Distensión Abdominal en el Embarazo: Causas, Soluciones y Mitos
Durante el embarazo, las madres experimentan diferentes cambios en su cuerpo, como los cambios en la piel e incluso las hormonas en el parto también tienen su peso. En ocasiones, estos cambios pueden ocasionar ciertas molestias durante los primeros meses de embarazo, llegando a persistir hasta el final de esta etapa.
¿Qué es la Distensión Abdominal en el Embarazo?
La distensión abdominal o hinchazón abdominal tiene lugar debido a la presión que genera el útero sobre tu estómago, generando una sensación de estar más hinchada de lo normal cuando terminas de comer. Puede que aún no estés familiarizada con este término, pero vamos a resolver todas las dudas que puedas tener.
Causas de la Distensión Abdominal
Pueden ser varias las causas que provocan la distensión abdominal en el embarazo. Generalmente, una de las más comunes es el consumo excesivo de alimentos que contienen altos niveles de fibra como son las frutas, verduras crudas y legumbres. Controlar la alimentación en el embarazo es fundamental.
Cuando estás embarazada sueles preocuparte más por la alimentación y sigues una dieta más saludable, pero hay veces que esto puede ser contraproducente. Si abusas de alimentos como las frutas, verduras o legumbres puedes agravar el problema de la distensión abdominal. Esto se debe a que estos alimentos pueden provocar flatulencias si los ingieres en crudo.
Maneras de Comer para Reducir la Distensión
Debes saber que las digestiones serán más pesadas en el embarazo, por ello es mejor que cambies algunos de tus hábitos a la hora de comer. Lo recomendable es que realices varias comidas a lo largo del día, siendo estas más reducidas -mucho mejor que hacer pocas comidas al día y muy excesivas-. Ingerir alimentos ricos en proteínas también es aconsejable, ya que te ayudan a no acumular agua en los tejidos.
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Ejercicio y Posturas
Para poder disminuir la distensión abdominal el ejercicio es importante puesto que puede ayudarte a ello. Cuando mueves el cuerpo, los intestinos también se ponen en marcha y ello previene la retención de líquidos. Las posturas corporales también son un factor fundamental, en tu estado es importante que no permanezcas de pie o sentada durante mucho tiempo.
Alimentos a Evitar
Si en tu caso, la distensión abdominal se debe a que ingieres demasiado aire cuando comes algo, lo mejor es que evites las bebidas que son carbonatadas o gaseosas, así como dejar de masticar chicles o caramelos.
¿Qué Sucede con la Distensión Abdominal en el Postparto?
Una vez has dado a luz, los cambios hormonales en tu cuerpo hacen que la parte central de tu abdomen se deshinche y por lo tanto disminuya su tamaño hasta asemejarse al estado previo al embarazo. Como ya hemos mencionado, después del parto el útero puede tardar hasta cuatro semanas en recuperar su tamaño habitual. La distensión abdominal debería desaparecer para entonces.
Si se trata de una infección, podría durar entre unos días hasta unas semanas si no lo tratas. Los cambios que se experimentan en el embarazo y en el postparto son varios, pero siempre debes acudir a tu médico si observas que experimentas algunas complicaciones en el postparto.
Diástasis Abdominal: Una Consecuencia Menos Conocida
Pero hay un inconveniente que pasa desapercibido: la diástasis abdominal. Se trata de diástasis, una de las consecuencias menos conocidas de la gestación. No se resuelve con dieta ni con abdominales, pero tiene solución. "Afecta al 100% de las mujeres embarazadas a partir de las 30 semanas debido a una distensión de la línea central del abdomen con separación de los músculos rectos, provocando un desplazamiento de los órganos internos", explica el fisioterapeuta y creador del programa StopDiástasis, Rafael Vicetto.
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En algunas mujeres, el abdomen vuelve a su lugar de forma natural unos meses después del parto, pero en torno a un 60% necesita ayuda para recuperarse. Tras dar a luz, la tripa de estas mujeres permanece hinchada, dando la sensación de que tienen sobrepeso o que incluso siguen estando embarazadas.
