Semana 24 de Embarazo: Desarrollo del Bebé y Cambios en la Madre
La semana 24 de embarazo pertenece al segundo trimestre de la gestación, en concreto, al final del sexto mes de embarazo. En esta semana el bebé pasa gran parte del día dormido, pero cuando se mueve la mujer lo percibe de manera cada vez más intensa.
En cuanto a la embarazada, es posible que en la semana 24 de gestación aparezcan molestias o que estas se acentúen debido al tamaño más evidente que va adquiriendo la barriga. Además, es probable que en esta semana de embarazo se realice la prueba para valorar el riesgo de desarrollo de diabetes gestacional.
¿Cómo es el bebé en la semana 24 de embarazo?
El bebé tiene un peso alrededor de los 600 gramos y mide unos 30 centímetros (si se tiene en cuenta la longitud de las piernas, ya que hay veces que esta medida se expresa solo hasta las nalgas) en la semana 24 de embarazo. Ahora que estás en la semana 24 de embarazo, tu feto tiene el tamaño de una mazorca de maíz. Pesa algo más de 0,5 kg y mide más de 20 cm desde la coronilla hasta la rabadilla.
Pese a ello, el bebé aún cuenta con espacio suficiente dentro del útero como para tener mucha movilidad y sus movimientos y patadas serán notorios para la madre. Sin embargo, el bebé duerme gran parte del tiempo.
La piel, hasta ahora bastante translúcida, comenzará a cambiar este aspecto por uno más opaco por la grasa que comienza a acumularse bajo su piel. Esto le ayudará a regular su temperatura corporal.
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El oído interno también se encuentra ya desarrollado, por lo que, debido a su relación con el equilibrio, el bebé ya percibe cómo está colocado y si está cabeza arriba o cabeza abajo tras sus giros y movimientos. A las 24 semanas el oído interno de tu bebé está completamente desarrollado. Este órgano controla su sentido del equilibrio y le ayuda a percibir si está o no boca arriba en el útero.
Finalmente, sus pulmones se van preparando para ser capaces de respirar fuera del útero (aún no estarían listos y tendrían problemas) y pronto comenzarán a producir surfactante. Esta sustancia es necesaria para evitar el colapso pulmonar al respirar. Aunque los pulmones de tu bebé ya están formados, no podrán funcionar con normalidad en el mundo exterior hasta que empiecen a producir una sustancia llamada surfactante, lo que tendrá lugar en las próximas semanas, en torno a la semana 26 de embarazo.
En la semana 24 de embarazo se dice que el bebé alcanza la viabilidad fetal, es decir, podría sobrevivir si naciera de manera prematura a partir de esta semana, aunque necesitaría de los medios y cuidados oportunos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para tratar de que salga adelante. En esta semana de embarazo se alcanza una etapa muy importante: la viabilidad fetal.
Cambios en la madre en la semana 24 de gestación
En la semana 24 de embarazo, es posible que la mujer haya aumentado de peso unos 6 kilos. En cualquier caso, esto es totalmente orientativo y será el especialista quien controle la ganancia de peso de la embarazada para que sea la adecuada a su situación particular.
El aumento de volumen del abdomen y del pecho puede provocar picor por el estiramiento al que se está viendo sometida la piel. Por ello, será muy importante utilizar una crema hidratante específica y adecuada para el embarazo, que además ayudará a la prevención de las estrías.
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Otros síntomas y molestias comunes en la semana 24 de embarazo son:
- Dolor de espalda.
- Sensación de torpeza y peor equilibrio, ya que por el aumento de peso en el abdomen cambia el centro de gravedad.
- Reflujo y ardor.
- Estreñimiento, que puede llevar a la aparición de hemorroides.
- Manchas oscuras en la piel (cloasma), frecuentemente en la cara y zonas expuestas al sol. Es posible que empieces a notar manchas más oscuras en la piel del cuerpo y la cara debido a los cambios hormonales.
- Linea nigra, que es el oscurecimiento de la línea vertical central que divide el abdomen en dos. Suele irse en los meses siguientes tras el parto.
- Ombligo hacia fuera, por la presión interna del útero sobre el abdomen. Es algo común, pero, si hay dolor en la zona, se debe consultar con el especialista.
- Dificultad para dormir y para encontrar una postura cómoda. Usar almohadas extras puede ayudarte. Intenta dormir de lado con las rodillas dobladas, y con una almohada entre las piernas y otra debajo del vientre para apoyarte.
- Calambres, varices y molestias en las piernas.
- Retención de líquidos e hinchazón en pies, tobillos y piernas.
- Síndrome del túnel carpiano, que produce adormecimiento de la mano.
