Ayuno Intermitente y Embarazo: Riesgos y Consideraciones
Seguro que has oído hablar del ayuno intermitente, un tipo de alimentación para perder peso basado en restringir la ingesta de alimentos durante horas. Por ejemplo, no comer nada durante 16 horas seguidas al día: si a las 3 de la tarde se terminó de comer, no hay que ingerir nada hasta las 7 de la mañana del día siguiente. O cenar a las 7 de la tarde y no tomar nada hasta las 11 de la mañana del día siguiente. Existe otra fórmula que consiste en ayunar días enteros, alternos.
Si estás buscando un embarazo y quieres perder peso, ten en cuenta que una nueva investigación realizada en Reino Unido afirma que el ayuno intermitente puede perjudicar a la fertilidad.
Impacto en la Fertilidad y la Calidad del Esperma/Óvulos
Científicos de la Universidad de East Anglia (UEA), en Reino Unido, sometieron a animales de laboratorio, en concreto, peces cebra, a un ayuno intermitente, tanto a hembras como a machos. Una vez terminado la fase de ayuno comprobaron que los óvulos de las hembras y los espermatozoides de los machos tenían menos calidad. Lo que ocurría una vez que los peces cebra hembras volvían a tener una alimentación sin restricciones era que si bien producían las mismas crías la calidad de sus huevos era peor. En los machos la calidad del esperma también disminuyó.
Según los científicos “se necesita más investigación para comprender cuánto tiempo tarda la calidad del esperma y del óvulo en volver a la normalidad después del periodo de ayuno”. Si estás buscando quedarte embarazada, esta noticia te interesa y mucho porque afecta directamente a tu fertilidad, y tu salud.
El Ayuno Intermitente y el Ciclo Menstrual
Durante tu ciclo menstrual, adaptar el ayuno intermitente requiere una comprensión profunda de los cambios hormonales que experimenta tu cuerpo. Tu cuerpo responde de manera diferente al ayuno según la fase del ciclo en la que te encuentres. Durante la semana posterior a tu menstruación hasta la ovulación, puedes mantener ayunos entre 12 y 17 horas.
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Durante la fase lútea, tu metabolismo experimenta cambios significativos. Tu temperatura basal aumenta y necesitas consumir entre 200-300 calorías adicionales diarias. El ayuno puede actuar como un factor estresante adicional antes de la menstruación. Es importante recordar que el ayuno intermitente puede afectar la secreción de GnRH, que influye en la liberación de FSH y LH, pudiendo alterar tu ciclo menstrual. Si experimentas fatiga suprarrenal o estrés crónico, el ayuno durante momentos específicos de tu ciclo puede aumentar excesivamente los niveles de cortisol.
Riesgos del Ayuno Intermitente Durante el Embarazo
Durante el embarazo, el ayuno intermitente presenta riesgos significativos que no puedes ignorar. En lugar de practicar el ayuno intermitente, durante el embarazo necesitas enfocarte en una nutrición equilibrada. Durante la lactancia, tu cuerpo necesita aproximadamente 500-600 calorías adicionales al día.
Durante el embarazo es de vital importancia el cuidado de la alimentación, así como seguir una nutrición lo más completa y saludable posible, para proporcionar tanto al cuerpo como al bebé todos los nutrientes necesarios para su desarrollo y correcto crecimiento. Debido a ello, el ayuno pasaría a convertirse en una práctica dietética muy poco o nada recomendada durante esta etapa.
Aunque muchos nutricionistas opinan negativamente, no existe una respuesta clara sobre ello, principalmente si tenemos en cuenta que no existen investigaciones o estudios sobre cómo el ayuno durante la gestación podría afectar a la embarazada o al bebé. No obstante, otro estudio publicado en septiembre de 2014 sí encontró que los bebés nacidos de madres que hicieron ayuno durante el embarazo podían tener que lidiar con ciertas implicaciones para la salud en un futuro. Y que, además, posiblemente afecte también a la futura mamá. Por ejemplo, el ayuno durante los meses estivales puede provocar dolor de cabeza, acidez, mareos, agotamiento (que se une al cansancio propio de la gestación), y también existe un riesgo mayor de deshidratación.
