. No te preocupes, esto es normal en la mayoría de los casos y te contamos los posibles motivos en esta guía completa.

Durante mi primer y único embarazo, hubo un pequeño detalle que me llamó la atención. Mi estómago estaba muy alto desde el principio, casi debajo de mi pecho. Un día de repente me toqué y exclamé: «¡Tengo el estómago bajo! De hecho, el tamaño, la forma y la posición de tu vientre cambian durante el embarazo. Esto es algo que nos sucede a la mayoría de nosotros.

Un vientre bajo durante el embarazo es cuando la parte inferior del abdomen se siente hinchada y abultada. Incluso puede parecer que el estómago se inclina hacia el hueso púbico, justo debajo del ombligo. Esto se debe a varios factores diferentes. Algunas mujeres notan desde el primer momento que el vientre de la embarazada crece en esta dirección. Otros, sin embargo, tienen más crecimiento en la parte superior, aunque con sacudidas repentinas, especialmente cuando se acerca la fecha de entrega, como yo experimenté.

Factores que Afectan el Estado del Abdomen Durante el Embarazo

Algunas mujeres tienen un vientre más grande o más bajo dependiendo de varias razones. Aquí exploramos los principales:

  • La altura de la futura madre: En general, las mujeres bajas o con el torso más pequeño tienden a perder grasa abdominal durante el embarazo.
  • Tejido muscular: Si sus músculos abdominales son fuertes, podrán soportar mejor el peso de su útero y del feto en crecimiento. Si no hacías ejercicio antes del embarazo, la forma de tu abdomen puede ser más baja, pero esto no significa nada negativo.
  • La pose de bebé: Una barriga corta durante el embarazo puede deberse a la posición del bebé. Si no se coloca longitudinalmente entre la pelvis y las costillas, sino lateralmente, el estómago inevitablemente sobresaldrá más hacia afuera y hacia abajo. Lo mismo puede ocurrir hacia arriba, aunque es menos común. Ocurre a partir de las 25 semanas, cuando ya se nota el tamaño del bebé. Tu pequeño puede cambiar tantas veces de posición que a sus 39 semanas apenas puede moverse.
  • El número de bebés: Si tienes dos o más bebés en crecimiento, lo más común que notarás durante el embarazo (casi desde el principio) es la parte baja del abdomen. El vientre de una mujer embarazada suele adaptarse a las necesidades de espacio de dos bebés. Mientras que uno ocupará una posición más interna, el otro permanecerá en la parte exterior del abdomen, haciendo que los músculos abdominales se aflojen cada vez más con el tiempo.
  • Volumen de líquido amniótico: La forma del vientre de una mujer embarazada depende del tamaño del bebé y de la cantidad de líquido amniótico. Polihidramnios, el término médico para polihidramnios, aumenta el tamaño del intestino, lo que puede hacer que se reduzca aún más. El peso extra puede hacer que su abdomen parezca más bajo, pero eso no siempre es negativo.

La medición de la altura uterina es un criterio de control utilizado para diagnosticar cierto tipo de complicaciones. A partir de las 24 semanas es necesario controlar el crecimiento del feto y la cantidad de líquido amniótico para descartar problemas en el desarrollo del niño.

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Complicaciones del Embarazo

Pero no está de más centrarse en algunos detalles específicos que podrían indicar que algo no está del todo bien.

  • Retraso del crecimiento intrauterino: Abreviado como CIR, si el bebé no crece al ritmo adecuado, el vientre de la madre no crecerá como se esperaba.
  • Disminución de la cantidad de líquido amniótico: La disminución de la cantidad de líquido en el saco amniótico, debido principalmente a la hidrocefalia, es un riesgo que debe controlarse.

Estas y otras complicaciones se pueden detectar mejor con una ecografía obstétrica. Primero, debes saber que tu barriga cambia mucho durante el embarazo.

