Alimentación Saludable Durante el Embarazo: Recomendaciones de la OMS
El embarazo es un proceso fisiológico en el que cobra especial importancia llevar una vida saludable. Durante el embarazo es necesario más que nunca seguir una alimentación saludable. Es esencial seguir una alimentación saludable y segura durante el embarazo. Es esencial seguir una alimentación variada y equilibrada durante el embarazo. La dieta durante el embarazo debe ser variada y equilibrada, al igual que en el resto de la población. Siempre es bueno empezar con ello si la alimentación que antes se realizaba no era la correcta.
Los profesionales sanitarios están cerca de ti. El control del embarazo, incluidas las recomendaciones nutricionales en cada caso, debe realizarlo un profesional sanitario. Estos consejos son generales.
Importancia de la Alimentación Segura
Es importante para todas las personas conocer unas medidas básicas de higiene. Durante el embarazo se producen cambios hormonales que disminuyen la función del sistema inmunitario de la madre y, por consiguiente, aumenta la susceptibilidad a los patógenos transmitidos por los alimentos. Las consecuencias pueden ser graves para la madre, el feto o ambos, tales como aborto, nacimiento prematuro o malformaciones congénitas. Además, estos patógenos a veces no provocan síntomas a la madre, o son muy leves, pero afectan al feto. Los principales microorganismos patógenos de riesgo son: Listeria, Salmonella, Toxoplasma, Campylobacter y Escherichia Coli.
Recomendaciones Generales
- Reparte la ingesta diaria en cinco o seis comidas. Distribuye las comidas a lo largo del día de forma regular, aunque el número total de comidas que realices dependerá de tus necesidades.
- Bebe preferentemente agua (de cuatro a ocho vasos al día aproximadamente). Se recomienda beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día (de 8 a 10 vasos). Para beber la mejor bebida es el agua.
- No consumas bebidas alcohólicas.
- Come cinco raciones al día de fruta y verdura. Es importante aumentar el consumo de frutas, verduras y hortalizas.
- Modera el consumo de sal y no superes los 5 g al día, contando la sal añadida en el cocinado y la incluida en los alimentos que compras.
Medidas Básicas de Higiene
Es importante tomar unas medidas básicas de higiene y evitar el consumo de ciertos alimentos para prevenir riesgos que, aunque poco frecuentes pueden tener consecuencias negativas para el feto o la mujer gestante.
- Lávate las manos con jabón y agua caliente, al menos durante 20 segundos, antes y después de manipular los alimentos, tras contactar con cualquier material sucio (pañales, residuos, animales) y especialmente después de usar el cuarto de baño. Lavarse las manos con jabón antes y después de manipular carnes crudas, frutas y verdura.
- Lava las frutas, verduras y hierbas aromáticas crudas. Lava las frutas y hortalizas crudas. Puedes utilizar agua con lejía apta para desinfección del agua de bebida (consultar la etiqueta), a razón de 4 gotas por litro de agua. Sumerge las frutas y hortalizas durante al menos 10 minutos y después realiza un enjuagado abundante con agua potable.
- Limpia las superficies y utensilios de cocina después de manipular alimentos. Las manos, las superficies y los utensilios de cocina utilizados se deben lavar a fondo después de manipular carne, pescados, aves de corral, frutas y vegetales no lavados y cualquier otro alimento crudo.
- Separa los alimentos crudos de los cocinados y también de los que se consumen crudos y están limpios.
- Respeta las fechas de caducidad de los alimentos que se mantienen refrigerados, especialmente de los embutidos poco curados, y evita patés refrigerados y pescado ahumado. Si los compras ya cocinados respeta la fecha que se indica en la etiqueta.
- Guarda los alimentos cocinados en el frigorífico, colócalos adecuadamente, pero procura que se consuman en poco tiempo y mantenlos en recipientes cerrados, separados y lejos de los quesos y los alimentos crudos. Guarda los alimentos cocinados en el frigorífico el menor tiempo posible y mantenlos en recipientes cerrados, separados y lejos de los quesos y los alimentos crudos.
- Asegúrate de que tu frigorífico mantiene la temperatura correcta (4ºC o menor).
- Es fundamental que cocines suficientemente los alimentos, sobre todo la carne, el pollo, los huevos y el pescado. Cocina completamente la carne y el pescado. Cocina completamente las carnes hasta alcanzar los 71ºC (debe cambiar de color en el centro del producto). Para saber si los alimentos que contienen huevo o carne están bien hechos, es necesario comprobar que el huevo ha cuajado por completo y que la carne extrae zumos claros en lugar de rosados.
- Tienes que recalentar bien la comida. Las comidas así como las sobras de comida, no deben consumirse frías. Asegúrate de calentarlas a más de 75 °C.
- Las sobras de comida debes refrigerarlas lo antes posible, no deben estar más de 2 horas a temperatura ambiente.
- Cuando utilices un horno microondas, presta atención a las instrucciones del fabricante para asegurar una temperatura uniforme y suficiente en los alimentos.
Alimentos a Evitar Durante el Embarazo
Por lo general, no comas crudo ningún alimento de origen animal, como huevos, marisco, pescado (sushi) y carne (carpaccio).
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- Grandes peces como el pez espada, el tiburón, el atún rojo o el lucio.
- Leche cruda y quesos frescos o de pasta blanda (Brie, Camembert, tipo Burgos o quesos latinos, mozzarella y quesos azules) si en la etiqueta no dice que estén hechos con leche pasterizada. Quesos rallados o loncheados industriales. Quita la corteza de todos los quesos.
- Frutas y hortalizas crudas que no se hayan pelado o lavado y desinfectado previamente (incluyendo ensaladas embolsadas y las consumidas fuera de casa).
- Brotes crudos (soja, alfalfa,...).
- Huevos crudos o preparaciones elaboradas con huevo crudo (salsas y mayonesas caseras, mousses, merengues y pasteles caseros, tiramisú, helados caseros, ponches de huevo...).
- Carne cruda o poco hecha (carpaccios).
- Productos cárnicos loncheados envasados. Estos alimentos sí pueden consumirse después de cocinarse a más de 71ºC (en croquetas, rehogados, pizzas…). Productos cárnicos loncheados y quesos loncheados o rallados industriales.
Si no estás inmunizada frente a la toxoplasmosis (consulta a tu médico) evita el consumo de productos cárnicos crudos curados (chorizo, salchichón, salami, jamón curado…). Evitar el contacto con heces de gato (tierras, areneros). Si no has pasado la toxoplasmosis, hay que tener unos cuidados especiales para no contraerla durante el embarazo, ya que puede ser transmitida al feto y producirle lesiones graves.
- Patés que se vendan refrigerados.
- Pescado crudo (tipo “sushi”, “sashimi”, ceviche, carpaccios), pescado ahumado refrigerado o marinado así como ostras, almejas o mejillones crudos.
- Sándwiches envasados y otros alimentos preparados que contengan vegetales, huevo, carne, fiambres, pescado y derivados.
- Consume sólo zumos recién exprimidos o zumos envasados pasterizados.
- No tomes bebidas alcohólicas.
Otros Consejos
- Si necesitas algún complemento alimenticio a base de vitaminas y minerales, toma sólo aquellos que te prescriba tu médico.
- Lee detenidamente el etiquetado de los alimentos, especialmente las advertencias y condiciones de uso.
- Modera el consumo de cafeína de cualquier fuente (café, té, bebidas de cola, bebidas “energéticas”, yerba mate...)
Estas prácticas ayudan a impedir toxiinfecciones por Salmonella, Campylobacter y E.
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