Abdomen Péndulo en el Embarazo: Causas, Tratamiento y Prevención

25.11.2025

El embarazo es una etapa de la vida de una mujer caracterizada por numerosos cambios a todos los niveles. Uno de los cambios más notables es la alteración de la postura debido al crecimiento del útero, lo que puede llevar al desarrollo del abdomen péndulo.

¿Qué es la Diástasis Abdominal?

La diástasis abdominal es la separación de los rectos abdominales debido a la distensión de las fascias que los mantienen unidos. Los dos rectos del abdomen se originan en los cartílagos de las últimas costillas que se insertan en el esternón y se dirigen hacia el pubis. En este trayecto, el músculo es dividido horizontalmente por bandas tendinosas hasta el ombligo.

Los dos rectos abdominales están unidos en el centro del abdomen mediante la línea alba, que está formada por fascias y tejido conectivo y va de arriba a abajo desde su origen hasta su inserción en el pubis, pasando por el ombligo. Entre un recto y otro hay un espacio de separación perteneciente a la línea alba. Este espacio aumenta considerablemente a medida que va progresando el embarazo y el abdomen aumenta de tamaño conforme crece el feto, tratándose de una situación normal y fisiológica.

A medida que el feto crece y el abdomen se adapta a su desarrollo, las fascias se distienden para poder aumentar el espacio y los rectos se separan y estiran.

Impacto de la Diástasis Abdominal

La diástasis puede suponer un gran impacto a nivel estético, causando abombamiento de la pared abdominal. Además, puede suponer la complicación de las hernias abdominales, llegando a precisar en ocasiones intervención quirúrgica en los casos más graves. También se asocia la diástasis abdominal con problemas de dolor lumbar y como factor de riesgo para disfunciones de suelo pélvico como la incontinencia urinaria o el prolapso de vísceras pélvicas.

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Causas de la Lumbalgia en el Embarazo

La mitad de las mujeres gestantes experimenta dolor lumbar y/o pélvico posterior durante el embarazo, siendo más frecuente su aparición entre el quinto y el séptimo mes. Es recomendable que la mujer embarazada conozca los cambios que su cuerpo puede experimentar durante la gestación y aprenda cómo puede evitar la aparición del dolor o minimizarlo si este aparece.

Entre las causas que predisponen a la mujer a sufrir lumbalgias durante la gestación están:

  • El aumento de peso por encima de las recomendaciones médicas, que obliga a la musculatura lumbar a hacer un esfuerzo extra, incrementando el riesgo de contracturarse.
  • La relajación de la musculatura abdominal: el aumento del tamaño del útero distiende el abdomen e incrementa la curva lumbar fisiológica de la mujer embarazada. Pero si, además, la musculatura abdominal profunda (músculo transverso del abdomen) no es competente, el vientre cae por encima de la sínfisis púbica, en lo que llamamos abdomen en péndulo.
  • La debilidad de los glúteos: una musculatura glútea con un tono y una fuerza adecuados, ayudarán a estabilizar la región lumbopélvica, trabajando en equipo con la columna lumbar y el suelo pélvico.
  • La hiperlordosis o aumento excesivo de la curvatura de la columna vertebral está relacionada con la contractura de la musculatura lumbar, que se ve obligada a hacer un mayor esfuerzo, desencadenando dolor de espalda en esta zona que, en ocasiones, puede irradiar a las piernas.
  • El sedentarismo: a no ser que la embarazada reciba la prescripción médica de permanecer en reposo, se recomienda la práctica regular de actividad física, para tener un mejor control postural, una correcta biomecánica articular y unos músculos tonificados, que se adapten a los cambios propios de la gestación y lleguen al día del parto en las mejores condiciones posibles.
  • Los cambios hormonales propios del embarazo: el aumento de la hormona relaxina provoca una hipermovilidad articular que afecta a las articulaciones sacroilíacas, a la sacrococcígea y a la sínfisis del pubis.

Prevención y Tratamiento

Una pared abdominal trabajada reducirá considerablemente el riesgo de tener diástasis abdominal tras el parto. Se debe poner especial atención a la vuelta a la actividad física y deportiva. Una pared abdominal sin trabajar, o mal trabajada, puede no asumir los aumentos de presión que tienen lugar en algunos deportes. Correr, ejercicios con impacto, el fitness sin supervisión e incluso el pilates mal indicado puede hacer que la diástasis aumente.

Recomendamos en primer lugar realizar una preparación parto completa, con especial atención a la parte física y no solo a los detalles de los cuidados del niño. En una buena preparación al parto el trabajo de la pared abdominal debe ser muy preciso, enseñando a trabajar el transverso abdominal (lo ideal es usar guía ecográfica) y su implicación en los distintos tipos de pujo.

La valoración de la pared abdominal postparto se recomienda hacerla, (igual que para la valoración del suelo pélvico) a las 10-12 semanas tras el parto. Resulta vital, tanto para su valoración como para su tratamiento medir con ecografía funcional (ECO-DAP) la distancia de separación de los rectos abdominales tanto en reposo como durante un ejercicio abdominal tradicional (crunch) para establecer el la gravedad de la diástasis y el mejor tratamiento a seguir.

