Quistes en Bebés en Gestación: Causas y Tratamiento

25.10.2025

Durante las primeras semanas del embarazo, es común que surjan inquietudes sobre la salud del bebé en desarrollo. Es frecuente que mujeres embarazadas presenten preocupación por el diagnóstico ecográfico de un quiste de ovario y esta preocupación es mayor cuando se produce el diagnóstico justo durante el embarazo.

Quistes Ováricos Fetales

Los quistes ováricos fetales son los tumores abdominales más frecuentemente diagnosticados en los fetos femeninos, con una incidencia estimada de 1 en 1.000-2.600 embarazos.

¿Cómo se detectan?

Se presenta un quiste ovárico en el diagnóstico ultrasonográfico prenatal, se observa por ecografía bidimensional en la región pélvica fetal una imagen anecoica con diámetro de 89mm y volumen de 242cc. El beneficio más importante es realizar un buen diagnóstico diferencial para así establecer un buen manejo del caso.

En la vida prenatal el diagnóstico se basa en la presencia ecográfica de 4 criterios: sexo femenino, estructura quística, formación unilocular econegativa sin papilas ni tabiques, tracto urinario y tracto gastrointestinal de apariencia normal.

Causas de los quistes ováricos fetales

La etiología no está claramente establecida, ya que existen posibles factores de riesgo asociados como embarazos complicados por diabetes materna, preeclampsia o isoinmunización Rhesus. Se postula que estos son secundarios a una respuesta del ovario fetal a niveles elevados de estradiol, gonadotropina coriónica humana y gonadotropina hipofisiaria producidos por la placenta y el feto durante el embarazo, hiperestimulando el epitelio folicular produciendo el crecimiento de folículos que dan origen a las diferentes lesiones funcionales del ovario.

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Tipos de Quistes Ováricos Fetales

Los quistes ováricos fetales pueden ser clasificados en dos grupos: los llamados quistes foliculares, que se originan como respuesta a los estímulos producidos por la gonadotropina coriónica que afecta al ovario fetal durante el embarazo y los quistes luteícos, cuya etiopatogénesis se atribuye tanto a enfermedades maternas (como diabetes, isoinmunización Rh y preeclampsia) como a hipotiroidismo fetal congénito.

De acuerdo con su morfología se catalogan en fisiológicos o patológicos; los quistes simples de 20mm o menos son considerados fisiológicos y los quistes complejos y mayores a 20mm son considerados patológicos.

Tratamiento de los quistes ováricos fetales

El manejo óptimo del quiste fetal de ovario es poco claro al tener una evolución variable, dependiendo del tamaño y su complejidad. El tratamiento va desde el manejo conservador hasta la aspiración intrauterina y la cirugía neonatal.

Solo el 10% de los quistes se resuelven espontáneamente antes del nacimiento, de los cuales hasta un 26% de los que miden menos de 30mm y un 3% en los mayores de 40mm. Después del nacimiento, una vez que el ovario no recibe el influjo de las hormonas maternas ni placentarias, la tasa de resolución espontánea en los quistes menores de 30mm es de hasta el 87%, en contraste con los mayores de 60mm, con tasas reportadas de hasta el 21%.

Se recomienda la aspiración prenatal de quistes grandes (40-60mm) bajo guía ecográfica para la eliminación de los mismos y la reducción del riesgo de complicaciones expuestas previamente, además de evitar procedimientos más invasivos como la cirugía neonatal; sin embargo, esta técnica es cuestionable debido a que la incidencia de recurrencia es de hasta un 38%, e inclusive con incremento de tamaño y modificación en su estructura.

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El tratamiento quirúrgico posnatal es reservado para la persistencia de imágenes ecográficas, con algún signo de complicación (torsión y hemorragia) o modificaciones estructurales.

Es importante mencionar que la mayoría de los fetos pueden nacer por vía vaginal. El nacimiento por cesárea puede ser la vía de nacimiento de elección en fetos con quistes grandes por el riesgo de distocia, quistes torcidos o por indicación materna. No hay mayor riesgo de recurrencia en embarazos posteriores.

Quistes del Cordón Umbilical

Los quistes del cordón umbilical aparecen en el 3% de los embarazos. Son la segunda anomalía más frecuente del cordón, después de los nudos. Se clasifican en pseudoquistes y quistes verdaderos.

Tipos de quistes del cordón umbilical

  • Falsos quistes o pseudoquistes: Acumulaciones de gelatina de Wharton sin membrana epitelial.
  • Quistes verdaderos: Ubicados en el extremo fetal del cordón.

Ambos tienen una apariencia ecográfica similar, por lo que su diferenciación prenatal suele ser difícil.

  • Quistes verdaderos (revestidos de epitelio) pueden ser:
    • Quistes del alantoides (remanente de la parte extraembrionaria del alantoides), que se resuelven solos pero pueden acompañarse de onfalocele, uraco persistente y uropatía obstructiva.
    • Quistes del conducto onfalomesentérico por persistencia o dilatación de un segmento del conducto, que están revestidos de epitelio de origen gastrointestinal y asocian defectos de la pared abdominal, divertículo de Meckel.
    • Quistes de inclusión amniótica (recubiertos por epitelio amniótico) por atrapamiento del amnios dentro del cordón umbilical.
  • Los pseudoquistes carecen de revestimiento epitelial y son los más frecuentes; pueden ser debidos a áreas de edema focal dentro de la gelatina de Wharton (licuefacción) o a ausencia focal de gelatina de Wharton secundaria a cambios degenerativos.

