Cómo evaluar a un niño con autismo en la escuela: estrategias efectivas

04.11.2025

El autismo, conocido oficialmente como trastorno del espectro autista (TEA), es una condición del neurodesarrollo que afecta la forma en que un individuo se comunica, interactúa socialmente y procesa la información. Adecuar la enseñanza de los niños con trastornos del espectro autista (TEA), a través de diferentes técnicas y herramientas, permite mejorar su aprendizaje y habilidades sociales.

La inclusión educativa y social del alumno autista en los diferentes estadios formativos requiere del docente conocimientos específicos en Educación Especial, los cuales le permitirán cubrir las necesidades especiales del niño, desarrollar actividades enriquecedoras y trabajar en sintonía con el equipo experto.

El ambiente educativo puede resultar complejo y desafiante para los niños con autismo, ya que muchas de las demandas escolares, como la interacción social y la comunicación verbal, pueden ser especialmente difíciles para ellos. Es relevante mencionar que el diagnóstico del autismo es un proceso clínico que requiere una evaluación continua y exhaustiva, especialmente en casos donde los síntomas pueden no ser evidentes desde el principio.

Características del autismo en el aula

El autismo se manifiesta de manera diversa en cada niño, pero algunos de los síntomas comunes incluyen dificultades en la comunicación, tanto verbal como no verbal, y en la interacción social. Además, los comportamientos repetitivos y los intereses restringidos son características frecuentes del autismo.

En el aula, estos síntomas pueden influir en la capacidad del niño para participar en actividades grupales, seguir instrucciones verbales y comprender el contenido académico de manera convencional. Un alumno con TEA no buscará relacionarse con sus iguales; y, si lo hace, su manera de interactuar puede ser inapropiada. Ambas situaciones podrían conllevar aislamiento y acoso en el aula de dicho alumno.

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Otras características del niño autista, que interfieren en la inclusión dentro del aula, es la presentación de patrones de pensamiento y movimientos repetitivos (balanceo, cerrar y abrir puertas…), una hiperreactividad ante ciertos estímulos, la dificultad para la comprensión del lenguaje simbólico o para empatizar.

No obstante, los síntomas del TEA son muy heterogéneos. No todos los alumnos que sufren autismo manifiestan las mismas alteraciones cognitivo y conductuales, ni en el mismo grado. Por lo tanto, es fundamental que el equipo docente y especializado adapte el programa de intervención atendiendo las necesidades específicas y personales del alumno, y potencie aquellos rasgos que beneficiarán su inclusión en la escuela.

Grados de autismo

Todos los niños con TEA tienen algo en común, y es que manifiestan dificultades persistentes en la interacción y comunicación social. Además, revelan conductas restrictivas y repetitivas en menor o mayor medida.

El educador y psicopedagogo, por tanto, necesitan conocer e identificar el grado de afectación del autismo en su alumno para determinar qué tipo de apoyos debe ofrecerle la escuela y enfocar su labor educativa a cubrir las necesidades del niño.

  1. Grado 1: Este rango se denomina comúnmente como autismo leve. El niño puede mostrar interés por interaccionar socialmente, pero tiene dificultades para iniciarlas. Sus respuestas, durante una conversación o a la hora de seguir la dinámica de un juego, son erróneas. No sigue las órdenes grupales y, durante la comunicación, no siempre mantiene el contacto visual con su interlocutor. Además, le cuesta cambiar de rutinas y de actividades en su día a día y pierde autonomía en los contextos nuevos o poco organizados.
  2. Grado 2: En este nivel intermedio el niño manifiesta un déficit todavía más notable de la comunicación verbal y gestual. En ocasiones busca la interacción social, pero solo si esta se encuentra en el marco de sus intereses. A su vez, resulta todavía más evidente que su comportamiento en las relaciones con los otros es atípico o errático. Muestra inflexibilidad y un claro malestar (por ejemplo, ansiedad) ante los cambios. Sus conductas repetitivas y restrictivas respecto al autismo del nivel 1 también son más frecuentes y alteran claramente su adaptación al entorno.
  3. Grado 3: Es el rango más severo dentro del espectro TEA. El niño tiene una comunicación muy limitada (por ejemplo: usa pocas palabras, su expresión oral puede resultar incomprensible, manifiesta soliloquios, ruidos extraños). Interactúa con los demás solo si hay un contacto directo. También se obsesiona por algún objeto “favorito” poco usual (una cuchara, por ejemplo); o por determinados estímulos cotidianos en su entorno (luces, objetos giratorios…). Sus comportamientos son tan restrictivos y estereotipados (los movimientos repetitivos de extremidades o el constante balanceo) que, junto al resto de los síntomas, el autismo interfiere en todas las áreas de la vida cotidiana.

