Alergia y Embarazo: Estornudos, Rinitis y Tratamientos Seguros

18.10.2025

La alergia engloba a un conjunto de enfermedades que aparecen cuando una persona entra en contacto con una substancia que la desencadena. Estos desencadenantes pueden ser alimentos, metales, fármacos, o lo que es más frecuente, pólenes y ácaros. La alergia afecta a más de un 20 % de la población en países desarrollados.

Alergia durante el Embarazo

En el embarazo, la alergia no suele derivar en situaciones de urgencia o peligrosas para la madre y el bebé. Sin embargo, algunas alergias en el embarazo, como la alergia primaveral, parecen intensificarse en ese periodo. Por esto, y debido a la particularidad de cada caso y a las condiciones hormonales de la mujer en ese periodo, las alergias en el embarazo deben tratarse siempre por un especialista.

Síntomas Comunes

Los síntomas de las alergias en las embarazadas son los mismos que en el resto de la población y dependen del alérgeno en cuestión y del órgano al que afecten. Los síntomas más frecuentes de la rinitis son el picor, los estornudos y la mucosidad acuosa, frecuentemente asociados a la obstrucción nasal. Los alérgenos responsables producen los síntomas al ser inhalados y se conocen como aeroalérgenos. Los más frecuentes son los pólenes, seguidos de los ácaros. Otros aeroalérgenos son los epitelios de animales y los hongos.

Rinitis del Embarazo

Muy similar a la alergia primaveral es la rinitis del embarazo, que aunque no es una de las alergias en el embarazo propiamente dicha, es muy común en las embarazadas: se calcula que entre un 20 % y un 30 % la sufren. Durante el embarazo, puede aparecer una inflamación de la mucosa nasal sin infección ni causas alérgicas, se debe a la vasodilatación de los vasos sanguíneos y al aumento del volumen sanguíneo. Los síntomas son similares a los de la rinitis alérgica y afectan a un 20 ó 30 % de las embarazadas. Esta afección se conoce como rinitis del embarazo: suele comenzar en el primer trimestre, pero puede aparecer en cualquier momento del embarazo.

Durante la gestación es relativamente normal tener síntomas de congestión nasal, estornudos y tos. Llamamos rinitis del embarazo a cuando las fosas nasales de una mujer gestante se irritan e inflaman, dando lugar a congestión nasal, estornudos y abundante segregación de mucosidad. Los síntomas de la rinitis del embarazo pueden variar de una mujer a otra, aunque por lo general suelen constar de tos constante, estornudos, congestión y picazón nasal. Se piensa que la Rinitis del Embarazo está causada por los cambios en los niveles hormonales propios de la gestación, aunque su causa exacta no se ha determinado fehacientemente.

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La rinitis del embarazo afecta a la calidad del sueño, puede hacer que la embarazada se sienta más cansada y fatigada. La rinitis es muy frecuente durante la gestación, y afecta hasta un 39 % de las embarazadas. Puede presentarse en cualquier momento de la gestación como empeoramiento de una rinitis ya existente previamente o como una nueva manifestación, que se denomina rinitis gestacional. Los síntomas típicos son congestión nasal, estornudos y moqueo. La causa no está del todo clara, pero parece que se debe a un efecto hormonal, que produce cambios en la mucosa nasal, con una mayor vascularización y secreción de las glándulas seromucosas. Suele desaparecer a las 2 semanas después del parto. Dado que afecta mucho la calidad de vida, suele requerir tratamiento.

Se piensa que estos síntomas son inducidos por las hormonas durante el embarazo. Durante el embarazo, la placenta produce grandes cantidades de estrógeno. Se ha comprobado que el estrógeno exacerba la producción de moco y puede llegar a provocar que el moco se vuelva muy espeso o muy delgado. Por otro lado, el estrógeno también parece ser el causante de que los cornetes nasales (pequeñas estructuras óseas que sostienen a la mucosa) se inflamen, lo cual podría dificultar una adecuada respiración.