Cambios Abdominales Durante el Embarazo

Un vientre bajo durante el embarazo ocurre cerca del final del embarazo (es decir, al final del embarazo) a medida que el útero se vuelve más pesado. ¿Por qué mi barriga baja al final del embarazo? Promover una posición correcta al nacer colocando la cabeza del bebé contra la pelvis entre las semanas 28 y 32 de embarazo. Antes del nacimiento, incluso si la cabeza del bebé ya está hacia abajo, puede moverse y cambiar de posición, provocando que el vientre se abulte. Es normal que su vientre se ensanche hacia el final del embarazo, ya que el tamaño de su útero y el peso de su bebé pueden ejercer presión sobre sus músculos abdominales. Aunque estén bien entrenados, en cierto momento cederán un poco, provocando la forma de barriga característica de las mujeres embarazadas.

Quizás lo hayas escuchado antes. Existe el mito de que la forma del vientre de una mujer embarazada está relacionada con el sexo del niño. Como puedes imaginar, no existe ninguna base científica para esto, por lo que es imposible estar seguro. Según este falso mito, si la barriga es puntiaguda es niño, mientras que si es niña la barriga será más redonda. Este pico es significativamente más pronunciado en la parte inferior del abdomen, debajo del ombligo. No prestes atención a estas instrucciones, porque no pueden garantizar si el niño será niña o niño. La única manera de saberlo con certeza es mediante una ecografía para confirmar esta información.

Si tiene alguna pregunta sobre las causas del abultamiento del abdomen durante el embarazo, es mejor consultar a su médico en lugar de confiar en los consejos de otras personas. Esperamos que el post te ayude y estés más tranquila con tu embarazo, disfrutar mucho y cuidaros!

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¿Estás embarazada? Es posible que a veces hayas notado que la barriguita se pone dura o tensa. No te asustes, porque es algo totalmente normal durante la gestación.

Primer trimestre

Puede que notes tensión en la parte baja del vientre o en el lateral del abdomen. Es debido a que el útero comienza a estirarse para adaptarse al bebé en camino y por eso realiza pequeñas contracciones. Siempre que no sientas un dolor intenso no hay que preocuparse, ya que es algo totalmente normal.

Segundo y tercer trimestre

Durante el embarazo, el útero crece constantemente: puede llegar a multiplicar su tamaño varias veces. Además, en el final del embarazo tendrá la función de ayudar a expulsar al bebé durante su nacimiento. Para ello, realiza una especie de prácticas, conocidas como «contracciones falsas», con las que el útero se prepara para el momento del parto. Estas contracciones son más frecuentes durante la partir de la segunda mitad del embarazo y en adelante. El dolor y la intensidad de estas, depende mucho de cada mujer: hay mamás que ni se enteran y en cambio otras pueden llegar a sentir molestias. Puede que sobre todo notes que la barriga se pone dura por las noches, cuando estás acostada y eres más consciente de tu cuerpo.

El útero llega dos dedos por debajo del ombligo y habitualmente, la embarazada ha ganado unos 4 o 5 kg de peso. También es normal que la gestante orine con mayor frecuencia, e incluso tenga que levantarse por la noche; esto es debido a la compresión del útero sobre la vejiga. Las hormonas del embarazo combinadas con el aumento del tamaño del útero (que comprime a los intestinos) pueden enlentecer la digestión y dificultar el vaciamiento de los intestinos. Por este motivo es frecuente el estreñimiento. El estreñimiento además, puede favorecer la aparición de hemorroides que están relacionadas con el aumento de presión en las venas rectales. La compresión del útero sobre el retorno venoso y la disminución del tono de la pared venosa debido a la progesterona son otras causas de hemorroides durante el embarazo. La defecación puede ser insoportable llegando a producirse sangrados escasos. Para ello se aconseja evitar el estreñimiento con una dieta rica en líquidos, vegetales y fibra, baños de asiento con agua fría y sal gorda y la utilización de pomadas locales con antiinflamatorios y anestésicos para aliviar el dolor.

