¿Por Qué Mi Bebé Está Inquieto? Causas y Soluciones
Hay muchas razones por las que los bebés pueden mostrarse nerviosos o irritables, y el llanto es su forma de hacernos saber que algo les inquieta. Los bebés expresan con su llanto lo que les pasa ya que no pueden hacerlo de otra manera.
Causas Comunes de Inquietud en Bebés
Comprueba que tiene todo lo que necesita para sentirse tranquilo y seguro. Entre las causas más comunes se encuentran:
- Cambio de pañal
- Hambre: Los bebés necesitan amor, atención y una alimentación adecuada; todos tienen grandes demandas.
- Mala digestión: Si ha tragado mucho aire o ha comido demasiado, puede dolerle la barriga. La postura al mamar o tomar el biberón puede favorecer que trague más aire. También es importante que vacíe bien un pecho antes de pasar al otro, la leche última es más rica y calmante.
- Sueño: En ocasiones, quieren dormirse pero no pueden y se van poniendo nerviosos. ¡Dormir las horas que necesita para su edad! No sólo deberíamos fijarnos en la cantidad de horas, también es importante tener en cuenta la calidad de esas horas (sueño profundo) y el momento en el que las duerme (durante el día si necesita siestas). Si tu peque está en edad de dormir siestas, es fundamental que las duerma. Recuerda que si tu bebé “no duerme durante el día, dormirá mejor por la noche” es un mito y no funciona así.
- Ruidos: Un ruido inesperado u otro sobresalto pueden haberle inquietado. Ruidos alrededor que le inquieten. Un sonido continuo y monótono puede ayudarle a dormir, pues le recuerda la sensación que experimentaba dentro del útero materno.
- Ropa incómoda
Trastornos Leves Comunes
Son varios los trastornos leves típicos de las primeras semanas y meses de vida que causan inquietud e impiden que el bebé se relaje.
- Cólicos: Son muy habituales a estas edades tempranas y muchas veces se desconoce la causa exacta que los provoca. El cólico del lactante suele empezar repentinamente al caer la noche y el llanto puede durar varias horas. Los cólicos desaparecen sobre las doce semanas de vida.
- Gases: Los gases estomacales y, sobre todo, los intestinales son muy molestos para los bebés.
- Gastroenteritis: La diarrea no es un síntoma determinante en niños tan pequeños debido a que sus heces son blandas.
Bebés de Alta Demanda
¿Cuál es la diferencia entre las necesidades normales de un bebé y el término «bebé de alta demanda»? Hasta cierto punto, se trata de una cuestión de perspectiva: la «alta demanda» no es un diagnóstico médico. Sin embargo, tu percepción de si tienes un bebé tranquilo o no puede ejercer una influencia significativa en lo difícil que te resulta la crianza.
Señales de un Bebé de Alta Demanda
Recuerda que no se trata de un diagnóstico médico, por lo que no existe una lista universalmente reconocida de signos de un bebé de alta demanda. Sin embargo, las 10 características más comunes de los bebés inquietos son:
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- Llanto intenso, frecuente y prolongado.
- Necesidad de mucha atención por parte de sus padres.
- Necesidad de que les cojan en brazos y les consuelen casi constantemente (o lo contrario, que sean extremadamente sensibles al contacto físico).
- Personalidad "exigente".
- Temperamento "insatisfecho".
- Sueño errático con siestas cortas.
- Sobreestimulación fácil.
- Inquietud.
- Imprevisibilidad.
- Odio a la separación de mamá o papá.
Por supuesto, la mayoría de los bebés se comportan así algunas veces. Pero si esto es lo que le ocurre a tu bebé la mayor parte del tiempo, es posible que sea más sensible y exija más tranquilidad por tu parte como madre o padre.
Consejos para Calmar a un Bebé Inquieto
No hay una fórmula mágica para calmar a un bebé y lo que funciona con uno no tiene por qué hacerlo con otro. Sin embargo, puedes probar lo siguiente:
- Puedes probar a cogerle en brazos envuelto en una manta, mecerlo o pasearlo por la casa.
- Dale un masaje.
- Cántale o háblale en susurros.
- Pon música suave y relajante.
- Relaja el ambiente.
- Facilítale la succión.
- Sonríele y juega con el bebé.
- Intenta mantener la calma.
- Facilítale la succión.
En la medida de lo posible, trata de mantener la calma, de sintonizar con las señales de tu bebé y de responder a ellas de la manera que mejor os convenga a los dos. Pronto aprenderás a distinguir lo que le saca de quicio y a adecuar tu respuesta antes de que la situación se agrave.
A la hora de dar el pecho o el biberón, sigue tus deseos. La alimentación reactiva no solo protege el hambre instintiva del bebé, sino que también te proporciona mucho consuelo gracias al contacto estrecho contigo. Si no está contento a menos que lo lleven en brazos, un portabebés es una opción para satisfacer su necesidad y tener las manos libres. Y si el entorno parece alterar a tu bebé, intenta cambiarlo; por ejemplo, atenuando las luces y el ruido para proporcionar una atmósfera más calmada, alejándolo de un lugar lleno de gente o sacándolo de casa y llevándolo a un cambio de escenario en un paseo.
No hay una respuesta única para calmar a un bebé inquieto: lo que funciona un día puede no hacerlo al siguiente, así que no tengas miedo de experimentar.
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Hipercansancio en Bebés
El hipercansancio es una respuesta natural del cuerpo: luchar contra el cansancio secretando hormonas estimulantes. Esta energía hace que el sistema entre en un estado de alerta que complica mucho entrar en un estado de somnolencia para conciliar el sueño y mantenerlo.
Señales de Hipercansancio
Si hemos perdido ese momento, después llegarán las señales que nos indican que el peque empieza a estar demasiado cansado.
¿Cuándo Consultar al Médico?
Ante cualquier duda o, sobre todo, en caso de fiebre, vómitos o diarrea, llama al médico. Mantener un seguimiento adecuado del desarrollo del bebé es vital. Llevar un registro de cualquier cambio en el comportamiento o movimientos del bebé y mantener una comunicación abierta con el pediatra puede ser crucial para garantizar su bienestar.
Si tienes problemas y crees que puedes sufrir o estar en riesgo de sufrir una depresión posparto, habla con tu médico: hay pruebas que sugieren que las madres de bebés de alta demanda son más propensas a padecer síntomas depresivos.
Recuerda que, como ocurre con muchos de los retos de la crianza de los hijos, esta situación no durará siempre.
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