Aceites Esenciales y Lactancia: Precauciones y Contraindicaciones
Los aceites esenciales, utilizados desde tiempos antiguos en rituales y ahora en aromaterapia, son potentes y requieren precauciones. Los aceites esenciales se utilizan desde las civilizaciones antiguas. En Egipto su uso era común en rituales, templos y para preparar el ajuar funerario de los faraones. Actualmente tienen una gran utilidad en aromaterapia donde se utilizan por sus beneficios terapéuticos.
¿Qué son los aceites esenciales?
Las plantas producen una sustancia que les sirve para protegerse de enfermedades, insectos dañinos o para atraer a otros beneficiosos para ellas. Esa sustancia o esencia supone un 1% de la planta y es la necesaria para formar un aceite esencial.
La técnica más utilizada para obtener un aceite esencial es la destilación por arrastre de vapor de agua y para realizarla se necesita una gran cantidad de plantas. Para producir un litro de aceite esencial de lavanda se necesitan 250 kg de flores. Al tener una concentración elevada son muy potentes y cuando los utilicemos con una pequeña dosis será suficiente. Para conservarlos, hay que guardarlos siempre en su envase opaco y cerrado porque son sustancias muy volátiles y se pueden deteriorar con facilidad.
¿Qué es un quimiotipo?
Un aceite esencial en su composición tiene diferentes principios activos, su variedad depende del lugar de recogida de la planta, la estación del año, el tipo de suelo o la especie entre otros.
El quimiotipo ayuda a clasificar las plantas designando la molécula que se encuentra en mayor cantidad en su composición. Además, pueden variar las propiedades y el tipo de aplicación entre un quimiotipo y otro.
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Un ejemplo es la diferencia entre dos tipos de aceites esenciales de romero: romero QT cineol con beneficios para el aparato respiratorio y romero QT verbenona que ayuda a la depuración del organismo.
Usos y aplicaciones
Las formas más habituales de aplicación son las siguientes:
- Vía tópica: Se utilizan en masajes haciendo una dilución en aceite o cremas, no deben aplicarse directamente en la piel. Sus propiedades son muy variadas, se pueden usar como relajantes, para tratar problemas musculares o como calmantes entre otros.
- Vía oral: La mayoría de aceites no se pueden ingerir aunque en algunos casos y bajo supervisión de un terapeuta, se pueden diluir en miel o poner unas gotas en un azucarillo.
- Vía respiratoria: Es la forma de uso más habitual, sólo necesitamos un difusor y añadir unas gotas para disfrutar de las esencias. Las esencias al ser inhaladas pasan a nuestro cerebro conectando con el sistema límbico, el área donde se encuentran las emociones. En aromaterapia se utilizan para equilibrar las emociones y el estado de ánimo, además de mejorar la salud física. Algunos ejemplos de uso son: ayudar a la relajación, favorecer la concentración y también en gripe o resfriados entre otros.
Precauciones
Es importante remarcar que antes de utilizarlos hay que tener en cuenta una serie de precauciones. Todas las personas no los pueden usar y en algunos casos está contraindicado su uso: La mayoría de aceites esenciales deben evitarse durante el embarazo y la lactancia. Para evitar efectos adversos se aconseja la recomendación de un profesional.
Tampoco se aconseja su uso en bebés y niños, además hay que mantenerlos fuera de su alcance porque una ingestión accidental puede producir intoxicaciones graves. No se deben aplicar directamente en la piel porque pueden producir irritación o reacciones alérgicas. Para aplicarlos hay que diluirlos en un aceite vegetal. Tampoco hay que ingerirlos sin diluir por ser muy potentes y tóxicos.
Aceites esenciales durante la lactancia
Durante la lactancia se recomiendan las mismas precauciones que durante el embarazo. Debido al estrecho vínculo entre la madre y el bebé, los componentes de los aceites esenciales pueden llegar fácilmente a este y producirle reacciones adversas.
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Se debe tener en cuenta que el efecto de las sustancias depende del peso del individuo. Los bebés, por su metabolismo inmaduro y su bajo peso, son muy vulnerables a los efectos de los aceites esenciales. Por ello, durante la lactancia es importante evitar cremas en los pechos que lleven aceites esenciales y no consumir estos remedios en uso interno.
Contraindicaciones de los aceites para embarazadas
Todos los aceites esenciales están contraindicados en el embarazo, incluidos cremas y productos cosméticos que los contengan.
Debido a que durante el embarazo cambia el metabolismo de la mujer, estas sustancias también podrían tener efectos adversos en la futura madre. Por lo tanto, los aceites esenciales que se utilizan habitualmente pueden tener efectos distintos durante el embarazo.