Esta rinitis que aparece con más frecuencia en el primer trimestre del embarazo se denomina rinopatía gravídica y está desencadenada por los múltiples cambios hormonales que aparecen en este trimestre y que provocan un incremento del tejido vascular afectando de esta manera a los cornetes nasales que verán incrementado su tamaño habitual y por lo tanto generan una mayor resistencia al paso del aire inspirado. La rinitis del embarazo no entraña ningún peligro ni para la madre ni para el bebé, sin embargo debido a su efecto sobre la calidad del sueño es posible que incremente la sensación de cansancio característica del primer trimestre, suele duran unas seis semanas y lo que es seguro es que desaparece unas dos semanas tras el parto.

Tratamiento de las Alergias Durante el Embarazo

No todos los medicamentos que habitualmente se usan para tratar la rinoconjuntivitis alérgica pueden ser usados en pacientes embarazadas. En la medida de lo posible, se debería evitar el empleo de medicamentos especialmente en este período y, en caso de ser necesario, se debe optar por formulaciones de uso tópico (nasal, ocular, cutáneo o bronquial) en vez de uso sistémico (vía oral, intravenosa, intramuscular o subcutánea).

Manejo Conservador

Evitar la exposición a los aeroalérgenos responsables es el tratamiento más efectivo para paliar la rinoconjuntivitis. Si con el manejo conservador siguen existiendo síntomas molestos se puede plantear iniciar un tratamiento farmacológico. Para aliviar los molestos síntomas de la rinitis del embarazo el mejor tratamiento es el cuidado personal. Beber abundante líquidos, en especial agua o zumos naturales. Un ejemplo serían los baños con agua caliente o aspiraciones de vapor, que favorecen la vasoconstricción en las mucosas.

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El tratamiento de esta rinitis se basa en los lavados nasales con soluciones salinas dos o tres veces al día, algunos de ellos llevan asociado ácido hialurónico o proteoglicanos que además van a hidratar la mucosa nasal. Si esto no es suficiente, hoy en día existen fármacos de uso tópico en spray a base de corticoides de tercera generación que no experimentan absorción al torrente sanguíneo asociados a antihistamínicos locales, no obstante debe ser prescrito por vuestro ginecólogo o vuestro otorrinolaringólogo especialista en nariz.

Opciones Farmacológicas

  • Antihistamínicos: Estos medicamentos bloquean la histamina y son muy eficaces en el control de los síntomas. Pero hay que tener presente que no todos los antihistamínicos pueden ser usados durante el embarazo porque no se dispone de suficientes datos como para establecer la seguridad de todos los antihistamínicos que existen en el mercado. En cualquier caso, sí hay varios productos considerados seguros y que la gestante puede aplicarse sin problemas. Habitualmente el tratamiento más empleado son antihistamínicos, que disminuyen la secreción y picor secundarios. Los antihistamínicos de segunda generación se encuentran en su mayor parte dentro de la categoría B, es decir, que son seguros para las embarazadas.
  • Corticoides tópicos nasales: Los corticoides inhalados por vía nasal reducen y controlan el efecto de la mayoría de los mediadores que causa la inflamación en la nariz. No se han publicado estudios sobre la administración nasal de corticoides durante la gestación.
  • Vasoconstrictores: Los descongestionantes se utilizan para tratar la congestión nasal, pero no mejoran el picor ni los estornudos ni la mucosidad.
  • Estabilizadores de los mastocitos: son medicamentos que reducen la inflamación, al impedir la liberación de las sustancias químicas que la causan.

Inmunoterapia

La inmunoterapia o vacunación con alérgenos es el único tratamiento para disminuir la sensibilidad a las sustancias a las que se es alérgico, para conseguir una tolerancia progresiva a la exposición a dicho alérgeno. Si la respuesta a la vacuna es buena, la enfermedad desaparece o diminuyen los síntomas en gran medida. La vacuna consiste en la administración de dosis crecientes del alérgeno al que el paciente está sensibilizado, hasta llegar a la dosis máxima o de mantenimiento, que se continúa administrando hasta completar entre tres y cinco años de tratamiento. Las vacunas específicas con los extractos de determinados alérgenos son muy eficaces, pero no debe comenzarse su administración durante el embarazo. Las guías nacionales e internacionales de uso de vacunas de alergia recomiendan mantener las dosis de inmunoterapia en la mujer embarazada, siempre y cuando la vacuna se estuviese tolerando bien antes del embarazo.