Es habitual tener más apetito, ya que los requerimientos del bebé y la placenta son mayores. A partir de la semana 18, ya es habitual empezar a notar los movimientos del feto, primero como pequeños “retortijones” o “mariposas” en el abdomen y después poco a poco se van identificando mejor las patadas y movimientos del bebé. La barriga de la embarazada es todo un mundo: redonda, puntiaguda, con línea alba, con movimiento... ¿Quieres conocer todos los cambios que sufre la tripa en el embarazo y cómo se explican?

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Durante el embarazo, la barriga de la embarazada cambia mes tras mes, pero su transformación nunca es constante ni regular. Ahora, conozcamos muchas más curiosidades y datos sobre los cambios que afronta la tripa de la futura mamá durante la gestación.

En el caso de que los músculos de la barriga estén más flácidos, ésta tiende a salir más. Puede darse el caso de que la columna vertebral presente alguna desviación. En el primer embarazo, la barriga tarda más tiempo en hacerse evidente. Sin embargo, a la mujer que ya ha tenido hijos anteriormente se le nota ya hacia el segundo o tercer mes. Independientemente de que la barriga empiece a evidenciarse antes o después, es en el quinto mes cuando se produce una verdadera “explosión”. En las últimas semanas de embarazo, en cambio, la barriga podría incluso reducirse un poquito: esto sucede cuando el bebé ya está colocado con la cabeza en la pelvis.

Normalmente, la línea alba aparece alrededor del tercer mes. No tiene ninguna relación con el bienestar de la mamá y del bebé. Y es que, en estos meses, tiene lugar una mayor estimulación de los melanocitos, que son las células de la piel que producen la melanina, el pigmento que da color a nuestra piel. Durante los meses del embarazo, la piel del abdomen se ve sometida a una fuerte tensión y alcanza una extensión extraordinaria. También es importante nutrir e hidratar la piel. Ya desde el tercer mes, por ejemplo, después del baño o de la ducha, sería conveniente hacer masajes diarios con un aceite delicado (por ejemplo, aceite de almendras) o bien con un producto específico antiestrías, para suavizar la piel y favorecer su elasticidad.

Efectivamente, la barriga que “desciende” nos da a entender que el parto se está acercando. En las primerizas, sin embargo, esto puede suceder incluso cuatro semanas antes del parto. La barriga “baja” se debe al hecho de que el bebé se ha puesto en la posición adecuada para el parto. Otra prueba tangible de este descenso es el espacio que se crea bajo el pecho: entre éste y el principio de la barriga, debería haber un espacio del tamaño de una mano.

Cuando el fondo uterino llega a la altura del ombligo, la presión del útero estira la piel y el ombligo tiende a encogerse más y más hasta aplanarse completamente. La retroversión del ombligo es un fenómeno fisiológico y en absoluto doloroso, reversible después del parto, incluso si después del embarazo el ombligo se queda más relajado. Su involución puede verse facilitada por la lactancia materna. El pequeño, con cada succión, estimula la producción de oxitocina, la hormona responsable de la contractilidad del útero: esto es por lo que, en el momento de la toma, muchas mujeres perciben los llamados entuertos, o entuertos, contracciones naturales que podríamos definir como una “limpieza” del órgano. Las molestias provocadas por los entuertos pueden ser más o menos intensas, pero se perciben especialmente desde el segundo parto en adelante.

