La Historia de un Niño Afroamericano: Un Viaje de Identidad y Resistencia
La historia de un niño afroamericano es un relato complejo y multifacético, marcado por desafíos únicos y una rica herencia cultural. Desde la infancia, estos niños se enfrentan a menudo a estereotipos, prejuicios y desigualdades que moldean su percepción del mundo y su lugar en él.
El Mes de la Historia Negra: Un Legado de Reconocimiento
Con el objetivo de reconocer y poner en valor las aportaciones de la comunidad afrodescendiente y su papel en el desarrollo de los Estados Unidos, cada año en el mes de febrero se celebra el Mes de la Historia Negra. Durante los veintiocho o veintinueve días que dura esta festividad, el país se vuelca en llevar a cabo iniciativas que ensalzan la importancia de la comunidad afroamericana y su legado en el país. Además, también honran su eterna lucha por terminar con los abusos y las desigualdades que han sufrido desde su llegada a los Estados Unidos.
El Origen del Mes de la Historia Negra
El origen del Mes de la Historia Negra se remonta a inicios del siglo XX, cuando el historiador Carter G. Woodson, harto de ver cómo se ignoraba o tergiversaba la historia de las personas negras en los Estados Unidos, decidió tomar cartas en el asunto. Woodson estaba convencido de que el mundo debía conocer las aportaciones de la comunidad afrodescendiente para contrarrestar los falsos y perversos argumentos del racismo.
El historiador había nacido en el seno de una familia de padres esclavizados de Virginia en 1975. Durante su infancia y juventud, trabajó primero en una granja familiar y posteriormente en las minas de carbón de Virginia Occidental, estudiando de forma intermitente. Pasados los veinte años, Carter G. Woodson empezó la educación secundaria y se trasladó al extranjero para poder ir a la universidad. A su regreso, se doctoró en Historia en la prestigiosa Universidad de Harvard, iniciando así su carrera como historiador.
En 1915, cuando la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos había cumplido poco más de medio siglo, Carter G. Woodson fundó la Asociación para el Estudio de la Vida y la Historia Negra, que tiempo después cambiaría su nombre a Asociación para el Estudio de la Vida y la Historia Afroamericanas (conocida actualmente como ASALH, por sus siglas en inglés).
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La "Semana de la Historia de los Negros"
Con sus múltiples acciones, Woodson perseguía dos principales objetivos: por un lado, que la comunidad negra se sintiera orgullosa de sus orígenes y su historia, y por otro, derribar mediante la educación los prejuicios y argumentos racistas de aquellos que defendían la inferioridad de las personas negras. Así, en 1920, el historiador dio un paso más en su causa, instando a sus compañeros de la universidad a celebrar una semana en honor a la literatura y la historia negras.
La iniciativa de Carter G. Woodson tuvo una buena acogida y como resultado, en 1926, el historiador instauró oficialmente la “Semana de la Historia de los Negros” en el mes de febrero, haciéndola coincidir con los cumpleaños del presidente Abraham Lincoln (12 de febrero) y del abolicionista Fredrick Douglas (14 de febrero). La celebración fue cobrando fuerza a medida que aumentaba la resistencia a la segregación y las leyes de Jim Crow: llegó a las aulas, a los periódicos, a los comercios, a los profesores que fundaron clubes dedicados al estudio de la historia negra e incluso a blancos progresistas que quisieron sumarse a la causa. También se convirtió en una parte fundamental del programa de las Freedom Schools, unas escuelas alternativas que educaban a los niños negros del Sur en los derechos civiles.
El Mes de la Historia Negra en la Actualidad
Carter G. Woodson falleció en 1950, sin embargo, cuando el historiador dejó este mundo, su causa había arraigado lo suficiente como para no desvanecerse junto a él. En la actualidad, el Mes de la Historia Negra ha traspasado las fronteras de los Estados Unidos y también se celebra en países como Canadá (durante el mes de febrero) y Reino Unido, Irlanda y Países Bajos (durante el mes de octubre). Además, cada año, la Asociación para el Estudio de la Vida y la Historia Afroamericanas elige un tema específico en el que se centra la celebración. Así, gracias a los esfuerzos de un historiador que se negó a aceptar que se silenciaran los logros de la comunidad afroamericana y luchó por crear un mundo más igual y justo, hoy se celebra el Mes de la Historia Negra, dando continuidad al legado de Carter G.
