Adenomiosis y Embarazo: Testimonios, Impacto en la Fertilidad y Tratamientos
La adenomiosis es una enfermedad que afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres. El aumento de la edad de las mujeres que acuden para realizar tratamientos de fertilidad hace que esta patología sea diagnosticada cada vez con mayor frecuencia. Hoy os cuento cómo fue mi parto, pero empezaremos desde el principio. En abril me diagnosticaron adenomiosis, y me avisaron de las dificultades de quedarme embarazada, así que mi pareja y yo empezamos a buscar antes de lo esperado y en poco más de quince días teníamos nuestro positivo! Fue pronto pero estábamos preparados y muy muy felices.
La Dra. Vázquez ha elegido un tema muy interesante para su presentación: la adenomiosis, una condición que a veces se confunde con otras enfermedades como los miomas y que solemos ver en consulta de manera bastante frecuentes. ¿Quieres ver que dice nuestra nueva especialista sobre el tema? Para comenzar e introducir el tema, ¿qué es la adenomiosis?
¿Qué es la Adenomiosis?
La adenomiosis es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de glándulas endometriales en el espesor del miometrio. La Adenomiosis se produce cuando nos encontramos el tejido que recubre el interior del útero (el endometrio) en la parte más externa del útero (miometrio), que es una capa muscular.
Puede presentarse de manera focal, en una zona delimitada (adenomiomas); o puede ser difusa, ocupando una buena parte de la pared uterina, produciendo un engrosamiento de la misma y sin bordes definidos. Todavía no se conoce con certeza cuál es el mecanismo que produce la adenomiosis.
Causas y Diagnóstico
Se desconoce el origen de la enfermedad, pero la teoría más aceptada es que la adenomiosis se origina por la invaginación de la base del endometrio en el miometrio. El diagnóstico puede ser un proceso complejo que implica exámenes físicos, ecografías y, en casos más complicados, resonancias magnéticas.
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La adenomiosis se diagnostica con una ecografía transvaginal o con resonancia magnética. Hasta entonces solo una resonancia magnética o el análisis directo del útero podía tener la sospecha certera de esta situación. El conocimiento de esta patología ha alcanzado el mayor esplendor en los últimos cinco años, cuando, gracias a los avances de la ecografía los ginecólogos ya somos capaces de diagnosticarlo.
Síntomas de la Adenomiosis
Los síntomas más característicos de la adenomiosis son el dolor con la menstruación y un sangrado menstrual abundante. También puede asociarse a dolor durante las relaciones sexuales. Puede dar algunos síntomas como: dolor pélvico crónico, dispareunia (dolor en las relaciones sexuales), dismenorrea (dolor en las menstruaciones) y sangrado vaginal abundante durante la menstruación. Sin embargo, en algunos casos no aparece sintomatología.
En torno a un 30% de las mujeres con adenomiosis están asintomáticas por lo que en caso de encontrarse suele ser al realizar una ecografía ginecológica en una revisión o en el momento de iniciar un tratamiento. Dolor pélvico: el dolor pélvico que asocia la adenomiosis puede presentar como alguna de estas formas o como la coexistencia de todas ellas. Sangrado anormal: Aunque este síntoma es más frecuente en las mujeres nulíparas, también puede presentarse en cualquier mujer afecta de adenomiosis.
Actualmente, viendo los efectos que la adenomiosis produce en el útero, se ha comprobado que existe una elevada discordancia entre lo que vemos y lo que siente la paciente. Es decir, podemos tener un útero muy afectado e incluso deformado por la adenomiosis y que no cause ninguna sintomatología a la paciente o al revés, observar leves indicios y estar ante una paciente que tiene una severa sintomatología.
Adenomiosis y Fertilidad
Diversos estudios sugieren que la adenomiosis tiene un impacto negativo sobre la fertilidad de la mujer, sin embargo, queda por demostrar una relación directa. Se desconoce el mecanismo, pero varios estudios sugieren que la adenomiosis afecta el proceso de implantación del embrión, altera la contractilidad uterina y el progreso útero-tubárico de los espermatozoides.
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Algunos autores encuentran que, en los tratamientos de fertilidad, la adenomiosis disminuye la probabilidad de embarazo en alrededor de un 30%, y aumenta hasta del doble el riesgo de aborto. La adenomiosis puede tener un impacto negativo en la implantación embrionaria y la fertilidad. Se ha asociado con menor probabilidad de conseguir gestación y con mayor tasa de pérdida gestacional. La normalidad uterina es importante para el desarrollo reproductivo correcto. En caso de presentar problemas de fertilidad, esta integridad uterina es fundamental para el éxito de las técnicas de reproducción asistida.
