Alergia en los Senos Durante la Lactancia: Causas, Síntomas y Tratamiento
Los pezones y las areolas son una parte de la piel de extrema sensibilidad, con una red de inervación mucho más densa que otros territorios, por ello son más susceptibles de experimentar picor, irritación o sensibilidad.
Causas Comunes del Picor en los Pezones durante la Lactancia
La mayoría de las ocasiones en que se manifiesta picor en los pezones es por una causa absolutamente benigna. En ciertos casos puede ser síntoma de una enfermedad generalizada o rara vez un cáncer de mama, sobre todo si el picor es únicamente en uno de los pezones. Por este motivo, es conveniente que un picor persistente sea valorado por el médico.
Cambios Hormonales
Los cambios hormonales afectan a la sensibilidad de los pezones de distinta manera a lo largo del ciclo sexual de las mujeres en sus diversas etapas. Durante la adolescencia puede notarse picor en el pecho y especialmente en la areola. A lo largo del ciclo menstrual las mujeres experimentan muchos cambios que pueden generar picor, sensibilidad e incluso dolor bilateral, especialmente en el periodo premenstrual. Durante el embarazo (sobre todo las primeras semanas) uno de los síntomas mas habituales en las gestantes es el aumento de sensibilidad y tamaño de las mamas y a veces picor en los pezones. Y a partir de los 40-45 años hasta la menopausia, algunas mujeres pueden experimentar molestias premenstruales de forma más acusada.
La recomendación en estos casos es una buena hidratación e intentar no rascar.
Deshidratación de la Piel
La piel seca afecta a cualquier localización, pero por sus características, el pezón y la areola la pueden sufrir especialmente. Durante la menopausia las mujeres notan la piel y las mucosas en general mucho más secas, con lo que podemos encontrarnos con este problema más a menudo. El pezón y la areola también pueden experimentar sequedad en periodos de más exposición solar o como consecuencia de algunos tratamientos médicos.
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En estos casos simplemente con recomendar una crema hidratante o aceite para mantener una buena hidratación cutánea será suficiente.
Patologías Cutáneas
El pecho, como cualquier otra parte del cuerpo, puede ser afectado por diversas patologías cutáneas que cursan picor, como un eccema, dermatitis, psoriasis… Y hay que tener en cuenta que muchas de estas patologías se autoperpetúan y empeoran a medida que nos rascamos más. Si pica y rascamos modificamos la piel de manera que aún pica más y entramos en un círculo que se retroalimenta.
Puede ser necesario un tratamiento tópico en algunos casos con una crema o pomada de corticoides para calmar el picor y, sobre todo, dejar de rascar para que la piel se normalice.
Infección por Hongos
Especialmente en periodos de lactancia por la humedad constante. En este caso el tratamiento ha de ser el específico para combatir la infección fúngica habitualmente o bacteriana eventualmente.
Enfermedades Sistémicas
Como patologías del hígado, vesícula biliar, diabetes que pueden cursar con picor generalizado en la piel, y ésta puede manifestarse especialmente en el pezón por tratarse de una zona especialmente sensible.
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Mastitis
Tal y como indica la misma palabra, la mastitis es una inflamación de la glándula mamaria en alguno o varios de sus cuadrantes o zonas. Dicha inflamación suele producirse por la obstrucción de algún conducto galactóforo, a su vez causada por alteraciones de la microbiota o flora bacteriana que puebla el tejido mamario.
Es más habitual que la mastitis se desarrolle en las primeras 12 semanas tras el parto, aunque puede presentarse en cualquier momento durante la lactancia, incluido el periodo de destete.
Tipos de mastitis y síntomas
- Mastitis aguda: es la mastitis más conocida y la más fácil de diagnosticar, ya que se acompaña de síntomas sistémicos:
- Fiebre superior a 38,5°.
- Escalofríos.
- Dolor intenso del pecho.
- Zona enrojecida con abultamientos.
- Síndrome gripal.
- Malestar general.
- Mastitis subclínica: esta mastitis es más difícil de diagnosticar, ya que no produce síntomas tan claros como la mastitis aguda. El síntoma principal es el dolor, más o menos intenso, que muchas mujeres describen como pinchazos o agujas que atraviesan todo el pecho. En algunos casos, incluso se pueden dar calambres que se irradian hacia la espalda o el brazo y una sensación de quemazón. Al no estar acompañada de fiebre ni de enrojecimiento de la zona, esta mastitis subclínica se suele infravalorar e infradiagnosticar. De hecho, es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna involuntaria.
Enfermedad de Paget
La enfermedad de Paget de la mama o del pezón es un tipo poco frecuente de cáncer que afecta primariamente al pezón o es secundario a un tumor en el interior de la mama del que sus células han migrado por el interior de los conductos mamarios hasta el pezón manifestándose a ese nivel con signos inflamatorios: enrojecimiento, descamación, engrosamiento de la piel y picor.
Cáncer Inflamatorio de Mama
El cáncer inflamatorio de mama es otro tipo poco frecuente de cáncer de mama que se manifiesta como si se tratara de una infección de la mama o mastitis, con enrojecimiento de la piel de toda la mama, que está caliente y edematosa, como piel de naranja y que puede ocasionar picor en toda la mama y especialmente en el pezón y constituye una variante agresiva y avanzada de cáncer mamario.
Tanto una como la otra entidad son muy poco frecuentes y afectan unilateralmente, por tanto, no hay que sospechar patologías malignas ante un síntoma inespecífico como el picor en los pezones. Eso sí, si el picor es persistente y no se solventa con las primeras medidas de hidratación, y sobre todo si es unilateral, se recomienda control por un especialista o médico de cabecera para filiar su causa.
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Eccema Mamario
El eccema es una afección común causada por daños en la barrera cutánea, la capa exterior protectora de la piel que retiene la humedad y mantiene alejadas las bacterias y otros agentes irritantes. La ruptura de la barrera cutánea puede causar sequedad de la piel, sarpullidos y decoloración en el pecho, las mamas y el pezón.
El eccema mamario suele estar causado por la irritación de la ropa, los jabones, los detergentes o las lociones, pero puede resultar incómodo y causar angustia. Si no eres capaz de identificar los desencadenantes de tu eccema, o evitarlos no parece ayudarte, tu profesional sanitario puede recetarte un medicamento (normalmente un esteroide) para aplicar en la zona irritada. El eccema mamario no suele ser un síntoma de cáncer de mama. Sin embargo, si experimentas hormigueo, descamación o costras en el pezón, debes hablar con tu médico para que te ayude a descartar la enfermedad de Paget, un cáncer de mama poco frecuente.
Se desconoce la causa exacta del eccema, pero los científicos creen que probablemente se trate de una combinación de factores, como la genética, la respuesta inmunitaria, el medioambiente y el estrés.
El eccema mamario, como el de cualquier otra parte del cuerpo, es conocido por sus molestos síntomas:
- Picazón
- Sequedad de la piel
- Enrojecimiento
- Descarga
- Piel gruesa o correosa
No existe una prueba oficial para diagnosticar el eccema mamario. Si crees que tienes eccema mamario, los médicos te harán un examen de mama y te preguntarán por tus antecedentes médicos.
Tratamiento y Remedios
No existe cura para el eccema, pero hay medicamentos y modificaciones del estilo de vida que pueden ayudar a controlarlo.
Remedios caseros
- Identifica y evita los desencadenantes del eccema: Los desencadenantes pueden ser los jabones fuertes, ciertos detergentes para la ropa, los productos con fragancias, el estrés, los cambios de temperatura, la sudoración y la ropa áspera.
- Evita rascarte la piel: Rascarse puede provocar una mayor ruptura de la barrera cutánea e introducir irritantes adicionales.
- Practica una rutina diaria de cuidado de la piel: Bañarte a diario con limpiadores sin jabón seguidos de la aplicación de una crema hidratante sin perfume ni tintura puede ayudar a mantener los irritantes fuera de tu piel y a conservar la humectación.
Medicamentos recetados
Si los remedios caseros por sí solos no ofrecen alivio, tu médico puede recetarte medicamentos para tratar los síntomas molestos. Normalmente, el médico te recetará una pomada o crema antiinflamatoria (por ejemplo, un esteroide) que puedes aplicarte en la zona irritada de la piel. También hay otros tratamientos disponibles para los síntomas más graves.
¿Cuál es la manera de actuar si tengo mastitis?
En caso de una mastitis, lo más importante es actuar cuanto antes; una rápida actuación es clave. En concreto, lo primero que hay que hacer en las primeras 24 horas es realizar una extracción frecuente y eficaz de la leche. Si la madre tiene mucho dolor, existen grietas en el pecho y no se consigue que el bebé lo agarre, se puede hacer extracción con la ayuda de un sacaleches o incluso de forma manual, ya que uno de los efectos no deseados que puede producir la mastitis es la disminución de la producción de leche.
Así mismo, lo más recomendable en una situación de mastitis es pedir consulta con una matrona especialista en lactancia para que valore si la succión del bebé es efectiva, y en caso de que no sea así, pueda ayudar con otras técnicas de extracción de la leche.
Además, otras medidas para tratar las mastitis son:
- Aplicación de frío en la zona afectada: nunca se debe aplicar calor, ya que facilita la proliferación de las bacterias y aumenta la inflamación. En todo caso, solo podríamos aplicarlo unos minutos antes de dar el pecho.
- Tratamiento con antiinflamatorios: como el ibuprofeno, que ayudará a bajar la fiebre (en caso de mastitis aguda) y a disminuir la inflamación.
- Uso de probióticos específicos para la lactancia.
- Antibióticos: si las medidas anteriores no resuelven o mejoran el cuadro de mastitis, hay que acudir a un médico para que establezca un tratamiento con antibióticos durante 10 o 14 días.
Absolutamente no. Todo lo contrario, cuanto más mame el bebé del pecho afectado, antes se resolverá la obstrucción y bajará la inflamación.
Por otro lado, la gran mayoría de medicamentos y antibióticos son compatibles con la lactancia materna. Existen páginas web de consulta, como e-lactancia.
Medidas Generales para el Cuidado de los Pezones Durante la Lactancia
- Mantén la zona del pezón lo más seca posible.
- Usa tejidos naturales.
- Máxima hidratación. Para evitar la irritación es importante tener el pezón y la areola muy hidratada, incluso ya desde el embarazo. No olvides preguntar a tu médico qué tipo de crema o producto hidratante puedes usar si sigues dando el pecho y cada cuánto aplicarlo.
- Evitar el lavado del pecho antes y después de cada toma, así como la aplicación de cremas o pomadas.
- Si se lava el pecho frecuentemente, la secreción fisiológica protectora que excretan las glándulas que existen alrededor de la areola (glándulas de Montgomery) se pierde, exponiendo al pecho a la irritación.
- Evitar la humedad. Se debe mantener el pecho seco y aireado entre tomas. Si se usan discos protectores para evitar mancharse la ropa, deben cambiarse frecuentemente.
- Conseguir una buena posición del niño al pecho. Si el dolor es muy intenso, el uso de pezoneras puede ser útil de forma transitoria.
Complicaciones de la mastitis
En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo.
Sí, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:
- Mastitis de repetición: se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.). En estos casos, hay que volver a evaluar a la madre y llegar a la causa que produce la mastitis, ya que si se repite el tratamiento sin reevaluar, no se logrará eliminar la causa y se volverá a repetir la misma situación.
- Absceso: es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo.
- Abandono involuntario y precoz de la lactancia: es la complicación más habitual en casos de mastitis.
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