Agua Mineral y sus Beneficios durante el Embarazo
El agua es esencial en cualquier periodo de nuestra vida y mantenerse hidratados es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. No obstante, el aporte de agua adquiere mayor importancia durante ciertos periodos como son el embarazo y la lactancia.
Una mujer embarazada va a necesitar una mayor ingesta de agua, al igual que durante la lactancia, debido a los cambios fisiológicos que se producen en su cuerpo en estas etapas tan especiales de la vida.
El Agua en el Embarazo
Durante el embarazo, la mayoría de los órganos y vías metabólicas del cuerpo de la mujer sufren alteraciones fisiológicas, que son reversibles durante las semanas o meses posteriores al parto.
Una mujer con un índice de masa corporal (IMC) entre 18,5 y 24,9 antes de la gestación (en el rango considerado como normopeso), debe aumentar entre 11,5 y 16 kilos en el embarazo. De este peso que gana la mujer con la gestación, gran parte es agua (alrededor de dos terceras partes).
Esto se debe a que, en el embarazo, el volumen sanguíneo aumenta. De esta manera, se permite la vascularización de la placenta sin comprometer que la sangre llegue a los demás órganos de la embarazada.
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Además, el agua es necesaria para la producción del líquido amniótico que protege al feto, sin olvidar que la placenta o el mismo bebé en desarrollo tienen un gran contenido de agua.
Durante el embarazo, la mujer experimenta todo un conjunto de cambios fisiológicos. Es por todos estos cambios que la abundante hidratación durante el embarazo es esencial para que todo el proceso progrese adecuadamente.
Sobre todo es esencial para evitar la deshidratación de la madre y para que el cerebro del bebé se desarrolle sin complicaciones, ya que la placenta y el feto en sí son en su total 85% agua.
Es importante tener en cuenta que en tu interior no solo está creciendo un bebé. Se forman nuevos tejidos o incluso todo un nuevo órgano, la placenta, encargada de nutrir al bebé y eliminar los deshechos.
A parte del incremento de los niveles de estrógenos y progesterona (muy importantes), se produce un incremento de peso por: el crecimiento del feto, el aumento de la placenta y del líquido amniótico, el aumento del útero, el aumento del tejido mamario, el incremento del volumen sanguíneo, con una expansión del volumen plasmático de alrededor de un 50%.
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Los cambios en la regulación del equilibrio hídrico que se producen durante la gestación son muy significativos, pues el intercambio de agua de la madre al feto va aumentando progresivamente a medida que avanza la gestación en proporción al crecimiento del feto (1).
Dependiendo de la retención de líquidos corporales y del aumento de los depósitos de proteínas y grasas, este incremento de peso es muy variable, pero suele ser, en conjunto, de unos 7,5kg (2).
Necesidades de Agua en el Embarazo
Los cambios fisiológicos mencionados, sobre todo el aumento de volumen sanguíneo, producen un requerimiento aumentado de ingesta de agua en la mujer embarazada.
La formación del líquido amniótico y del feto requieren de un aumento de ingesta de 30ml de agua al día, ya que el embrión puede alcanzar hasta un 85% de agua (2).
Teniendo en cuenta estos factores, la ingesta de agua que debiera tener la embarazada es la siguiente (1):
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- Durante el primer trimestre de embarazo: 2 a 2,5 l/día.
- Durante el segundo y tercer trimestre de embarazo: 3 l/día.
- Durante la lactancia: 3 l/día (3).
Otros factores que determinan el incremento de ingesta de agua es el aumento de actividad física y el entorno (cálido y seco). Se recomienda la ingesta adicional de 400 - 500 ml por cada grado de temperatura superior a 38°C o en ambientes con una humedad relativa de más del 50% (1).
Durante el embarazo se recomienda beber alrededor de tres litros a lo largo del día, cantidad que se hace más necesaria en el verano.
Por ello, es necesario aumentar la ingesta de agua durante el embarazo, recomendando llegar a los 1,9 litros por día durante el primer trimestre, aumentándolos progresivamente a 2 litros por día durante el segundo y tercer trimestres.