Su relación con los fallos repetidos de implantación embrionaria se ha sugerido en numerosas investigaciones, siendo la afectación de la unión entre el endometrio y el miometrio el signo ecográfico que más influye. Esto, junto a la presencia de un fallo de implantación, con al menos 1 o 2 embriones euploides transferidos sin resultado merece un tratamiento médico o quirúrgico específico para esta patología.
La adenomiosis podría tener un efecto negativo en la fertilidad imposibilitando el embarazo natural. En este contexto, presentamos el caso de una paciente de 36 años que pasó por un reto reproductivo común asociado con la endometriosis, ya que representa una realidad para muchas mujeres que buscan la maternidad.
Caso Clínico
Nos centramos en una mujer de 36 años con seis años de antecedentes clínicos intentando concebir, quien fue diagnosticada con endometriosis y factor tubárico, lo cual indica la presencia de obstrucciones en las trompas de Falopio. Adicionalmente, la paciente presentaba una reserva ovárica disminuida para su edad, evidenciada por un nivel bajo de hormona antimülleriana (AMH) de 1.2 ng/ml. Con estos antecedentes, la paciente fue sometida a tratamientos de reproducción asistida, más concretamente a la fecundación in vitro (FIV).
En su primer ciclo de FIV, se logró la obtención de cinco ovocitos, de los cuales se desarrollaron dos embriones de calidad B y C que fueron transferidos en el día +3 después de la fecundación. La paciente se sometió a un segundo ciclo de FIV, en el cual se obtuvieron seis ovocitos. De estos, tres fueron inyectados, resultando nuevamente en dos embriones de calidad tipo B. La paciente acudió a nuestra clínica de fertilidad buscando respuestas y soluciones a su dificultad para concebir.
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Como primer paso en nuestra aproximación diagnóstica, realizamos un estudio hormonal completo. La siguiente etapa del diagnóstico implicó la realización de una ecografía. Durante la ecografía, identificamos la presencia de un hidrosalpinx en las trompas de Falopio de la paciente. Además, la ecografía reveló la existencia de tres endometriomas en los ovarios. Otro hallazgo significativo fue la evidencia de adenomiosis en el útero de la paciente.
1. Primordialmente, se decidió abordar la presencia de hidrosalpinx, dado que el líquido inflamatorio contenido en las trompas dilatadas es conocido por su efecto embriotóxico, reduciendo significativamente las tasas de implantación embrionaria, en algunos casos hasta en un 50%. 2. Posteriormente, para manejar la endometriosis y la adenomiosis uterina, se inició un tratamiento de dos meses con análogos de GnRH. 3. Se emplearon dosis altas de gonadotrofinas FSH y LH (300 unidades diarias) para estimular la producción de ovocitos. Adicionalmente, se añadió Femara, un inhibidor de aromatasa, al régimen de medicación. El enfoque personalizado del tratamiento dio como resultado la obtención de cinco ovocitos. 4. Se lograron cultivar tres embriones mediante la técnica TimeLapse hasta la etapa de blastocisto, destacando la buena calidad embrionaria pese a la cantidad limitada. 3. En la etapa final, procedimos con la transferencia de un único embrión, siguiendo las prácticas recomendadas para maximizar las posibilidades de éxito y minimizar los riesgos asociados a embarazos múltiples.
En resumen, mediante un enfoque diagnóstico y terapéutico riguroso que incluyó la eliminación del hidrosalpinx para evitar su efecto embriotóxico y la supresión de los focos endometriósicos mediante el uso de análogos de GnRH, logramos crear un entorno más favorable para el embarazo. La adaptación de la estimulación ovárica, incluyendo el uso de inhibidores de aromatasa para mantener bajos los niveles de estrógenos, fue clave en este proceso, permitiéndonos obtener dos embriones de buena calidad.
Tratamientos para la Adenomiosis
Para tratar el dolor en la menstruación, la adenomiosis se trata con fármacos que impidan la menstruación como con anticonceptivos en pauta continua, gestágenos o con agonistas de la GnRh. Todavía existe un amplio desconocimiento sobre esta condición por lo que tampoco disponemos de un único tratamiento válido. De esta manera, existen varias posibilidades terapéuticas.
- Tratamiento quirúrgico: reservado para casos muy concretos y de forma individualizada. Generalmente no indicados en mujeres con deseo reproductivo.
- En general, en el caso de mujeres con deseo reproductivo, emplearemos análogos de la hormona liberadora de gondotropinas (a-GNRH) que constituyen el tratamiento con efectividad probada en estos casos. Pueden darse previo al inicio del tratamiento de reproducción asistida, o tras la obtención de los ovocitos y antes de la transferencia embrionaria.