Está estrictamente PROHIBIDO administrar remedios con aceites esenciales en bebés y niños, tanto en uso interno como externo.
Para las irritaciones en la piel, para el cuidado del rostro o contra las estrías, pueden utilizarse remedios naturales como los aceites vegetales de rosa mosqueta o el aceite de almendras. Para el cuidado diario del rostro se pueden utilizar cremas hipoalergénicas (sin aceites esenciales) o gel de áloe natural (sin el acíbar). El agua de romero es un buen limpiador de la piel.
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La primera regla básica es conocer cómo usar ese aceite esencial y no usar ningún producto al azar. Si usamos aceites esenciales, tiene que ser con un objetivo claro en mente. Hay que informarse y educarse acerca del aceite esencial y de para qué y de qué manera usarlo.
Los aceites esenciales y su aplicación terapéutica han sido estudiados profundamente, y hay que ceñirse a las recetas, dosis y vías de aplicación indicadas por el médico u especialista. Acuérdate que los aceites esenciales son muy potentes: algunos tienen más de 200 componentes que pueden actuar sobre todo el cuerpo. Es importante que entiendas el efecto que puede tener cada producto, y que sigas las instrucciones de tu especialista.
La segunda regla básica, por lo tanto, es siempre consultar con un médico / aromaterapeuta antes de utilizar cualquier aceite esencial para un fin terapéutico. Esto no incluye la información que puedes obtener en esta página web: si bien en Fenghi nos apasiona la aromaterapia, toda la información que proporcionamos está distribuida para fines educativos. No somos médicos, y en ningún caso debe interpretarse la información que proporcionamos como un consejo médico!
Habiendo establecido esto, te resumimos las precauciones de uso generales para los aceites esenciales:
- No se deben usar en tratamientos a largo plazo y sin descansos. Si el tratamiento es a medio o largo plazo, hay que prever fases de pausa o descanso para el cuerpo. La regla general (que no siempre será aplicable!) suele ser 1 semana de pausa (es decir, 1 semana sin usar el aceite), para cada 3 semanas de tratamiento.
- Siempre se deben respetar las dosis recomendadas. Por mucho que los aceites esenciales sean productos naturales, son MUY potentes. Incluso una gota de más puede tener efectos muy fuertes sobre el cuerpo.
- Si bien hay excepciones puntuales, la mayoría de aceites esenciales no se pueden utilizar durante el embarazo ni la lactancia. De la misma manera, la mayoría de aceites esenciales están contraindicados en niños menores de 3 años. Muchos otros aceites están incluso contraindicados en niños menores de 6 años.
- La vía oral es la más delicada de todas. Debes seguir las instrucciones de tu médico al pie de la letra. Además, es generalmente preferible la ingestión diluida de los aceites esenciales. Todos los aceites esenciales puros deben manipularse con la mayor prudencia.
- Para aplicarlos sobre la piel, los aceites esenciales deben diluirse casi siempre en excipientes adecuados como cremas o aceites vegetales. Sólo algunos aceites esenciales pueden ser aplicados puros sobre la piel por un consumidor informado, de manera muy puntual, y en zonas localizadas (y siempre, repetimos, bajo supervisión médica).
- Con todas las esencias que contienen cumarinas (en su mayoría, los aceites esenciales cítricos y que huelen a cítrico), evita la exposición al sol durante las 6-8 horas después de aplicarlos (por riesgo de fotosensibilización y de quemaduras).
- Nunca debes aplicar los aceites esenciales en los ojos o cerca de los ojos. En caso de que, por accidente, un aceite esencial haya entrado en contacto con el ojo, debes limpiarlo con algodón y aceite vegetal.
- Nunca debes aplicar aceites esenciales puros en la zona de la nariz y las zonas ano-genitales. En caso de una aplicación accidental, masajea la zona con aceite vegetal (por ejemplo, aceite de caléndula).
- El aceite esencial de canela es dermocáustico. No conviene a niños menores de 10 años ni a mujeres embarazadas o lactantes.
- El aceite esencial de menta piperita tiene un alto porcentaje de cetonas (tóxicas). Su utilización es compleja y delicada. No utilizar durante el embarazo, lactancia, ni en niños menores de 3 años. No se recomienda tampoco su uso en personas epilépticas ni con problemas cardíacos. Nunca difundirlo solo en un difusor de aceites esenciales (siempre debe ser difundido en sinergia, y en unas proporciones máximas).
- Los aceites esenciales de tomillo y citronela también son dermocáusticos. Por lo tanto, nunca deben utilizarse puros por vía cutánea.