La mayoría de los quistes diagnosticados durante el primer trimestre de gestación carecen de significación patológica, pero en el 13% pueden asociarse a alteraciones estructurales, y si persisten durante el embarazo aumenta el porcentaje de las mismas. Los quistes de cordón cuando son diagnosticados en el segundo y tercer trimestre pueden llegar a asociar anomalías fetales y cromosómicas hasta en un 50% de los casos.

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Anomalías asociadas a quistes del cordón umbilical

  1. Estructurales: sobre todo gastrointestinales (onfalocele) y genitourinarias (uropatía obstructiva).
  2. Cromosómicas: fundamentalmente trisomía 18 (la más frecuente), trisomía 21 y trisomía 13.

Hay una mayor asociación de anomalías cromosómicas fetales en los pseudoquistes.

¿Qué es el Uraco?

El uraco es una estructura que conecta la cúpula de la vejiga a la pared abdominal anterior, a nivel del ombligo. Durante el desarrollo temprano es un tubo permeable, pero posteriormente se oblitera, quedando un cordón de tejido sólido (ligamento umbilical interno). El uraco persiste en 1/150 000 recién nacidos.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza por ecografía. En caso de uraco permeable se observa un trayecto fistuloso entre la vejiga y el ombligo. En caso de quiste, una imagen quística fija extraperitoneal situada en la línea media, a veces lateralizada, entre el ombligo y la vejiga, ocasionalmente invadiendo capas de la pared abdominal.

Tratamiento

El tratamiento debe ser quirúrgico y precoz, por riesgo de infección de orina y sepsis. Requiere una exéresis completa del uraco porque está descrita su degeneración maligna.

Tabla Resumen: Manejo de Quistes Ováricos Fetales

Tipo de Quiste Tamaño Manejo Prenatal Manejo Postnatal
Simple < 20mm Conservador Observación
Simple > 40mm Considerar aspiración Observación o aspiración
Complejo Cualquier tamaño Evaluación exhaustiva Cirugía si hay complicaciones

Embarazo Ectópico

El embarazo ectópico tiene lugar cuando se produce la implantación embrionaria fuera de la cavidad uterina. Una vez ha fecundado el óvulo, al descender por la trompa de Falopio, éste no llega al útero materno e implanta en otro tejido diferente, lo cual acaba provocando un aborto.

En el 95% de los casos, los embarazos ectópicos se localizan en la trompa y se conocen como embarazos a nivel tubárico. También existen otros lugares de implantación embrionaria extrauterina menos frecuentes como el ovario, la cavidad abdominal o el canal cervical.

Tipos de embarazo ectópico

Los tipos de embarazo ectópico se clasifican en función de la ubicación en la que implanta el embrión. La localización más frecuente de un embarazo ectópico es la trompa de Falopio debido a que el embrión realiza este trayecto en su camino al útero.

  • Embarazo ectópico tubárico o ampular: el embrión anida en la trompas de Falopio. Produce inflamación y obstrucción tubárica.
  • Embarazo ectópico ístmico: la implantación tiene lugar en el istmo, al final de la trompa de Falopio.
  • Embarazo ectópico ovárico: el embrión implanta en el ovario y puede confundirse con un quiste.
  • Embarazo ectópico cervical: la anidación tiene lugar en el cuello uterino o cérvix.
  • Embarazo ectópico abdominal: el embrión implanta dentro de la cavidad peritoneal, aunque es muy infrecuente.
  • Embarazo ectópico intramural: se localiza en el miometrio, la capa muscular interna del útero y es el tipo más raro de todos.

Causas del embarazo ectópico

La causa de este tipo de embarazo es el bloqueo o retraso del trayecto del óvulo fecundado a través de la trompa.

Existen una serie de factores que aumentan el riesgo de padecer un embarazo ectópico. Entre ellos están:

  • Endometriosis.
  • Salpingitis: infección en la trompa.
  • Defectos congénitos en trompas de Falopio.
  • Edad materna mayor de 35 años.
  • Embarazo ectópico previo.
  • Tabaquismo.
  • Dispositivo intrauterino (DIU).
  • Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).
  • Cirugía pélvica o abdominal previas.
  • Tratamientos de reproducción asistida.
  • Cirugía de reversión de ligadura de trompas.

Síntomas del embarazo ectópico

Cuando una mujer tiene una implantación en otro tejido distinto al endometrio uterino puede no presentar ninguna molestia en su etapa inicial o que los síntomas sean similares a un embarazo normal, como la fatiga, náuseas o dolor abdominal.

A medida que avanza la gestación, aparecerán otros síntomas que pueden ser más graves y que pondrán a la mujer en alerta:

  • Dolor abdominal muy fuerte que suele ser unilateral.
  • Sangrado vaginal anormal.
  • Debilidad y sensación de desmayo.
  • Dolor de lumbago.
  • Dolor en los hombros.
  • Presión intensa en el recto.
  • Palidez y tensión baja.

Diagnóstico del embarazo ectópico

Los dos métodos más importantes a la hora de diagnosticar un embarazo ectópico son la determinación de la hormona beta-hCG en sangre y la ecografía transvaginal.

La medición de la hormona β-hCG en sangre es una prueba cuantitativa que informa a las mujeres de una posible gestación en función de las semanas de embarazo.

Si el test de embarazo en sangre es positivo, posteriormente se confirma el embarazo con una ecografía de ultrasonido 2 semanas después para poder ver la presencia del saco embrionario.

Tratamiento del embarazo ectópico

Muchos de los embarazos ectópicos suelen resolverse solos, mediante un aborto espontáneo que generalmente es tubárico. Si esto no se produce de manera natural, será necesario interrumpir el embarazo mediante tratamiento quirúrgico o tratamiento médico con fármacos quimioterapéuticos como el metotrexato.

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