Andador para Bebé: Seguridad y Recomendaciones

22.11.2025

Cuando se acerca el momento de andar, tradicionalmente se piensa que un andador o tacatá acelerará la adquisición de este hito. Pero, al contrario de lo que se cree, puede llegar a ser incluso contraproducente y peligroso. De hecho, la Asociación Española de Pediatría afirma que: “El mejor andador es el que no se usa”.

¿Qué es un andador?

Son estructuras rígidas, con un aro exterior, que se sostienen sobre unas patas con ruedas y provistas de un arnés en su interior para colocar al bebé. De esta manera, el niño queda de pie con los pies apoyados en el suelo. El hecho de tener ruedas, hace que los bebés se puedan desplazar con un esfuerzo mínimo.

Otro tipo de andadores de bebé son los de arrastre, es decir, consisten en unas estructuras con ruedas donde el niño se agarra de una barra y los empuja. Esto le proporciona estabilidad cuando empieza a caminar y puede avanzar más fácilmente. En este caso el niño no lleva ningún arnés y ha de ser capaz de mantenerse de pie.

¿Cuándo empiezan a andar los bebés?

La pregunta correcta sería: ¿Cuándo nos preocupa a los pediatras que un bebé no camine solo? El niño empieza a desplazarse con el arrastre, luego con el gateo y, finalmente, cuando su cuerpo está preparado, se pone de pie y empieza a dar sus primeros pasos. Hasta los dieciocho meses estamos “a tiempo” para dejar que nuestro hijo se desarrolle a su ritmo y camine solo.

Si un bebé no camina es que hay algo que se lo impide, que no está maduro y que necesita tiempo. Esto no quiere decir que los padres no hagamos nada con nuestros hijos… Lo que sí podemos hacer es estimular a que el bebé consiga cada hito del desarrollo: poniéndolo en el suelo para que gatee y jugando muchísimo con él para desarrollar la musculatura que le permitirá caminar. Todos los niños son diferentes en su ritmo de desarrollo y en sus habilidades. Cada uno tiene su tiempo. Todo llega cuando tiene que llegar.

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¿Por qué se desaconsejan los andadores?

Los andadores, además de peligrosos, son totalmente INNECESARIOS. No estimulan su desarrollo psicomotor.

  • No tiene beneficios para el desarrollo del bebé. Pueden tardar más en andar.
  • Entorpecemos los movimientos previos al andar, saltándose fases muy importantes de su desarrollo: volteo, reptación, sedestación, cuclillas, gateo…
  • Puede retrasar el desarrollo de la marcha ya que alteran el patrón natural de adquisición.
  • Altera el centro de gravedad ya que adelantan la base de sustentación (aprenden a andar desplazando el centro de gravedad hacia adelante) y después cuesta más el reaprender a conseguir el equilibrio para caminar (se necesita el centro de la gravedad en la linea media).
  • Dificulta el desarrollo adecuado de la musculatura de las piernas.
  • Impide la correcta alineación de las piernas con respecto a la pelvis, ya que no realizan adecuadamente la carga. Favorece la marcha de puntillas.
  • Dificulta la coordinación de los movimientos.
  • Impide moverse con libertad y limita las oportunidades de exploración del entorno.

Riesgo de accidentes domésticos:

  • Entre un 12-33% de niños con andador sufrirá un accidente ya que les da una autonomía para la cual no están preparados.
  • Dan una falsa sensación de seguridad.
  • Aumento de movilidad y velocidad respecto a la que su propio desarrollo psicomotor les permite.
  • Mayor altura, alcanzando lugares (y objetos) donde habitualmente no llegan.

Riesgos de caída y vuelcos:

  • Traumatismo craneal
  • Fracturas de brazos y piernas
  • Caídas por escaleras y de altura
  • Golpes con puertas de cristal, picos de madera

Alcance de elementos peligrosos:

  • Quemaduras: cocinas, enchufes, cazuelas de agua
  • Intoxicaciones: acceso a productos de limpieza, bebidas alcohólicas, colonias

La Academia Americana de Pediatría (AAP) desde 1999 no recomienda su uso tras detectar en un año más de 9000 lesiones por su uso. Además, desde 2018 reclaman que se dejen de fabricar los andadores para bebés, por el gran número de accidentes que provocan (230.676 lesiones entre 1990 y 2014 solo en EEUU)

En Canadá está prohibido su uso, su publicidad y su venta desde 2004. Se evidenció que los andadores/tacatás están detrás de un gran número de lesiones que llegaban a urgencias, siendo además la causa más frecuente de lesiones graves en la cabeza de los niños y niñas menores de 2 años. Son accidentes prevenibles.