Rosa Parks: Un Símbolo de Resistencia Infantil
El 1 de diciembre es una fecha histórica en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Y tiene nombre propio: Rosa Parks, la afroamericana que ese día de 1955 se negó a ceder su asiento a un hombre blanco en un autobús de la ciudad de Montgomery, en el segregacionista estado de Alabama. Aquel gesto -que desembocó en un exitoso boicot masivo de su comunidad a la compañía de autobuses en protesta por su detención y procesamiento- y su firme compromiso anterior y posterior a favor de la igualdad y en contra del racismo, sitúan a Parks en un lugar destacado en la galería de personas defensoras de los derechos humanos.
El Activismo Temprano de Rosa Parks
Pero, en realidad, Rosa Parks había sido activista de los derechos civiles desde mucho antes, cuando en la década de 1940 puso todo su empeño en registrarse para votar, una auténtica carrera de obstáculos para las personas negras. De hecho, ella no pudo conseguirlo hasta el tercer intento, en 1945.
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Infancia y Juventud Marcadas por la Discriminación
Nacida en Tuskegee, Alabama, el 4 de febrero de 1913, Rosa Louise McCauley (su nombre de soltera) era hija de una maestra y un carpintero. Sus progenitores se separaron cuando tenía 2 años, y se fue a vivir con su madre y su hermano menor a la granja de su abuela y abuelo -ambos exesclavos y luchadores por la igualdad racial- en la cercana zona de Pine Level.
Estudió en la escuela local para niñas afroamericanas donde su madre ejercía como maestra, y donde la había enseñado a leer a temprana edad. Mejorar su educación no fue, sin embargo, un objetivo fácil para una niña de raza negra en la Alabama de 1920. Y no lo fue. Tras aprobar primaria, acudió a otro centro para conseguir su diploma de secundaria, pero su madre enfermó gravemente y tuvo que dejar los estudios con 16 años para cuidarla. Logró un trabajo como costurera en una fábrica de camisas de Montgomery, y ya casada con Raymond Parks, barbero de profesión y miembro activo de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas Afroamericanas (NAACP en inglés), obtuvo su título de secundaria en 1933.
Desde la escuela -mientras el alumnado afroamericano tenía que caminar, las autoridades municipales ponían autobuses para el alumnado blanco- había podido comprobar el contexto social de discriminación racial. Y, bajo la sombra segregacionista de las leyes Jim Crow, herederas de la esclavitud, predominaba todavía la separación de personas por motivos raciales o religiosos. La comunidad afroamericana tenía vetado el acceso a piscinas, restaurantes y numerosos servicios públicos exclusivos para blancos. En Montgomery y otras ciudades podían verse letreros de 'solo para blancos' o directamente 'negros no'.
Jones, autora de un libro sobre las mujeres negras como “Vanguardia” de la lucha por la igualdad, “el derecho al voto fue la base de la formación política de Parks”. Una idea que también subrayó Jeanne Theoharis, autora de la biografía de Rosa Parks en el libro:“La vida rebelde de la Sra. Rosa Parks”, al recordar su irritación “por cómo los negros, incluido su hermano menor Sylvester, están sirviendo en la Segunda Guerra Mundial, pero no pueden votar en casa". Uno de sus motivos para sumarse en 1943 a la NAACP de Montgomery, en la que fue elegida secretaria del área de juventud, fue precisamente su deseo de registrarse para votar.
Entre los miles de residentes afroamericanos de la ciudad, apenas unas decenas habían logrado inscribirse en el registro de votantes, atrapados en una maraña de requisitos diseñada desde la Constitución de Alabama de 1901 para impedir el voto negro. Como cuenta Theoharis, quienes carecían de propiedades eran sometidos a pruebas adicionales, en algunos casos hacía falta una persona blanca para responder por otra negra, y los nombres de los registrados se publicaban en el periódico local para facilitar posibles objeciones de residentes blancos.
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La familia Parks organizó reuniones de la Liga de Votantes de Montgomery para animar a la comunidad afroamericana a registrarse pese a los obstáculos y la hostilidad de muchos registradores. De hecho, ella tuvo que intentarlo tres veces entre 1943 y 1945. La primera vez la rechazaron de plano, la segunda no pudo superar un cuestionario deliberadamente difícil, y a la tercera lo consiguió con una pizca de astucia: segura de sus contestaciones correctas, copió sus preguntas y respuestas delante del registrador para que se diera cuenta de que podía plantear recursos legales. Su solicitud fue aprobada.
Y 20 años después, el 6 de agosto de 1965, el presidente Lyndon B. Johnson firmaría la Ley de Derecho al Voto que prohibía las prácticas discriminatorias contra las personas afroamericanas.
