Bebé de 8 Meses No Quiere Comer: Causas y Soluciones

25.09.2025

Alimentar al pequeño de la casa es una experiencia muy gratificante para todos los papás y mamás. Sin embargo, en ciertas etapas puede ocurrir que tu bebé no quiera comer: fase de crecimiento lento, no tiene apetito, enfermedad... Los motivos por los que un bebé rechaza la comida pueden ser muy diversos.

La falta de apetito es uno de los principales motivos por los que las mamás acuden al pediatra. De hecho, en torno al 25 % de los niños tienen alguna dificultad a la hora de comer. Cuando un bebé llega a la familia es muy importante conocer las necesidades alimentarias de cada etapa del desarrollo. Así, podremos saber cuánta comida necesita ingerir.

A pesar de ello, un bebé puede rechazar la comida porque existe un problema. Sin embargo, cuando el bebé rechaza la comida de manera continuada, puede existir algún problema grave. Un bebé puede rechazar el alimento por diversas causas. La mayor parte de las veces, no existe ninguna patología, sino que se debe a factores ambientales y psicológicos.

Causas Comunes del Rechazo a la Comida en Bebés

Un bebé puede rechazar el alimento por diversas causas, entre ellas:

  • Enfermedad: La falta de apetito puede aparecer como síntoma de una enfermedad. La anorexia en niños pequeños es la disminución o la pérdida del deseo de comer. La anorexia en el lactante pequeño suele ser por causa orgánica, predominando las infecciones. En las enfermedades febriles, la inapetencia suele acompañar a la fiebre. En las gastroenteritis, el niño se muestra negativo para la ingestión de alimentos mientras dura la enfermedad.
  • Técnica de alimentación inadecuada: Algunos factores pueden hacer que el bebé no tenga hambre cuando llega la hora de comer.
  • Estrés durante las comidas: Muchos padres se ponen nerviosos cuando un bebé rechaza la comida. Por ello, le obligan a comer, le distraen, se enfadan, etc. Cuando un bebé no quiere comer es fundamental que no nos mostremos estresados ni enfadados. Al contrario, debemos esforzarnos por generar un clima cómodo y agradable. El bebé debe asociar la comida con un momento satisfactorio.
  • Fase de desarrollo lento: Está en una fase de desarrollo lento. En ciertas etapas puede ocurrir que tu bebé no quiera comer: fase de crecimiento lento, no tiene apetito, enfermedad... No lo necesita: los bebés son capaces de autorregular su propia alimentación.

¿Qué Hacer Cuando el Bebé No Quiere Comer?

Cuando el bebé no quiere comer (anorexia) ser por causa orgánica o funcional. Normalmente, La anorexia en el lactante se debe a las infecciones. Por tanto, el rechazo de la comida del niño pequeño sólo raras veces revela algún conflicto en su relación con la madre. Cuanto mayor es el bebé, las causas funcionales son más frecuentes.

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Para casi todos los padres, el niño que come poco y sin ganas representa una gran contrariedad. Parece como si el pequeño, al rechazar la papilla preparada con tanto amor y cuidado, también rechazará a la madre y/o padre. "¡Mi niño no come!", dicen despechados o alarmados, como si el niño les estuviese jugando una mala pasada.

A continuación, se presentan algunas estrategias para abordar esta situación:

  • Alimentar a demanda: Como ya explicamos, los bebés solo comen cuando lo necesitan, por lo que es fundamental alimentarlo a demanda. Esto quiere decir que él o ella nos pedirá la comida cuando tenga hambre, por lo que debemos aprender a reconocer sus gestos. Cuando el bebé esté lleno, dejará de comer y debemos respetar su decisión. Este proceso es muy importante para que asocie la comida con el fin del hambre.
  • Evitar distracciones: Para aumentar su apetito, es muy importante evitar alimentarle entre horas y que existan distracciones a la hora de comer (televisión, etc.).
  • Favorecer la autonomía: Por último, es importante favorecer que el bebé aprenda a comer solo. Este proceso comienza cuando ya puede agarrar el biberón, el alimento o los cubiertos por sí mismo.
  • No forzar al bebé a comer: Cuando diga NO o cierre la boca, se acabó. No intentes convencerle, ni distraerle a ver si cuela, mucho menos a hacerle el truco de cambio de chupete-cuchara ni chantajearle con “mamá te va a querer mucho”, etc. Eso es forzar y si hay algo en lo que todos los organismos y profesionales de la nutrición están de acuerdo de manera unánime, es que NO SE DEBE FORZAR NUNCA a un niño a comer.

