Aquiles: El Hijo de Tetis y Peleo, un Héroe de la Mitología Griega
¿Quién no ha oído alguna vez hablar de Aquiles? Posiblemente, uno de los personajes más famosos de la mitología griega. Aquiles fue fruto de la relación entre Tetis, divinidad marina, y Peleo, rey de Ftía. Esta unión se había producido a instancias divinas, puesto que una profecía decía que su hijo superaría a su padre. Un arcano oráculo emitió la inquietante profecía: era decisión del Destino que el hijo de la divina Tetis, la más bella hija del anciano dios marino Nereo, habría de ser superior a su padre.
Por eso los grandes dioses Zeus y Poseidón, que andaban prendados ambos de la hermosísima Nereida, decidieron prudentemente renunciar a tener relaciones amorosas con ella y acordaron casarla pronto con un héroe, es decir, con un mortal, valeroso y noble, pero muy inferior en poder a los dioses celestes. Así el futuro hijo de la diosa marina, aunque más poderoso y fuerte que su padre, no podría resultar una amenaza para ninguno de los residentes del Olimpo. Conque, de común acuerdo los dioses eligieron para esposo de Tetis al rey de los mirmidones, Peleo, un guerrero intachable.
La bella novia no se sintió, al parecer, muy contenta al saber que iba a casarse con un humano, y no con un dios, como se merecía por su origen y su belleza. Puso a prueba al valiente Peleo intentando escapar a su abrazo mediante algunas metamorfosis. Se transformó en fuego, agua, león, serpiente y sepia cuando el héroe la tenía en sus brazos. Pero Peleo, advertido por su amigo el centauro Quirón, no la dejó escapar. Al final el tenaz Peleo dominó a la esquiva novia. Los dioses decidieron celebrar la boda por todo lo alto, y hubo un gran festín, al que acudieron con regalos para los novios. A los nueve meses nació Aquiles.
Aquiles fue el séptimo hijo de la pareja, pero el único que sobrevivió. Esto se debió a los intentos de Tetis por eliminar la parte mortal de su descendencia mediante el fuego, abrasando así a los niños. Por ello, el matrimonio se separó y Aquiles quedó al cuidado del centauro Quirón. La tradición también cuenta que Peleo encargó la educación de su hijo Aquiles y de Patroclo al centauro Quirón, quien les enseñó a combatir.
El Talón de Aquiles: Mito e Invulnerabilidad
Uno de los hechos más conocidos del mito de Aquiles es el de su invulnerabilidad. Sin embargo, esto no aparece hasta algunos escritos del siglo I. Fue Estacio, en su obra la Aquileida, quien contó que Tetis, para proteger a su hijo y hacerlo inmortal, lo sumergió en las aguas de la laguna Estigia. Al oír Tetis estas palabras, cogió a su hijo y descendieron al mundo de los muertos, el Hades, para bañarlo en las aguas de su río y así hacerlo inmortal. El problema fue que Tetis, para no ahogar a Aquiles, lo cogió del talón, única zona de su cuerpo que las aguas no tocaron. De aquí viene la famosa expresión del talón de Aquiles.
Lea también: Chaplin, Marilyn y un rumor persistente
Tetis intentó hacer inmortal a su hijo, y, según el mito más difundido, bañó al pequeño en la sangre de un dragón (otras versiones refieren que lo sumergió en el Éstige, un río infernal). Esa sangre tenía la propiedad de volver invulnerable la piel que tocaba. Para hacer inmortal a su hijo, Tetis lo sumerge en las aguas del E´stige, un ri´o infernal que haci´a invulnerables a quienes se ban~aban en e´l. Pero no repara en que el talo´n del nin~o, por el que lo mantiene sujeto, no llega a mojarse. Alli´ lo herira´ la flecha que acabara´ con su vida.
Aquiles fue educado por el centauro Quirón en los bosques del Pelión, y el muchacho se hizo un magnífico atleta, tan diestro en sus carreras como en el manejo de la lanza. Fatalmente tuvo que elegir su destino entre dos alternativas: se le ofrecía o bien una vida larga y oscura, o bien una breve, pero de perdurable gloria. Como buen héroe griego fue esto último lo que eligió: breve vida y larga fama.
Aquiles en la Guerra de Troya
Cuando tan sólo era un bebé, su madre fue a consultar al oráculo, para saber lo que depararía el destino. El oráculo anunció que si Aquiles luchaba en la futura guerra de Troya moriría. Tetis se apenó mucho, y trató de protegerlo de nuevo. Cuando se preparaba la guerra de Troya, mandó al bello adolescente a la corte real de la isla de Esciros, para que en aquel palacio se ocultara disfrazado de muchacha y no fuera descubierto por los enviados del rey Agamenón, que reclutaban grandes héroes para la expedición guerrera.
Sin embargo, es más popular una versión más tardía que dice que Tetis ocultó a Aquiles durante nueve años entre las doncellas de la corte de Esciros. Allí era llamado Pirra -«rubia»- y tuvo un hijo con una de las hijas del rey Licomedes. Ese hijo sería Neoptólemo, que también luchó en Troya. La temerosa madre no había contado con la astucia de Ulises, que supo hacer que Aquiles se descubriera ante el repentino destello de unas brillantes armas. Aquiles marchó entonces a Troya, de donde ya no regresaría. Partió al frente de sus aguerridos mirmidones y acompañado de su amigo Patroclo. Se distinguiría allí por su ardor guerrero en los más arduos combates como «el mejor de los aqueos».
