Aimar Olaizola: Legado, Familia y Despedida de un Mito de la Pelota Vasca

29.10.2025

Aimar Olaizola, una leyenda de la pelota vasca, se une a los grandes nombres de este deporte como Atano, los Retegui, Galarza, Titín o Martínez de Irujo.

Al igual que todos ellos ha creado un estilo de juego propio, basado en una calidad infinita y en una personalidad arrolladora sobre la cancha. Ha sido un pelotari que no ha destacado especialmente en nada, porque todo lo hacía al máximo nivel y con grandes dosis de perfección.

Durante sus más de 20 años de carrera ha ganado todos los títulos posibles en mano individual, parejas o cuatro y medio. No ha habido disciplina que se le haya resistido. En total 14 txapelas que se han fraguado en partidos memorables, como los duelos que protagonizaba con Martínez de Irujo, uno de los mayores rivales en la cancha que ha encontrado el de Goizueta.

Una Retirada Anunciada

La suya era ya una retirada prevista. Su edad le impedía estar al máximo nivel, aunque todavía competía con los nuevos profesionales. Pero ha decidido dejarlo antes de arrastrarse por los frontones. Y ayer le daba un carácter oficial. “Ha llegado el momento, he dado todo lo que tenía.

Y Olaizola ha sido exquisito hasta a la hora de elegir fecha y lugar para su retirada. Lo hará el 13 de noviembre, el día que cumple 42 años, y además se despide ante sus paisanos porque el último partido lo jugará en el frontón de Goizueta.

Lea también: Nacho Olaizola: Actor en Ascenso

Ese pueblo en el que nació y ese frontón en el que dio sus primeros pelotazos de niño, y lugar al que siempre vuelve después de las competiciones, para buscar tranquilidad y concentración para sus próximas competiciones. “Desde que tenía 4 o 5 años he jugado en Goizueta“.

En el momento del adiós se acordó de su familia, su hermano Asier también fue pelotari y consejero de Aimar, y de todos los rivales que ha tenido en la cancha y que le han permitido llegar hasta donde ha llegado.

Se despedirá de la afición que ha vibrado con su juego, y lo hará también en los frontones de Pamplona, Bilbao, San Sebastián, Vitoria y Logroño. Será el broche final a 23 años de carrera y 14 títulos en su palmarés.

Es muy difícil llegar a la élite de cualquier deporte, pero todavía lo es más irse de ella en el momento justo, ni antes ni después, dejando en el aire la sensación ambigua de que tal vez pueda ser demasiado pronto, pero también la sospecha de que podría faltar muy poco para ser demasiado tarde. Que Aimar Olaizola haya acertado con su decisión tiene toda la lógica del mundo.

Y es que muy pocos pelotaris han manejado tan bien los tiempos como el delantero de Goizueta, una mezcla de artista y relojero suizo durante sus 23 años como profesional. Su palmarés está ahí, abrumador. Sin querer, le hacen a uno pensar en su madre buscando huecos en las paredes para colocar las txapelas y agobiada para sacar brillo a la plata de tantos trofeos.

Lea también: Vida y Política de Martínez Mínguez

Desde 2002 hasta 2020, 14 victorias y 26 finales disputadas entre el Manomanista, el Cuatro y Medio y el Parejas. Hablamos, sin duda, de uno de los más grandes pelotaris de todos los tiempos y, junto a Juan Martínez de Irujo, su gran rival durante tantos años, la estrella de la pelota en el siglo XXI.

Ambos marcaron una época y se hicieron más grandes precisamente a partir de la enorme exigencia que marcó su rivalidad, como ha ocurrido en el tenis con el 'Big Three'. «Ha sido uno de los mejores de la historia. Se enfrentaron hasta en trece finales de los tres principales campeonatos (7-6 a favor de Olaizola en el cómputo global) y llenaron durante años los frontones con su carisma y su talento. «Irujo, Aimar, Irujo, Aimar», todavía resuena el eco de esos cánticos en los frontones abarrotados.