La cantidad de líquido amniótico también influye. Si el nivel es el normal, el aspecto de la barriga será más suave, más “redondo”. Sin embargo, para que la mamá perciba los movimientos, debe pasar todavía algo de tiempo. A medida que se acerca el término del embarazo, en cambio, los movimientos disminuyen porque el espacio en el interior de la barriga es más limitado. Hace un tiempo, para confirmar que el bebé estuviera bien, se aconsejaba a las mamás que contaran al menos 10 movimientos a lo largo del día. A lo largo del embarazo, es normal sentir algunos pequeños dolores. Estas molestias vuelven a presentarse hacia el tercer trimestre, y es en esta etapa del embarazo cuando, a veces, también se puede notar la rigidez del útero. Son señales de que el órgano está “trabajando”, que sufre modificaciones y se agranda. El consejo es hablarlo con la matrona o la/el ginecóloga/o, para valorar juntos la situación. En general, el líquido amniótico amortigua los impactos y hace que la caída sea advertida por el bebé de forma muy sutil. Es probable que el bebé se esté quieto durante unos 10 minutos: él también se ha dado cuenta de lo que ha sucedido y necesita su tiempo para tranquilizarse.

Son muchas las dudas que tiene una mujer cuando se queda embarazada, así que he aglutinado en este artículo las preguntas más frecuentes que me hacen mis pacientes.

Debes evitar la carne cruda o poco hecha ya que su ingesta puede producir o transmitir la toxoplasmosis. El jamón es más seguro cuanto más curado está: si no viene de un sitio de confianza es mejor evitarlo pero si está bien curado lo puedes tomar. Hay que evitar los embutidos -morcilla, chorizo, longaniza- caseros. El jamón de York, la mortadela, los quesos blandos no pasteurizados, los patés no enlatados y la pechuga de pavo pueden contener una bacteria llamada Listeria, peligrosa para el embrión. Las carnes y embutidos que han pasado por un proceso industrial son seguras.

En el embarazo los músculos se relajan para facilitar el parto. De todas maneras, es bueno que hagas sesiones de gimnasia suave, de yoga o de natación. Contrariamente a lo que se puede creer, la natación no provoca la dilatación del cuello del útero. En cambio, el agua de las piscinas puede modificar el equilibrio vaginal y favorecer infecciones por hongos. Puedes hacer deporte estando embarazada; sólo tienes que tener la precaución de evitar esfuerzos excesivos. Medir la frecuencia cardíaca mientras haces ejercicio es fácil y muy útil para determinar si tu esfuerzo está siendo excesivo. Los mariscos cocidos de buena calidad no son peligrosos. La toxoplasmosis no se transmite a través de ellos.

Durante el embarazo, las náuseas son muy frecuentes - 80% de las embarazadas las padecen, sobre todo en primer trimestre-. No existe una solución milagro. Antes de buscar un tratamiento infalible, busca qué es exactamente lo que te provoca las náuseas y los vómitos, para evitarlo. Tómate tu tiempo para levantarte: bebe agua, come algo y espera 20 minutos en la cama antes de levantarte. Lo ideal es desayunar en la cama a base de hidratos de carbono, proteínas y azúcares lentos (galletitas, pan, fruta…). Siempre puedes dejar algo preparado la noche anterior junto a la cama. Come con frecuencia: no hay que estar comiendo todo el día, pero es mejor tener náuseas con el estómago lleno. Haz tres comidas no muy copiosas, almuerza y merienda. Para picar toma una manzana, un plátano, algo de jamón, frutos secos, galletitas saladas o tostadas de pan integral. Evita los alimentos muy grasos - fritos- y los picantes. Además evita aquello cuyo simple olor o consistencia te provoquen náuseas (aunque antes te gustara). Respira hondo: La simple respiración de aire puro reduce las náuseas. La regulación del azúcar cambia durante el embarazo: tras comer, los niveles aumentan rápidamente y el organismo fabrica más insulina como reacción; el resultado es que la glucosa se almacena más rápido. Así, a pesar de haber tomado un buen desayuno, puede faltar glucosa en sangre a última hora de la mañana.

Los sangrados son frecuentes en las embarazadas y no suelen ser graves pero siempre hay que consultar con el ginecólogo. En los primeros meses del embarazo, pueden estar relacionado con un aborto. La formación de la placenta a veces genera pequeños hematomas; una ecografía los detecta con facilidad. Tras las relaciones sexuales también se puede sangrar algo y no suele entrañar gravedad.