Recomendaciones Adicionales

  • Evitar Alérgenos: Para reducir los efectos de las alergias en el embarazo se deben seguir algunas pautas y consejos básicos para, por ejemplo, evitar las alergias alimenticias, ya que las embarazadas no tienen especial predisposición a sufrirlas pero es conveniente extremar las precauciones para reducir el riesgo de brotes que pueden ser graves.
  • Cuidado de la Piel: Por otra parte, respecto a posibles reacciones por el contacto de alérgenos con la piel, se recomienda seguir pautas similares a las de las pieles atópicas (higiene diaria y cuidadosa y uso de prendas de algodón evitando lana, fibras sintéticas, plástico o gomas.). La dermatitis alérgica no debe confundirse con la comezón (picor o picazón), que durante el embarazo es común sentir en vientre y pechos y que es consecuencia del ensanchamiento de la piel.
  • Entorno Limpio: Otras maneras de reducir los efectos de las alergias en el embarazo son no estar en contacto con alérgenos de riesgo. Por ejemplo, si sufres alergia al polvo y los ácaros, relega las tareas de limpieza en el hogar -que deben ser un poco más exhaustivas de lo habitual - ventila bien las habitaciones, elimina esporas de moho y evita el polen. También es importante evitar estar en ambientes mal ventilados o con humo, fumar o estar cerca de personas que lo hagan. Evita lo que provoca tu reacción alérgica. Elimina el polvo de la casa con aspiradora o trapos húmedo. Y mejor que sea otra persona la que lo haga.
  • Consulta Médica: Por último, si sospechas que puedes ser alérgica a alguna sustancia y quieres quedarte embarazada, es interesante que te realices antes un test para poder confirmar un diagnóstico y, si es necesario, empezar un tratamiento lo antes posible. Si las dudas se producen estando ya embaraza, ante cualquier síntoma es aconsejable acudir al médico.

Asma y Embarazo

¿Qué se debe saber si una mujer padece asma y se queda embarazada? El comportamiento del asma bronquial durante el embarazo sigue la regla de los tercios: un tercio de las mujeres mejoran; otro, empeora y otro tercio permanece igual. Curiosamente, el comportamiento se repite en los embarazos sucesivos. Sin embargo, a mayor gravedad del asma o peor control, mayor riesgo de que esta empeore durante el embarazo. Asimismo, en estos casos existe más riesgo de complicaciones del embarazo (aborto espontáneo, bajo peso al nacer, parto pretérmino, preeclampsia). Es importante mantener la medicación que controla el asma, preferiblemente los corticoides inhalados, sobre los que ya existe amplia documentación de su empleo en el embarazo (grupo de seguridad B). El objetivo debe ser el mantener el asma bronquial bajo control para reducir el riesgo de exacerbaciones y de complicaciones. Las reagudizaciones del asma deberán tratarse en forma convencional para reducir al mínimo el riesgo en la madre y la hipoxia fetal. Para la presencia de síntomas agudos, se elegirá el empleo de los fármacos beta-adrenérgicos de acción corta. Resulta tranquilizador que, en el momento del parto, tan solo el 10 % de las mujeres asmáticas presenta problemas respiratorios relevantes.

Alergia Alimentaria y Embarazo

La mujer alérgica a alimentos debe extremar las precauciones durante la gestación. Existe el falso mito de que las alergias alimentarias mejoran durante la gestación, pero esto no es cierto. Existe riesgo de reacción anafiláctica, con problemas para la madre y el niño, si la madre se expone al alimento alergénico. No obstante, la placenta produce entre 500 a 1.000 veces más de enzima DAO (diaminooxidasa) encargada de degradar la histamina extracelular.

