¿Qué significa tener la barriga baja antes del parto? Síntomas y señales
Los últimos días antes del parto, la madre comenzará a notar síntomas que indican que el embarazo llega a su fin y que pronto dará a luz. Además de las sensaciones maternas, hay signos en su cuerpo que también señalan que el parto está próximo, y estos pueden ser observados por la madre o por un médico fácilmente. De todas maneras, no podemos olvidar que estos signos y síntomas no indican matemáticamente la llegada del parto.
El cuerpo de la mujer con frecuencia realiza unos días (o semanas) antes pequeños cambios para que el bebé nazca. Pero a menudo los síntomas que esa preparación causa pueden pasar inadvertidos, sin que eso tenga la mayor importancia. En las últimas semanas del embarazo, nuestro cuerpo y nuestra mente se empiezan a preparar para el parto.
A medida que van pasando los meses, y se acerca el parto, el cuerpo femenino se va preparando para este momento, y en la última fase del embarazo experimenta cambios y señales que es importante saber reconocer. A continuación, se describirán los síntomas más habituales que pueden manifestarse días y horas antes del parto contrastados por nuestro equipo de ginecología.
Síntomas comunes días antes del parto
Pueden darse síntomas días antes de que llegue el momento de dar a luz, por lo que conocerlos ayudará a la futura madre a ir mentalizándose de lo que ocurrirá en las próximas jornadas.
Encajamiento de la cabeza
Un síntoma común días antes del parto es la sensación de que el bebé ha descendido en la pelvis. Este movimiento se conoce como encajamiento y puede aliviar la presión en la parte superior del abdomen, pero a su vez ejercerá más presión en la vejiga, lo que puede aumentar la necesidad de orinar con frecuencia.
Lea también: El tamaño normal de la barriga en el embarazo
Esta posición más baja del bebé indica que el cuerpo está preparándose para el momento del parto. Al descender el bebé y encajarse, el abdomen cambia de forma, disminuye por arriba y se abomba más en su zona más inferior.
En una exploración tu médico podrá notar la cabeza del bebé encajada en la pelvis de la madre. También el médico notará en las últimas consultas de control del embarazo y en las pruebas antes del parto algunos cambios en la exploración de la madre.
En la mujer que espera su primer hijo el encajamiento suele suceder no antes de la semana 33 ó 34 de embarazo, mientras que si ha habido partos anteriores puede producirse directamente con el comienzo el parto.
Como consecuencia del encajamiento del bebé, la mujer suele experimentar dos cosas: por un lado, alivio porque la tripa “baja” y deja de haber presión del útero sobre el diafragma, por lo que respiran mejor. Sin embargo, como contrapartida, aumenta la presión en la vejiga (lo que provoca ganas de orinar con más frecuencia), en las articulaciones de la pelvis y en la zona perineal.
Como consecuencia, se pueden sentir punzadas agudas o calambres en la zona de las ingles cuando la cabeza del feto presiona sobre la base de la pelvis.
Lea también: Desarrollo y Respiración Fetal
¿Es cierto que una tripa ‘más baja’ quiere decir que se acerca el momento del parto? Lo es que sí. Aunque no se observa en todos los embarazos, esta situación es bastante frecuente: “En las últimas semanas es normal sentir que la barriga baja. Se debe a que el bebé se encaja en la pelvis de la madre y provoca que el útero descienda un poco”, indica a Maldita.es Sonia Rombaut, coordinadora de obstetricia clínica de Dexeus Mujer. “De ahí la sensación de que la barriga baja”.
El encajamiento de la presentación fetal (normalmente la cabeza) dentro de la pelvis menor es un paso previo al inicio de la dilatación, según explica a Maldita.es Vicent Carmona, ginecólogo y maldito que nos ha prestado sus superpoderes. “Ese descenso de la cabeza hacia la pelvis lleva consigo un descenso o bajada del fondo uterino en las semanas previas al parto”, añade.
Este descenso puede suceder unas semanas antes de dar a luz o el mismo día del parto, así que no es motivo para preocuparse, según Rombaut. Es decir, no hay un día o una semana concretos a los que haya que prestar especial atención por ver si esto ocurre o no.
