4 Meses de Embarazo y No Se Nota la Barriga: ¿Es Normal?
La barriga es el principal signo de identidad de una mujer embarazada y uno de los síntomas de embarazo más comunes. La futura mamá, sobre todo si es primeriza, desea que su embarazo evolucione adecuadamente y que su tripa se haga evidente al resto del mundo. Y precisamente por ser algo tan evidente, existen muchos mitos acerca del tamaño, la forma y la altura de la barriga en la embarazada. Suele ser el blanco de no pocas opiniones de familia, amigos y conocidos.
Desde aventurar el sexo fetal según su forma, o pronosticar la cercanía o lejanía del momento del parto por su altura, pasando también por las opiniones de si es demasiado grande, o demasiado pequeña y si el feto crece adecuadamente o no... Es entonces cuando la gestante se pregunta: "¿Qué hay de cierto en todo esto?". Y en numerosas ocasiones vive esas opiniones y sentencias con gran preocupación.
Lo primero y más importante es tener claro que cada tripa, como cada mujer, es diferente. No debes preocuparte por las opiniones de la gente que te rodea. Ante cualquier duda que pueda surgir, ahí están tu médico y matrona para resolverla.
¿Cuándo Comienza a Notarse la Barriga?
A medida que van pasando las semanas y se llega al segundo trimestre, la gestante primeriza suele comenzar a impacientarse. El embarazo evoluciona adecuadamente, pero no percibe crecer su tripa como le gustaría, ni tampoco nota aun los movimientos fetales, y aparecen las dudas… ¡Tranquila! Es algo normal.
Durante el primer trimestre, es normal que te sientas hinchada, y que notes más tripa de la habitual, pero es algo subjetivo: La notas tú, pero no se hace evidente para los demás. Esto es porque el útero va creciendo lentamente, y aún se encuentra por debajo del ombligo. En la semana 12 tiene un tamaño aproximado de un pomelo, y no todavía sobresale de la pelvis. ¿Notas un pequeño aleteo en el vientre?
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Y es que la tripa no comienza a hacerse evidente hasta el cuarto mes (entre las 16 y las 20 semanas), y los movimientos fetales en torno a la semana 20 (aunque al principio son tan delicados que cuesta sentirlos. El útero entonces ya sobresale de la pelvis y llega al nivel del ombligo. En la aparición de la tripa también influyen características maternas (peso, altura, constitución) y si has tenido embarazos previos o no.
Mitos Comunes sobre la Barriga de Embarazo
Existen varios mitos sobre la forma y tamaño de la barriga durante el embarazo. A continuación, exploraremos algunos de los más comunes:
Forma de la Barriga y Sexo del Bebé
Es este un curioso mito que se trasmite generación tras generación. Cuenta que si la mujer embarazada tiene una tripa redonda, el bebé que espera será niña, y si es puntiaguda será niño. La forma de la tripa está influida por muchos factores: tamaño del feto, complexión materna, el número de hijos… y sobre todo, la colocación del bebé en relación con la pelvis materna. Si el pequeño se coloca de cabeza, obviamente la tripa no presentará la misma forma que si se presenta en situación transversa [atravesado dentro del útero materno].
Altura de la Barriga y Momento del Parto
¿La altura de mi tripa puede predecir el momento del parto? Esta es una verdad a medias. Es cierto que cuando el bebé se encaja en la pelvis materna la tripa desciende. Pero una vez que el feto esta encajado, a pesar de que esta en una situación favorable para el nacimiento, no podemos adivinar el momento del parto. En ella también influye notablemente lo que llamamos paridad: Si la mujer ya ha tenido hijos previamente, la pelvis será más ancha, el útero apoyará un poco más abajo y al bebé le será más fácil encajarse.
Tamaño de la Barriga y Tamaño del Bebé
¿Cómo sé si mi barriga un tamaño normal? El tamaño de la tripa no guarda una relación directamente proporcional con el tamaño del bebé.