El Acto de Resistencia en el Autobús
Como ella misma explicó en su autobiografía “My story” (escrita a cuatro manos en 1992 con el autor Jim Haskins), “no estaba cansada físicamente, ni más cansada de lo que solía estar al final de una jornada laboral. No era mayor, tenía 42 años. No, de lo único que estaba cansada era de ceder". Harta de rendirse, harta de ser tratada como una ciudadana de segunda. “Mientras más obedecíamos, peor nos trataban", remachó.
El gesto de Rosa Parks daba continuidad a los de otras tres afroamericanas (Claudette Colvin, de 15 años; Aurelia Browder, de 36; Mary Louise Smith, de 18) que en ese mismo año habían rechazado ceder su asiento de bus a personas blancas. Y fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de su comunidad, que aportaba el 70% del pasaje pero tenía que soportar graves discriminaciones hasta en los pequeños detalles: subían al autobús, pagaban al conductor, se bajaban y volvían a subir por la puerta trasera. Más de una vez les cerraron las puertas mientras iban de una a otra y se quedaron en tierra con el billete pagado.
La ley segregacionista de Montgomery no sólo separaba al pasaje por razas -personas blancas en la parte delantera, afroamericanas en la trasera-, sino que otorgaba a los conductores poderes policiales para imponerla. Cuando los blancos ocuparon su zona reservada en el autobús donde viajaba Parks, el conductor optó por quitar una fila al pasaje negro y dejar a cuatro personas sin asiento. Tres lo cedieron, pero Parks se negó, por lo que fue arrestada y acusada de violar el Código de la ciudad.
El Boicot y la Lucha por la Igualdad
Tras media hora de audiencia, la declararon culpable de violar una ordenanza local y la sentenciaron a una multa de 10 dólares, más 4 de tasas judiciales, que ella se negó a pagar por considerar ilegal aquella norma. Pero el gran boicot avanzaba imparable, y tras un exitoso llamamiento inicial de dirigentes afroamericanos para no utilizar los autobuses de la ciudad el día del juicio, ese mismo 5 de diciembre se creó la Asociación para la Mejora de Montgomery (MIA en inglés) con el objetivo de defender los derechos civiles de la comunidad negra. Martin Luther King, llegado hacía poco a la ciudad, fue elegido presidente, y la organización decidió relanzar y prolongar el boicot hasta acabar con la segregación en el transporte público.
El éxito no pudo ser más rotundo: el boicot duró 381 días, y sólo concluyó con la publicación, el 20 de diciembre de 1956, del fallo del Tribunal Supremo que declaró inconstitucional tal segregación. Pero no fue fácil. Primero, porque muchos afroamericanos sin automóvil ni posibilidad de compartirlo, tuvieron que caminar varios kilómetros diarios para llegar a su trabajo. Y segundo, porque el boicot enfrentó fuertes resistencias segregacionistas, con violentas represalias -incluidas quemas de iglesias y casas- y maniobras dudosamente legales para obstaculizar el boicot. En 1964, la Ley de Derechos Civiles terminaría prohibiendo la segregación racial en espacios públicos, así como la discriminación en el trabajo y la educación.
El Legado de Rosa Parks
Tampoco fue un éxito fácil para Rosa Parks. Convertida ya en símbolo del movimiento por los derechos civiles, recibió innumerables amenazas -incluso de muerte-, y sufrió represalias laborales que alcanzaron a su marido. Ella perdió su empleo como costurera en unos grandes almacenes y él como barbero en una base aérea, por lo que, al no encontrar otro trabajo, acabaron instalándose en 1957 en Detroit. Allí comprobó que el trato a la comunidad afroamericana no era mucho mejor, y que también había segregación en escuelas y viviendas, situación que la impulsó a sumarse al movimiento por una vivienda justa. Políticamente, apoyó la candidatura al Congreso del demócrata John Conyers, que fue elegido en 1965 y la contrató como secretaria en su oficina -lo fue hasta su jubilación en 1988--, donde trabajó en las áreas de vivienda asequible, discriminación laboral y educación.
Colaboró además en la junta de la Federación Estadounidense de Planificación Familiar y, ya fallecido su marido, fundó en 1987 el Instituto Rosa y Raymond Parks para el Desarrollo Personal, cuyo programa anual ‘Caminos hacia la Libertad’ organiza recorridos en autobús para adolescentes para que conozcan la reciente historia de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.