Accidentes que podemos evitar si no usamos estos artilugios.

El peligro de los andadores de bebés en cifras

Las alertas de la Asociación Americana de Pediatría y de la Asociación Española de pediatría sobre el uso de andadores está fundamentada en la gran cantidad de accidentes infantiles que causan cada año. Por ejemplo, en los Estados Unidos, cada año se producen unas 600 lesiones relacionadas con andadores en niños menores de cuatro años.

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Desde el punto de vista del desarrollo, fisioterapeutas del Reino Unido afirman que los andadores para bebés han podido causar hasta 4.000 lesiones anuales y que distorsionan la capacidad de los niños en el desarrollo de la capacidad visual y de la marcha, debido a que, mediante su uso, la exploración del entorno no es la correcta.

Países como Canadá han prohibido su uso desde 2004 ya que era la causa más frecuente de traumatismo craneoencefálico en bebés menores de dos años.

La Alianza Europea para la Seguridad Infantil no recomienda su uso debido al alto riesgo de lesiones que suponen para los niños e insta a los profesionales sanitarios a que no fomenten el uso de los mismos.

Mitos o falsas creencias sobre los andadores para bebés

  • Los bebés aprenderán a andar más deprisa: como hemos dicho antes, cada bebé tiene su propio ritmo y debe estar física y madurativamente preparado para alcanzar cada hito del desarrollo. Además, poner a un bebé en un andador con el afán de que camine sin dejarlo gatear a sus anchas, sería un error, ya que el gateo aporta muchísimos beneficios a corto y largo plazo.
  • Los bebés están más entretenidos y seguros mientras realizamos otras tareas: pensar que el andador es seguro porque es una estructura rígida es un error peligroso. La realidad es otra, ya que, con el andador, los bebés se pueden mover más deprisa y su alcance a cosas u objetos es mayor. Esto puede provocar caídas por escaleras, accidentes con estufas, picos de mesas o estructuras con vidrios.

¿Por qué son peligrosos?

Las lesiones que puede provocar a un bebé un andador son potencialmente muy graves, algunas, incluso, pueden provocar el fallecimiento del pequeño:

  • Caída por escaleras: es una de las causas más frecuentes de lesiones graves y traumatismo craneoencefálico en algunos países. El riesgo es mayor si no hay barreras de seguridad en las mismas.
  • Alcance de objetos potencialmente peligrosos: con el andador los bebés logran tener mayor altura y poder alcanzar objetos que, en situación normal, no cogerían: cables, objetos pesados, comida caliente…
  • Envenenamiento: relacionado con el punto anterior, se ha demostrado que los andadores aumentan el riesgo de ingestión de productos tóxicos por el mayor alcance que consigue el niño con el andador, hace que pueda llegar a alcohol, tabaco, medicamentos o productos de limpieza.
  • Vuelco: los andadores pueden volcar al cruzar superficies irregulares como umbrales de puertas o alfombras.
  • Quemaduras: utilizar el andador en la cocina, en estancias con estufas u otros sistemas de calefacción pueden favorecer quemaduras por contacto con estas superficies calientes. También se pueden producir porque el niño está al alcance de la mesa o cocina y puede volcar recipientes o cazuelas con aceite, sopas o café hirviendo.

Si todavía estás interesado en comprar un andador para tu hijo…

Si a pesar de todo quieres comprar un andador a tu hijo, debes saber que tiene que utilizarse bajo supervisión de un adulto y sólo cuando el gateo esté bien consolidado.

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Muchos padres creen que los andadores ayudan a los niños a aprender a caminar. En Canadá, las caídas por las escaleras, por culpa de los andadores, son la causa más frecuente de lesiones graves en la cabeza en niños menores de 2 años. Se puede creer que el andador es seguro para los niños, ya que les mantiene entretenidos mientras los padres realizan otras tareas. Sin embargo, en un andador el niño se mueve más rápidamente y dispone de mayor movilidad y alcance, lo que puede provocar caídas por las escaleras, accidentes con estufas, picos de mesas o puertas de cristal.

