Riesgos en la Semana 34 de Embarazo: Parto Prematuro y Cuidados
El concepto de parto prematuro o parto pretérmino, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se refiere a aquel nacimiento que ocurre con anterioridad a la semana 37 de embarazo. Generalmente, las consecuencias y complicaciones de un nacimiento prematuro son menores cuanto más desarrollado está el neonato.
Esto quiere decir, por ejemplo, que un parto prematuro de 36 semanas conlleva menos peligro para el bebé que uno que ocurra a las 34 semanas.
¿Qué es el Parto Prematuro?
Un nacimiento prematuro es un nacimiento que se produce antes de la semana 37 de gestación. Puesto que un embarazo se considera a término completo cuando el parto se produce en la semana 39 o 40 de gestación, el nacimiento prematuro puede suponer serios problemas de salud al recién nacido debido a su inmadurez para sobrevivir fuera del útero.
Por ello, cuanto antes se produzca el nacimiento prematuro, más inmaduro será y más riesgo de problemas graves tendrá el bebé e, incluso, un nacimiento prematuro puede llevar a que el bebé no sobreviva. Por ello, en muchos casos de parto prematuro, el bebé requiere ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales.
Dependiendo del momento del embarazo en el que se produzca, los bebés prematuros se clasifican en:
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- Prematuro extremo: nacimiento prematuro antes de la semana 28.
- Muy prematuro: entre la semana 28 y 32 de gestación.
- Prematuro moderado-tardío: parto ocurrido entre la semana 32 y 37.
Aunque una mujer no presente ninguna complicación durante el desarrollo de la gestación y siga todos los cuidados necesarios durante el embarazo, es posible que se desencadene un parto de forma prematura, pues esta complicación puede presentarse de forma espontánea.
Causas del Parto Pretérmino
Se calcula que alrededor del 5-15% de los nacimientos ocurren de forma prematura. A pesar de que en algunos casos se puede sospechar cuál es la causa que ha provocado un parto prematuro, en muchas ocasiones la etiología exacta es bastante confusa y desconocida.
No obstante, se han descrito algunos factores de riesgo relacionados con un aumento en la probabilidad de nacimiento de un bebé prematuro. Es importante analizar estos factores de riesgo en función de la naturaleza de cada uno de ellos: gestacional o materna.
Factores de Riesgo Gestacionales
Algunas condiciones durante la gestación pueden aumentar la posibilidad de parto prematuro, como por ejemplo:
- Embarazo múltiple.
- Polihidramnios: presencia excesiva de líquido amniótico.
- Problemas uterinos o insuficiencia cervicouterina.
- Defectos en la placenta: desprendimiento prematuro o placenta previa.
- Ganancia de peso insuficiente o excesiva en el embarazo.
- Sangrados en el embarazo.
- Poco tiempo entre embarazos (sería recomendable dejar un intervalo de 18 meses entre un parto y un nuevo embarazo).
No obstante, un embarazo en el que no haya estos factores de riesgo mencionados también podría finalizar con un parto prematuro.
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Factores de Riesgo Maternos
Ciertas condiciones en la mujer embarazada pueden incrementar la amenaza de sufrir un parto prematuro. Si antes de la semana 37 de gestación se experimenta alguno de estos síntomas, es importante acudir cuanto antes al hospital:
- Sangrado vaginal.
- Dolor o presión abdominal, especialmente en la parte baja.
- Dolor de espalda que no cesa.
- Contracciones regulares y frecuentes.
- Expulsión del tapón mucoso.
- Rotura prematura de membranas, que conlleva una pérdida acuosa por la vagina. Puede ser un goteo o de manera más abundante.
En cualquier caso, es importante que, ante cualquier síntoma sospechoso o duda, la embarazada consulte cuanto antes con el especialista.
Pruebas Diagnósticas
Cuando una mujer presenta síntomas de parto prematuro, existen pruebas médicas que se pueden realizar para confirmar el diagnóstico:
- Monitorización de las contracciones.
- Medición del cuello uterino por ecografía, para ver si está acortado.
También podría realizarse un análisis de la secreción vaginal para ver si se trata de líquido amniótico o para detectar ciertas infecciones.
Si la mujer está en trabajo de parto prematuro, será hospitalizada. El principal objetivo será frenar las contracciones (tocólisis) y administrar fármacos para la maduración de los pulmones del bebé (corticoides).
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Tratamiento ante un Posible Parto Prematuro
Siempre que sea posible, la primera estrategia será retrasar el nacimiento. Cuando la mujer está ingresada en el hospital por trabajo de parto prematuro, se administra suero de forma intravenosa para que esté lo mejor hidratada posible.
