Recomendaciones de la OMS para el Baño del Recién Nacido

26.10.2025

El baño es una de las principales actividades de higiene en el recién nacido y en el niño. El baño limpia la piel en toda su extensión y, además, ejerce efectos beneficiosos sobre el estado físico y psíquico del niño en todas las edades. La madre durante el baño puede observar al bebé desnudo y puede percibir el color de la piel, la movilidad de las extremidades y la existencia de lesiones o de otras alteraciones cutáneas y es un excelente momento para potenciar el vínculo, la relación y el cariño hacia su hijo.

¿Cuándo Bañar al Recién Nacido?

Hace años los recién nacidos se bañaban al poco de nacer, una o dos horas después del nacimiento, pero la tendencia actual es a realizarlo pasadas las seis, doce o veinticuatro horas después de haber nacido. En la actualidad la OMS recomienda retrasar el primer baño del recién nacido hasta veinticuatro horas después del nacimiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja retrasar el primer baño hasta pasadas las 24 horas “el baño se debe retrasar hasta 24 horas después del nacimiento. Si esto no es posible por motivos culturales, el baño se debe retrasar al menos seis horas”.

¿Por qué se Recomienda Retrasar el Primer Baño?

Los bebés que son aseados nada más nacer tienen más probabilidades de enfriarse o sufrir hipotermia. También puede propiciar que algunos sufran una caída del nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemia) o interrumpir el contacto piel con piel, impidiendo la formación del vínculo entre la madre y el hijo y el éxito temprano de la lactancia materna. El recién nacido nace cubierto por una substancia, el vernix caseoso, que tiene cualidades beneficiosas para la piel. Los bebés nacen cubiertos de una capa protectora llamada vérnix caseosa, que les ayuda a mantener la temperatura, evita infecciones, nutre la piel y facilita la adaptación al entorno. Según apunta Diana Velázquez, de esta manera, la vérnix caseosa se irá reabsorbiendo de forma progresiva hasta su total desaparición. Esto, en concreto, es de particular importancia para los bebés prematuros, ya que su piel tiende a sufrir lesiones.

¿Quién Realiza el Primer Baño?

El primer baño al recién nacido no suele realizarlo la madre. Esta actividad puede ser realizada por la comadrona, pero es casi siempre la enfermera de neonatología la que lo practica. El momento de realizar el primer baño ha cambiado en los últimos tiempos y cada Unidad de neonatología tiene sus protocolos, que son, aunque diferentes, siempre muy parecidos.

¿Cómo Bañar al Recién Nacido?

Según apunta la experta, el baño de un bebé debe ser un proceso delicado, aunque proteste. Para empezar, necesitamos tener limpias nuestras manos (mejor lavarlas con agua calentita para que no estén frías cuando le cojamos). Después, es necesario tener a mano el recipiente o palangana con agua (se suelen recomendar 2 pulgadas, unos 5 centímetros), una esponja o paño suave y humedecido, además de una toalla seca. Una vez el bebé esté fuera del agua, hay que secar su piel y cuidar su temperatura temporal con una toalla seca. En cuanto a la hidratación, la mayoría de los recién nacidos no necesitan loción tras el baño. Si su piel está muy seca se puede aplicar una pequeña cantidad de crema hidratante sin perfume.

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La temperatura ambiente del cuarto de baño debe ser cálida, entre 23º y 25º centígrados, y la temperatura del agua, entre 36º y 37º centígrados. Tener a mano una toalla limpia, la esponja y el gel, e introducir lentamente al bebé en un baño para bebés o en otro recipiente espacioso y útil para realizarlo. Siempre sujetando su cabeza con una mano y colocando la otra en las nalgas, repartir el agua y el gel con la esponja la primera zona la de la cara y el cuero cabelludo, cuidando que no entre agua en ojos y boca y la última, el área del pañal.

La bañera no debe llenarse en exceso, unos 15-20 centímetros de altura es adecuado. La temperatura del agua de debe de ser de 36-38 ºC. Se puede sumergir al niño, incluso aunque no se le haya caído el cordón umbilical. Se debe emplear un jabón suave de pH neutro, en poca cantidad, para enjabonar al niño de forma delicada y posteriormente aclararle. La habitación donde se le bañe debe estar caldeada a unos 22-24 ºC. Esto evitará que al salir del agua el bebé tenga frío.