Pero el problema va más allá de lo estético: provoca dolencias como pérdidas de orina, molestias al mantener relaciones sexuales, estreñimiento, hernias, malas digestiones e incluso dolor abdominal y lumbar.
Causas y Soluciones de la Diástasis Abdominal
Una mala calidad del tejido conectivo, un importante aumento de peso durante el embarazo, un parto gemelar, así como realizar movimientos de flexión del tronco durante la gestación son algunos de los causantes de este problema. La cuestión es que "no se recupera con hiperpresivos como las abdominales (yo las llamo los abominables), como muchas veces se cree. Al revés, estas dañan más aún la zona. En este sentido, están contraindicados algunos ejercicios de pilates y yoga", cuenta Vicetto.
Hasta hace poco, la única opción que barajaban los médicos para corregirlo era pasar por el quirófano. Así nació No más diástasis, un plan de ejercicios de nueve semanas diseñado para minimizar las secuelas de un problema que, todavía hoy, "continúa infradiagnosticado y subestimado por muchos especialistas". La clave está en realizar hipopresivos y trabajar el músculo transverso (nuestra faja natural). "La conocida tripa de la felicidad de los hombres escode una diástasis abdominal que produce problemas en la espalda y trastornos digestivos", dice Vicetto.
Se puede prevenir cuidando los esfuerzos de flexión, como "levantarse de la cama poniéndose de lado antes de incorporarse, ponerse los pantalones y zapatos sentados o doblar las rodillas para coger peso del suelo". No ganar demasiado peso durante el embarazo es primordial.
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¿Cómo Saber si Sufres Diástasis Abdominal?
Túmbate boca arriba con las piernas flexionadas y un poco separadas. Deja el abdomen relajado. Coloca la mano plana en el centro del abdomen con los dedos dirigidos hacia los pies. Pon la otra mano detrás de la nuca. Por último, eleva un poco la cabeza, como haciendo una abdominal. Nuestra mano presionará ligeramente la zona del abdomen para sentir la distancia entre un músculo y el otro.
La diástasis abdominal es la separación de los rectos abdominales por distensión de las fascias que los mantienen unidos. Los dos rectos del abdomen se originan en los cartílagos de las últimas costillas que insertan en el esternón y se dirigen hacia el pubis. En este trayecto el músculo es dividido horizontalmente por bandas tendinosas hasta el ombligo.
Los dos rectos abdominales están unidos en el centro del abdomen mediante la línea alba, que está formada por fascias y tejido conectivo y va de arriba a abajo desde su origen hasta su inserción el pubis pasando por el ombligo. Entre un recto y otro hay un espacio de separación perteneciente a la línea alba. Este espacio aumenta considerablemente a medida que va progresando el embarazo y el abdomen aumenta de tamaño conforme crece el feto, tratándose de una situación normal y fisiológica.
A medida que el feto crece y el abdomen se adapta a su desarrollo las fascias se distienden para poder aumentar el espacio y los rectos se separan y estiran. La diástasis puede suponer un gran impacto a nivel estético: Abombamiento de la pared abdominal. Puede suponer la complicación de las hernias abdominales, llegando a precisar en ocasiones intervención quirúrgica en los casos más graves. También se asocia la diástasis abdominal con problemas de dolor lumbar y como factor de riesgo para disfunciones de suelo pélvico como la incontinencia urinaria o el prolapso de vísceras pélvicas.
Una pared abdominal trabajada reducirá considerablemente el riesgo de tener diástasis abdominal tras el parto. El momento del parto supone un gran factor de riesgo para el establecimiento de la diástasis. Los pujos realizados correctamente con contracción del transverso abdominal sirven para optimizar la salida del niño por el canal del parto.