Además, cabe la posibilidad de que el médico suministre fármacos llamados tocolíticos para frenar el trabajo de parto y las contracciones uterinas.
Con respecto al niño, una de las complicaciones más habituales en el nacimiento de un bebé prematuro es que sus pulmones son todavía demasiado inmaduros y pueden sufrir graves problemas respiratorios. Para evitarlo, es muy probable que se administren corticoides a la embarazada que estimulan la maduración de los pulmones fetales.
Bebés Prematuros y Cuidados Especiales
Un nacimiento antes de tiempo puede suponer graves problemas de salud para los bebés prematuros. Como hemos mencionado, cuanto antes se produzca el parto prematuro, más riesgo de complicaciones para el bebé.
Los problemas del aparato respiratorio son de los más habituales en los recién nacidos prematuros. También son frecuentes los problemas para controlar la temperatura corporal y hay más riesgo de que puedan presentar problemas cerebrales, cardiacos, sanguíneos, en el sistema digestivo e inmunológico.
También pueden presentar dificultades para alimentarse, ya que no coordinan correctamente la succión, la deglución y la respiración.
Por todo ello, es probable que el bebé prematuro ingrese en la unidad de cuidados intensivos neonatal (UCIN) para poder recibir los cuidados y el monitoreo requeridos, hasta que pueda respirar sin ayuda externa, alimentarse, aumentar de peso y mantener la temperatura corporal.
No obstante, también podrían surgir complicaciones a largo plazo en los nacidos prematuros, como retraso en el desarrollo, problemas de comportamiento y aprendizaje, así como en la visión y audición.
Semana 34 de Embarazo: Desarrollo del Bebé
Durante la semana 34 de embarazo el bebé seguirá creciendo, por lo que tendrá menos espacio para girar en el útero. En consecuencia, puede que notes movimientos más suaves. En esta etapa tu pequeño descenderá más por la pelvis, lo que indica que queda poco para su llegada al mundo.
En los próximos días, si te haces una ecografía o acudes al médico, tal vez descubras que se ha colocado con la cabeza hacia abajo como preparación para el parto. ¿Quieres saber qué color de ojos tendrá el bebé cuando nazca? Dependerá de la cantidad de melanina.
Los bebés que nacen con poco pigmento o sin él tienen los ojos azules, aunque el color puede cambiar durante los primeros dos años de vida. Si tu hijo tiene los ojos más oscuros al nacer, lo más seguro es que se queden así.
La fecha de parto está cada vez más cerca, por lo que querrás comenzar con los preparativos finales. Si esperas un niño, puede que los testículos ya estén en el escroto. A veces, estos no descienden hasta el nacimiento. Si es tu caso, es probable que los testículos caigan cuando el bebé tenga seis meses.
¿Qué tamaño alcanzará el feto durante la semana 34 de embarazo?
En la semana 34 de embarazo el tamaño del feto será similar al de un melón pequeño. Echa un vistazo a esta imagen para saber qué aspecto y posición tendrá tu hijo estos días.
El Cuerpo de la Madre en la Semana 34 de Embarazo
¿Te preguntas de cuántos meses estás en la semana 34 de embarazo? El embarazo no se divide en meses exactos, pero se podría decir que estás a punto de llegar a los ocho meses.
En las próximas semanas te recomendamos prestar atención a los síntomas de parto prematuro, que se produce al dar a luz antes de la semana 38 de embarazo. El parto prematuro es un motivo de preocupación porque es posible que el bebé no se haya desarrollado lo suficiente, lo que causa problemas de salud.
Algunos síntomas de parto prematuro son los siguientes:
- Calambres abdominales leves (con o sin diarrea).
- Aumento del flujo vaginal.
- Cambios en el flujo vaginal (acuoso, sanguinolento o con más moco).
- Dolor constante en la zona lumbar.
- Contracciones frecuentes.
- Rotura de aguas (mucho o poco líquido).
Si estás embarazada de gemelos, en la semana 34 debes prestar mucha atención a estos síntomas. Es bastante más probable que sufras un parto prematuro si tienes un embarazo múltiple.
A medida que se acerca la fecha de parto, las contracciones de Braxton Hicks (también conocidas como contracciones de práctica) pueden ocurrir con más frecuencia. Si estos calambres aparecen de forma irregular y desaparecen al cambiar de posición, no tienes de qué preocuparte.