Baños de Esponja

Hasta que el cordón se desprenda, lo recomendable es realizar los 'baños de esponja'. Los baños de esponja tienen la misma eficacia que un baño normal, salvo que se realizan sin sumergir al bebé en el agua y, por lo tanto, se evita que el ombligo se moje, absorba agua, se hidrate y tarde más en caerse. Una vez que el ombligo se desprenda y la zona umbilical haya cicatrizado, ya se puede sumergir al bebé y realizar el baño tradicional.

El Baño del Recién Nacido y el Cordón Umbilical

El muñón del cordón umbilical que presenta el recién nacido después del parto durante los primeros días de vida puede ser una condición que genere dificultades para los primeros baños del bebé. Si el cordón umbilical se moja con frecuencia, las posibilidades de que se momifique y de que se desprenda se retrasan y ello puede favorecer su contaminación y su infección. Por ello suele ser recomendable no realizar los primeros baños sumergiendo al bebé en el agua o, si se realiza, que el nivel del agua no alcance al cordón. Hasta que el cordón se desprenda, lo recomendable es realizar los “baños de esponja”, evitando así la persistencia del cordón por más de siete-diez días.

La limpieza del cordón umbilical debe realizarse desde el primer día de vida y de forma diaria. Debido a que para limpiar el cordón se requiere agua y jabón, un momento adecuado para hacerlo es el momento del baño.

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¿Qué pasa si se moja el cordón umbilical?

Aunque siempre se aconseja mantenerlo seco, el cordón puede mojarse sin problema durante la limpieza. De hecho, es fundamental mantenerlo limpio para evitar infecciones.

¿Cada Cuánto Tiempo Debemos Bañar al Recién Nacido?

No existe un consenso sobre cada cuánto hay que bañar a un recién nacido. Es igual de bueno hacerlo a diario que cada dos días, incluso en algunos países lo hacen una vez por semana. Lo importante es saber que el baño debe ser lo suficientemente regular para que el bebé mantenga una higiene adecuada. No existe una frecuencia obligatoria para el baño. Las recomendaciones varían desde bañarlo todos los días hasta hacerlo solo dos veces por semana. Lo más importante es observar qué funciona mejor para tu hijo.

Es conveniente que sea diario, pero no es obligatorio. Excepto en el área del pañal, el bebé se ensucia poco y hay especialistas que atribuyen a los jabones y a los baños muy frecuentes sequedad y perjuicios para la delicada piel del bebé. Durante su primer año de vida, probablemente sea suficiente con bañar al bebé tres veces por semana.

Otros Cuidados del Recién Nacido

  • Uñas: Es habitual que los bebés nazcan con las uñas muy largas. Por ello es adecuado retrasar el primer corte con tijera de las uñas a los 15 o 20 días de vida. Pasados esos primeros días se empleará una tijera pequeña de punta roma, cortándose las uñas siempre de forma recta y sin dejar picos en las esquinas que puedan provocar arañazos o que se claven en la piel del dedo.
  • Piel: La piel de los recién nacidos tiende a secarse de forma natural durante los primeros días, debido a que dejan de estar en contacto con el líquido amniótico y pasan a un ambiente seco como es el aire. No es necesario, por tanto, emplear cremas de forma rutinaria en los recién nacidos. La piel del área del pañal tampoco requiere un cuidado especial. En general, el cambio frecuente de pañal es suficiente para que la orina y las heces no irriten la zona.
  • Olfato: El olfato es uno de los sentidos más desarrollados en el recién nacido, junto al tacto, de hecho, el bebé aprende el olor de su madre ya desde el útero. Si se utilizan colonias con olores fuertes se puede dificultar que el recién nacido reconozca a su madre mediante el olfato.
  • Pañales: Los recién nacidos pueden llegar a mojar una media de 6-8 pañales al día y realizar hasta una deposición por toma. Así que hay que cambiar de pañales con frecuencia, para que tanto la orina como las heces permanezcan el menor tiempo posible en contacto con la piel del bebé. Para su limpieza se puede utilizar agua y una esponja (impregnada con un jabón suave si es necesario) o toallitas húmedas que respeten el pH de la piel (sin productos irritantes). En las niñas realizar la limpieza de delante hacia atrás (hacia el ano), para evitar que las heces entren en contacto con los genitales.
  • Oídos: La cera que se secreta en el conducto auditivo es una sustancia que protege al oído ante posibles agresiones. No se debe intentar extraer.
  • Pelo: El pelo de los recién nacidos se puede limpiar a diario en el baño con agua y jabón. Posteriormente se debe secar bien la cabeza para evitar que el niño se enfríe.

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