Alergia a la Proteína de Leche de Vaca (APLV) en Lactantes: Síntomas y Tratamiento

24.10.2025

La Alergia a la Proteína de Leche de Vaca (APLV) puede parecer un problema grave, pero en realidad es una alergia común que no presenta gravedad. En este artículo, exploraremos qué es esta condición, sus posibles síntomas, cómo saber si mi bebé tiene alergia a la proteína de vaca, las opciones de tratamiento y consejos para los papás que enfrentan esta situación con sus bebés.

¿Qué es la Alergia a la Proteína de Leche de Vaca?

La APLV se define como una reacción adversa (no deseada) de origen inmunológico que presentan algunas personas cuando toman leche, derivados lácteos, así como los alimentos preparados que llevan leche o derivados en su composición. La alergia también puede aparecer por tocar leche o derivados, o por contactos indirectos a través de otras personas.

En lactantes y niños pequeños, la APLV es una de las alergias más comunes, afectando aproximadamente al 3% de los niños. La APLV suele ser la primera alergia que se diagnostica en el lactante, al coincidir con la introducción de fórmula adaptada en su alimentación, tras un periodo de lactancia materna.

¿Qué problemas pueden tener los bebés con las Proteínas de leche de vaca?

En el caso de un alimento, cualquier tipo de reacción adversa no tóxica es una hipersensibilidad alimentaria y, si se demuestra mecanismo inmunológico, se cataloga como alergia alimentaria, que puede ser mediada o no por IgE.

La tolerancia es la respuesta inmunitaria normal a la ingesta de alimentos; sin embargo, no se conoce por qué, en algunas personas, se produce un cambio en esta respuesta, apareciendo la reacción de hipersensibilidad.

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Tipos de Alergias a la PLV

Existen dos tipos principales de alergias a la PLV, cada una con diferentes mecanismos y síntomas:

  • Mediada por IgE: Ocurre inmediatamente tras la ingesta de un alimento que desencadena reacción cutánea de tipo habón, urticaria, en ocasiones problemas respiratorios e incluso manifestaciones intestinales como vómito o diarrea. El sistema inmunológico produce anticuerpos IgE específicos contra las proteínas de la leche de vaca.
  • No mediada por IgE: Produce una sintomatología menos evidente, no ocurre inmediatamente tras la ingesta (puede aparecer hasta días tras la ingesta) y produce síntomas fundamentalmente intestinales: diarrea con o sin rectorragia (sangre en la caca) y estancamiento en el peso y el crecimiento. Es una reacción no mediada por los anticuerpos tipo IgE. Las pruebas de alergia son negativas.

Síntomas de la APLV

Los síntomas de la APLV pueden variar dependiendo del tipo de alergia (mediada o no por IgE) y la sensibilidad individual del bebé. Los síntomas pueden aparecer de manera inmediata, desde el momento de la ingesta hasta dos horas tras la toma de leche de vaca. Las manifestaciones clínicas pueden ser desde leves, como prurito oral, hasta una anafilaxia.

Reacciones Alérgicas Inmediatas (Mediadas por IgE)

Aparecen desde unos minutos a dos horas después de la ingesta de leche. Suele presentar sensibilización mediada por IgE (con pruebas cutáneas y/o IgE específica positivas), con clínica cutánea (70-75%), digestiva (13-34%), respiratoria (1-8%), afectación de más de un órgano (26%) y anafilaxia (1-4%).

  • Anafilaxia: Es la manifestación más grave de APLV. Asocia inicio rápido de síntomas cutáneos (urticaria local o generalizada, angioedema), digestivos (síndrome de alergia oral, dolor abdominal, vómitos o diarrea), respiratorios (en el 80% de los casos: disnea, broncoespasmo, estridor, hipoxemia), cardiovasculares (en el 20% de las reacciones: hipotensión, síncope, shock) y neurológicos (temblores, confusión, convulsiones y síncope); en un lactante puede pasar más desapercibida y presentar palidez e hipotonía.
  • Reacciones gastrointestinales: Puede tener síntomas desde boca hasta intestino distal. Se puede presentar como rechazo del biberón, junto con llanto e irritabilidad, sin otras manifestaciones de enfermedad. O tras la ingesta de leche, puede comenzar con síndrome de alergia oral (edema en labios, prurito oral, edema en lengua, molestias a la deglución). A nivel del estómago y del intestino delgado, se traduce en: náuseas, vómitos más o menos profusos y dolor abdominal de tipo cólico. En intestino grueso: dolor abdominal, diarrea y, ocasionalmente, heces con sangre.
  • Síntomas respiratorios: Asma y rinitis secundaria a ingesta de leche de vaca. La inhalación de vapor de leche hirviendo puede originar síntomas respiratorios graves.
  • Síntomas cutáneos: Son las manifestaciones más frecuentes.

