Semana 35 de Embarazo: Desarrollo del Bebé y Cuidados Maternos

23.10.2025

¡Estás a punto de entrar en el noveno mes! En la semana 35 de embarazo estás a un paso de la recta final, por lo que tu cuerpo ya debe de estar exhausto.

Desarrollo del Bebé en la Semana 35

En esta semana 35 de embarazo los brazos y las piernas del bebé engordarán y su piel se volverá más rosada y suave. ¡No te queda nada para abrazarle!

El vérnix, que es una capa de piel que le protege del líquido amniótico, será cada vez más grueso. Sin embargo, el lanugo desaparecerá casi por completo.

Los pulmones comenzarán a producir surfactante. Esta sustancia ayuda a que funcionen correctamente y puedan tomar aire cuando esté fuera del útero.

El cerebro y el sistema nervioso del bebé seguirán desarrollándose. En este momento el cerebro del bebé pesará aproximadamente dos tercios de lo que pesará cuando estés en la semana de embarazo 39 o 40, cuando se considera que el embarazo ya ha llegado a término.

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En la semana 35 de embarazo los sistemas circulatorio y musculoesquelético estarán completamente desarrollados, por lo que el bebé podrá colocarse con la cabeza hacia abajo como preparación para el parto.

En la semana 35 de embarazo el tamaño del feto será similar al de un melón pequeño.

¡Los pulmones de tu bebé ya están maduros! En la 35ª semana, tu peque alcanza la madurez pulmonar completa, lo que le permitiría, en principio, respirar sin dificultad.

Asimismo, su hígado y riñones están preparados para el mundo exterior.

El reflejo de succión-deglución y de movilidad del aparato digestivo mejoran cada vez más.

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El bebé pesa unos 2.500 gramos y mide alrededor de 45 centímetros en la semana 35 de embarazo.

A partir ahora, los pulmones de tu hijo ya están maduros. Es decir, que el recién nacido es capaz de adaptarse a la vida extrauterina con muy pocos problemas respiratorios.

Esta madurez pulmonar está relacionada con la presencia de surfactante pulmonar, un líquido secretado en los alvéolos pulmonares y permite que estos se distiendan.

Además del surfactante, en estas semanas de gestación el pulmón ya ha alcanzado el desarrollo adecuado de sus alvéolos y la pared torácica también está formada.

En el caso de que se produjese el parto antes de la semana 34 o 35 de gestación, el recién nacido tiene un alto riesgo de tener una enfermedad de membrana hialina o síndrome de dificultad respiratoria neonatal, debido a la inmadurez pulmonar.

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Esta enfermedad, responsable de un alto número de complicaciones neonatales, puede evitarse mediante la aceleración de la maduración pulmonar con corticoides intramusculares repartidas en dos dosis en 24 horas.

Ante una amenaza de parto prematuro (cérvix acortado y contracciones uterinas), deben administrarse corticoides.

Cambios en el Cuerpo de la Madre

En la semana 35 de embarazo, el útero llega debajo de las costillas y ha aumentado hasta 15 veces su tamaño original.

Al tener cada vez menos espacio en el útero, notarás los movimientos de tu bebé con mayor intensidad. ¡La criatura está súper activa!

El bebé no para de crecer; presiona todas tus estructuras internas y te genera dolor en la pelvis y pinchazos vaginales.

También es frecuente que aparezcan calambres, varices, pesadez e hinchazón (edemas) en las piernas.

Lamentablemente, las molestias irán en aumento: dolores de espalda, piernas cansadas, hinchazón, micción continua.

En la semana 35 de embarazo, la futura mamá puede sentir una fuerte presión en la zona de la pelvis debido a que el bebé puede comenzar a colocarse y encajarse entre los huevos pélvicos.

Esta molestia, incluso, puede extenderse hasta la vagina en forma de calambres. Además, esta misma presión hará que la embarazada tenga ganas de orinar con mucha frecuencia.

Es posible que el estreñimiento se vea acentuado en la semana 35 de gestación, pudiendo llevar a la aparición de hemorroides.

Para evitarlo, es importante que la gestante beba la cantidad suficiente de agua y tome alimentos ricos en fibra.

Además, otros síntomas y molestias que es posible que la embarazada ya tuviera antes de la semana 35 pueden aumentar. Entre ellos, se encuentra:

  • Dolor de espalda.
  • Dolor de cabeza.
  • Acidez y reflujo.
  • Retención de líquidos y dolor e hinchazón en piernas y pies.
  • Estrías en abdomen y mamas.
  • Varices.
  • Insomnio y dificultades para dormir.
  • Contracciones de Braxton Hicks, que llevan a que la embarazada note la barriga dura.