No se conoce exactamente el origen de los calambres que suelen inmovilizar los muslos de la mujer embarazada a partir del segundo trimestre. Algunas mujeres notan síntomas desde los primeros días de embarazo y otras no se dan cuenta de nada durante meses. Notarás movimientos fetales a finales del cuarto mes - semanas 18 a 22 aproximadamente- A veces te costará reconocerlos y quizás los confundas con gases. Se empiezan a sentir en la parte baja del vientre pero progresivamente se notarán por todo el abdomen.

Si: las hormonas hacen que la vagina segregue más flujo. Además, si el flujo es amarillento o verdoso, acompañado o no de olor fuerte, puede haber una infección. Las más frecuentes son por hongos.

Si, las hormonas ralentizan el tránsito intestinal por lo que el intestino se hincha y puedes estar estreñida. Si estás de pocas semanas y ya notas que el abdomen crece no es por el útero sino por las hormonas que distienden el tubo digestivo. No existe razón científica alguna que explique los antojos aunque se ha propuesto que las responsables sean las hormonas. El organismo cambia - cambios de apetito, de gusto y de olfato-. Es mejor tomar vitaminas durante el embarazo aunque las carencias de las embarazadas no son tan importantes como se piensa. Se recomienda tomar ácido fólico antes y durante el embarazo.

Las alteraciones hormonales pueden afectar a la piel. Si tienes suerte tendrás un cutis magnífico, luminoso y parecerá que estás en plena forma. Pero también pueden aparecer brotes de acné. ¡Tranquila! El embarazo induce cambios en los líquidos del cuerpo y en la función del aparato urinario que favorecen las infecciones. Hay que diagnosticarlas rápidamente para evitar complicaciones -infección renal, parto pretérmino,…-. La mejor manera de prevenir las infecciones es beber mucho, cualquier tipo de líquido. No siempre, ya que es fácil confundir pequeños trastornos intestinales con contracciones. Al principio del embarazo, no es raro tener el vientre hinchado, resultado de un tránsito intestinal deficiente. Las contracciones pueden aparecer en el segundo trimestre. Si son escasas no son preocupantes pero si lo son si aumentan en frecuencia y/o intensidad.

Mitos Sobre el Tamaño y Forma de la Barriga

La barriga es el principal signo de identidad de una mujer embarazada y uno de los síntomas de embarazo más comunes. La futura mamá, sobre todo si es primeriza, desea que su embarazo evolucione adecuadamente y que su tripa se haga evidente al resto del mundo. Y precisamente por ser algo tan evidente, existen muchos mitos acerca del tamaño, la forma y la altura de la barriga en la embarazada. Suele ser el blanco de no pocas opiniones de familia, amigos y conocidos.

El tamaño de tu tripa depende en gran medida de tu semana del embarazo. Desde aventurar el sexo fetal según su forma, o pronosticar la cercanía o lejanía del momento del parto por su altura, pasando también por las opiniones de si es demasiado grande, o demasiado pequeña y si el feto crece adecuadamente o no... Es entonces cuando la gestante se pregunta: "¿Qué hay de cierto en todo esto?". Y en numerosas ocasiones vive esas opiniones y sentencias con gran preocupación.

Lo primero y más importante es tener claro que cada tripa, como cada mujer, es diferente. No debes preocuparte por las opiniones de la gente que te rodea. Ante cualquier duda que pueda surgir, ahí están tu médico y matrona para resolverla.