Transmisión de Alergias

Es bien conocido que las enfermedades alérgicas comportan una alta carga familiar, de tal modo que los niños nacidos de ambos progenitores alérgicos tienen una probabilidad de ser alérgicos del 40-60 %; si uno de ellos lo es, del 20-40 % (padre: 33 %; madre 45 %); frente al riesgo del 5-16 % si ninguno de los progenitores es alérgico. A menudo, en la consulta de alergia, las madres de hijos ya alérgicos preguntan si se pueden adoptar medidas durante el período de gestación de su futuro hijo para evitar que sea igual de alérgico que sus hermanos.

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La alergia en sí misma no se hereda, pero sí la predisposición. Como refiere Natalben, cuando uno de los progenitores es alérgico las probabilidades de que su hijo lo sea son del 30%; si lo son los dos, del 50%; y si ninguno de los dos padece alergia es del 13%. «Las enfermedades alérgicas más que hereditarias lo que tienen es lo que se llama carga familiar, es decir, si ambos padres tiene algún tipo de alergia o un hermano mayor la tiene se considera que el feto o el recién nacido tiene alto riesgo. En este caso se recomienda, siempre en la medida de lo posible, parto vaginal mejor que cesárea y lactancia natural mejor que artificial. Ambas situaciones hacen que el bebé esté relacionado con una microbiota más variada y esto parece influir en minimizar el riesgo de alergia», concluye el Dr.

Prevención de Alergias en el Bebé

La prevención primaria intenta evitar el desarrollo de una enfermedad incluso antes de que aparezca en el individuo un marcador biológico de dicha enfermedad. Sin embargo, son múltiples los factores que intervienen en el riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas y, probablemente, no se conozcan todos en la actualidad. Algunas medidas, probadas científicamente, pueden ayudar a modificar la composición de la microbiota en el bebé de riesgo alérgico. Los prebióticos son azúcares que sirven de sustrato a las bacterias del tracto gastrointestinal para sobrevivir y multiplicarse. Dada la escasez de estudios hasta la fecha, en el momento actual existe un nivel bajo de certidumbre de que el uso de prebióticos puede reducir el riesgo de sibilancias y de alergia alimentaria. Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del consumidor. Estos microorganismos son principalmente lactobacilos, bidifobacterias y otras bacterias productoras o no de ácido láctico. El comité de expertos de la WAO sugiere el empleo de probióticos en mujeres gestantes y en las mujeres durante el período de lactancia de bebés de alto riesgo alérgico, así como en los propios bebés porque, considerando todos los efectos críticos, existe un beneficio neto en la prevención del eccema atópico, no así de otras enfermedades alérgicas. Finalmente, en modelos animales se ha demostrado que la forma activa de la vitamina D, el calcitriol, posee efectos sobre el sistema inmunitario que podrían regular el desarrollo de algunas enfermedades alérgicas.

Salvo que exista una contraindicación obstétrica, la madre alérgica puede y debería dar el pecho a su bebé. Sin embargo, se debe tener en cuenta que determinados medicamentos empleados para tratar las afecciones alérgicas pueden pasar al bebé a través de la leche materna, pudiendo ser perjudiciales para él. En caso de que la madre no pudiera suspender el tratamiento, se debería considerar interrumpir la lactancia materna. Al margen de los beneficios sobre la adquisición de defensas en el bebé que confiere la lactancia materna y de los beneficios psicoafectivos, los estudios epidemiológicos confirman que dar el pecho puede disminuir el riesgo de desarrollar eccema atópico, asma y rinitis alérgicas en el bebé.

Consideraciones Finales

Es importante valorar el riesgo de utilizar medicamentos durante el embarazo, esto no sólo depende del tipo de fármaco (algunos pueden producir daño al feto), sino también de la fase del embarazo en que se encuentre, la dosis y la duración del tratamiento.

Cambios en el organismo durante el embarazo y su impacto en la farmacocinética
Cambio Fisiológico Efecto en la Farmacocinética
Aumento del volumen de plasma circulante Aumento del volumen de sangre
Disminución de la concentración de proteínas Menor capacidad de transporte de medicamentos
Incremento de la filtración del hígado y los riñones Eliminación más rápida de los fármacos
Aumento de la capacidad de filtración de los riñones (50 %) Eliminación más rápida de los fármacos

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