A continuación, se presenta una tabla con las recomendaciones de ingesta de agua por trimestre:
| Trimestre | Ingesta de Agua Recomendada |
|---|---|
| Primer Trimestre | 2 a 2,5 litros/día |
| Segundo y Tercer Trimestre | 3 litros/día |
| Lactancia | 3 litros/día |
Fuentes de Aporte Hídrico para la Embarazada
Es fundamental la ingesta de agua a lo largo del embarazo, pero también hay que tener en cuenta otras fuentes de hidratación, como otras bebidas saludables o los alimentos ricos en agua. Es la conocida como agua total.
Fuentes de hidratación saludables:
- Aguas minerales naturales: El agua mineral natural procede directamente de la naturaleza, no está sometida a ningún proceso químico y tiene composición constante.
- Otras bebidas saludables: leche, bebidas vegetales, infusiones.
- Alimentos líquidos: sopas, consomés.
- Alimentos semisólidos: cremas de verduras, gazpachos y similares.
- Sólidos: frutas ricas en agua, verduras.
Y, sobre todo, evitar bebidas alcohólicas y otros tóxicos que puedan pasar al feto durante la gestación.
¿Cuánta Agua Beber en el Embarazo?
La recomendación más extendida es que la mujer aumente durante el embarazo, a los 2 litros diarios de agua recomendados, otros 300 ml adicionales. Sin embargo, esta recomendación es muy general.
Hay que tener en cuenta que factores como un clima cálido o la actividad física aumentan la pérdida de agua y, por tanto, los requerimientos serían mayores, sin olvidar que la pérdida por sudoración está incrementada durante el embarazo.
Por otro lado, los vómitos tan comunes en el primer trimestre de embarazo contribuyen a que la mujer pierda más agua, lo que puede agravarse si la embarazada reduce la ingesta de agua por las náuseas.
Además, en la hiperémesis gravídica (náuseas y vómitos constantes en el embarazo) hay riesgo de deshidratación grave y la mujer debe acudir antes de que esto ocurra al especialista.
Es importante promover el consumo de agua para hidratarse durante el embarazo y no sustituirlo por bebidas azucaradas que pueden llevar a un aumento excesivo de peso en la gestación. No obstante, las frutas y las verduras con alto contenido en agua sí que deben formar parte de la dieta saludable de la embarazada y, además, contribuyen al aporte de agua.
Finalmente, lo más recomendable es beber toda esta cantidad de agua poco a poco e, incluso, beber estos pequeños sorbos antes de tener sed.
Un consejo a seguir es vigilar el color de la orina.
Aunque cualquier agua de mineralización es suficiente para hidratarse correctamente durante el embarazo, es muy recomendable a la llegada del tercer trimestre introducir el agua bicarbonatada. Este tipo de agua puede ayudar a la mala digestión que se lleva a cabo.
Adicionalmente, también es muy interesante introducir el agua con sulfato a nuestro día a día, aunque esta no puede substituir el agua mineral durante el embarazo.
Consejos para profesionales de la salud sobre como hidratarse correctamente durante el embarazo (1)
- Beber agua, aunque no se tenga sed: en el embarazo disminuye el umbral de sed y esto puede provocar deshidratación, ya que la sed suele aparecer cuando se inician los síntomas de deshidratación.
- No superar la frecuencia de 2 o 3 horas para ir ingiriendo agua.
- Realizar la ingesta de agua lentamente y en pequeños sorbos. Durante los primeros meses, la gestante suele sentir acidez (producida por los jugos gástricos y las náuseas). Si se ingiere el agua a pequeños sorbos, se previene esa acidez.
- La temperatura del agua a ingerir debe estar entre los 10 y 15°C. Así se favorece su absorción.
Beneficios de Beber Agua en el Embarazo
Mantenerse correctamente hidratada en el embarazo ayuda a mantener el equilibrio en el líquido amniótico, reduciendo el riesgo de padecer oligohidramnios (poco líquido amniótico).
Además, también disminuye el riesgo de padecer infecciones urinarias y, junto a una dieta rica en fibra, el adecuado aporte de agua podría aliviar el estreñimiento típico del embarazo y, con ello, prevenir la aparición de hemorroides.