Proporcionan un equilibrio limitado a un niño que todavía no es capaz de mantenerse en pie o caminar.

  • Caídas por escaleras: los niños que utilizan andadores pueden moverse rápidamente, alcanzar la escalera y caerse, lo que puede producir lesiones graves en la cabeza e incluso la muerte.
  • Quemaduras: los niños que utilizan andadores pueden quemarse al tocar superficies calientes como las puertas del horno, radiadores, calentadores y chimeneas. También pueden quemarse al alcanzar y volcar líquidos calientes como sopas, cafés o aceite.
  • Envenenamiento: se ha demostrado que los andadores aumentan el riesgo de ingestión de productos tóxicos.

La Alianza Europea para la Seguridad Infantil no recomienda el uso de andadores debido al alto riesgo de lesiones que suponen para los niños.

Comprar una barrera de seguridad para las escaleras y asegurarse de que está cerrada en todo momento. Evitar que el niño utilice el andador en la cocina. Mantener al niño alejado de las superficies calientes y de los contenedores. Permanecer con el niño cuando utilice el andador y restringir el uso del andador exclusivamente a superficies lisas.

Esta información esta basada en la Guia de la Alianza Europea para la seguridad infantil. Noviembre 2013 : M.Sengölge, J.Vincenten, Child Safety Product Guide: potentially dangerous products. Birmingham: Alianza Europea para la Segundad Infan , Eurosafe, 2013. Traducción española: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Guía de seguridad de productos infantiles. Madrid, 2014.

¿Y qué le compramos para que aprenda a andar?

NADA. Ni arneses, ni correpasillos, ni tacatá… ni tus manos. No, tampoco necesita tus manos. También alteran el patrón de la marcha y el equilibrio. Tu bebé necesita ESPACIO SEGURO para moverse libremente.

Mucho suelo y tiempo para que, a su ritmo, sin forzar a realizar movimientos para los cuales no esra listo, aprenda a voltearse, a reptar, a ponerse sentado, a ponerse a cuatro patas, a gatear, a ponerse de pie con apoyo, a moverse lateralmente, se aventurará a caminar entre islas cercanas y finalmente a dar sus primeros pasitos. Únicamente podrían usar estos andadores cuando ya sepan caminar por sí solos (ya no alterará su patrón de la marcha y equilibrio). No antes. No interfieras. Tú solo acompáñalo.

Alternativas a los andadores tradicionales

Es importante mencionar que algunos expertos en desarrollo infantil y organizaciones de salud no recomiendan el uso de andadores para bebés debido a los riesgos asociados y la posibilidad de que interfieran en el desarrollo natural del gateo y la marcha. Como alternativa, muchos padres optan por centros de actividades estáticos o caminadores que permiten que el bebé esté de pie y mueva sus piernas sin las ruedas.

Correpasillos: Una alternativa saludable

Una alternativa saludable y que fomenta un desarrollo correcto es el correpasillos. Es un dispositivo que permite al niño desplazarse empujándose con ambas piernas, colocadas a ambos lados del correpasillos. El niño se sienta en este juguete y mantiene el equilibrio sujetándose del manillar.

Si el bebe ya es capaz por si solo de ponerse de pie, agarrarse a los muebles, y comenzar a dar pequeños pasos , puede empezar a usar lo que comúnmente se conoce como " corre pasillos". A diferencia de los andadores, con el corre pasillos, el bebe ya esta alcanzando el patrón de la marcha por si solo. El uso de correpasillos es adecuado, ya que éste ayuda al niño aportándole equilibrio y confianza.

Con el correpasillos, el bebé ira fortaleciendo sus músculos de manera natural y tendrá la libertad de soltarlo si percibe cualquier problema.

No hay una edad exacta para empezar a usar un correpasillos, pero es importante confiar en la intuición. Si el niño empieza a caminar pronto y muestra una gran necesidad de moverse, puede empezar a usarlo alrededor del primer año de vida.

Para un niño de un año, conviene elegir un correpasillos con ruedas estables y asiento bajo, que le permita empujar con los pies manteniendo el equilibrio.

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