Amamantando como Destetar a Mi Marido: Lactancia Prolongada
La lactancia materna es un proceso natural y fundamental. Los humanos somos mamíferos y por ello, la lactancia materna es algo natural. La duración normal de la lactancia en el ser humano no se conoce exactamente, se ha investigado y se cree que la edad en que se produce el destete en los humanos se sitúa entre los dos años y medio, y los siete años. Se suele considerar la lactancia materna prolongada cuando se alarga más allá de los 12-24 meses de edad.
Los patrones de duración de la lactancia materna van a depender de la cultura, el momento histórico y los distintos criterios médicos y científicos. Llegados a los dos años, aproximadamente, los niños empiezan a demandar el pecho de manera continua, con unos requerimientos e intensidad similares a los de un recién nacido. Llegan a gritar e intentar desnudar a su madre cuando esta se niega o intenta aplazar la toma. En primer lugar, lo piden como pueden. Nadie nace enseñado y nadie pide las cosas “ por favor” si no se lo enseñan. Cuando un bebé quiere algo no sabe nada de educación y de maneras, lo quiere ya. Para ellos todo es inmediatez. Poco a poco hay que ir mostrándoles cómo queremos que pidan el pecho o negociando en qué momento pueden o no pedir.
Beneficios de la Lactancia Materna
La lactancia en los primeros seis meses de vida es fundamental: la OMS recomienda que las madres inicien la lactancia materna en la hora siguiente del parto. Que la lactancia sea exclusivamente materna en los primeros 6 meses de vida para lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos. Posteriormente los lactantes deben seguir siendo amantados y recibir alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados. La lactancia materna protege a los niños contra las enfermedades: aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes en la infancia como la diarrea y la neumonía.
La lactancia materna aporta beneficios a largo plazo a los niños: los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad. La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño. La lactancia materna es un factor protector contra la obesidad en la infancia. El riesgo de obesidad en niños de 5-6 años se reduce un 35% si recibieron pecho de 3 a 5 meses. La lactancia prolongada proporciona no sólo alimento sino consuelo, ternura, comunicación entre madre e hijo.
Desafíos y Sentimientos Maternos
Durante el transcurso de la lactancia la madre va a experimentar muchos sentimientos y rara vez se habla de ellos, parece que está mal visto o que es inapropiado compartir sentimientos que no sean positivos respecto a la maternidad. Al inicio de lactancia quizá la madre puede sentir miedo o inseguridades, si todo va bien se sentirá estupenda, pletórica y feliz. Si la lactancia no funciona o se tuercen quizá sienta frustrada y triste. Cada vez más mujeres dan el pecho de manera prolongada, así que cada vez más madres van a experimentar estas sensaciones de rechazo y no hay nada mejor hablar de ello.
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Agitación por Amamantamiento
Bajo este término se quiere describir el cúmulo de sentimientos de rechazo que afloran repentinamente en la madre lactante hacia su hijo. El término agitación por amamantamiento no es demasiado clarificador, no permite hacerse a la idea de las profundas implicaciones emocionales que conlleva. Es un término traducido del inglés, que para nada nos ayuda a entender de qué estamos hablando y en el caso de no haberlo padecido casi es imposible hacerse a la idea de lo mal que se siente una mujer cuando este sentimiento le invade. El sentimiento que mejor define este extraño término es el de rechazo. Es muy duro aceptar y explicar que sientes la necesidad de apartar a tu hijo de tu lado, que no puedes soportarlo cuando mama o que deseas imperiosamente que algún familiar se haga cargo de él para alejarlo de tu lado. Existen diversos momentos en los que este rechazo puede aparecer.
No sabemos muy bien las razones por las que aparece el sentimiento de rechazo, pero se cree que quizá se sustentan en la necesidad inconsciente de acelerar el crecimiento de nuestros bebés. De la misma manera que las hembras de los pájaros animan a sus polluelos a salir del nido, nosotras en un determinado punto de lactancia necesitamos que se hagan mayores. Cuando la madre se queda en estado y tiene otro bebé sus hormonas (en especial la oxitocina) la llevan a volcarse y proteger la cría más indefensa. Hay mujeres que nunca lo van a experimentar, al menos no lo manifiestan, pero lo que tenemos claro es que muchas mujeres sí lo han vivido. Sería evitable si supiéramos por qué se produce, si fuéramos capaces de entender la causa de esta situación. Si estás sufriendo el rechazo hacia tu hijo, en primer lugar aparta el sentimiento de culpa, esto no es algo racional que puedas evitar. En segundo lugar valora qué deseas hacer por encima de todo. De esta manera vas a saber si para ti es más adecuado destetar o intentar seguir con la lactancia, con pequeños trucos.
