¿Qué Causa un Saco Gestacional Vacío a las 6 Semanas de Embarazo?
El embarazo anembrionario, también conocido como huevo huero, se refiere a la pérdida temprana del embarazo durante el primer trimestre (hasta la 12+6 semanas desde el último periodo menstrual). Se trata de un embarazo no viable en el que por ecografía transvaginal se aprecia un saco gestacional intrauterino vacío, no contiene vesícula vitelina ni embrión.
En sus primeras etapas, el saco gestacional contiene al embrión, pero su función no se limita solo a proporcionar espacio para el nuevo ser. El saco gestacional es una estructura fundamental en el desarrollo temprano del embarazo. Se forma dentro del útero poco después de la fertilización exitosa del óvulo por el espermatozoide.
Desarrollo Embrionario Normal
Tras la fecundación, es decir, tras la unión del espermatozoide con el óvulo, comienzan una serie de divisiones celulares que dan lugar a la formación del saco gestacional, rodeado de una “concha” o cubierta denominado trofoblasto (y que es el que dará lugar a la futura placenta). En el interior del saco gestacional se desarrollará el embrión.
Una vez el blastocisto se ha implantado en el útero, el trofoectodermo dará lugar a la placenta, y la masa celular interna a los discos embrionarios que formarán el feto. Es el proceso conocido como gastrulación.
¿Por Qué se Produce el Embarazo Anembrionado?
En el caso del embarazo anembrionario se forma el saco gestacional con su cubierta trofoblástica, pero no se visualiza el embrión, debido a que éste ha detenido su desarrollo en una etapa muy precoz, antes de alcanzar un milímetro de tamaño.
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Cuando las células de los discos embrionarios no se desarrollan correctamente, no se da inicio a la especialización de las células y formación de los tejidos, y se produce lo que se conoce como huevo huero.
La única causa bien identificada de aborto son las alteraciones genéticas, es decir, las anomalías cromosómicas del embrión. La incidencia de cariotipo fetal anormal es del 90% en embarazos anembrionados.
En el 80% de los casos, las causas del embarazo anembrionado son las alteraciones cromosómicas en el óvulo y/o espermatozoides, que generan un error en la codificación de la fecundación y la detención precoz del desarrollo embrionario. Otra de las causas es la división anómala del embrión después de la fecundación.
Otras causas potenciales incluyen:
- Alteraciones hormonales: Los desequilibrios hormonales pueden afectar la implantación y el desarrollo del embrión.
- Edad: La calidad de los óvulos disminuye con la edad, aumentando la probabilidad de problemas genéticos.
- Implantación deficiente: Una alteración en la implantación del óvulo fecundado en el útero.
¿Cuándo se Detecta?
El diagnóstico del embarazo anembrionario se establecerá ante el hallazgo de un saco gestacional, rodeado por el trofoblasto, mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice un embrión. Mediante ecografía transvaginal, podemos detectar el embrión tan pronto como a las 6 semanas de gestación.
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El diagnóstico se realiza por ecografía, donde se observa el saco gestacional vacío. Ésta debe repetirse a la semana siguiente para confirmar si el embrión se ha formado o no, y si hay latido cardiaco.
El diagnóstico del embarazo puede realizarse en diferentes etapas. Si en ninguna de éstas se localiza el embrión, nos encontramos con un embarazo anembriónico:
- El saco gestacional es la primera estructura que puede ser visible por ecografía transvaginal en la cuarta y quinta semana de gestación.
- La vesícula vitelina es una estructura proveniente del embrión que se puede observar en el interior del saco gestacional por ecografía transvaginal 2-3 días después de visualizarse éste.
- Entre la semana 7 y 12 de embarazo es posible escuchar el latido cardiaco del feto con una ecografía de ultrasonidos, también llamada eco-doppler.
- Finalmente, la visualización de la vesícula vitelina por ecografía pélvica de ultrasonido confirma definitivamente que hay embarazo.
Además de la ecografía, se comprobará la ausencia de síntomas de embarazo y el nivel de las hormonas para realizar un diagnóstico definitivo. Si éste empieza a disminuir significa que el embarazo ha sido interrumpido.
En caso de dudas respecto a la fecha de la última regla, es preferible repetir la ecografía a los 7-10 días, antes de precipitarnos en establecer el diagnóstico de huevo huero.
En el embarazo anembrionado, el test beta HCG da positivo porque esta hormona es producida por las capas celulares del saco gestacional, aunque no haya embrión.