Cuando el campeón de Ibero anunció su prematura retirada en 2016 fue inevitable pensar que la pelota quedaba coja, como si hubiera perdido una de las dos patas del banco. Y que Aimar sufriría esa extraña sensación de vacío, casi un tipo de orfandad, que provoca la pérdida de tu antagonista más fiel.

Al fin y al cabo, no sólo habían protagonizado duelos históricos sino que, siguiendo la estela de Titín III, uno de esos genios que provocan un afán de emulación inevitable, lideraron la gran revolución en el juego que, sobre todo en las batallas individuales, ha vivido la pelota a mano en las dos últimas décadas. Del bote al aire, podríamos decir, como un historiador habla del paso de la Edad Media al Renacimiento.

Aimar Olaizola fue un talento natural que despegó gracias a una afición desmedida por su deporte. Su hermano mayor también era pelotari y él se pasaba el día en el frontón, algo que en Goizueta tampoco es de extrañar teniendo en cuenta que en ese pueblo navarro perdido entre montañas hay tres para menos de mil habitantes.

Lea también: Banderas: familia más allá de la sangre

Sus condiciones saltaban a la vista. Tenía una zurda que parecía caída del cielo como una bendición, la misma que recibieron al nacer Julián Retegui o Ladis Galarza, y él la trabajó día a día hasta convertirla en un arma mortífera. Esta zurda antológica ha sido una de las razones fundamentales para que Aimar haya podido prolongar su carrera hasta los 42 años -se retirará el 13 de noviembre, el día que los cumple- siendo perfectamente competitivo.

Aimar va a pasar a la historia como un pelotari muy técnico y cerebral. Hay razones objetivas para considerarlo de ese modo. Además, siempre ha sido muy tentador hacerlo para contraponer esa imagen con la de Irujo, mucho más pasional y desatado. Una rivalidad como la suya había que alimentarla también con una tesis y una antítesis. La frialdad de Olaizola II, sin embargo, habría que relativizarla un poco.

Que no se le haya visto retirarse a los vestuarios pegando una patada a la puerta y echando humo por las orejas no significa que haya sido un hombre de hielo. Aimar ha sido más sensible en la cancha de lo que ha podido parecer y esa debilidad la mostró en varias finales en las que su condición de favorito era indiscutible.

Por ejemplo, las que perdió en el Manomanista con Xala yendo 18-14 a favor o en 2015 con Urrutikoetxea, su amigo y entonces discípulo aventajado. Por no hablar de alguna que otra en el Parejas.

El 'becadero de Goizueta', como le bautizó mi compañero Tino Rey, comenzará a partir de ahora una especie de gira de despedida por todos los grandes frontones, como hicieron en su día Retegui II y Titín III -no así Juan Martínez de Irujo- hasta acabar jugando su último partido en Goizueta, donde todo empezó. El adiós perfecto.

Emotiva Despedida

Aimar Olaizola dijo agur como pelotari. En el día de su 42º cumpleaños se despidió de la pelota como pocos tendrán la oportunidad de hacerlo. A lo grande. Rodeado de los suyos. Con un triunfo con Imaz frente a Jaka-Aretxabaleta, que fue lo de menos.

Alguno se arrancaba con el Todos queremos más, pero tras 8.252 días como profesional y 1.321 partidos después, Aimar ya ha tenido suficiente. Con el cartón 21 y Olaizola II a punto de hacer su último saque, el público ubicado en el rebote se puso en pie y el resto de asistentes le imitó para seguir el tanto. Y llegó el homenaje.

Los chavales del club le hicieron el pasillo al tiempo que el coro de la sociedad Umore Ona cantaba y un grupo de chicas bailaba el aurresku. Por la cancha desfilaron joaldunak, autoridades, amigos y familiares que le entregaron varios cuadros con fotos, flores, una placa, una makila y una txapela emotiva de manos de sus hijos.