En cambio si estos no se realizan adecuadamente la presión abdominal generada en vez de ir en la dirección adecuada, va a empujar directamente en el abdomen favoreciendo que los rectos se separen aún más y aumentando el riesgo de hernias abdominales. Se debe poner especial atención a la vuelta a la actividad física y deportiva. Una pared abdominal sin trabajar, o mal trabajada, puede no asumir los aumentos de presión que tienen lugar en algunos deportes.
Correr, ejercicios con impacto, el fitness sin supervisión e incluso el pilates mal indicado puede hacer que la diástasis aumente. Recomendamos en primer lugar realizar una preparación parto completa, con especial atención a la parte física y no solo a los detalles de los cuidados del niño.
En una buena preparación al parto el trabajo de la pared abdominal debe ser muy preciso, enseñando a trabajar el transverso abdominal (lo ideal es usar guía ecográfica) y su implicación en los distintos tipos de pujo. La valoración de la pared abdominal postparto se recomienda hacerla, (igual que para la valoración del suelo pélvico) a las 10-12 semanas tras el parto.
Resulta vital, tanto para su valoración como para su tratamiento medir con ecografía funcional (ECO-DAP) la distancia de separación de los rectos abdominales tanto en reposo como durante un ejercicio abdominal tradicional (crunch) para establecer el la gravedad de la diástasis y el mejor tratamiento a seguir. Para su tratamiento existen numerosas técnicas y procedimientos para reeducar la pared abdominal. La elección de cada técnica depende de cada paciente, pero lo que es seguro es que estas deben buscar aproximarse a la actividad diaria de la mujer aumentando la presión abdominal progresivamente y de forma segura. Para ello es indispensable el tratamiento supervisado por un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.
Mitos sobre la Barriga en el Embarazo
La barriga es el principal signo de identidad de una mujer embarazada y uno de los síntomas de embarazo más comunes. Y precisamente por ser algo tan evidente, existen muchos mitos acerca del tamaño, la forma y la altura de la barriga en la embarazada.
Desde aventurar el sexo fetal según su forma, o pronosticar la cercanía o lejanía del momento del parto por su altura, pasando también por las opiniones de si es demasiado grande, o demasiado pequeña y si el feto crece adecuadamente o no... Es entonces cuando la gestante se pregunta: "¿Qué hay de cierto en todo esto?". Y en numerosas ocasiones vive esas opiniones y sentencias con gran preocupación.
Lo primero y más importante es tener claro que cada tripa, como cada mujer, es diferente. No debes preocuparte por las opiniones de la gente que te rodea. Ante cualquier duda que pueda surgir, ahí están tu médico y matrona para resolverla.
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¿Cuándo se hace evidente la tripa?
Durante el primer trimestre, es normal que te sientas hinchada, y que notes más tripa de la habitual, pero es algo subjetivo: La notas tú, pero no se hace evidente para los demás. Esto es porque el útero va creciendo lentamente, y aún se encuentra por debajo del ombligo. En la semana 12 tiene un tamaño aproximado de un pomelo, y no todavía sobresale de la pelvis. Y es que la tripa no comienza a hacerse evidente hasta el cuarto mes (entre las 16 y las 20 semanas), y los movimientos fetales en torno a la semana 20 (aunque al principio son tan delicados que cuesta sentirlos. El útero entonces ya sobresale de la pelvis y llega al nivel del ombligo.
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¿La forma de la tripa predice el sexo del bebé?
Este es un curioso mito que se trasmite generación tras generación. Cuenta que si la mujer embarazada tiene una tripa redonda, el bebé que espera será niña, y si es puntiaguda será niño. La forma de la tripa está influida por muchos factores: tamaño del feto, complexión materna, el número de hijos… y sobre todo, la colocación del bebé en relación con la pelvis materna.
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¿La altura de la tripa predice el momento del parto?
Esta es una verdad a medias. Es cierto que cuando el bebé se encaja en la pelvis materna la tripa desciende. Pero una vez que el feto esta encajado, a pesar de que esta en una situación favorable para el nacimiento, no podemos adivinar el momento del parto. En ella también influye notablemente lo que llamamos paridad: Si la mujer ya ha tenido hijos previamente, la pelvis será más ancha, el útero apoyará un poco más abajo y al bebé le será más fácil encajarse.