A medida que te acerques al final del tercer trimestre, tus pechos aumentarán de tamaño. Dado que la piel se estira, puedes notar picor en la zona. En este punto ya sabes de sobra lo útil que es la crema hidratante, pero también te recomendamos usar un sujetador adecuado.
En la semana 34 el bebé desciende por la pelvis, lo que puede causar dolor en la zona, molestias en las lumbares y presión en la vejiga. Lo bueno es que sentirás más libre la zona del diafragma y los pulmones, por lo que respirarás mejor. Para aliviar las molestias, evita estar de pie cuando te sientas incómoda. También puedes darte un baño con agua tibia.
Es normal que tengas los pies y los tobillos hinchados en esta etapa del embarazo. Una forma de aliviar las molestias es reducir el tiempo que pasas de pie tanto como sea posible. Además, te recomendamos colocar una almohada debajo de las piernas cuando estés sentada. Si no puedes sentarte, usa calzado cómodo y que te sujete bien el pie.
El tránsito intestinal puede ralentizarse por varios motivos. Sea como sea, es muy incómodo. Bebe agua o zumos de frutas y come alimentos ricos en fibra (por ejemplo, frutas, verduras, pan integral o salvado de trigo). También es útil caminar o hacer ejercicio moderado. Como última instancia, puedes probar a ingerir cantidades más pequeñas con mayor frecuencia para mejorar la digestión.
Recomendaciones en la Semana 34 de Embarazo
Cuando el embarazo alcanza su semana 34, la embarazada no debe hacer esfuerzos ni permanecer demasiado tiempo de pie. Alcanzada la semana 34 de embarazo, la mujer debe guardar energía para el momento del parto.
El embarazo supone un gran cambio desde el punto de vista físico. Todo el organismo se adapta a esta situación, pero puede que el sistema cardiovascular y nervioso no sean capaces de reaccionar correctamente. Por este motivo, la mujer podría presentar palpitaciones o sentirse mareada si realiza movimientos bruscos o se esfuerzas demasiado.
En la recta final del embarazo es fundamental prestar atención a la formación de varices en las piernas. Para evitar su aparición, es recomendable realizar masajes por toda la pierna y los pies favoreciendo la circulación de la sangre. Además, practicar ejercicios como la natación o dar paseos diarios pueden ser muy beneficiosos.
¿Cómo es el Bebé en la Semana 34 de Gestación?
El feto en la semana 34 de embarazo ya tiene la apariencia de un bebé. Además de tener la cabeza más proporcionada con el resto del cuerpo, presenta casi todos los rasgos de su carita. Muchos de los bebés ya tienen mofletes en la semana 34 de gestación.
Su piel se está haciendo más rosada y está menos arrugada por la acumulación de depósitos de grasa. Es capaz de distinguir entre la luz y la oscuridad, se encuentra bañado en una claridad rojiza cuando recibes la luz solar en el abdomen.
Tu niño puede respirar y realizar los movimientos de succión y deglución al mismo tiempo, lo que le permitirá alimentarse de la leche materna cuando nazca. Al final de esta semana, el bebé mide alrededor de 44 cm de longitud y pesa unos 2,200-2,300 gramos de media.
Si el peso del bebé está entre 1.750 y 2.900 gramos no hay que alarmarse, ya que se encuentra dentro de los valores considerados normales.
Por otro lado, es posible que la embarazada no sienta tanto los movimientos de su bebé puesto que cada vez tiene menos espacio en el útero para moverse. Además, el bebé irá descendiendo por la pelvis para prepararse y salir a la luz.
Ecografía a las 34 Semanas
Algunos especialistas recomiendan hacer la ecografía del tercer trimestre cuando se alcanza la semana 34 de embarazo.
Gracias a la ecografía de la semana 34 de embarazo se podrá evaluar el crecimiento del bebé y la cantidad de líquido amniótico que le rodea. Además, la ecografía del tercer trimestre de gestación permite observar cómo está la placenta y su grado de envejecimiento.
Esta ecografía también permitirá descartar ciertas anomalías y visualizar estructuras que informarán sobre la madurez del feto.
En el caso de embarazos gemelares, la ecografía de la semana 34 establecerá si se va a producir un adelantamiento del momento del parto.
Cambios en la Embarazada
A medida que avanza la gestación, el peso y el volumen de la barriga va aumentando. La embarazada irá sintiendo cada vez más cansancio e incomodidad conforme se acerca la fecha probable de parto.
La mujer tendrá problemas para dormir y descansar por las noches, además de notará presión pélvica al estar encajado el bebé.
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