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Factores que influyen en el tamaño de la barriga:
- Constitución materna: Estatura, complexión, forma de la espalda, entre otras, hacen variar el tamaño de la tripa en la gestante.
- Cantidad de líquido amniótico: Cuando existe más cantidad de líquido amniótico del normal (polihidramnios), aunque el bebé tenga un tamaño adecuado, la barriga es mayor de lo esperado.
- Estado físico materno: La cantidad de grasa abdominal y la tonicidad de la pared abdominal son factores que influyen notablemente en el tamaño de la tripa de la gestante. Así, si la mujer pierde peso durante el embarazo (por ejemplo, al realizar una dieta adecuada y ejercicio tras haber sido diagnosticada de diabetes gestacional), se preocupa porque su barriga no crece. Lo que sucede es que es que el bebé y el útero sí crecen pero lo que disminuye es la cantidad de grasa abdominal y su volumen corporal.
- Problemas digestivos.
Cambios que Afronta la Tripa de la Futura Mamá Durante la Gestación
Durante el embarazo, la barriga de la embarazada cambia mes tras mes, pero su transformación nunca es constante ni regular. Ahora, conozcamos muchas más curiosidades y datos sobre los cambios que afronta la tripa de la futura mamá durante la gestación.
- Tonificación de los músculos de la barriga. En el caso de que los músculos de la barriga estén más flácidos, ésta tiende a salir más.
- Presentación de la columna vertebral. Puede darse el caso de que la columna vertebral presente alguna desviación.
Efectivamente, la barriga que “desciende” nos da a entender que el parto se está acercando. En las primerizas, sin embargo, esto puede suceder incluso cuatro semanas antes del parto. La barriga “baja” se debe al hecho de que el bebé se ha puesto en la posición adecuada para el parto. Otra prueba tangible de este descenso es el espacio que se crea bajo el pecho: entre éste y el principio de la barriga, debería haber un espacio del tamaño de una mano. Su involución puede verse facilitada por la lactancia materna. El pequeño, con cada succión, estimula la producción de oxitocina, la hormona responsable de la contractilidad del útero: esto es por lo que, en el momento de la toma, muchas mujeres perciben los llamados entuertos, o entuertos, contracciones naturales que podríamos definir como una “limpieza” del órgano. Las molestias provocadas por los entuertos pueden ser más o menos intensas, pero se perciben especialmente desde el segundo parto en adelante.
La cantidad de líquido amniótico también influye. Si el nivel es el normal, el aspecto de la barriga será más suave, más “redondo”.
En las últimas semanas de embarazo, en cambio, la barriga podría incluso reducirse un poquito: esto sucede cuando el bebé ya está colocado con la cabeza en la pelvis. Normalmente, la línea alba aparece alrededor del tercer mes. Y es que, en estos meses, tiene lugar una mayor estimulación de los melanocitos, que son las células de la piel que producen la melanina, el pigmento que da color a nuestra piel.
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Durante los meses del embarazo, la piel del abdomen se ve sometida a una fuerte tensión y alcanza una extensión extraordinaria. También es importante nutrir e hidratar la piel. Ya desde el tercer mes, por ejemplo, después del baño o de la ducha, sería conveniente hacer masajes diarios con un aceite delicado (por ejemplo, aceite de almendras) o bien con un producto específico antiestrías, para suavizar la piel y favorecer su elasticidad.
¿Cómo es tu Barriga de Embarazada? El Cuarto Mes de Embarazo
El cuarto mes de embarazo marca el inicio del segundo trimestre y abarca de la semana 13 a la 16 de gestación. Las probabilidades de que haya un aborto durante el cuarto mes de embarazo son menores. Además, los síntomas de la madre son más llevaderos, ya que se reducen las náuseas.
El feto seguirá su desarrollo y pasará de medir unos 8 cm a unos 18 cm. Su peso también aumentará hasta los 100 gramos aproximadamente. En algunos casos, ya se podrá distinguir si es niño o niña mediante una ecografía.
