Aseo del Recién Nacido en el Hospital: Recomendaciones Esenciales
Vuelves a casa con tu recién nacido en brazos y empieza la aventura. Tanto si sois mamás y papás primerizos como si no, siempre vienen bien consejos de los especialistas sobre los cuidados que necesita el recién llegado en sus primeros días de vida. La primera recomendación es calma y disfrutar del momento.
Cuidado del Cordón Umbilical
Seguramente, una de las indicaciones en la que más os hayan insistido antes de abandonar el hospital sea la del cuidado del cordón umbilical por el riesgo de infecciones. Eso es básico en cualquier decálogo del cuidado del recién nacido. Si se cuida siguiendo las recomendaciones de enfermeros y personal sanitario, nada tiene por qué salir mal.
El cordón puede lavarse con agua jabonosa y secarlo muy bien, o con alcohol para intentar que no proliferen infecciones. Seguid las recomendaciones del hospital, pero es mejor evitar la povidona (el conocido como ‘betadine’). Si observáis que el cordón umbilical enrojece, se hincha, huele mal o supura, hay que acudir al pediatra.
El Baño del Recién Nacido
Durante mucho tiempo ha imperado la cultura del lavado diario: cuanto más mejor. Hoy en día esta costumbre está generando multitud de problemas de alergias, sensibilidad tópica, rojeces… La capa protectora natural de la piel del bebé es más sensible y débil que la de un adulto, por lo que lavar al recién nacido todos los días puede ser contraproducente. En ese caso es mejor lavar al bebé en días alternos o bien cada tres días.
Con la temperatura del agua conviene usar el sentido común: ni excesivamente caliente ni fría.
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Hidratación de la Piel
Como ocurre con el baño, durante años ha estado muy asentada la cultura de embadurnar al bebé todos los días en crema después del baño. Y esto puede estar bien en los primeros días, donde la piel suele ser más fina. Pero si, con el paso de las semanas, observamos que la piel de nuestro bebé no tiene ningún problema y tiene una apariencia sana e hidratada, no hay que poner cremas. Algo que sí es recomendable hacer a diario es un “ritual” de masaje.
Limpieza de Oídos, Nariz y Ojos
Las orejitas, la nariz y los ojos son zonas delicadas. Moquitos, legañas y cera se retirarán con todo el cuidado posible y de la forma menos invasiva. Para limpiar las orejas del recién nacido, no se recomienda introducir bastoncillos.
Los bebés no pueden expulsar sus moquitos de forma voluntaria, por lo que si observamos que estos se acumulan y el pequeño tiene dificultad para respirar, se intentará reblandecer estas secreciones con suero fisiológico o con agua marina que venden específicamente en farmacias para bebés. Es habitual que los recién nacidos presenten legañas.
Contacto Piel con Piel
Desde un punto de vista más humanizado, lo más recomendable es permitir que el bebé y la mamá entren en contacto nada más se produzca el parto. El bebé tiene el instinto de succión nada más nacer y si se deja a este sobre el vientre de la madre, el pequeño “trepará” solo hasta alcanzar el pecho de la madre.
Lo ideal es que la primera persona que toque, huela y sienta el bebé en sus primeras horas de vida sea la mamá. Por razones fisiológicas, pero también psicológicas: el contacto con la mamá ayuda a regular su temperatura y permite al bebé tomar bacterias de su madre que serán muy importante para la formación de su sistema inmunológico. Y además le ayudará a sentirse protegido y a identificar quién es su mamá. A veces, por razones médicas, el parto no sale como la mamá o la pareja quiere (cesárea u otras complicaciones). En ese caso el papá es el que debe proporcionar al bebé el primer contacto piel con piel.
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Costra del Lactante
Algunos bebés, ya se alimenten de leche materna o no, podrían presentar en las primeras semanas lo que se denomina “costra del lactante”. Es un tipo de dermatitis seborreica que no tiene mayores implicaciones y que tenderá a desaparecer sola. Pero si se quiere eliminar por estética, se recomienda hacerlo con una gasa limpia impregnada en aceite de oliva o de almendras para reblandecer el tejido. Se aplicará masajeando con mucho cariño la zona.
Abrigo y Temperatura
Hay padres que pecan de abrigar en exceso a los recién nacidos. Otros que creen que están bien igual de abrigados que nosotros. El mejor termómetro para averiguar si el bebé tiene frío, calor o está bien, es tocar su espalda o cuello, y en función de eso abrigarlo más o menos. Existe una creencia bastante asentada sobre cubrir la cabeza del bebé con un gorrito porque por esa zona se pierde mucho calor corporal.
Ropa del Bebé
Su ropita deberá lavarse separada de la de los adultos, evitando siempre agentes químicos que puedan ser irritantes para su piel como suavizantes. Nada más nacer, la mayoría de los bebés tiene una capa de pelo muy fino que en ocasiones se cae en las primeras semanas para dar luego paso al pelo definitivo.
Uñas del Bebé
Con las uñas, y como decimos, hay que aplicar el sentido común.
Toallitas Húmedas
Toallitas húmedas, ¿sí o no? Depende… Aunque el mercado está lleno de toallitas hipoalergénicas tolerantes con la delicada piel del bebé, lo ideal es limpiar la zona con agua y jabón (sin frotar mucho) y aclarar luego los restos de jabón con agua. De esta forma se evita el contacto de la toallita con el culito del bebé, algo que, si se repite mucho, puede llegar a ser abrasivo. Si no es posible porque estamos fuera de casa o porque nos resulta más cómodo, la limpieza con toallitas deberá hacerse siempre de adelante hacia atrás. Es decir, de los genitales hacia el ano.
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Pero a veces, incluso siendo totalmente cautelosos con la higiene de esta zona del cuerpo del recién nacido, la piel del culito tiende a enrojecerse e irritarse: es normal. En ese caso se tratará la zona con una crema de base acuosa antes de poner un pañal limpio.
Sueño del Recién Nacido
Ya os habrán advertido de lo poco que dormiréis en vuestra recién estrenada etapa. Es normal porque los recién nacidos no tienen la capacidad de dormir ocho horas seguidas como hacemos los adultos: su estómago aún es muy pequeño y no resiste dormir del tirón sin sentir hambre y despertar en mitad de la noche. Pero como siempre, cada bebé es un mundo: los hay muy dormilones que duermen toda la noche y otros que les cuesta más y se despiertan y lloran.
Aunque lo más establecido es que durante la noche se alimente al bebé cada tres horas, esto no es matemático: si ha pasado ese tiempo y el bebé duerme tranquilo no es necesario interrumpir su descanso para alimentarlo si él no lo pide.
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