Reacciones Tardías (No Mediadas por IgE)

  • Síntomas cutáneos: dermatitis atópica, tanto por ingesta como por contacto con leche. Un tercio de los pacientes con dermatitis atópica moderada-grave tienen alergia alimentaria y la leche es el segundo alimento implicado con más frecuencia, sobre todo en menores de 2 años.
  • Síntomas digestivos: La APLV puede presentar una gran variedad de síntomas: náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, pérdida de peso o fallo de medro. Los cuadros clínicos digestivos más frecuentes, que se suelen resolver a los 2-3 años de vida, son: espasmo cricofaríngeo, reflujo gastroesofágico, esofagitis eosinofílica, estenosis pilórica, enteropatía sensible a proteínas vacunas, gastroenteritis y proctocolitis, estreñimiento y colon irritable.
    • Enteropatía sensible a proteínas de leche de vaca: Aparece antes de los 2 años; presenta vómitos proyectivos, hipotonía, palidez, diarrea entre 1 y 3 horas después de la ingesta de fórmula artificial, que evolucionan a pérdida de peso, hipoalbuminemia, anemia, aumento de a-1-antitripsina en heces, deshidratación e, incluso, shock. No se ve durante la lactancia materna exclusiva, hasta que no se introduce fórmula láctea. Puede producirse con otros alimentos, como soja, cereales (arroz), huevo, pollo, pescado, y remite en los 2-3 primeros años de vida.
    • Proctocolitis sensible a proteínas de leche de vaca.
    • Enterocolitis alérgica por proteínas de leche de vaca: Se desarrolla antes de los 9 meses. La clínica más habitual consiste en vómitos de inicio tardío, con afectación del estado general, palidez, letargia y deshidratación, que se puede acompañar de diarrea y estancamiento ponderal.
  • Síndrome de Heiner: hemorragia alveolar difusa inducida por proteínas de leche de vaca. Es una enfermedad poco frecuente, con infiltrados pulmonares recurrentes asociados con tos crónica, fiebre recurrente, taquipnea, sibilancias y pérdida de peso.

Diagnóstico de la APLV

El diagnóstico de alergia a proteínas de leche de vaca se realiza sobre la base de una historia clínica compatible, mejoría tras la supresión de la leche y presencia de sensibilización (cutánea y/o analítica). Tiene que ser detallada, incluyendo: antecedentes familiares y/o personales de atopia, tipo de alimentación (materna, artificial, presencia de biberones esporádicos), tipo y edad de inicio de los síntomas, frecuencia, tiempo desde la ingesta hasta aparición de síntomas, cantidad de leche necesaria para producirlos, reproductibilidad de esta reacción, intervalo desde última reacción, influencia de factores externos (ejercicio, estrés, cambios hormonales), repercusión en crecimiento, tratamientos realizados y efecto de la dieta de supresión. Debe completarse con una exploración física detallada, con valoración del estado nutricional.

Ante la sospecha de APLV por presentar síntomas compatibles y mejoría tras la supresión de lácteos, hay que estudiar la presencia de sensibilización mediada por IgE frente a proteínas de leche de vaca.