En bebés mayores (1, 2 años o más) que siguen mamando: Cuando un niño mayor demanda el pecho continuamente puede ser desconcertante y la madre se puede sentir abrumada y ahogada con tanta demanda. Sí, hay etapas en el que la agitación surge con fuerza, y si mantienes la lactancia y consigues controlarla disminuye. De la misma manera que las hembras de los pájaros animan a sus polluelos a salir del nido, nosotras en un determinado punto de lactancia necesitamos que se hagan mayores. Cuando la madre se queda en estado y tiene otro bebé, sus hormonas (en especial la oxitocina) la llevan a volcarse y proteger a la cría más indefensa, se transforma en mamá leona.
Factores que Influyen en la Lactancia
Antes de centrarme en la lactancia materna, me gustaría hablar de la maternidad ya que ésta supone un cambio muy importante en la vida de una mujer, que tendrá que hacer frente a nuevas demandas y a muchos cambios a todos los niveles: físicos, psicológicos, económicos y sociales. Por ejemplo, a nivel físico, debemos tener en cuenta si existe algún problema como la hipogalactia o baja producción de leche materna. O si la mujer padece algún tipo de enfermedad que pueda dificultar o imposibilitar la lactancia materna. También son claves los factores económicos o laborales, ya que la incorporación al trabajo va a tener una enorme influencia en la lactancia materna, por ejemplo si la mujer tiene que viajar de forma habitual.
Es importante recordar que a pesar de las expectativas y los deseos que las mujeres tenemos en relación al embarazo, el parto, la lactancia, la maternidad etc., algunas cosas están en nuestras manos: como por ejemplo informarnos, aclarar nuestras necesidades, buscar profesionales y personas de confianza que nos guíen y acompañen, comunicar de forma clara qué queremos y cuáles son nuestras preocupaciones. Pero también es necesario tener presente que no podemos controlarlo todo, que nuestro proceso depende en parte de nosotras, pero también de otras personas y de una serie de circunstancias imprevisibles que no están en nuestras manos. Y aquí es donde la capacidad para adaptarnos, la flexibilidad y la aceptación, van a jugar un papel clave para superar los obstáculos de forma satisfactoria. En ocasiones va a ser necesario transitar por emociones como la tristeza, la rabia y la frustración por la pérdida de una ilusión o un deseo que teníamos y que no pudo ser. Por ejemplo con las preferencias relacionadas con el sexo del bebé. O por un parto que no fue como soñábamos. O por querer amamantar a nuestro bebé y no poder. A menudo es necesario pasar por un duelo por todo aquello que pensábamos que iba a ser y no fue.
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Consideraciones Adicionales
Algunos estudios han alertado acerca de la contaminación química de sustancias nocivas tales como dioxinas y otras en la leche materna, procedentes de la contaminación del medio ambiente. El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, afirma que “no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. Tampoco, si este es el deseo de la madre, hay ningún riesgo demostrado en continuar la lactancia del niño mayor durante un nuevo embarazo, aunque ha que individualizar y valorar el destete en caso de amenaza de aborto o parto prematuro, así como en otras situaciones especiales. El mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional. Es importante que cada familia y cada madre tome decisiones informadas.
Se ha puesto en relación la caries con la lactancia materna prolongada. Sin embargo, no hay evidencia científica que relacione la lactancia materna y la caries dental. Lo que si es cierto que los niños que reciben el pecho hasta después de la irrupción de los primeros dientes deben ser controlados por un odontopediatra. Recibir informaciones de la higiene oral. La leche materna por si sola no es cariogenica pero si existe contaminación y falta de higiene, vamos tener lo que llamamos de CIT = Caries de la Infancia Temprana. Que es un gran problema y que nosotros odontopediatras estamos viendo a menudo en nuestras consultas. Así que a limpiar los dientes de los bebés…nada más salir los primeros. Y si queréis prorrogar la lactancia, hacer un seguimiento con un odontopediatra para vigilar posibles alteraciones del esmalte.