Dos horas después de haber saltado al frontón, terminó todo. Los más pequeños saltaron para hacerse una foto con el ídolo de Goizueta. Pasillo de honor y aurresku. Zanpantzar en vivo. La cuadrilla, protagonista. Flores de LaCaixa. Los primos Olaizola. Fotos de cuadrilla. Placa del Ayuntamiento. Un emotivo bertso. Canción y vídeo.

Familia Numerosa en Camino

Con dos hijos pequeños en casa, a Aimar Olaizola no le falta el entretenimiento durante el confinamiento. Y lo que le espera, porque durante el transcurso de la entrevista desvela que, “si todo va bien, en menos de dos semanas ampliaremos la familia”.

Y lo hará por partida doble, ya que su esposa, Olaia, está embarazada de gemelas. Al ser cuestionado por el nombre que les van a poner, el goizuetarra echa balones fuera. “Eso es para mi mujer y mis hijos”, Irai, de 8 años, y Joan, de 4.

“Siempre hemos querido que tuvieran una hermana”, se sincera Aimar, que admite que manejan una terna de opciones que prefiere no desvelar, aunque añade que, “como estamos todo el día en casa, todavía tenemos unos cuantos días para debatir”.

A escasas fechas de convertirse en familia numerosa y con todo preparado para cuando llegue la hora del parto, el menor de los hermanos Olaizola también se preocupa por el resto de su familia. “Están todos bien y, por suerte, nadie ha tenido síntomas.

El Legado en el Frontón Labrit

Quizás Aimar Olaizola no recuerde el día exacto que pisó por primera vez el frontón Labrit en compañía de su padre Andrés, pero sin duda no olvidará el último. Nadie quiso perderse el adiós al mito. Pelotazales de toda la vida y aficionados esporádicos de distintos rincones colmaron las gradas y los pasillos de La Bombonera como en una de las grandes tardes en el epicentro de la pelota navarra. Lleno hasta la bandera.

Entre las localidades se entremezclaron personas que reconocían haber intentado adquirir una entrada anticipada el mismo día que Olaizola II anunció su retirada; muchos otros contaban cómo decidieron hace un mes y medio comprar por internet un billete y cancelar sus planes para el día de ayer y otros tantos que a última hora removieron cielo y tierra para conseguir una butaca disponible. Ninguno quiso dejar escapar la oportunidad de estar cerca del campeonísimo de Goizueta.

“Esta es la despedida con mayúsculas”, aseguraba el televisivo periodista Josetxo Lizartza. “Es el adiós de la afición navarra a un fenómeno, a uno de los grandes pelotaris de la historia que nos ha hecho pasar unas tardes magníficas”, apuntaba el leitzarra que acudió al frontón acompañado de sus dos hijos y un amigo. “Aimar ha demostrado una entrega al oficio que es ejemplar para todos los pelotaris que vienen por detrás. Es el más profesional que he conocido junto a Julián Retegi, cuidadosos hasta el último detalle”.

Hubo quienes se desgañitaron coreando el nombre de Aimar, quienes permanecieron de pie durante todo el partido y quienes no dejaron de aplaudir cada tanto. No hubo tregua en un Labrit salpicado de camisetas con el dorsal de Olaizola II, unas pocas azules, la mayoría coloradas, e incluso alguna autografiada. Todos ellos rindieron un sentido y sonoro homenaje.

Al Labrit se acercaron algunos compañeros de la plantilla de Baiko, como Andoni Aretxabaleta, pero también excolegas de profesión como Arturo Arbizu, delantero de Asegarce entre el año 2000 y 2007. “Tengo la suerte de poder decir que jugué un par de veces contra Aimar y ganarle en una de ellas. Jugué junto a Patxi Ruiz contra Olaizola II-Begino, precisamente en el Labrit”, recuerda el de Vidángoz, hoy seleccionador de los manistas navarros sub-22 y sénior.