La incansable activista por los derechos civiles -acudió a la histórica marcha de 1963 en Washington para exigir leyes federales que los protegieran, aunque echó en falta oradoras que confirmaran un mayor protagonismo de las mujeres- recibió numerosos reconocimientos. La NAACP le concedió en 1979 su galardón más importante, la Medalla Spingarn, así como el prestigioso Premio Martin Luther King Jr. También recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 1996, y en 1999, de manos del presidente Bill Clinton, la Medalla de Oro del Congreso. Tras su muerte a los 92 años, el 24 de octubre de 2005 en Detroit, fue la primera mujer y la segunda persona afroamericana velada en el Capitolio de Washington, en una ceremonia a la que acudieron 50.000 personas. Enterrada entre su esposo y su madre en el cementerio Woodlawn de Detroit, en el mausoleo de la capilla, esta pasó a llamarse poco después Capilla de la Libertad de Rosa L. Parks. Los estados de California, Missouri, Ohio y Oregón conmemoran todos los años el Día de Rosa Parks, y las carreteras de Missouri, Michigan y Pennsylvania llevan su nombre.
Kerry James Marshall: Reivindicando la Belleza Negra
El estadounidense Kerry James Marshall tuvo la “gran suerte”, palabras literales, de conocer al artista Charles White y ser consciente de su trabajo para querer ser como él: “Quería hacer lo que él, obras con imágenes de gente negra tan potentes como las que él hacía. Ahí fue donde entendí cuál sería mi misión como artista, hacer un trabajo tan poderoso como el de Charles White”. Diez tiernos añitos y las cosas muy claras en la cabeza de un niño, nacido y criado en Alabama, Estados Unidos, que con el paso de los años se ha convertido en uno de los referentes indispensables de la cultura afroamericana.
La Belleza de la Negritud en el Arte
En sus obras la reivindicación de la negritud sin concesiones. Figuras negras, tan negras, que llaman la atención. Algo sobre lo que inevitablemente no se puede dejar de preguntar: “Cuando empecé a utilizar estas figuras negras lo estaba haciendo como una estrategia retórica. En la retórica del lenguaje cuando hablamos de gente negra o gente blanca así es como lo decimos, yo soy un hombre negro, hay una mujer blanca. Retóricamente es así, dices que es negro pero literalmente también es negro, esa negritud es ineguívoca y en ella hay belleza, hay poder”.
Autor de una extensa obra figurativa Marshall desembarca en nuestro país por primera vez y por partida doble. El Museo Reina Sofía expone en el Palacio de Velázquez de Madrid, “Kerry James Marshall. Pinturas y otras cosas”. Más de sesenta obras, principalmente pinturas, realizadas antes del año 2000, aunque también se incluye una instalación fotográfica y un video. Y en Barcelona, en la Fundació Tàpies se concentran sobre todo sus trabajos más recientes.
Un Vacío en el Banco de Imágenes
El arte reivindicativo del estadounidense aborda temas como la identidad nacional y de género, y sobre todo el condicionamientro racial, enfrentándose en sus obras a los estereotipos de la sociedad contemporánea americana. Para ello utiliza, y revisita en sus cuadros, los mitos, la historia, la actualidad, con su compromiso con la cultura afroamericana siempre en primer plano. “ vacío en el banco de imágenes” de gente negra, la ausencia de ésta en el arte occidental.
Una obra dedicada a reivindicar la belleza negra y a remediar el “vacío en el banco de imágenes” de gente negra, la ausencia de ésta en el arte occidental. Algo que es fácil de comprender si pensamos en cómo se siente una persona negra que visita un museo y ve una ausencia total de obras de arte en las que los personajes o los autores sean negros. Eso es lo que le pasó a Kerry James Marshall cuando siendo niño visitó por primera vez un museo. Desde ese momento lo tuvo claro. Supo cuál era su “misión”. Un niño que a los diez años ya “era fan” de las Pinturas negras de Goya. El pequeño Kerry ya apuntaba maneras.
El Niño que Pudo Ser: Reflexiones sobre la Identidad
El niño que no fui es esa persona que todo el mundo esperaba que fuese. Es el niño normativo, ajustado a las expectativas de un mundo que ya tenía pensado cómo debía ser por el mero hecho de haber nacido con un determinado cuerpo en una determinada sociedad. Este libro es un viaje. Una historia acerca de relaciones familiares y sociales en una vida queer. De supervivencia contra la LGTBfobia. ¿Qué podríamos hacer saber a niños, padres y a toda la sociedad para cambiar, poco a poco, la vida de miles de personas LGTB?
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