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¿Cómo sé si mi barriga tiene un tamaño normal?
El tamaño de la tripa no guarda una relación directamente proporcional con el tamaño del bebé. Constitución materna: Estatura, complexión, forma de la espalda, entre otras, hacen variar el tamaño de la tripa en la gestante. Cantidad de líquido amniótico: Cuando existe más cantidad de líquido amniótico del normal (polihidramnios), aunque el bebé tenga un tamaño adecuado, la barriga es mayor de lo esperado.
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¿Es normal tener la tripa dura?
El útero es un músculo y de manera fisiológica se va preparando para el momento del parto. Es su forma de tonificarse y coger fuerza, contraerse en diferentes momentos del embarazo. Es normal tener sensación de tripa dura en algunos momentos, sobre todo al final del día, y sobre todo si éste ha sido ajetreado. Es el momento de descansar e hidratarte con un gran vaso de agua y esa sensación desaparecerá. Eso sí, esas contracciones nunca deben ser intensas, ni dolorosas ni regulares, y si fuesen así, debes acudir a urgencias para que puedan valorarte adecuadamente ya que habrá que descartar que se trate de contracciones efectivas que puedan desencadenar el parto antes de tiempo.
Consejos Adicionales
- Cuando practiques ejercicio estando embarazada y en tu día a día, intenta mantener tu abdomen activo la mayoría del tiempo evitando cualquier abultamiento en el centro del core.
- Piensa en crecer constantemente, es decir, en mantener una postura adecuada, saludable y que refuerce los músculos de la espalda.
- Por supuesto, la completa recuperación tras tener diástasis abdominal en el embarazo, es una combinación de los anteriores consejos y pautas de las que hemos hablado junto a una alimentación antiinflamatoria basada en carne y pescado de calidad, verdura, fruta, frutos secos y fuentes óptimas de grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra o el aguacate.
Recuperación Postparto
Después de dar a luz, comienza un periodo de recuperación en la mujer que se puede extender durante meses e, incluso, años. El posparto viene acompañado de importantes cambios, tanto físicos como emocionales, que mantienen en vilo a la mujer.
Recientes estudios de investigación apuntan a que hacer ejercicio durante el embarazo previene la aparición de diástasis abdominal en un 35 %. De esta forma, en las primeras 8 semanas posparto se produce una recuperación de la diástasis progresiva de forma natural.
Así, para determinar si una diástasis después del embarazo debe ser tratada, se realiza una valoración mediante ecografía y estudio postural. Conviene saber que no es necesariamente una condición patológica y ocurre de forma fisiológica durante el embarazo.
Las mujeres experimentan una separación de los rectos abdominales debido al estiramiento y pérdida de grosor de la línea alba. La distancia entre rectos aumenta aproximadamente a las 14 semanas de gestación y continúa aumentando hasta el parto. La mayor recuperación de la diástasis abdominal ocurre de forma natural en las primeras 8 semanas tras el parto.
No hay consenso en cuanto a definir a partir de qué distancia se considera patológica la separación de los rectos abdominales. Para evaluar la amplitud de la diástasis, observa cuántos dedos entran perpendicularmente a la línea media mientras está relajada, no contrayéndose.
En nuestra Unidad de Fisioterapia te proponemos un correcta valoración de tu diástasis. Consistirá en un estudio ecográfico, postural y funcional de la musculatura implicada. Para ello, realizaremos las pruebas oportunas para determinar tanto el estado de la diástasis, como el del suelo pélvico, dos factores importantes para la recuperación después de un embarazo.
Además, el uso de faja puede resultar útil en ciertas situaciones, así como corregir ciertas posturas que pueden empeorar la diástasis.
Por supuesto, es muy importante recibir la aprobación de un especialista antes de volver a realizar deporte después de dar a luz.
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