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Medida del Saco Gestacional
La medida del saco gestacional es una parte vital del seguimiento prenatal temprano. Permite a los médicos y a las futuras mamás obtener información crucial sobre el desarrollo del embarazo.
Durante las semanas 4 y 5 de gestación, el saco gestacional suele medir alrededor de 2 a 4 milímetros de diámetro. En la semana 6, normalmente el saco gestacional aumenta su tamaño hasta aproximadamente los 5 o 6 milímetros. Cuando llegamos a la semana 7 y el saco gestacional continúa creciendo. Alcanza un tamaño de unos 7 milímetros y medio. Durante la semana 8, el saco gestacional tiene un diámetro aproximado de 8 milímetros y medio. En la semana 10, el saco gestacional ya mide casi 11 milímetros, su tamaño máximo. Su crecimiento continuo es fundamental para el desarrollo del embrión y, en última instancia, del feto.
Síntomas
Al inicio de la gestación pueden estar presentes los síntomas típicos del embarazo: ausencia de la menstruación, prueba de gestación positiva, aumento de la sensibilidad mamaria, náuseas, etc. Los principales síntomas por los que se suele consultar son el sangrado vaginal y/o dolor leve tipo calambre.
Otros posibles síntomas pueden ser la pérdida o disminución de los síntomas de embarazo como la disminución de la sensibilidad mamaria o las náuseas-vómitos. El sangrado y el dolor abdominal durante el primer trimestre de embarazo son bastante comunes. Mediante exploración física se puede observar la presencia o no de restos de sangra o coágulos en el canal vaginal.
Al inicio de la gestación pueden estar presentes los síntomas típicos del embarazo: ausencia de la menstruación, prueba de gestación positiva, aumento de la sensibilidad mamaria, náuseas, etc.
A pesar de la ausencia de un embrión en desarrollo, el cuerpo de una mujer puede continuar mostrando signos de embarazo debido a la presencia del saco gestacional y a la producción de hCG. Estos síntomas pueden incluir la falta de menstruación, náuseas, sensibilidad y cansancio. Sin embargo, con el tiempo, si el cuerpo detecta que no hay un embrión en desarrollo, estos síntomas pueden disminuir.
Tratamiento
Tras el diagnóstico del embarazo anembrionado habrá que conseguir la expulsión vía vaginal de este embarazo no viable. Una vez realizado el diagnóstico, si no se expulsa naturalmente, se procederá a la evacuación uterina. Mediante tratamiento médico o la realización de un legrado.
Como la de cualquier tipo de aborto, la evolución de estos embarazos finaliza con su expulsión. La mujer puede notar que los síntomas del embarazo disminuyen o desaparecen. Después se produce un sangrado vaginal que va aumentando de intensidad y que, cuando se acompaña de dolor pélvico, indica que la expulsión es inminente.
Las opciones de tratamiento incluyen:
- Observación y espera: Permitir que el cuerpo expulse el saco gestacional por sí mismo.
- Tratamiento médico: Administración de misoprostol para facilitar la expulsión.
- Cirugía: Legrado uterino para extraer el saco gestacional.
Consecuencias y Posibilidades Futuras
Si se ha producido en embarazo anembrionado, no significa que la mujer presente problemas de fertilidad porque la gran mayoría podrá conseguir un embarazo normal, pero aumenta el riesgo de un segundo aborto. El haber presentado un aborto previo aumenta el riesgo de un segundo aborto, independientemente de la edad materna. Una vez que se ha comprobado la ausencia de estructuras embrionarias, no tiene sentido que el saco gestacional vacío permanezca en el interior del útero de la mujer, pues las células degeneran y las sustancias tóxicas que producen pueden dar lugar a serias alteraciones en la salud. El aborto es, por tanto, la única solución posible para estas pacientes, con el consecuente estudio genético del producto extraído.
Un aborto de estas características, si se presenta con una evolución normal, no tiene implicaciones reproductivas futuras. La paciente podrá quedarse embarazada sin ningún problema tras recibir el tratamiento oportuno que requiera su caso concreto.
Es posible que se repita el embarazo anembrionario dos veces, aunque no es lo normal. El hecho de que el embarazo anembrionario se haya padecido una vez no significa que haya riesgo de que vuelva a ocurrir en el futuro, ni que la mujer presente problemas de fertilidad.
En caso de que fuera recurrente y se repitiera varias veces de manera consecutiva, convendría llevar a cabo un estudio genético en la pareja para determinar la causa que impide el desarrollo embrionario.
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