- Problemas en las encías, que sangran.
- Sofocos y sudoración aumentada.
- Contracciones de Braxton Hicks, que la embarazada nota como que el abdomen se endurece. Las contracciones de Braxton Hicks son diferentes a las contracciones de parto, ya que las contracciones de Braxton Hicks son irregulares, no aumentan su frecuencia e intensidad y no son dolorosas, aunque pueden ser molestas.
En cualquier caso, si la mujer presenta algún síntoma que piense que puede salirse de lo común y ante cualquier duda, lo mejor será siempre consultarlo con el especialista y no automedicarse.
Pruebas y control médico
Es habitual que, entre la semana 24-28 de embarazo, se realice a la embarazada la analítica del segundo trimestre, de sangre y orina, que servirá para evaluar varias cosas.
Entre las cosas más importantes que evaluará esta analítica se encuentra si la embarazada tiene anemia, ya que puede ser más habitual en la segunda mitad del embarazo y a partir del segundo trimestre de gestación. Se trata de anemia ferropénica, que puede ocurrir por un déficit de hierro al aumentar las necesidades para la madre y el bebé.
Por ello, es posible que pauten a la embarazada suplementos de hierro a partir de este momento, para prevenir o tratar el déficit, si el especialista lo considera necesario. De igual modo, la mujer debe comentarle si se encuentra fatigada, cansada, débil, pálida o, incluso, mareada, ya que pueden ser síntomas de anemia. En los análisis del segundo trimestre, tu ginecólogo comprobará tus niveles de hierro para prevenir o tratar su déficit. Es normal que a partir de las 24 semanas de embarazo aparezca anemia.
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Otra de las pruebas importantes que se realizará en la analítica del segundo trimestre es la prueba de la glucosa o test de O'Sullivan. Esta prueba se realiza para ver si la embarazada tiene un mayor riesgo de padecer diabetes gestacional. Normalmente, la prueba de tolerancia a la glucosa se realiza entre las semanas 24 y 28 de embarazo. Esta prueba ayudará al médico a evaluar el riesgo de que padezcas diabetes gestacional.
El test de O'Sullivan consiste en la determinación inicial de la glucosa basal en sangre, la ingesta de un preparado con 50 g de glucosa y, una hora después, una nueva determinación del nivel de glucosa en sangre. La mujer debe permanecer durante ese tiempo en reposo y no puede ingerir alimentos ni beber. Tendrás que citarte previamente en el laboratorio donde realices los análisis. Vendrás en ayunas, te sacarán sangre y cuantificarán los niveles basales de la glucosa en sangre. Luego te darán un zumo muy azucarado con 50 gramos de glucosa.
Si los resultados hacen sospechar que la mujer puede padecer diabetes gestacional, será necesario confirmarlo posteriormente con el test de sobrecarga oral de glucosa o "curva larga".
Recomendaciones
Hay algunas recomendaciones o consejos que pueden ser útiles para la embarazada en la semana 24 de gestación. Entre ellos, se encuentra:
- Cuidar la alimentación, para que sea saludable, equilibrada y variada. Además, debe incluir fibra (para evitar el estreñimiento) y alimentos ricos en hierro como almejas, mejillones, carne roja, legumbres y frutos secos (para evitar la anemia).
- Hidratarse correctamente, lo que también contribuirá a prevenir el estreñimiento. Es importante que te mantengas hidratada, aunque a muchas personas les cuesta beber lo necesario al día.
- Comer poco, pero de manera frecuente, no tumbarse justo después de comer y evitar las comidas grasas y el picante ayudará a evitar las molestias digestivas.
- Realizar ejercicio adaptado al embarazo, siempre que no lo haya contraindicado el especialista. Ayudará a mejorar el tránsito intestinal y a evitar la hinchazón de tobillos y piernas, entre sus muchos beneficios.
- Tener precaución con la exposición solar y utilizar protector solar para evitar las manchas oscuras en la piel. Los expertos afirman que evitar una exposición excesiva al sol y utilizar protectores solares puede ayudar a reducir el cloasma.
- Moverse con cuidado, sin realizar movimientos bruscos, y pedir ayuda para realizar ciertas cosas que presenten ahora dificultad para la embarazada.
- Seguir las indicaciones del especialista acerca del control del peso en el embarazo.
Estos consejos servirán para aliviar algunas de las molestias más comunes del embarazo, para que la mujer pueda tratar de disfrutar de este periodo tan especial.
Ahora que todavía hay tiempo, es probable que los padres empiecen a pensar en cómo gestionarán su día a día una vez el bebé llegue a casa. Si ambos trabajan tendrán que evaluar cómo repartir la baja por paternidad o maternidad.
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