  1. A medida que van pasando las semanas y se llega al segundo trimestre, la gestante primeriza suele comenzar a impacientarse. El embarazo evoluciona adecuadamente, pero no percibe crecer su tripa como le gustaría, ni tampoco nota aun los movimientos fetales, y aparecen las dudas… ¡Tranquila! Es algo normal. Durante el primer trimestre, es normal que te sientas hinchada, y que notes más tripa de la habitual, pero es algo subjetivo: La notas tú, pero no se hace evidente para los demás. Esto es porque el útero va creciendo lentamente, y aún se encuentra por debajo del ombligo. En la semana 12 tiene un tamaño aproximado de un pomelo, y no todavía sobresale de la pelvis. ¿Notas un pequeño aleteo en el vientre? Y es que la tripa no comienza a hacerse evidente hasta el cuarto mes (entre las 16 y las 20 semanas), y los movimientos fetales en torno a la semana 20 (aunque al principio son tan delicados que cuesta sentirlos. El útero entonces ya sobresale de la pelvis y llega al nivel del ombligo. En la aparición de la tripa también influyen características maternas (peso, altura, constitución) y si has tenido embarazos previos o no.
  2. Es este un curioso mito que se trasmite generación tras generación. Cuenta que si la mujer embarazada tiene una tripa redonda, el bebé que espera será niña, y si es puntiaguda será niño. La forma de la tripa está influida por muchos factores: tamaño del feto, complexión materna, el número de hijos… y sobre todo, la colocación del bebé en relación con la pelvis materna. Si el pequeño se coloca de cabeza, obviamente la tripa no presentará la misma forma que si se presenta en situación transversa [atravesado dentro del útero materno].
  3. ¿La altura de mi tripa puede predecir el momento del parto? Esta es una verdad a medias. Es cierto que cuando el bebé se encaja en la pelvis materna la tripa desciende. Pero una vez que el feto esta encajado, a pesar de que esta en una situación favorable para el nacimiento, no podemos adivinar el momento del parto. En ella también influye notablemente lo que llamamos paridad: Si la mujer ya ha tenido hijos previamente, la pelvis será más ancha, el útero apoyará un poco más abajo y al bebé le será más fácil encajarse.
  4. ¿Cómo sé si mi barriga un tamaño normal? El tamaño de la tripa no guarda una relación directamente proporcional con el tamaño del bebé.
    • Constitución materna: Estatura, complexión, forma de la espalda, entre otras, hacen variar el tamaño de la tripa en la gestante.
    • Cantidad de líquido amniótico: Cuando existe más cantidad de líquido amniótico del normal (polihidramnios), aunque el bebé tenga un tamaño adecuado, la barriga es mayor de lo esperado.
    • Estado físico materno: La cantidad de grasa abdominal y la tonicidad de la pared abdominal son factores que influyen notablemente en el tamaño de la tripa de la gestante. Así, si la mujer pierde peso durante el embarazo (por ejemplo, al realizar una dieta adecuada y ejercicio tras haber sido diagnosticada de diabetes gestacional), se preocupa porque su barriga no crece. Lo que sucede es que es que el bebé y el útero sí crecen pero lo que disminuye es la cantidad de grasa abdominal y su volumen corporal.
    • Problemas digestivos.
  5. El útero es un músculo y de manera fisiológica se va preparando para el momento del parto. Es su forma de tonificarse y coger fuerza, contraerse en diferentes momentos del embarazo. Es normal tener sensación de tripa dura en algunos momentos, sobre todo al final del día, y sobre todo si éste ha sido ajetreado. Es el momento de descansar e hidratarte con un gran vaso de agua y esa sensación desaparecerá. Eso sí, esas contracciones nunca deben ser intensas, ni dolorosas ni regulares, y si fuesen así, debes acudir a urgencias para que puedan valorarte adecuadamente ya que habrá que descartar que se trate de contracciones efectivas que puedan desencadenar el parto antes de tiempo.

Pues bien, después de conocer con claridad por que el tamaño, altura y forma de la tripa de una embrazada presentan esta gran variabilidad interpersonal, te recomendamos no preocuparte por esos comentarios y opiniones "clandestinas". Fíate de las pruebas médicas objetivas y de la información que te proporcionen en la consulta.

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