Estas contracciones son diferentes a las del parto porque no aparecen a intervalos regulares ni aumentan en intensidad. Si la gestante presenta contracciones regulares, podría ser una amenaza de parto prematuro.

Por otro lado, debido al tamaño que ya ha alcanzado, el bebé cada vez tiene menos espacio para moverse. Por ello, puede ser que la mujer note menos movimientos del bebé en la semana 35, pero quizá estos son más intensos por la falta de espacio.

La hinchazón de pies en el embarazo se debe a la retención de líquidos propia de la gestación. Puede producir molestias y sensación de pesadez. Los edemas se traducen como la retención de líquidos en los tejidos.

En el embarazo, es común la aparición de varices en las piernas, aunque también pueden presentarse en la zona de los labios de la vulva.

Un 35% de las embarazadas padece estreñimiento a lo largo de los 9 meses de gestación. Se debe, en gran medida, a los cambios hormonales y al aumento de presión en el útero.

Debido al estreñimiento en el embarazo, las probabilidades de tener hemorroides son mayores. Al defecar, puedes experimentar dolor e, incluso, una leve hemorragia.

Es posible que en el tercer trimestre de embarazo sientas una especie de cosquilleo y entumecimiento en la mano.

Dolor en el pubis, que puede trasladarse a otras zonas, como el abdomen, la parte interna del muslo o la espalda.

Las ganas constantes de orinar aparecen durante las primeras semanas de embarazo y aumentan conforme tu útero incrementa su tamaño.

La presión que ejerce el útero sobre la vejiga puede causar que esta se debilite.

El parto falso hace que el útero y tu bebé se muevan hacia abajo, hacia la parte inferior de tu pelvis, lo que aumenta la presión sobre tu vejiga y la hace más pequeña.

Otro síntoma continuo son los problemas de circulación. Por ejemplo, si has estado tumbada sobre tu espalda, puede que no puedas volver a incorporarte de inmediato.

Esto se debe a la presión que ejerce tu útero sobre la vena cava, la vena que suministra sangre al corazón.

Funcionará de manera menos eficaz, por lo que circulará menos sangre y oxígeno a través de tu cuerpo y puede que te sientas mareada y con náuseas.

Los médicos lo llaman el «síndrome de la vena cava» y, si lo padeces, debes cambiar la posición en la que duermes y descansar todo lo que puedas. Por esta razón, a partir de la semana 31, se recomienda que duermas de lado.

Riesgos en la Semana 35

Aunque sus pulmones están maduros, aún existe riesgo de que la criatura nazca con alguna enfermedad respiratoria. Hasta un 11% de los recién nacidos podrían tener dificultades respiratorias leves.

Si estás en la semana 35 y hay más de un niño en camino, debes conocer las señales de parto prematuro porque hay un 50 % más de probabilidades de que se produzca este tipo de parto. Si estás embarazada de trillizos, esta cifra aumenta hasta un 90 %.

Algunos ejemplos son los calambres (que suelen ser similares a los de la menstruación), la presión en la zona lumbar, la diarrea y el aumento del flujo vaginal. Consulta médico inmediatamente si notas alguna señal de parto prematuro.

¡Recuerda! La rotura de la bolsa amniótica puede ocurrir en cualquier momento del embarazo: sale líquido amniótico, seguido de una filtración de pequeñas cantidades de líquido. Si rompes aguas, díselo a tu médico inmediatamente.

No, ante un sangrado en la semana 35 de embarazo, que corresponde al tercer trimestre de gestación, se debe acudir cuanto antes al especialista.

El motivo es que el sangrado podría ser indicativo de una complicación como el desprendimiento prematuro de la placenta.

Controles y Pruebas en la Semana 35 de Embarazo

En la semana 35 de embarazo, el ginecólogo puede citar el control del tercer trimestre a la embarazada. En esta revisión, se realizará:

  • Ecografía para ver (entre otras muchas cosas) si el bebé se encuentra ya colocado (la posición o presentación fetal) y el estado de la placenta.
  • Analítica del tercer trimestre, de sangre y orina.
  • Control de peso.
  • Evaluación de la tensión arterial materna para controlar la aparición de preeclamsia.
  • Pruebas de coagulación, para la anestesia.

Además, habitualmente entre la semana 35 y 37 de embarazo, se realiza el cribado del estreptococo del grupo B. Se trata de una prueba en la que el ginecólogo o matrona toma una muestra vagino-rectal con un hisopo, de manera rápida e indolora, para comprobar si hay presencia de esta bacteria.

Este estreptococo puede encontrarse en adultos sin que presenten síntomas. Sin embargo, si la madre lo tiene y se lo contagia al bebé durante el parto, puede producirle una serie de complicaciones como afecciones respiratorias (neumonía), meningitis o infecciones sanguíneas.

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