Promoción y Apoyo a la Lactancia Prolongada
Las pocas madres que amamantan más allá de los doce primeros meses a menudo tienen que afrontar todo tipo de críticas y comentarios, incluso por parte de los profesionales sanitarios. Lo más interesante del estudio es que luego preguntan a una muestra mayor de madres como habria que promover la lactancia prolongada y la mayoría señalan que sería muy necesario quitar el acento que se suele poner en los seis primeros meses de vida. No necesariamente hablando de lactancia prolongada a las madres que acaban de dar a luz (porque en ese momento pensar en amamantar tres años puede incluso ser agobiante) pero si insistiendo sobre todo en formar a todos los profesionales en la importancia y los beneficios de continuar amamantando pasados los primeros meses, que sepan que la lactancia «normal» es prolongada (entre dos y siete años).
Para fomentar la lactancia prolongada es importante que las madres respondamos con contundencia y a una sola voz a artículos bochornosos como este escrito por la periodista Marta Robles sobre lactancia materna donde afirma entre otras lindezas que lactancia a demanda es una moda de los pediatras, que no se debe amamantar en público, que la leche materna huele rancia y, sobre la lactancia prolongada (aquí copio y pego sus palabras) “Y sí que hay psicólogos que hablan de las relaciones extrañas y viciadas que se producen entre las madres y los hijos cuando se sigue amamantando después de que empiecen el colegio”. Al responderle que todo lo que ha dicho es erróneo y carece de argumentos científicos (e incluirle este post para que se informe), ha recurrido en su discurso demagogo.
En primer lugar, como has dicho, promover la lactancia materna entre los profesionales sanitarios, para que recomienden y apoyen la lactancia prolongada en las revisiones del niño sano, que los medicos de familia conozcan e-lactancia, etc. Y luego, llenar las consultas y plantas de maternidad de carteles y folletos con niños mas mayorcitos mamando.
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Reflexiones Finales
¿Qué tal si empezamos por cambiarle el nombre? Para mí no se trata de prolongar nada, yo lo veo más bien como hacer durar algo el tiempo que el niño lo necesite. Respetar sus tiempos, nada más. Yo pienso en lo estúpido que es buscar excusas o tener que justificar. Quien pone los límites? No os dais cuenta de que vivimos en la sociedad del desapego? Acaso es correcto dar a los niños golosinas a pesar de ser auténtica basura, y nadie lo cuestiona, sólo se cuestiona dar el pecho, amar a tus hijos, no llevarlos a guarderías, portarlos en mochilas, etc. No os dejéis engañar más!!!! No seáis productos de una sociedad que cada vez pierde más valores.
No deberíamos pedir permiso para amamantar a nuestros hijos, igual que no lo pedimos para darles abrazos o hacerles cosquillas. La mayoría de las madres que han optado por una lactancia prolongada lo han hecho casi en secreto y prácticamente todas hemos tenido que aguantar un chaparrón de críticas. Somos muchas más de lo que piensa la gente. Entre nosotras hay todo tipo de madres. Por favor, no nos juzguen. Reivindiquemos el derecho a amamantar todo lo que nos dé la gana. Por el placer de la lactancia prolongada.
Muchas ideas acerca de la lactancia materna siguen estando basadas en prejuicios e ideas infundadas, y algunas de las afirmaciones que se hacen desde la psicología se basan en opiniones personales y teorías no contrastadas. Una creencia muy extendida alrededor de la lactancia prolongada es que produce problemas emocionales, dependencia, o quién sabe qué desviaciones sexuales en los niños amamantados más allá de los primeros meses. Pues bien, ¿qué dice la ciencia? Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales recomiendan que la lactancia materna sea el único aporte de alimento hasta los 6 meses de edad, y después complementarla con otros alimentos, al menos hasta los 12-24 meses de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. Ninguna de estas sociedades establecen un límite superior para finalizar la lactancia en sus recomendaciones.
Si hacemos una revisión de la literatura científica existente, podemos ver como no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. Menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes (Fergusson et al. Todos estos resultados se observan después de controlar la influencia de variables sociales y demográficas.
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