Síntomas en las Madres
En este mes del embarazo, la barriga sigue aumentando su volumen y va cogiendo forma. Es común que la panza ya se note debido a que el útero va creciendo y ascendiendo hacia la cavidad abdominal, llegando hasta debajo del ombligo aproximadamente.
Este crecimiento de la barriga hace que haya dolores en el abdomen y que la vejiga se comprima, lo que provoca que sea más frecuente la necesidad de orinar. También pueden comprimirse los nervios de las piernas y producirse calambres nocturnos.
El pecho también sufre cambios, ya que el tamaño de los pezones aumenta, la areola se oscurece y se notan más venas por cambios en el flujo sanguíneo de la madre. Estas alteraciones vasculares pueden provocar el sangrado de las encías y de la nariz, conocidos como gingivorragia y epistaxis, respectivamente.
Si hasta ahora no se ha aumentado demasiado de peso, todo este desarrollo hará que durante el cuarto mes el cambio sea más apreciable, llegando hasta los 4-5 kg de más en estos cuatro meses.
Cambios Hormonales en el Cuarto Mes de Embarazo
Este mes está caracterizado por una estabilización de las hormonas. En comparación con el mes anterior, los niveles de la gonadotrofina coriónica humana (subunidad beta-hCG) en el cuarto mes de embarazo han disminuido. En cambio, los niveles de estrógenos y progesterona siguen aumentando. Esta estabilización hace que las náuseas y vómitos se reduzcan o incluso desaparezcan.
El aumento de los estrógenos y progesterona provocará, al final del cuarto mes de embarazo, un aumento en la producción de melanina. Éste vendrá acompañado de la aparición de lunares y de la línea alba, que es un oscurecimiento lineal de la piel que va del pubis al ombligo o, a veces, hasta más arriba.
Los cambios hormonales también son los culpables de que en este momento del embarazo empiecen a ser frecuentes los despistes. Se debe a que se producen cambios estructurales en el cerebro con el objetivo de prepararse para la maternidad.
Las emociones también se estabilizan y suele predominar un carácter más positivo y tranquilo. El miedo a perder el bebé disminuye, ya que los órganos vitales de éste ya están formados y la placenta ha completado su desarrollo.
Algunas madres ya podrán notar los movimientos del feto en su interior, especialmente aquellas que no son primerizas, ya que sus paredes uterinas tienen menor tono muscular.
El segundo trimestre del embarazo frecuentemente es el que más se disfruta, ya que suele haber menos molestias y la tripa no es muy grande todavía.
Cambios en el Bebé
Durante este mes suceden importantes cambios en el feto:
- Crece desde unos 8 cm de longitud al inicio del cuarto mes de embarazo hasta aproximadamente 18 cm al final.
- El peso también aumenta y al final del cuarto mes el feto pesa aproximadamente 100 g.
- Cuando el futuro bebé alcanza el cuarto mes en la gestación ya es capaz de gesticular y realizar más movimientos.
Desarrollo Fetal Semana a Semana
A continuación, se detalla cómo se va desarrollando el feto semana a semana durante este cuarto mes.
- Semana 13 de embarazo: A partir de esta semana, el tejido cartilaginoso empezará a osificarse, es decir, empezarán a endurecerse los huesos. Por otra parte, los riñones del feto ya son funcionales y empiezan a formar orina. Además, durante la decimotercera semana empieza a extenderse en el feto un vello que acabará cubriéndole casi por completo el cuerpo, conocido como lanugo.
- Semana 14 de embarazo: A las catorce semanas crece una pequeña cantidad de pelo en la cabeza y se forman las cejas. El oído externo se desplaza hacia arriba, hasta cerca de su posición definitiva en la cabeza. Los ojos son enormes, cerrados y separados entre sí. Sus brazos también han crecido y ahora están más proporcionados con el resto del cuerpo. En este punto del desarrollo ya tiene uñas en las manos. Su hígado es muy grande respecto al resto de órganos internos debido a que es el encargado de fabricar células sanguíneas.