- Nunca debes inyectar los aceites esenciales, ni por vía intravenosa ni por vía muscular.
- En caso de ingesta accidental de una gran cantidad de aceite esencial (medio ml o más), toma rápidamente 4 cucharadas de un aceite vegetal suave (por ejemplo, aceite de oliva o girasol) y ponte en contacto con un centro de toxicología.
PRECAUCIONES PARA LAS PERSONAS ASMÁTICAS
Las personas con asma deberán evitar los aceites esenciales que contienen óxidos. Si bien es la vía más suave (y por la cual se recomienda empezar a utilizar los aceites esenciales), también existen contraindicaciones para esta vía de administración.
En primer lugar, como para las otras dos vías, hay aceites esenciales que están explícitamente contraindicados para esta vía. La gaulteria es un claro ejemplo: se puede utilizar por vía tópica (diluido en aceite vegetal), pero no por difusión ni por inhalación, puesto que puede ser irritante para las mucosas y neurotóxico.
En segundo lugar, también hay aceites esenciales que, si bien no están explícitamente contraindicados por esta vía, sí deben usarse con cuidado.
El test de alergia
La aplicación de aceites esenciales puede, en algunas personas, provocar una reacción alérgica. Se recomienda hacer una pequeña prueba antes de usar los aceites esenciales para asegurarse de no ser alérgico. La prueba consiste en aplicar dos gotas del aceite esencial que se vaya a usar en el interior del codo. Si después de 48h no has observado ninguna reacción alérgica, puedes usar el aceite esencial sin preocuparte. Eso sí, ¡siempre respetando sus precauciones de uso!
Aplicación en las mucosas
Las mucosas son mucho más permeables a los aceites esenciales que la piel y, por lo tanto, el riesgo de irritaciones es mayor. Se pueden usar aceites esenciales a través de las mucosas (exceptuando la ocular), pero tendremos que diluirlos más que para una aplicación sobre la piel. Obviamente, te recordamos que debes consultarlo siempre con un médico antes.
Además, la aplicación de los aceites esenciales en la piel también puede causar irritaciones. El tipo de reacción dependerá de la sensibilidad de la piel de cada individuo, del tipo de aceite esencial, de la mezcla que se aplique y de dónde se aplique esta.
Aceites Dermocáusticos
Algunos aceites esenciales con elevada presencia de carvacrol o thymol, por ejemplo, son dermocáusticos. Esto quiere decir que pueden irritar la piel e incluso quemarla. En caso de que esto ocurra, hay que aplicar un aceite vegetal para aliviar la irritación.
Alergias
Una alergia no tiene por qué manifestarse desde la primera aplicación - puede aparecer tras varias aplicaciones. La molécula más propensa en provocar reacciones alérgicas es el d-limoneno.
Fotosensibilizantes
Los aceites esenciales fotosensibilizantes no pueden aplicarse (ni ingerirse, en algunos casos) previamente a una exposición al sol.
La vía oral es la vía de uso más delicada de todas. Cuando son administrados por vía oral, los aceites esenciales pasan rápidamente a la sangre y, al ser liposolubles, no tardan en llegar al cerebro. Por lo tanto, hay que tener cuidado con las dosis que se utilizan, ya que existe el riesgo de una sobredosis.
Una sobredosis de aceites esenciales se puede manifestar a través de una crisis epiléptica (en el caso de los aceites esenciales con una presencia elevada de cetonas), fases de excitación seguidas de fases depresivas (en el caso de los aceites esenciales con mentol, como la menta piperita), un estado depresivo (en el caso de los aceites esenciales con citral, limoneno) o convulsiones.
Componentes tóxicos en los aceites esenciales
Los fenoles monoterpénicos presentan toxicidad a nivel del hígado. De hecho, los aceites esenciales de Origanum Vulgare, Origanum Compactum, Coridothymus, Thymbra Capitatus, Satureja Monatana y Satureja Hortensis son los que presentan más riesgo en este nivel.
Las cetonas monoterpénicas pueden tener efectos neurotóxicos, es decir, pueden ser tóxicos a nivel del cerebro. Alteran las fibras nerviosas y pueden provocar perturbaciones eléctricas a nivel de las neuronas, lo cual puede resultar en fases de excitación seguidas de fases depresivas.
Es importante destacar que los aceites esenciales más neurotóxicos no están en venta libre en el mercado y que no todas las cetonas monoterpénicas tienen un mismo nivel de neurotoxicidad. Los efectos neurotóxicos son más comunes cuando se administran los aceites esenciales por vía oral, pero también pueden aparecer por vía cutánea.
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