Causas Uterinas de Infertilidad: Problemas en el Útero y su Impacto en la Fertilidad Femenina
El útero o matriz, junto con los ovarios, es el órgano más importante en el aparato reproductor de la mujer. El útero es capaz de responder a las hormonas sexuales que intervienen en el ciclo menstrual. Además, es el órgano encargado de mantener la gestación del bebé durante 9 meses.
Las alteraciones tanto en la morfología como en el funcionamiento del útero son una causa de esterilidad femenina. En función de la gravedad o tipo de alteración, habrá complicaciones para conseguir el embarazo o para mantenerlo, hasta el punto de que la mujer se vea en la obligación de renunciar a su sueño de ser madre.
¿Cuáles son las causas uterinas de infertilidad?
Los problemas en el útero de la mujer pueden aparecer desde el nacimiento, debido a anomalías congénitas en su desarrollo, o darse en la edad adulta. En todos los casos, existirá un problema de esterilidad que impedirá el embarazo. También es posible que el útero sí permita la implantación embrionaria pero, a continuación, la mujer sufra abortos de repetición a medida que avanza la gestación.
Los problemas de factor uterino se pueden dividir en los siguientes apartados:
Malformaciones uterinas
La definición de malformaciones uterinas son alteraciones que suceden durante la formación del útero en la etapa fetal. Esto suele ocurrir entre la semana 8 y 17 de embarazo. También se conocen como malformaciones müllerianas, ya que el origen de estas malformaciones se encuentra en el desarrollo y/o la fusión de los conductos de Müller en los bebés de sexo femenino.
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Los conductos de Müller son unas estructuras embrionarias que dan lugar al útero, las trompas de Falopio, el cérvix y parte de la vagina durante el proceso de la embriogénesis.
A continuación, se enumera la clasificación de los diferentes tipos de malformaciones uterinas que presentan las niñas desde su nacimiento debido a estos problemas en el desarrollo embrionario:
- Agenesia mülleriana: ausencia de útero debido a que no se desarrollan ambos conductos de Müller. Esto es lo que se conoce como el síndrome de Mayer-Rokitansky-Kuster-Hauser.
- Útero septado o arcuato: se debe a la alteración en la fusión lateral de los conductos de Müller. Como resultado, el útero presenta una pared que lo divide, la cual empieza en la parte superior y se puede extender hasta el cérvix.
- Útero unicornio: solamente se desarrolla uno de los conductos de Müller. Por tanto, el útero tiene la mitad del tamaño normal y solamente hay una trompa de Falopio.
- Útero bicorne: la fusión de los conductos de Müller es incompleta. El resultado es un útero con forma de corazón.
- Útero didelfo: los conductos de Müller se desarrollan pero no se fusionan. La consecuencia es dos cavidades uterinas independientes, con dos cuellos uterinos y dos vaginas.
Normalmente, las mujeres con malformaciones uterinas congénitas no suelen enterarse de estos problemas hasta que no se hacen una ecografía en su primera visita ginecológica.
No es muy frecuente presentar síntomas, pero es posible que las mujeres con malformaciones uterinas sientan dolor pélvico, dismenorrea o ausencia de menstruación.
Sinequias
Las sinequias uterinas son adherencias o lesiones en las paredes del útero que ocasionan una alteración de su morfología. Esta patología es conocida como síndrome de Asherman.
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Entre las causas más habituales de las sinequias se encuentran las siguientes:
- Raspado o legrado uterino que deja cicatrices en la pared uterina.
- Hemorragia después de cesárea o parto natural.
- Miomectomía o extirpación de un mioma.
- Endometritis infecciosa.
Al contrario que las malformaciones müllerianas, el síndrome de Asherman es una alteración adquirida.
Tumoraciones
Los posibles tumores que se pueden encontrar en el útero suelen tener naturaleza benigna. A continuación, vamos a comentar los más importantes:
- Miomas: tumores que se forman en la capa muscular del útero: el miometrio. Los del tipo submucoso son los que pueden deformar la cavidad uterina y provocar infertilidad.
- Adenomiosis: invasión de tejido endometrial hacia el interior del miometrio.
- Pólipos uterinos: tejido endometrial que sobresale en la cavidad uterina e impide la correcta implantación del embrión en el útero.
En cualquier caso, el origen de estos tumores uterino es la alteración de células sanas del útero que empiezan a proliferar sin control. De esta forma se origina la masa tumoral, independientemente de que sea benigna o maligna.
Causas de origen endometrial
El endometrio es la capa interna del útero y es donde tiene lugar la implantación embrionaria.
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El endometrio tiene naturaleza proliferativa, sufre cambios en respuesta a los niveles hormonales de estrógenos y progesterona. Por ello, el endometrio aumenta su grosor a medida que avanza el ciclo menstrual. Finalmente, el endometrio se descama con la menstruación si no ha tenido lugar un embarazo y, a partir de aquí, empieza a regenerarse de nuevo.
Por tanto, todas las alteraciones que sufre el endometrio pueden influir en la correcta implantación del embrión y provocar infertilidad femenina. Algunas de estas alteraciones se comentan a continuación:
- Endometritis: inflamación sistemática del endometrio debida a infecciones provocadas por microorganismos como, por ejemplo, la clamidia, el micoplasma, el gonococo o el estreptococo.
- Atrofia endometrial: el endometrio se encuentra muy fino o incluso ausente debido a la falta de estrógenos. La causa puede ser una fallo ovárico primario o secundario.
- Hiperplasia endometrial: aumento del espesor endometrial debido a una sobreestimulación por el exceso de estrógenos. La causa también se debe al mal funcionamiento de los ovarios y a la presencia de ciclos anovulatorios.