“Además cada barriga es distinta y existen muchos factores que pueden influir en la forma. Por ejemplo la complexión física y la tonificación de los músculos abdominales de la madre, así como el número de embarazos anteriores”, concluye.
En mujeres que ya han dado a luz anteriormente, esta especie de ‘bajada de barriga’ ocurre normalmente más cercana al momento del parto: al haber pasado ya por ello, la pelvis suele necesitar menos tiempo para ‘ajustarse’ para el proceso. En madres primerizas, sin embargo, es habitual que ocurra con días e incluso semanas de anterioridad.
Lea también: Significado de la Forma
El motivo es que sus músculos pélvicos necesitan ajustarse a la posición de nacimiento antes de que comience el parto. Como consecuencia de una barriga más baja, la forma de esta puede variar.
Además, “puede que resulte más fácil respirar” y que se experimente “menor ardor de estómago”, así como la necesidad de orinar con más frecuencia debido a la presión sobre la vejiga, como recuerdan desde el Children’s Hospital at Montefiore.
Aumento de flujo vaginal
Hay mujeres que pueden notar un aumento del flujo vaginal transparente, rosado o incluso con un poco de sangre días antes del inicio del trabajo de parto. Este aumento del flujo vaginal se debe a la congestión de la vagina por la presión del feto sobre la misma.
Además de este aumento del flujo vaginal, se puede expulsar lo que conocemos como tapón mucoso, que no es más que el desprendimiento y la expulsión de un moco muy espeso que estaba alojado en el canal cervical durante las semanas previas de gestación.
El desprendimiento de este tapón mucoso se produce por la presencia de contracciones más o menos regulares y puede indicar que el cuello del útero se está dilatando ha empezado a modificarse y a prepararse para el parto. Es importante estar atenta a cualquier cambio en el flujo vaginal, ya que puede ser un indicio de que el momento del parto está próximo.
Durante los primeros instantes del embarazo, en el cuello del útero se cierra totalmente con una mucosidad muy espesa: el tapón mucoso. El objetivo es defender el interior del útero de cualquier germen, como lo demuestra el estudio danés Niveles de inmunoglobulina y fagocitos en el tapón de moco cervical al término del embarazo en la revista Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica.
Cuando llega el final del embarazo, el cuello uterino se ablanda y se hace mas corto, y deja caer el tapón mucoso. Este fenómeno se conoce como expulsión del tapón mucoso. Podemos perderlo poco a poco, de forma que no nos daremos cuenta, o puede que notemos la expulsión de una cantidad importante de mucosidad. En cualquier caso, no supone un aviso de parto inminente.
Conforme el cuello del útero empieza a “madurar” -adquiere una consistencia más blanda y se va acortando-, se va dilatando, y es entonces cuando es posible que se empiece a desprender el tapón mucoso. La mujer suele notarlo como un flujo mucoso, viscoso y espeso.
Se puede perder de una sola vez, o de forma parcial durante varios días. El tapón tiene una consistencia gelatinosa y suele ser de color transparente o amarillento. A veces aparece teñido de sangre, con tonos rosáceos o rojizos, lo cual suele deberse a una rotura de capilares que se produce con el borramiento o la dilatación del cuello del útero.
El desprendimiento del tapón mucoso no es sinónimo de parto inminente, ya que, en ocasiones, ocurre días o semanas antes del parto.
Contracciones de Braxton Hicks
Las contracciones de Braxton Hicks o contracciones irregulares pueden estar presentes semanas antes del inicio del parto. A partir del tercer trimestre de gestación, empezaremos a notar las llamadas contracciones de Braxton Hicks. Son sensaciones extrañas: notaremos que la barriga se pone tensa y dura.
No son contracciones dolorosas ni intensas ni regulares. Al principio las notaremos de forma aislada y puntual; puede que las confundamos con movimientos del bebé. Es importante que la embarazada las identifique, pero que no se "autodiagnóstique". Solo un médico o una matrona podrá saber si de verdad estás de parto o no.