- Semana 15 de embarazo: Con quince semanas, el pelo de la cabeza y las cejas se hace más grueso. Sus movimientos siguen aumentando e incluso se puede apreciar cómo abre y cierra los puños de las manos. También se identifican en el bebé muchos gestos, como bostezar o abrir y cerrar la boca. Los músculos de la cara ya ejercitan el movimiento de succionar, por lo que puede empezar a chuparse el pulgar.
- Semana 16 de embarazo: A partir de la semana 16, el cuerpo del feto prosigue su desarrollo y crece mucho. La cabeza y el cuerpo se vuelven más proporcionados y el cuello toma forma. Cada vez se mueve más y algunos de estos movimientos ya están controlados por el cerebro. El sistema nervioso empieza a ser funcional, y una prueba de ello es que aparece el reflejo de presión, que consiste en agarrarse a cualquier objeto que toque su palma de la mano.
Amniocentesis
La amniocentesis es una prueba diagnóstica que consiste en aspirar una pequeña muestra de líquido amniótico para analizarla. Esta técnica prenatal invasiva permite diagnosticar malformaciones del tubo neural, alteraciones metabólicas o anomalías genéticas del futuro bebé, como el síndrome de Down.
La amniocentesis está indicada en pacientes que presentan un mayor riesgo de defectos de nacimiento o cromosómicos en la descendencia, como las mujeres que son de una edad avanzada o que han tenido embarazos previos con problemas de este tipo.
La amniocentesis se aconseja no realizarla hasta la semana 15 de embarazo, ya que si se realiza antes, el volumen de líquido amniótico todavía es muy pequeño y el riesgo para el feto es mayor.
Cuidados en el Cuarto Mes de Embarazo
Los cambios a lo largo del embarazo son diversos y es un periodo de vulnerabilidad tanto para la salud de la madre como del bebé. Por ello, un buen cuidado durante la gestación es fundamental.
Además de las pruebas médicas, es importante seguir una alimentación saludable. El aporte de nutrientes durante el embarazo debe ser el adecuado, ya que ayudará al desarrollo del bebé. Los especialistas aconsejan comer plátanos, pasas o cualquier alimento con alto contenido en potasio. Estos alimentos evitarán los calambres en las piernas.
No hay que olvidar la higiene bucal, ya que durante el embarazo existe más riesgo de gingivitis y otras alteraciones bucodentales.
Por último, hacer deporte, dejar de fumar, reducir el consumo de cafeína, utilizar ropa y calzado cómodo, cuidar la postura e hidratar la piel son otros consejos para este cuarto mes de embarazo, aunque se pueden aplicar en cualquier momento de la gestación.
Sensación de Tripa Dura
Durante la gestación es posible que a veces hayas notado que la barriguita se pone dura o tensa. No te asustes, porque es algo totalmente normal durante la gestación.
Primer trimestre
Puede que notes tensión en la parte baja del vientre o en el lateral del abdomen. Es debido a que el útero comienza a estirarse para adaptarse al bebé en camino y por eso realiza pequeñas contracciones. Siempre que no sientas un dolor intenso no hay que preocuparse, ya que es algo totalmente normal.
Segundo y tercer trimestre
Durante el embarazo, el útero crece constantemente: puede llegar a multiplicar su tamaño varias veces. Además, en el final del embarazo tendrá la función de ayudar a expulsar al bebé durante su nacimiento.
Para ello, realiza una especie de prácticas, conocidas como «contracciones falsas», con las que el útero se prepara para el momento del parto. Estas contracciones son más frecuentes durante la partir de la segunda mitad del embarazo y en adelante. El dolor y la intensidad de estas, depende mucho de cada mujer: hay mamás que ni se enteran y en cambio otras pueden llegar a sentir molestias. Puede que sobre todo notes que la barriga se pone dura por las noches, cuando estás acostada y eres más consciente de tu cuerpo.
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