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Para su tratamiento existen numerosas técnicas y procedimientos para reeducar la pared abdominal. La elección de cada técnica depende de cada paciente, pero lo que es seguro es que estas deben buscar aproximarse a la actividad diaria de la mujer aumentando la presión abdominal progresivamente y de forma segura. Para ello es indispensable el tratamiento supervisado por un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.

Ejercicios para Fortalecer el Suelo Pélvico

Hacer ejercicios de suelo pélvico es muy beneficioso tanto durante esta época como para el postparto. Algunos ejercicios recomendados incluyen:

  • Ejercicios de Kegel: Colócate en una posición cómoda, sentada y con la vejiga vacía. Si estás sentada en el suelo, coloca las piernas cruzadas y contrae los músculos alrededor de la vagina. Mantén la postura durante unos 5 segundos, suelta el aire y repite. Lo ideal es hacer varias tandas de 10 contracciones al día.
  • Elevación de glúteos: Túmbate en el suelo boca arriba y con las piernas estiradas. Aprieta los músculos de los glúteos y levántalos levemente, aguantando en esa posición durante unos segundos.
  • Movimiento de cadera: Es un ejercicio sencillo que consiste en mover la cadera como si fuera un péndulo. Mientras se mueve la cadera hacia adelante y hacia atrás, es importante contraer los esfínteres.
  • Ejercicios sobre balón (Fitball): Se trata de balancearse sobre el balón para cambiar el peso de un lado a otro. Y, mientras se hace, se contraen los músculos de la pared abdominal.

10 Recomendaciones para el Dolor de Espalda en el Embarazo desde la Fisioterapia

Para evitar la aparición del dolor de espalda en el embarazo o aliviarlo cuando este ya ha aparecido es necesario mantener una correcta higiene postural y, siempre que tu médico no te haya prescrito reposo, mantenerte activa y realizar ejercicio físico.

  1. Toma conciencia de tu cuerpo y conoce las adaptaciones fisiológicas que este experimentará a lo largo del embarazo.
  2. Practica natación o gimnasia prenatal en el agua.
  3. Descubre los beneficios del yoga prenatal y practícalo.
  4. Mantén una correcta higiene postural cuando estés de pie, sentada, tumbada y al cambiar de postura.
  5. Vigila el calzado: procura encontrar un calzado cómodo y evita los tacones altos.
  6. Evita cargar peso y si has de hacerlo, divídelo en cargas más pequeñas.
  7. Di «¡No!» al sedentarismo.
  8. Aprende técnicas de relajación.
  9. Cuando duermas, trata de hacerlo de costado, con una o ambas rodillas flexionadas y colocando una almohada entre ellas.
  10. Mímate con una sesión de masaje prenatal.

Cuándo Retomar los Ejercicios

Cuándo retomar los ejercicios depende de si se tiene un parto vaginal o cesárea. Siempre es recomendable consultar con tu obstetra o matrona para que te asesore al respecto.

Recuperación Postparto

Después de dar a luz, comienza un periodo de recuperación en la mujer que se puede extender durante meses e, incluso, años. El posparto viene acompañado de importantes cambios, tanto físicos como emocionales, que mantienen en vilo a la mujer.

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Recientes estudios de investigación apuntan a que hacer ejercicio durante el embarazo previene la aparición de diástasis abdominal en un 35 %. De esta forma, en las primeras 8 semanas posparto se produce una recuperación de la diástasis progresiva de forma natural. Así, para determinar si una diástasis después del embarazo debe ser tratada, se realiza una valoración mediante ecografía y estudio postural.

La mayor recuperación de la diástasis abdominal ocurre de forma natural en las primeras 8 semanas tras el parto. No hay consenso en cuanto a definir a partir de qué distancia se considera patológica la separación de los rectos abdominales. Para evaluar la amplitud de la diástasis, observa cuántos dedos entran perpendicularmente a la línea media mientras está relajada, no contrayéndose.

En la Unidad de Fisioterapia se propone una correcta valoración de la diástasis. Consistirá en un estudio ecográfico, postural y funcional de la musculatura implicada. Para ello, se realizarán las pruebas oportunas para determinar tanto el estado de la diástasis, como el del suelo pélvico, dos factores importantes para la recuperación después de un embarazo. Además, el uso de faja puede resultar útil en ciertas situaciones, así como corregir ciertas posturas que pueden empeorar la diástasis. Por supuesto, es muy importante recibir la aprobación de un especialista antes de volver a realizar deporte después de dar a luz.

Tabla de Ejercicios de Kegel

Ejercicio Descripción Repeticiones
Contracción Lenta Contraer los músculos del suelo pélvico y mantener la contracción. 10 repeticiones, mantener 4-5 segundos, descansar 8 segundos
Contracción Rápida Apretar y relajar los músculos del suelo pélvico tan rápido como sea posible. Durante 2-3 minutos
Contracción en Ascensor Imaginar el tubo vaginal como un ascensor y subir por "plantas" con contracciones graduales. Subir y bajar lentamente, aguantando un segundo en cada "planta"
Contracción en Onda Activar los tres anillos del suelo pélvico (vejiga, vagina, ano) de forma secuencial. Varias repeticiones, enfocándose en cada anillo

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