Tener el correcto grosor endometrial en cada momento del ciclo menstrual es muy importante, sobre todo en aquellas mujeres que buscan el embarazo. Lo ideal sería tener un endometrio de 7-9 mm y con un aspecto trilaminar, pues son las características idóneas que favorecen la implantación embrionaria.
¿Qué tratamientos existen para el factor uterino?
Ante una situación de esterilidad femenina debida a un factor uterino, en primer lugar el médico tendrá que valorar si es posible recuperar la fertilidad con algún tratamiento farmacológico o quirúrgico.
En caso de no ser posible aplicar un tratamiento con medicamentos o no conseguir el embarazo incluso después de una operación, la pareja o la mujer sola tendrá que recurrir a la reproducción asistida para tener un hijo.
Tratamiento farmacológico
Las infecciones que provocan endometritis aguda o crónica suelen tratarse con antibióticos en función del estudio bacteriológico previo.
En los casos de alteraciones tróficas del endometrio, el tratamiento hormonal con hormonas sexuales femeninas como los estrógenos, la progesterona o la FSH suele ser efectivo para recuperar el grosor endometrial adecuado.
Intervención quirúrgica
Esta opción terapéutica suele ser la primera posible solución en los casos de malformaciones müllerianas. A continuación, comentamos las intervenciones necesarias para algunas situaciones:
- Histeroscopia: para corregir los septos o tabiques en el útero. También se utiliza para extirpar miomas submucosos pequeños y las sinequias.
- Laparoscopia: en los mismos casos anteriores pero que presentan una dificultad mayor. También para la resección de los cuernos malformados para evitar la extirpación total del útero (histerectomía).
- Cirugía ginecológica: en los casos en los que no es posible aplicar las técnicas endoscópicas. Por ejemplo, un mioma subseroso grande.
En la mayoría de casos, una vez ha sido eliminada la patología uterina con una operación quirúrgica, la tasa de éxito para conseguir el embarazo se ve aumentada tanto de manera natural como por técnicas de reproducción asistida.
Reproducción asistida
Si fuera necesario recurrir a un tratamiento de fertilidad para conseguir el embarazo debido a un factor uterino, el médico responsable deberá valorar si es posible hacer una inseminación artificial (IA) o, en cambio, hay que pasar directamente a una fecundación in vitro (FIV):
- Inseminación artificial: consiste en introducir el semen capacitado del varón en el interior del fondo uterino. Previamente, la mujer habrá sido sometida a una estimulación ovárica leve.
- Fecundación in vitro: se estimula a la mujer con fármacos hormonales para recuperar varios óvulos maduros al mismo tiempo. A continuación, éstos son fecundados en el laboratorio con los espermatozoides de la pareja o un donante anónimo. Los embriones obtenidos se transfieren a la mujer después de varios días de desarrollo.
El hecho de utilizar una técnica u otra dependerá de factores como la causa de infertilidad, la edad de la mujer, la calidad seminal del varón, la reserva ovárica, etc.
Gestación subrogada
La gestación subrogada, vulgarmente conocida como vientre de alquiler, es la única estrategia reproductiva a la que pueden recurrir aquellas mujeres que no tienen útero o cuyas malformaciones sean tan graves que impidan la gestación.
Con la gestación subrogada, otra mujer (la gestante) será la encargada de mantener el embarazo y dar a luz al bebé de los padres de intención.
Si la futura madre es capaz de aportar los óvulos porque aún mantiene los ovarios, el bebé nacido por gestación subrogada será hijo biológico suyo. Si esto no es posible, será necesario recurrir a los óvulos de una donante. En ningún caso se utilizan los óvulos propios de la mujer gestante.
Puesto que la gestación subrogada está prohibida en España, los padres de intención que requieran esta técnica tendrán que viajar a los países en los que sí está contemplado por la ley.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el útero retroverso? ¿Y en retroversoflexión?
En retroversión y retroversoflexión es el mismo concepto. Si hemos dicho que el útero en anteversión es aquel útero que se inclina hacia la vejiga, el útero en retroflexión será aquel que se aleja de la vejiga, es decir, que se introduce hacia la cavidad de Douglas.
¿Qué es el útero infantil?
El útero o matriz infantil es un tipo de hipoplasia que implica la inmadurez del tejido uterino. Se trata, por tanto, de una malformación uterina desde el nacimiento que provoca la presencia de un útero de menor tamaño respecto de lo normal. Lo que sucede es que los órganos sexuales de las niñas no se desarrollan adecuadamente durante la pubertad. Además, estas niñas también presentan retraso en la menarquia (primera menstruación). En función del grado o severidad de esta anomalía, la mujer presentará problemas de esterilidad en la edad adulta o no.
¿Cómo se estudia la infertilidad por factor uterino?
Generalmente, la primera prueba diagnóstica que permite determinar si existe una alteración en el útero es una ecografía ginecológica.Además, hay otras pruebas complementarias como la histerosalpingografía, la histerosonografía y la histeroscopia que también permiten detectar alteraciones uterinas.
¿Qué síntomas producen los problemas uterinos?
Pese a que las molestias dependerán del tipo de problema en el útero que presente la paciente, existen algunos síntomas que pueden hacer sospechar de la existencia de una alteración uterina. Por ejemplo, un abdomen distendido, dolor en la zona pélvica, ganas de orinar frecuentemente, acumulación de gases y las relaciones sexuales dolorosas pueden manifestar un signo de alarma para las patologías uterinas. Por ello, siempre se recomienda visitar a un especialista cuando la mujer sienta alguna cosa ajena a la normalidad para saber cuál es la mejor forma de proceder.
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