La Cátedra Fiel

No habrá en el mundo de la pelota quien haya visto tantos partidos de Olaizola II como Patxi Apezetxea, de 93 años, y Antton Eskudero, de 74 años. Los dos vecinos de Goizueta, admiradores número uno de Aimar, no faltaron a su cita en el Labrit apenados por la retirada de quien consideran “una figura sobresaliente” en los últimos 23 años.

“Nos da una pena increíble, será muy difícil volver a ver a un pelotari del pueblo como Aimar. No he conocido a nadie como él en todos mis años yendo al frontón,” afirmaba Patxi, quien seguirá asistiendo a los frontones de Pamplona, Eibar y Tolosa pese a la ausencia en la programación del becadero de Goizueta. Desde ayer ya tiene en su poder dos entradas para la semifinal del Cuatro y Medio que acogerá el Labrit el próximo sábado. Los dos buenos amigos todavía recuerdan la brecha que Aimar se abrió en la cabeza el 22 de mayo de 1999 en Sunbilla.

No muy lejos de ellos, en primera fila, muy cerca de la entrada a vestuarios, se ubicaba Alfonso Argandoña, de 85 años. Uno de los fijos del Labrit desde los 14 años. “Olaizola II me llamó la atención desde crío y ahora que se ha retirado puedo decir que no me ha defraudado como pelotari”, aseveraba a la salida del frontón, “Siempre ha destacado por su buena conducta en la cancha y el respeto hacia el público. Ha sido un gran pelotari, muy humano y un caballero fuera del frontón. Se merecía una despedida como esta”. El mejor escenario para el mejor pelotari.

Los Quintos de Aimar

Aimar se preparaba para efectuar su último saque cuando el reloj del Labrit señaló las 19:28 horas. Fue entonces cuando el patio de butacas se puso en pie, con el teléfono móvil en ristre para inmortalizar el momento, y al grito de “¡Aimar, Aimar, Aimar Olaizola!”. En las localidades próximas al rebote, un grupo de madres y padres aupaban a sus hijos en brazos o a hombros. Una pequeña delegación de unas veinte personas, entre niños y adultos, quintos del delantero de Baiko.

Compañeros de pupitre de Aimar hasta octavo de EGB y fanáticos seguidores de la carrera del pelotari navarro. Ellos tendrán el privilegio de estar presentes el 13 de noviembre en el frontón de la ikastola de Goizueta después de que Aimar reservara para ellos algunas invitaciones. “Un gran detalle que no esperábamos”, comentaban ayer. Ocuparan una de las cerca de 700 localidades que el ayuntamiento de la localidad ha habilitado en las gradas y las sillas que se desplegarán en la contracancha. Los preparativos para ese día se llevan con discreción, son ‘top secret’, según remarcó ayer Igor Elizegi, presidente del club Umore Ona, que presenció el festival desde el palco del Labrit.

Desde su empresa no han regateado halagos a uno de los mejores pelotaris que han tenido en nómina. Por eso han aceptado todas las propuestas de Aimar Olaizola antes de dejar la pelota profesional.

Julen Retegi confirmó ayer que es bastante más que un apellido y protagonizó la primera gran sorpresa del campeonato al eliminar al vigente campeón, Aimar Olaizola, que nada pudo hacer ante el vendaval del pelotari de Aspe, mucho más sólido en el peloteo y que le hizo bastante daño con el saque. Aunque había quien dudaba de la evolución del joven pelotari, Julen exhibió ante el gran público todo el potencial que su padre Julián, el que más ha confiado, vio en él cuando tenía sólo tres años. El saque fue el primer argumento empleado por Retegi Bi, que logró adelantarse 0-9, con cuatro tantos conseguidos con el pelotazo inicial, pero tuvo muchos más.

tags: #aimar #olaizola #hijos #nombres

Publicaciones populares: