Amoxicilina y Embarazo: Riesgos y Consideraciones
Durante el embarazo y la lactancia, la prescripción de antibióticos es común y debe evaluarse cuidadosamente debido a los posibles efectos teratogénicos en el feto o efectos en el bebé. El embarazo es una situación especial, en la que se producen cambios fisiológicos en la mujer.
Los cambios farmacocinéticos que ocurren durante el embarazo (volumen de distribución, metabolismo hepático, aclaramiento renal) pueden alterar los efectos farmacológicos y, además, también hay que tener en cuenta el posible riesgo teratogénico y la toxicidad de los medicamentos en el embrión y el feto. En general, hay escasa información farmacocinética respecto al uso y la dosificación adecuados de los antimicrobianos en las mujeres embarazadas.
A menudo se han utilizado los antimicrobianos en el tratamiento de las embarazadas, pero sin ensayos clínicos que hayan evaluado previamente su eficacia y su seguridad en esta población específica. Por otra parte, la mayoría de antimicrobianos cruzan la barrera hematoplacentaria, pero los datos relacionados con el potencial teratogénico y la toxicidad embrionaria, fetal y neonatal de estos fármacos son limitados.
Por tanto, por todos estos motivos las mujeres embarazadas, desde un punto de vista terapéutico, se consideran una población vulnerable.
Amoxicilina y Ácido Clavulánico en el Embarazo
La amoxicilina y la amoxicilina con ácido clavulánico son frecuentemente recetados y pueden cruzar la barrera placentaria causando efectos fetotóxicos.
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La amoxicilina es un antibiótico derivado de la penicilina que se emplea para combatir diferentes tipos de bacterias. Esto explica que sea uno de los antibióticos más prescritos por los facultativos para tratar las infecciones más comunes, tanto en niños como en adultos. Con frecuencia, a la amoxicilina se le añade ácido clavulánico, para mejorar la eficacia del antibiótico frente a las resistencias bacterianas.
Es importante tener en cuenta que los antibióticos solo se pueden adquirir con receta médica, y que debes comunicar al médico tu estado de gestación antes de tomar cualquier medicamento.
Repercusiones Orales en Niños
El objetivo fue identificar y comparar las distintas repercusiones orales observadas en niños cuyas madres fueron tratadas con amoxicilina sola o en combinación con ácido clavulánico durante el embarazo; así como evaluar la influencia de los poli-medicamentos en la aparición de repercusiones orales en los niños.
Los niños de mujeres que tomaron amoxicilina sola o en combinación con ácido clavulánico durante el embarazo han presentado malformaciones orales, siendo las más comunes el labio leporino, la hipomineralización incisivo molar (HIM) y el paladar hendido.
Se realizó una búsqueda electrónica en las bases de datos PubMed, Scopus y Web Of Science sobre las repercusiones orales en niños provocadas por el uso de amoxicilina sola o en combinación con amoxicilina acido clavulánico durante el embarazo hasta diciembre de 2023. De 181 artículos potencialmente elegibles, 6 cumplieron con los criterios de inclusión. Los estudios evaluaron los efectos orales en niños debido al uso de amoxicilina y amoxicilina con ácido clavulánico durante el embarazo. Las repercusiones orales más comunes observadas fueron el paladar hendido, la hipomineralización incisivo molar (HIM), así como el labio leporino. En dos estudios se detectaron casos de paladar hendido y HIM en niños cuyas madres tomaron múltiples medicamentos durante el embarazo. Varios estudios no encontraron una relación directa entre el uso de antibióticos y las malformaciones orales en los niños.
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Antibióticos Seguros Durante el Embarazo
Si, por alguna razón, es necesario que tomes antibióticos en el embarazo, aunque la última palabra la tiene tu ginecólogo, te explicamos cuáles se pueden utilizar en el embarazo y cuáles no. Durante el embarazo, es importante tener cuidado con los antibióticos.
Utilizados desde hace años durante el embarazo, son eficaces contra un amplio número de bacterias y de infecciones, y no se conocen efectos secundarios sobre el feto. Por este motivo, son de primera elección durante los nueve meses.
- Penicilina
- Cefalosporina y derivados sintéticos
Macrólidos (eritromicina, claritromicina, etc.)
Se administran, sobre todo, en presencia de alergia a la penicilina o a la cefalosporina y sus derivados. La clindamicina es útil para tratar las infecciones provocadas por gérmenes anaerobios, tanto locales (dermatitis) como sistémicos (trastornos en las vías urinarias).
Aminoglicosidos (estreptomicina, gentamicina)
Constituyen una clase de antibióticos muy activos, pero, por desgracia, no están exentos de posibles efectos tóxicos sobre el nervio acústico y los riñones del feto.
Tetraciclina
A esta molécula se le han atribuido efectos secundarios sobre la formación del cartílago y la dentición del bebé. En consecuencia, se desaconseja su empleo durante la gestación.
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Asociación de trimetropina y sulfametoxazol
Presenta una importante limitación de uso en el último trimestre de la gestación, a causa de posibles efectos perjudiciales para el recién nacido.
Consideraciones Adicionales sobre Otros Antibióticos
Penicilinas y Cefalosporinas
Las concentraciones plasmáticas de las penicilinas y de las cefalosporinas en las mujeres embarazadas son menores que en las mujeres no embarazadas debido a un aumento de la eliminación renal, que condiciona una semivida de eliminación más corta y un incremento del volumen de distribución. Las penicilinas y las cefalosporinas atraviesan la placenta.
No hay pruebas de que las penicilinas y las cefalosporinas sean teratogénicas en animales o en humanos, y, por tanto, estos antibióticos se consideran antibióticos seguros durante el embarazo. La información sobre la combinación de amoxicilina y ácido clavulánico es menor.
En el ensayo clínico ORACLE, que evaluó la eficacia del tratamiento antibiótico en las mujeres embarazadas con rotura prematura de membranas, el tratamiento con la combinación de amoxicilina y ácido clavulánico no tuvo un efecto significativo en la prolongación del período de gestación, pero se asoció con un incremento de la incidencia de enterocolitis necrosante en los niños expuestos al tratamiento antibiótico en comparación con los no expuestos.
No obstante, en un estudio de seguimiento posterior durante 7 años no se observó que la exposición al tratamiento con amoxicilina y ácido clavulánico se asociará con alteraciones funcionales en los niños expuestos. Aunque hay poca información, se considera que imipenem-cilastatina es un fármaco seguro y eficaz durante el embarazo.
Macrólidos y Licosaminas
Las concentraciones plasmáticas de eritromicina en las mujeres embarazadas varían mucho en comparación con las de los varones y de las mujeres no embarazadas. La eritromicina cruza la placenta y las concentraciones plasmáticas fetales son alrededor del 5 al 20% de las concentraciones maternas.
En las mujeres embarazadas tratadas con eritromicina no se ha observado un aumento del riesgo de malformaciones congénitas. Sin embargo, no se recomienda el tratamiento con sales de estolato de eritromicina porque se ha observado que aumentan el riesgo de hepatotoxicidad en las mujeres embarazadas.
La claritromicina, la azitromicina y la roxitromicina cruzan la placenta y las concentraciones plasmáticas fetales son bajas (alrededor de un 6, 2,6 y 4,3%, respectivamente). A diferencia de eritromicina, los datos sobre el uso de estos macrólidos en humanos y sus efectos teratogénicos son muy limitados.
Se recomienda evitar el uso de telitromicina durante el embarazo porque se desconoce si telitromicina atraviesa la placenta, no hay experiencia de uso en mujeres embarazadas, y se han descrito casos de hepatotoxicidad grave en pacientes tratados con este antimicrobiano.
Las concentraciones plasmáticas de clindamicina en las mujeres embarazadas son similares a las de las mujeres no embarazadas. La clindamicina cruza la placenta y las concentraciones plasmáticas fetales son aproximadamente el 50% de las concentraciones plasmáticas maternas. En las mujeres embarazadas tratadas con clindamicina no se ha observado un aumento de defectos congénitos.
Quinolonas
Las quinolonas tienen una alta afinidad por el tejido óseo y el cartílago, y en los estudios de teratogenía en animales se han observado artropatias prácticamente en todas las especies estudiadas, y en algunos casos con dosis y concentraciones tisulares dentro del margen terapéutico potencial.
Se ha sugerido que las diferencias farmacocinéticas entre las distintas quinolonas podrían relacionarse con diferencias en el riesgo de producir artropatía, pero los datos disponibles no son concluyentes. Por este motivo, se desaconseja el uso de quinolonas en las mujeres embarazadas y en los niños.
No obstante, en algunas series de casos que han incluido un reducido número de mujeres embarazadas que durante el primer trimestre del embarazo fueron tratadas con quinolonas, no se han observado en los neonatos la condropatía descrita en animales u otras malformaciones osteomusculares.
Sulfonamidas y Trimetoprim
Debido a su efecto antifolato se han considerado antimicrobianos de potencial riesgo durante el embarazo. Las concentraciones plasmáticas de las sulfonamidas en las mujeres embarazadas son comparables a las de las mujeres no embarazadas. Las sulfonamidas atraviesan la placenta y las concentraciones plasmáticas fetales obtenidas son de un 70 a un 90% de las concentraciones plasmáticas maternas.
Aunque en animales tratados con sulfonamidas se han descrito efectos teratogénicos (sobre todo hendidura palatina), no se ha observado un efecto teratogénico en mujeres tratadas con sulfonamidas durante el primer trimestre del embarazo. Sin embargo, no se recomienda su uso durante el tercer trimestre del embarazo por el riesgo de hiperbilirrubinemia o kernicterus en el neonato.
Las sulfonamidas compiten con la bilirrubina en su unión a la albúmina, pueden aumentar las concentraciones de bilirrubina libre plasmática e incrementar el riesgo de hiperbilirrubinemia en los neonatos, y sobre todo si son prematuros.
El trimetoprim se administra a menudo en combinación con las sulfonamidas, cruza la placenta y alcanza concentraciones plasmáticas fetales y en líquido amniótico similares a las concentraciones plasmáticas maternas. Generalmente, no se recomienda su administración durante el primer trimestre del embarazo porque se ha señalado que puede aumentar el riesgo de malformaciones congénitas.
En animales tratados con trimetoprim se han observado efectos teratogénicos. Sin embargo, los datos empíricos en humanos son escasos y contradictorios porque en algunos estudios se ha observado un aumento de malformaciones (sobre todo cardiovasculares, labio leporino y defectos del tubo neural), y en otros no se ha observado ningún tipo de malformación.
Se ha sugerido que la administración de ácido fólico durante el primer trimestre del embarazo podría reducir el riesgo de estas malformaciones congénitas asociadas al uso de trimetoprim, pero son necesarios más estudios para determinar la eficacia de este tratamiento.
Tetraciclinas
Se han descrito casos de hepatotoxicidad, algunos muy graves, en mujeres embarazadas tratadas con altas dosis de tetraciclinas administradas por vía intravenosa. Las tetraciclinas cruzan la placenta y se unen por quelación al calcio de las estructuras óseas y dentales del embrión y del feto en desarrollo.
Se han descrito malformaciones congénitas, sobre todo cuando se administran durante el segundo y el tercer trimestre del embarazo y, por tanto, no se recomienda la administración de tetraciclinas durante el embarazo. Las tetracilinas provocan una coloración amarrillenta o marrón de los dientes e hipoplasia del esmalte dental, cuando se administran después de la semana 24 de gestación, e inhibición del crecimiento óseo y otras alteraciones esqueléticas, sobre todo en los niños prematuros.
Aminoglucósidos
La gentamicina ha sido el aminoglucósido más evaluado en el tratamiento de las mujeres embarazadas. Las concentraciones plasmáticas de los aminoglucósidos son menores en las mujeres embarazadas que en las mujeres no embarazadas debido a su mayor eliminación renal.
Además, también se ha observado una gran variación de las concentraciones plasmáticas de los aminoglucósidos entre las mujeres embarazadas. Los aminoglucósidos cruzan la placenta, pero las concentraciones plasmáticas fetales son menores que las concentraciones plasmáticas maternas.
Se han descrito sorderas congénitas en los neonatos cuyas madres fueron tratadas con estreptomicina y kanamicina durante el embarazo, y aunque no se han descrito con otros aminoglucósidos, como gentamicina o amikacina, se considera que es un riesgo de todos los aminoglucósidos.