Cuando la mujer busca embarazo mediante un ciclo de Fecundación in vitro, este se puede realizar, con transferencia embrionaria en fresco, sabiendo que es posible que la probabilidad de embarazo a término esté disminuida.
Hace unas semanas, nuestro equipo de cirujanos al completo realizó una operación de extirpación de un adenomioma de unos 9cm. En el Instituto Bernabeu, nos centramos en el diagnóstico temprano, el cual es fundamental para evitar progresión y tratar de una forma individualizada. Además, contamos con el apoyo de IBBiotech para evaluar factores de riesgo genéticos, como el IBgenRIF, que nos van a ayudar a valorar la asociación con la resistencia a la progesterona, mediante el polimorfismo PROGINS.
Testimonio de Parto con Adenomiosis
Desde entonces empecé a informarme a fondo sobre el parto y crianza consciente, y encontré cursos de “Hipnoparto”. Tenía muy claro cómo quería mi parto y mi ginecólogo no parecía estar de acuerdo con lo que yo quería, así que busqué opciones. Además de dar a luz en el hospital había la opción de hacerlo en casa con una matrona (lo cual descarté por falta de presupuesto) pero gracias al curso de hipnoparto descubrí que existen “Casas de partos” y casualmente hay una en Martorell, en el hospital Sant Joan de Déu.
Des del segundo trimestre estuve haciendo las meditaciones y planificando nuestro parto, intentando siempre hacer partícipe a mi pareja, hacia el final del embarazo asistimos a una formación presencial en Barcelona que nos fue muy bien a los dos, nos sentíamos seguros y llenos de confianza para afrontar el parto. Estuve toda la mañana siguiente con contracciones más o menos espaciadas, terminé de limpiar cuatro cosas, me arreglé el pelo, hice la comida y me fui preparando mentalmente con la respiración y la música que habíamos preparado para el parto.
Después de comer mi pareja se fue a trabajar y yo empecé a adentrarme en el “planeta parto”, estaba tranquila y relajada y cada vez tenía más olas uterinas. Hablé con las matronas y me dijeron que me metiera en la ducha y siguiera observando. Estuve bastante rato en la ducha y a eso de las 18 de la tarde llamé a mi pareja porque tenía olas uterinas cada tres minutos. Desde que llegó todo fue mucho más rápido, en cada ola uterina nos abrazábamos y respirábamos juntos, me sentía en confianza con nosotros y con el proceso.
Sobre las 21:30, las matronas nos dijeron que fuéramos para el hospital porque el trabajo de parto parecía haber empezado. En el coche pusimos la “música de parto” y me relajé, me fue bastante bien para descansar durante el trayecto (vivimos a unos 45 minutos del hospital). Cuando llegamos la matrona nos estaba esperando, me dijo que estaba de 5 cm y me llevó a la habitación que nos habían asignado, ahí me puso una vía con antibiótico para el estreptococo y seguíamos con olas uterinas cada vez más intensas.
Enseguida pasamos a la “casa de partos” y mi bebé empezó a descender, yo me repetía frases positivas para el parto y mi pareja me ayudaba a visualizar de forma relajada. Ya notaba la cabecita asomando y también la bolsa, que no se rompía. La matrona me sugirió cambiar de posición y me puse de rodillas sujetándome con los brazos en la cabecera de la cama. Pasé un momento un poco crítico porque estaba segura de que la cabecita no podía pasar, y les dije que lo sentía, pero que no podía salir. La matrona me trató de la forma más amorosa que pudo y me convenció de que mi cuerpo era capaz.
Me había puesto en sus manos y en las de mi pareja y no iba a rendirme entonces, así que confié, y seguí pujando en cada ola uterina sujetando la cabeza de mi bebé. Mi pareja vio todo el proceso y antes del último pujo me dijo “ya está aquí!!! Tiene mucho pelo!” Eso me dio muchísima fuerza y volví a pujar, sentí como mi cuerpo se abría para que pasara su cabeza y rápidamente el resto de su cuerpo, al salir se rompió la bolsa. Lloró enseguida. Miré encima de la cama y ahí estaba ella, la puse sobre mi pecho y nos tumbamos en la cama los tres. Ya no lloraba, solo me buscaba, estuvimos tranquilos y juntos disfrutando del momento por lo menos dos horas, la pesaron y midieron y nos llevaron a la habitación. Serían las 3 de la mañana del 6 de enero de 2020, nuestro mejor regalo de reyes.
El hecho de sentirme con tanta confianza con las matronas y fortalecer lazos con mi pareja haciendo que vayamos a la par desde que supimos que íbamos a ser papás, ha sido clave para llevar tanto el embarazo, como el parto, como la mater-paternidad de una forma tan fluida y relajada como lo sentimos nosotros.
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