La Ilíada no cuenta la guerra de Troya al completo, ni siquiera narra la muerte de Aquiles. El poema comienza cuando Aquiles, ofendido porque Agamenón le ha arrebatado a Briseida, que era su botín de guerra, se niega a combatir más para los griegos. Sin él y sus mirmidones, conocidos por ser fieros guerreros, el bando griego perdía gran capacidad de combate, por lo que intentaron convencerlo para que regresara. Aquiles, herido en su orgullo, pidió a su madre Tetis que intercediera ante Zeus para que permitiera que los troyanos tomaran la delantera en la batalla.
Lea también: Inspiración para expresar tu amor paternal
Cuando el ejército griego estaba al borde de la destrucción, Aquiles permitió que su compañero, Patroclo, encabezara a los mirmidones y volviera al combate. Vestido con la armadura de Aquiles, Patroclo se convirtió en el héroe de la contienda e hizo retroceder a las tropas troyanas. Hasta que Héctor se enfrentó a él, convencido de que era el propio Aquiles. Destrozado por la muerte de su compañero, juró vengarse de los troyanos. Antes de partir hacia su destino final, Tetis le regaló la poderosa armadura forjada por Hefesto que tras su muerte sería objeto de disputa entre Odiseo y Áyax.
Con su nueva armadura y su furia, Aquiles se lanzó de nuevo al combate y causó estragos entre los troyanos, hasta el punto de que los propios dioses tuvieron que contenerle. Por fin, Aquiles encontró y mató a Héctor. Aquiles arrastró con el carro el cuerpo de Héctor ante las murallas de Troya durante doce días, hasta que su madre, Tetis, le advirtió de que los dioses estaban indignados por su falta de respeto a los difuntos.
La más antigua lo sitúa combatiendo. Otra versión más tardía, pero muy popular, está muy relacionada con Políxena, la hija de Príamo y Hécuba. Aquiles se habría enamorado de ella, bien al verla en la embajada para pedir el cuerpo de Héctor, bien en una fuente junto a su hermano Troilo cuando Aquiles lo mató. El pacto debía decidirse en el templo de Apolo Timbreo y Aquiles se presentó allí sin armas, pero sufrió una emboscada. Sea como fuere, alrededor del cuerpo se produjo una gran lucha y Áyax y Odiseo consiguieron llevarlo hasta el campamento aqueo.
La Muerte de Aquiles
El mito de Aquiles cuenta que, después de la muerte de Héctor, fue su hermano Paris quien mató al héroe clavándole una flecha en el talón. Tal como le había sido vaticinado, Aquiles murió en Troya a causa de una flecha lanzada por el príncipe troyano Paris, que quizá dirigió el dios Apolo. Tras un tremendo combate, la espada de Aquiles traspasó la coraza del etíope. Según el antiguo mito, divinos vientos recogieron y llevaron su cadáver hasta su divina madre, que lloró inconsolable, e incluso amenazó con dejar la tierra en tinieblas para siempre, hasta que Zeus logró contenerla.
Apolo se retiró y desde lejos envió rauda la flecha que se hincó en el punto más vulnerable del cuerpo del héroe: el talón. Desangrándose por la herida Aquiles se desplomó, sintiendo como se cumplía su trágico destino. Acaso fue el dios del arco de plata quien envió la fatal saeta, o tal vez fue el troyano Paris, diestro arquero, y Apolo intervino dirigiendo la flecha hacia el frágil tobillo del héroe. De hecho, encontramos una y otra versión en diversos textos antiguos. Parece más antigua la que hace de Apolo el instigador y guía, y de Paris, el raptor de Helena, el hábil instrumento de la mortífera herida.
Lea también: Santiago el Mayor: Un Análisis Bíblico
Inmenso fue el dolor de los griegos por la pérdida de su mejor guerrero; hasta el cielo llegó resonando el planto fúnebre; junto a los compañeros de armas sollozaban también por él Briseida y las cautivas. Y desde el fondo del mar acudió inconsolable la diosa Tetis para velar el cadáver de su único hijo, seguida de sus hermanas, las acuáticas Nereidas. Luego los aqueos quemaron el cadáver con todos los honores sobre una alta pira, y celebraron espléndidos juegos atléticos, según el noble rito funerario, y repartieron en ellos magníficos premios a los vencedores.
En el reparto surgió una dura disputa, al tratar de otorgar al mejor guerrero las armas famosas de Aquiles: la armadura, el escudo y el casco que forjó el dios Hefesto, a petición de Tetis. Quien las obtuviera quedaría señalado como el más digno heredero del héroe, y los primeros en reclamarlas en razón de sus méritos fueron Áyax y Ulises. Los jefes del ejército, los Atridas, hicieron sus cálculos y decidieron entregárselas al segundo, desairando así al fuerte Áyax. Éste se retiró lleno de rencor; enloquecido, aquella noche hizo una gran matanza de los corderos del campamento, confundiéndolos con los jefes aqueos, y luego, avergonzado de su desvarío, se suicidó arrojándose sobre su propia espada.
Después de muerto, Aquiles reapareció ante Ulises en una memorable escena. Fue en la visita de Ulises al sombrío Hades, adonde desciende durante el viaje regreso desde Troya para interrogar al adivino Tiresias sobre el camino a su patria, Ítaca. En su recorrido por ese mundo fantasmal, se acercaron al peregrino las «almas» de los compañeros que dejó muertos en Troya. Pero el sombrío Pelida le respondió con palabras amargas. Preferiría ser esclavo de un pobre campesino en la tierra -afirmó- que rey en el mundo de los muertos.
tags: #Aquiles #hijo #de #Tetis #y #Peleo