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Pruebas Diagnósticas

  • Pruebas cutáneas (Prick test): Se realizan mediante prick test; es una técnica rápida, barata, pero no exenta de riesgos (es prueba in vivo). Consiste en colocar una gota del alérgeno comercial que queremos estudiar en la cara anterior del antebrazo, pinchar con una lanceta encima de cada gota para que la solución penetre en la capa superficial de la piel y a los 15 minutos medir el tamaño de la pápula. Se recomienda emplear extractos estandarizados de leche de vaca completa, a-lactoalbúmina, β-lactoglobulina, caseína, histamina (control positivo) y suero salino (control negativo); se recomienda también realizar la prueba a carne de vaca para excluir su sensibilización (presente en 20% de pacientes con APLV) y estudiar otros alimentos no introducidos (huevo y pescado). Se considera positivo un tamaño de pápula superior a 3 mm; una pápula superior a 10 mm se asocia con alergia persistente.
  • Pruebas analíticas (IgE específica en suero): La rentabilidad de la determinación de IgE específica en suero para el diagnóstico de alergia inmediata es similar al prick test. Se realiza mediante inmunoCAP, técnica más exacta y que mejora los resultados de la previa (RAST) y más tras la introducción del diagnóstico por componentes. Se suele emplear como punto de corte un valor de IgE específica >=0,35 kU/L, con alta sensibilidad, pero con baja especificidad; sin embargo, valores superiores a 5 kU/L, en menores de 2 años, tienen un alto valor predictivo positivo, por lo que se podría obviar la prueba de provocación.
  • Prueba de provocación oral: Es la prueba ideal para confirmar la existencia de APLV, pero es laboriosa, consume tiempo, recursos y puede tener riesgos para el paciente. Consiste en dar dosis crecientes de leche, cada 30 minutos: 0,1-0,3-1-3-10-30-100 ml (total: 144 ml) y mantenerle en observación durante 2 horas, para constatar la presencia de reacciones inmediatas (2 horas después de la ingesta) y/o tardías (de 2 horas a incluso 14 días).

Tratamiento de la APLV

El tratamiento principal sigue siendo el tratamiento pasivo, con la supresión completa de leche y derivados de la alimentación. Hay que prevenir tanto la inhalación como el contacto cutáneo con leche.

  • Lactancia materna: Continuar con lactancia materna siempre que sea posible. La madre debe evitar al máximo la ingesta de leche y derivados; debe recibir un suplemento de calcio: 1 g/día, en varias dosis.
  • Fórmula especial: No sería necesaria durante la lactancia materna. Se empleará fórmula extensamente hidrolizada (tolerada por más del 90% de los lactantes con APLV) o fórmula de soja (alto potencial antigénico, se puede emplear para tratar APLV, pero no antes de los 6 meses, ni cuando exista enteropatía o malabsorción). No se pueden emplear como tratamiento las fórmulas parcialmente hidrolizadas, ni la leche de otros rumiantes, como oveja o cabra.
    • Se sigue recomendando en las guías el uso de fórmula extensamente hidrolizada. Según la ESPHGAN, esta fórmula debe tener péptidos con peso molecular < 5.000 Da (incluso más bajos) y no estar contaminados con proteína nativa, pero son caras, con olor y sabor desagradables, mayor carga renal de solutos e incluso pueden originar un retraso en la maduración enzimática intestinal (más llamativo en la fórmula de aminoácidos).
    • Fórmula de hidrolizado parcial de arroz: Es un aporte importante en esta actualización. Hay problemas con la fórmula extensamente hidrolizada y con la de soja (no usar antes de los 6 meses); una alternativa puede ser el uso de una fórmula basada en el arroz.
  • Otros alimentos: Se recomienda introducir alimentos nuevos de forma individual.

Evolución y Pronóstico

La APLV se suele presentar antes del año de vida. La evolución suele ser favorable. El 50% de los pacientes toleran leche de vaca a los 2 años del diagnóstico y el 80% a los 3-5 años. Hay datos clínicos que pueden servir para predecir su persistencia: inicio antes del mes, síntomas inmediatos, con dosis bajas (menos de 10 ml), presencia de otras alergias alimentarias (como alergia a huevo), asma concomitante, rinitis alérgica o reacción a la introducción de leche horneada.

El tratamiento con dieta exenta de PLV debe mantenerse durante un período de tiempo variable: de 3 a 6 meses en las formas leves o hasta los 12 meses en las formas más graves.

Tabla Resumen: Tipos de APLV y sus Características

Tipo de APLV Mecanismo Tiempo de Aparición de Síntomas Síntomas Comunes Pruebas Diagnósticas
Mediada por IgE Anticuerpos IgE Inmediato (minutos a 2 horas) Urticaria, angioedema, vómitos, diarrea, problemas respiratorios, anafilaxia Prick test, IgE específica en suero
No Mediada por IgE No mediada por IgE Tardío (horas a días) Diarrea (con o sin sangre), estancamiento en el peso, dermatitis atópica, enteropatía Pruebas de alergia negativas, diagnóstico basado en la historia clínica y mejoría con la supresión de la leche

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