Normalmente los niños autistas, sobre todo aquellos con un grado leve, no han sido evaluados y diagnosticados antes de la escolarización. De hecho, es en la escuela infantil cuando su comportamiento atípico resulta más evidente. De ahí que el educador necesite estar cualificado en la detección de un posible caso de TEA en el aula, que conozca los niveles de afectación y sintomatología para poder derivarlo al equipo experto del centro y solicitar su evaluación lo antes posible.

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Estrategias para potenciar el aprendizaje en niños autistas

Para apoyar el aprendizaje y el bienestar emocional de los niños con autismo en el aula, es de gran importancia implementar estrategias adaptadas a sus necesidades individuales.

  • Adaptaciones curriculares: Modificar el currículo y las actividades educativas para que sean más accesibles para los niños con autismo es fundamental. Esto puede incluir proporcionar materiales visuales, como imágenes o gráficos, para complementar las explicaciones verbales, lo que facilita la comprensión del contenido académico.
  • Comunicación visual: El uso de ayudas visuales, como horarios visuales, tableros de tareas y tarjetas de comunicación, puede ser de gran ayuda para los niños con autismo. Estas herramientas les permiten organizar su día escolar, comprender las expectativas y expresar sus necesidades de manera más efectiva.
  • Apoyo emocional: Ofrecer apoyo emocional y crear un ambiente de aceptación y comprensión puede ayudar a los niños con autismo a sentirse seguros y valorados en el aula. Los educadores pueden establecer relaciones de confianza con los estudiantes y ofrecer estrategias de manejo del estrés o la ansiedad cuando sea necesario.
  • Enseñanza estructurada: La enseñanza estructurada y organizada es beneficiosa para los niños con autismo, ya que proporciona un marco predecible y consistente para el aprendizaje. Establecer rutinas claras y expectativas claras para el comportamiento puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el enfoque en el aula.

La comunicación regular sobre el progreso académico y emocional del niño puede ayudar a identificar cualquier necesidad adicional y ajustar las estrategias de apoyo en consecuencia.

Identificar y abordar las necesidades de los niños con autismo desde una edad temprana es crucial para un desarrollo académico y socioemocional exitoso. Los programas de intervención temprana, como la intervención conductual aplicada, pueden ser efectivos para enseñar habilidades sociales, de comunicación y académicas a los niños con autismo.

La tecnología educativa puede ser una herramienta útil para apoyar a los niños con autismo en el aula. Las aplicaciones educativas y herramientas de aprendizaje en línea pueden proporcionar actividades interactivas y personalizadas para el niño, lo que puede ayudar a mantener su interés y mejorar su motivación para aprender.

Actividades específicas en el aula

Para abordar correctamente el autismo en el aula y lograr una buena inclusión del alumno con TEA en las dinámicas de clase, es necesario que el docente respete, valore y comprenda las necesidades de dicho alumnado; que se implique en el trabajo del equipo experto y se muestre flexible en su labor pedagógica, con el único fin de cubrir todas las necesidades del alumno. Entre las actividades y estrategias que se pueden realizar a favor de la buena adaptación del alumno autista, caben destacar:

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  • La estructuración del entorno para que sea predecible por parte del alumno y se sienta seguro emocionalmente.
  • La creación de rutinas, así como el diseño de una agenda con pictogramas, fotos o dibujos ayudarán al niño autista a anticiparse y comprender la secuencia de las acciones que requiere una tarea; también, a la identificación de las emociones propias y de los iguales.
  • El uso de indicaciones visuales para facilitar las enseñanzas (método TEACCH) y la incorporación de programas de comunicación y competencia social como el Programa de Comunicación Total, donde se asocian signos a vocalizaciones.
  • Siguiendo la metodología anterior, son de vital importancia los apoyos visuales (historietas, cómics y vídeos) para mejorar la comprensión por parte del alumno de las situaciones sociales e impulsar la imitación de conductas adecuadas.
  • En las fichas de trabajo del alumno también se debe incluir la secuencia de tareas, paso a paso, con claridad y dibujos de que ayuden y faciliten la realización de este tipo de actividades.
  • Por último, se aconseja crear un “círculo de amigos” del entorno al alumno con TEA: un grupo de compañeros que interactúen y le guíen en los entornos más abiertos (el patio, el comedor escolar o durante los cambios de clase).

Otro método interesante para aplicar es el ARASAAC (Sistema Aumentativo y Alternativo de Comunicación). Este proyecto de inclusión fomenta el uso de pictogramas para facilitar la evolución del lenguaje y la comunicación mediante el uso de material didáctico con el que, por ejemplo, se enseñan las vocales, las letras del alfabeto, entre otros.

Es también recomendable emplear un lenguaje claro y sin expresiones que puedan crear confusión. Así, una vez se tiene la atención del alumno, se debe escapar de ambigüedades en la comunicación y emplear frases directas como “camina”, en lugar de “no corras”.

Otra estrategia a aplicar es la de aprovechar las áreas de interés de los alumnos para incluirlo en la enseñanza. Además de ayudar en su desarrollo de habilidades comunicativas, se favorecerá el desenvolvimiento de habilidades sociales.

Establecer estrategias de apoyo cuando los alumnos se sientan estresados o incapaces de seguir y crear espacios “seguros”donde se puedan relajarse y calmarse en compañía de alguna persona con la que hayan creado una buena y estrecha relación.

Emplear comandos de preparación y ejecución para realizar cambios en el aula ya que los alumnos con autismo suelen tener problemas con las transiciones. Un ejemplo de esta técnica sería usar un comando preparatorio como: “Cuando yo diga la palabra caminar, nos moveremos…” y tras esto se pronuncia el comando ejecutorio, “caminar”.

Para ayudar al desarrollo simbólico del alumno con autismo se llevan a cabo actividades con objetos de referencia. Estos se emplean para representar un elemento, una acción, una persona, un lugar, etc., ya que la compresión e identificación de imágenes resulta complicado para ellos. Así, se hace uso en clase de objetos reales y concretos que permiten a los estudiantes identificar y asociar el objeto con la referencia que representa. Por ejemplo, se muestra al niño una serie de objetos como unas zapatillas de deporte o un utensilio de cocina, de esta forma se le enseña al alumno que las primeras están relacionadas con actividades físicas, como la clase de educación física, y la segunda, a tareas que se realizan en esta parte de la casa y que sirve para preparar la comida.

Con el fin de desarrollar la destreza motora fina del alumno y que pueda aprender a escribir en un futuro, se ponen en práctica ejercicios de pinza. Estas actividades consisten en coger objetos blandos, tocarlos, presionarlos, pellizcarlos y así fomentar que el niño abra y cierre la mano, la utilice y mueva para estimular los músculos de esta zona. Por ejemplo, con unas pinzas de plástico se puede jugar con los alumnos a que introduzcan unos objetos determinados en botes de colores, o pedirles que realicen la misma acción pero con sus propias manos.

La preparación ante cambios de rutina o planes es muy útil trabajarla a través de actividades porque así evita que el alumno entre en episodios de estrés y aprenda cómo gestionar cualquier alteración en su día a día. Para ello, el docente deberá preparar al estudiante ante el cambio. Pero, ¿cómo? Primero tendrá que hablarle de ello, por ejemplo, de la modificación en el horario de una determinada clase, ayudarse de pictogramas o imágenes que reflejen el cambio de una manera altamente visual. En este caso, sería ventajoso mostrarle cómo la imagen que representa la clase de educación física cambia de lugar en el calendario y se sitúa en el horario nuevo correspondiente. Además, hablar con los padres también será útil para que el niño logre concienciarse poco a poco y asimile esta variación de mejor forma.

La importancia de la inclusión educativa

La promoción de una educación inclusiva es fundamental para garantizar que todos los niños, independientemente de sus diferencias, tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial en el aula. La creación de un ambiente escolar inclusivo que valore la diversidad y promueva la aceptación y la comprensión entre los estudiantes puede ayudar a reducir el estigma asociado con el autismo.

Además, es esencial promover la colaboración y el trabajo en equipo entre educadores, padres y profesionales de la salud que atienden a niños con autismo. Por tanto, el objetivo de la educación inclusiva es proporcionar un ambiente propicio para el aprendizaje y el desarrollo de todos los niños, incluidos aquellos con autismo.

Al implementar estrategias efectivas y dar un apoyo adecuado, los educadores pueden marcar una diferencia significativa en la vida de los niños con autismo, ayudándolos a alcanzar su máximo potencial académico y socioemocional.

Sin duda, el autismo dentro del aula ordinaria supone un reto para el profesor; pero no hay que olvidar que la presencia del niño autista también contribuye al enriquecimiento social, personal y emocional del resto de los integrantes de la comunidad educativa.

Áreas clave a trabajar con niños autistas

Como ya se ha indicado anteriormente, los expertos en autismo insisten en que nunca hay que perder de vista las peculiaridades del alumno con TEA para poder adaptar el programa de intervención a sus necesidades específicas.

Sin olvidar este supuesto, he aquí las áreas principales que se deben trabajar con el niño autista:

  • La cortesía: Los menores con TEA presentan dificultades para relacionarse socialmente. Por eso, se pueden aprovechar espacios como los de llegada o salida del aula para practicar cómo saludar y despedirse, en este caso de sus compañeros y profesores. Igualmente, para ensayar acciones tales como dar o pedir algo.
  • Habilidades sociales: Conocer los intereses personales de los alumnos es una excelente forma para adaptar los contenidos a aquellos temas que le gustan. Pero, además es una forma óptima de fomentar las habilidades sociales del estudiante con autismo ya que podrá compartir sus aficiones o intereses con el docente y/o compañeros.
  • La comunicación: Dependiendo de la edad del niño autista y de la fase de desarrollo lingüístico en la que se encuentre, el profesional especialista y el profesor deben programar actividades (juegos, canciones, signos y pictogramas…) para despertar la necesidad de comunicación del niño (verbalizar necesidades como “Quiero agua”). Si el niño ya formula sus demandas verbalmente, el siguiente paso consistirá en nutrirle de un vocabulario más amplio y rico para después entrenarle en la creación de frases uniendo palabras. Si su comunicación es más limitada, las señales visuales serán vitales para impulsar su comunicación y utilizarlas como apoyo.
  • El contacto visual: Durante las interacciones con el niño, ya sea durante las conversaciones o cuando le va a dar instrucciones, el adulto debe invitar al niño a que le mire a la cara. Los juegos de imitación son un buen reclamo para acostumbrar al niño a mantener el contacto visual con los demás.
  • Reconocimiento y expresión de emociones: Mostrar al niño dibujos, fotos o vídeos que representan estados de ánimo, le ayudará a interpretar sus propias emociones como las de los demás.
  • Lenguaje claro: La forma de comunicarse con niños con autismo es clave. Por este motivo es necesario tener captada su atención antes de darles cualquier indicación. Teniendo esto en consideración deben evitarse expresiones que puedan causar confusión; por ejemplo es mejor decir siéntate en lugar de no te levantes. De ser las instrucciones demasiado largas, entonces conviene desglosarlas en pequeños bloques o pasos.
  • Aprendizaje de hábitos y creación de rutinas para favorecer su autonomía: Para lograr estos objetivos es clave mostrar al niño la pauta detallada de la secuencia de comportamientos que debe realizar, si quiere lograr la conducta meta. Las instrucciones en forma de pictogramas y puzzles son un gran apoyo para la ejecución de este tipo de tareas.
  • Organización: Vinculado a lo anterior, se debe mantener la misma agenda y estructura de las clases y actividades, ya que cualquiera alteración del orden podrá hacer que se sienta perdido, ya que los alumnos con autismo son extremadamente organizados. Si es necesario introducir cambios improvisados será útil usar, de forma repetida, señales verbales y/o visuales de aviso como por ejemplo un tablero que ponga antes y ahora, o hablarlo previamente con la familia.

Ejemplo de éxito: Servicio de Acompañamiento Educativo Personalizado TEA en Cádiz

En Cádiz se implementó un servicio educativo por parte de la Asociación Autismo Cádiz para responder a la demanda de los alumnos con autismo y así ayudarles a conseguir una certificación académica. El programa recibe el nombre de Servicio de Acompañamiento Educativo Personalizado TEA y consiste en proporcionar apoyo individual con el fin de guiar y acompañar a los alumnos en el itinerario educativo, el cual ha sido previamente adaptado con varias de las estrategias y actividades explicadas en los puntos anteriores.

Este servicio es un ejemplo de éxito, que consiguió en el año 2019 dos reconocimientos a nivel nacional, logrando que el 65 % de los jóvenes con autismo destinatarios de esta ayuda lograsen aprobar sus estudios de la ESO y ciclos de FP de grado medio.

Tabla resumen de estrategias y actividades

Estrategia/Actividad Descripción Beneficios
Adaptaciones Curriculares Modificar el currículo con materiales visuales y explicaciones claras. Facilita la comprensión del contenido académico.
Comunicación Visual Uso de horarios visuales y tarjetas de comunicación. Organiza el día escolar y permite expresar necesidades.
Apoyo Emocional Crear un ambiente de aceptación y ofrecer estrategias de manejo del estrés. Ayuda a sentirse seguro y valorado en el aula.
Enseñanza Estructurada Establecer rutinas claras y expectativas definidas. Reduce la ansiedad y mejora el enfoque en el aula.
ARASAAC Uso de pictogramas para facilitar la comunicación. Fomenta la evolución del lenguaje y la comunicación.
Objetos de Referencia Utilizar objetos para representar conceptos y acciones. Ayuda al desarrollo simbólico y la comprensión.
Ejercicios de Pinza Actividades para desarrollar la motricidad fina. Prepara para la escritura y mejora la destreza manual.

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