Otros problemas potenciales son el aumento de riesgo de nefrotoxicidad, sobre todo cuando se administran junto a cefalosporinas, y de bloqueo neuromuscular cuando se combinan con fármacos bloqueadores musculares o sulfato de magnesio.
Antituberculosos
La isoniacida, la rifampicina y el etambutol cruzan la placenta. No hay pruebas de efectos teratógenos del tratamiento con isoniazida, rifampicina y etambutol en mujeres embarazadas y, por tanto, estos antituberculosos se consideran los más seguros en el tratamiento de las mujeres embarazadas.
No se recomienda el uso de estreptomicina en el tratamiento de las mujeres embarazadas porque se han descrito sorderas (hasta un 15%) en los hijos de las mujeres tratadas. El potencial teratogénico de otros fármacos utilizados en el tratamiento de la tuberculosis, como pirazinamida, etionamida y cicloserina, no ha sido suficientemente evaluado y no se recomienda su uso en las mujeres embarazadas.
Otros Antibióticos
El cloramfenicol cruza la placenta y las concentraciones plasmáticas en el cordón umbilical son variables (del 30 al 106% de las concentraciones plasmáticas maternas). No se han descrito malformaciones congénitas asociadas al uso de cloramfenicol en mujeres embarazadas.
Sin embargo, el tratamiento con altas dosis de cloramfenicol durante el tercer trimestre del embarazo se ha relacionado con un efecto tóxico característico, un colapso cardiovascular denominado síndrome gris del recién nacido, que ocurre sobre todo en prematuros.
Este efecto tóxico se debe a las concentraciones elevadas de cloramfenicol que presentan los neonatos tratados sin ajustar la posología, porque tienen una menor metabolización por déficit de glucuronil transferasa. Debido a este riesgo y a la disponibilidad de otros antibióticos en la mayoría de casos, algunos autores consideran contraindicado el uso de cloramfenicol durante el último trimestre del embarazo, el parto y el primer mes de vida.
Categorías de Riesgo de Antibióticos en el Embarazo (FDA)
La siguiente tabla muestra las categorías de riesgo de los antimicrobianos en el embarazo según la clasificación de la Food and Drug Administration (FDA):
| Grupos de antimicrobianos | Categorías de riesgo de los antimicrobianos según la clasificación de FDA | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| A | B | C | D | X | |
| Antibióticos | |||||
| Aminoglucósidos | Amikacina Gentamicina Tobramicina | Estreptomicina Kanamicina | Neomicina | ||
| Antituberculosos | Etambutol Isoniazida Rifampicina | PAS Pirazinamida Rifabutina Rifapentina | Etionamida | ||
| Carbapenems | Doripenem Ertapenem Imipenem-cilistatina Meropenem | ||||
| Cefalosporinas | Cefazolina Cefalexina Cefaclor Cefuroxima Cefonicid Cefoxitina Cefixima Ceftriaxona Cefotaxima Ceftazidima Cefepima | ||||
| Macrólidos y lincosamidas | Azitromicina Clindamicina Eritromicina Espiramicina | Claritromicina Diritromicina Telitromicina | |||
| Penicilinas, monobactams e inhibidores de betalactamasas | Aztreonam Amoxicilina Cloxacilina Penicilina G Penicilina V Piperacilina Tazobactam Sulbactam | Ácido clavulánico | |||
| Quinolonas | Ciprofloxacina Levofloxacina Norfloxacina Ofloxacina Moxifloxacina | ||||
| Sulfonas, sulfonamidas y trimetoprim | Dapsona Sulfadiacina Sulfadoxina Sulfametoxazol Trimetoprim | ||||
| Tetraciclinas | Clortetraciclina Doxiciclina | ||||
| Otros antibióticos | Fosfomicina Bacitracina Metronidazol Cloramfenicol Nitrofurantoina Colistemetato Polimixina Furazolidona Qinupristina/dalfopristina Linezolid Vancomicina |
Nota: Esta tabla es una simplificación y no debe usarse como guía definitiva para la prescripción. Siempre consulte a un profesional de la salud para obtener asesoramiento médico.
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