No obstante, la ingesta de agua también podría ayudar a aliviar la retención de líquidos y la hinchazón de tobillos que conlleva y es beneficiosa para mantener la hidratación y elasticidad de la piel, previniendo así la aparición de estrías.
Beneficios de hidratarse correctamente dirigidos a profesionales de la salud:
- Facilita el flujo de nutrientes de la madre hacia el feto.
- Regula la diuresis de la madre, reduciendo la incidencia de cálculos renales e infecciones de orina.
- Facilita la motilidad intestinal, evitando o aliviando el estreñimiento.
- Actúa como termo reguladora de la temperatura corporal (evitando los mareos o los golpes de calor en verano).
- Junto a una dieta saludable, ayuda a mejorar la elasticidad de la piel.
Posibles Causas de Deshidratación en la Gestante
El aumento del metabolismo basal, alteración de los niveles hormonales y cambios cardiovasculares que experimenta la mujer durante el embarazo, produce que sea más vulnerable al calor, con susceptibilidad a sufrir síncope o agotamiento por calor o golpe de calor si trabaja en un medio caluroso.
Excepcionalmente las condiciones ambientales con calor, pero sin estrés térmico podrían suponer un riesgo para la embarazada si se dan otros factores como radiación térmica, humedad superior al 60% y trabajo con mucho esfuerzo físico (4).
Otros factores que podrían poner en riesgo a la embarazada es la hiperémesis y la gastroenteritis aguda, ya que provocan una gran pérdida de sales minerales.
Si el cuerpo se deshidrata activa unos mecanismos similares a los del estrés. Por eso es tan necesario mantener un equilibrio hídrico en la mujer embarazada (1).
El agua y otras bebidas ayudan a evitar la deshidratación que, si se produjera durante el embarazo, puede ser peligrosa, causando dolores de cabeza, náuseas e incluso contracciones en el tercer trimestre.
Durante el embarazo, debido a las modificaciones hormonales, aumenta el umbral de sed, es decir, el organismo tarda más tiempo en “informar” que necesita agua, por lo que se debe aconsejar beber de manera periódica, incluso antes de tener sed (1).
Beber Agua en la Lactancia
No solo es importante cuidar la hidratación durante el embarazo, sino también después de haber dado a luz. Durante la lactancia, y teniendo en cuenta que más de un 85% de la leche materna es agua, es importante el correcto aporte de agua para compensar la pérdida por la producción de leche.
La recomendación, a modo general, es añadir 700 ml diarios de agua adicionales a la ingesta recomendada de 2 litros. El motivo es que, si bien aumenta de manera progresiva, a los seis meses de lactancia materna exclusiva una mujer produce unos 780 ml al día de leche.
Esto puede variar, por ejemplo, si la mujer está amamantando a gemelos o mellizos, lo que supone una mayor pérdida de agua para la madre.
De igual modo, la actividad física y vivir en un clima cálido son factores a tener en cuenta, ya que aumentan los requerimientos de agua de la mujer.
No obstante, durante la lactancia y, en concreto, en el momento de amamantar al bebé, es habitual que la mujer experimente sensación de sed. Por ello, un buen consejo es que la mujer tenga cerca un vaso de agua cuando vaya a dar el pecho al bebé, para favorecer la ingesta y evitar la deshidratación.
En cuanto al bebé, la leche materna cubre todos sus requerimientos durante los primeros seis meses de vida, por lo que en este periodo no es necesario ni recomendable ofrecerle agua.
Durante la lactancia es igual de importante una buena hidratación por parte de la madre debido a que el 90% de la leche que segregan es agua.
Por lo tanto, será muy importante ingerir calcio y cualquier tipo de agua de mineralización débil. La leche materna siempre será la mejor opción para el bebé durante los primeros meses puesto que está compuesto por un 70% de agua.
Al igual que la madre, deberá tener una ingesta de minerales y, por lo tanto, que ingiera un AMN adecuada y con gran contenido de estos.
Es importante tener en cuenta que, pese a que el bebé no se vea afectado por la baja ingesta de agua por parte de la madre, ella sí que puede tener serios problemas relacionados con orinas más concentradas.
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