Según el estudio Diagnóstico del parto: un estudio prospectivo, realizado en varios hospitales italianos con 423 mujeres que llegaron con contracciones uterinas, publicado en Medscape General Medicine, la autopercepción de las pacientes puede ser inexacta y llevar a un diagnóstico incorrecto en el 10% de los casos, y que por eso el parto se induzca sin necesidad o que se alargue demasiado.
Son contracciones en las que el útero se ejercita preparándose para las verdaderas contracciones del parto. Suelen aparecer habitualmente en algún momento tras la semana 28, y aumentan de frecuencia e intensidad a medida que se acerca el parto.
Estas contracciones pueden ser incómodas, pero no dolorosas, y no afectan al cuello del útero (no lo acortan). La aparición de estas contracciones es más frecuente en las mujeres que ya han tenido embarazos anteriores.
Otros síntomas
Además, es habitual que en este periodo se manifiesten o intensifiquen molestias propias del embarazo como la acidez, la retención de líquidos, el insomnio, los dolores lumbares o la ciática y los calambres en las piernas.
- Cansancio: Nuestro bebé ya pesa bastante y nuestro cuerpo al final del embarazo se encuentra muy sobrecargado y cansado de todas las semanas de gestación. Estaremos muy cansadas y nos fatigaremos con facilidad.
- Molestias en la pelvis: Durante las últimas semanas de embarazo, el bebé baja en el abdomen de la mamá y apoya su cabecita en nuestra pelvis. Esto supone que notemos mas molestias en esa zona, puede que incluso, nos cueste andar y tengamos una gran sensación de presión en la zona del pubis.
- Cambios en los movimientos del bebé: Nuestro bebé se ha hecho grande y casi no cabe en su "casita". Aunque se mueve, lo hace de diferente manera, Aunque esté colocado de nalgas (aquí encontrarás ejercicios para ayudarle a que se dé la vuelta). Ya no notamos saltos y patadas vigorosas, sino movimientos mas lentos y fuertes, como estiramientos del bebé dentro de nuestro cuerpo.
- Necesidad de preparar el nido: Es el famoso síndrome del que, seguro hemos oído hablar en muchas ocasiones. Al final del embarazo la futura mamá necesita ver todo a su alrededor limpio y preparado para recibir a su bebé.
- Sueños intensos: Aunque, de forma consciente, no pensemos mucho en el momento del parto, nuestra mente sí que lo tiene muy presente, así que durante el sueño todo el temor que tenemos a lo desconocido nuestra mente lo reflejará en nuestros sueños.
- Dificultad para descansar: Al final del embarazo notamos que cada vez nos cuesta más descansar correctamente. El bebé pesa mucho y no encontramos la postura adecuada: unas veces porque no estamos cómodas y otras porque quien no está cómodo es el bebé. Según la postura que adoptemos, el pequeño no para de moverse y dar patadas.
Todos estos síntomas se intensifican los días previos al parto. Las contracciones son cada vez mas frecuentes y molestas, dormimos poco y con muchos sueños extraños. Nos encontramos más molestas en todos los sentidos. Ya queda poco, nuestro cuerpo se prepara para dar a luz. Descansa cuanto puedas, da paseos tranquilos y evita realizar trabajos intensos o de gran fuerza.
Tabla resumen de síntomas
| Síntoma | Descripción |
|---|---|
| Encajamiento del bebé | Sensación de que el bebé ha descendido en la pelvis, aliviando la presión en el abdomen superior pero aumentando la presión en la vejiga. |
| Aumento del flujo vaginal | Aumento del flujo transparente, rosado o con un poco de sangre debido a la congestión de la vagina. |
| Expulsión del tapón mucoso | Desprendimiento y expulsión de un moco espeso que sella el canal cervical. |
| Contracciones de Braxton Hicks | Contracciones irregulares e indoloras que preparan el útero para el parto. |
| Cansancio | Fatiga debido al peso del bebé y la sobrecarga del cuerpo. |
| Molestias en la pelvis | Presión y molestias en la zona pélvica debido al descenso del bebé. |
tags: #barriga #baja #antes #del #parto #síntomas