Posibles efectos negativos a largo plazo en el bebé:
- Bajo peso al nacer: La desnutrición asociada con el ayuno durante la gestación puede afectar de forma tremendamente negativa al crecimiento fetal. Debido a la insuficiencia de nutrientes, los órganos fetales que se están desarrollando pueden verse afectados permanentemente. Y las secuelas que pueden surgir posteriormente incluyen mayor riesgo de diabetes tipo 2 y problemas renales.
- Deterioro cognitivo: Se ha demostrado que las restricciones nutricionales que habitualmente ocurren durante el ayuno pueden aumentar los niveles de cortisol, una hormona. Cuando esto sucede, se ha encontrado que podría ocasionar un deterioro cognitivo en los niños.
Por otro lado, algunas investigaciones han demostrado que abstenerse de comer durante un cierto período de tiempo durante la gestación puede acabar conduciendo a la producción de cuerpos cetónicos, que son una serie de moléculas producidas por el hígado durante períodos de baja ingesta de alimentos, los cuales podrían tener un impacto negativo en el feto.
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El ayuno intermitente también puede representar un peligro no solo para la madre, sino también para el bebé, puesto que los períodos comúnmente seguidos durante este método pueden estimular una mayor pérdida de peso. Si bien es cierto que los estudios publicados hasta el momento sugieren que este tipo de ayuno juega un papel destacado en la mejora del metabolismo, el aumento de la protección celular y la disminución de la inflamación, los riesgos superan con creces estos beneficios. Por tanto, ningún tipo de ayuno es saludable ni adecuado durante la gestación, cuando es de vital importancia mantener un adecuado y correcto aporte de nutrientes, no solo para la futura mamá, sino también para el bebé.
Durante el embarazo se instaura una condición normal de hipoglucemia más marcada en los periodos de ayuna: esto hace que - para evitar esta situación- las células empiecen la gluconeogénesis, proceso que implica la producción de glucosa (necesaria) pero también de cuerpos cetónicos.
Los órganos de tu bebé se están desarrollando y pueden verse afectados permanentemente debido al déficit calórico que habitualmente ocurre durante el ayuno. También se ha visto que las restricciones nutricionales del ayuno pueden aumentar los niveles de cortisol de las madres (hormona del estrés).
En el caso de las náuseas, durante el embarazo se recomienda fraccionar las comidas en varias tomas pequeñas con el objetivo de estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y disminuir la sensación de náuseas.
A pesar de que hay estudios que demuestran que el ayuno intermitente podría tener efectos negativos en la salud de la madre y el bebé, hay también algunos estudios que no han constatado efectos negativos. La controversia que existe no permite considerarlo una práctica segura durante el embarazo y, por tanto, no se recomienda.
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Alternativas al Ayuno Intermitente Durante el Embarazo
En lugar de ayunar u otras dietas extremas o restrictivas durante el embarazo, conviene enfocarse en una dieta equilibrada con muchos alimentos integrales, frutas y verduras orgánicas y proteínas magras. Hay que tener en cuenta que algo de aumento de peso durante el embarazo es normal y que se pierde peso gradualmente después del nacimiento del bebé.
Para evitar los riesgos del ayuno en el embarazo es importante que no pases más de nueve horas sin comer y seguir una dieta variada en la que se incluyan las frutas, las verduras, la carne, el pescado, los huevos, los frutos secos y los alimentos integrales. Por tanto, el periodo más largo sin comer será durante la noche.
Recomendaciones Finales
Es muy aconsejable consultar a su médico o dietista sobre las necesidades nutricionales específicas durante el embarazo, por lo que es importante concentrarse en una dieta sana y equilibrada.
Recuerda que el ayuno intermitente debe adaptarse a tu estilo de vida y no al revés. Si notas que la ansiedad se vuelve difícil de manejar, considera reducir gradualmente tu ventana de ayuno o consultar con un profesional de la salud.
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