Factores Psicológicos y Ambientales

Para el lactante, la comida no es simplemente nutrición, también tiene un profundo significado afectivo. Desde sus primeros días de vida, mientras es amamantado o chupa la leche infantil del biberón, el niño establece con la madre una profunda relación. Da y recibe amor a través del contacto físico y psicológico establecido con ella.

La madre querría estar en condiciones de dárselo todo, pero no debe dejarse poseer totalmente y debe fijar algunos límites al deseo exclusivista -y a veces tiránico- de su hijo. Esta recuperación de sí misma a veces puede crear en la madre un sentimiento de culpabilidad. Está ansiosa y tensa e incluso pierde las cualidades indispensables en una madre: la calma y la serenidad.

Si el niño, que es muy sensible a los estados anímicos de la madre, percibe su ansiedad, se sentirá confuso e inseguro, se volverá a su vez ansioso y manifestará su ansiedad rechazando el pecho o el biberón, incluso tragando aire. Ante estas reacciones la madre se preocupa, creándose así un círculo vicioso del que le será difícil escapar.

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El Apetito del Bebé y su Desarrollo

Normalmente, los bebés comen bien. Algunos comen más que otros, pero lo importante es que la cantidad que tome cada niño sea suficiente, cosa que se va a reflejar en el peso. En los primeros meses de vida, los incrementos de peso son bastante fijos y regulares.

Llegados los 14-16 meses, el apetito baja sensiblemente, ya que la aceleración del crecimiento disminuye y, por tanto, también las necesidades energéticas. Además, a esta edad, el niño ya es capaz de desplazarse caminando y descubre así un fantástico y excitante mundo por explorar que le hace cambiar su escala de valores, por lo que la comida pasa a segundo término.

Posteriormente, el tener buen o mal apetito depende de los hábitos y constitución del niño. Debemos intentar que coma con los miembros de la casa, de forma relajada y distendida. Sentirse integrado en la familia, darse cuenta de que todos escuchan y contestan a sus peroratas reforzará su autoestima.

Errores Dietéticos y Anorexia Pertinaz

Errores dietéticos durante los primeros meses de vida también pueden conducir a una anorexia pertinaz. A veces, tras el destete, la modificación de la consistencia y sabor de los alimentos, así como la introducción de la fruta, verduras o papillas, son motivo de nuevas dificultades, comenzando de nuevo la resistencia del niño a la alimentación.

Además, el niño también puede manifestar cierto malestar por la interrupción de la relación íntima que durante la lactancia mantenía con la madre. La pérdida de apetito también se ha observado en niños con abandono físico por carencia afectiva y privación emocional.

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¿Cuándo Preocuparse?

Los padres no deben preocuparse demasiado por la cantidad de comida que ingieren sus hijos. No debe existir motivo de preocupación si el niño, a pesar de su aparente desgana, se manifiesta normalmente despierto, vivaz y activo fuera de horas de comida. Si el niño no pierde peso y su aspecto es saludable, la postura más sabia es tomar las cosas con tranquilidad y dejarle en paz, pero sobre todo no hacer de la comida el parámetro o la medida para valorar la actitud general de niño, ni hacer que el momento de la comida sea un tiempo de "confrontación o enfrentamiento".

Si persiste el enfrentamiento, los mecanismos de rechazo pueden reforzarse por ambas partes y lo que inicialmente era un rechazo de un tipo determinado de alimento, se puede generalizar. La ansiedad de muchos padres es determinante en la persistencia de una falta de apetito en sus hijos.

Tipos de Rechazo a la Alimentación

Existen dos tipos principales de rechazo a la alimentación:

  1. Rechazo activo: (llanto, desvío de la boca al intentar aproximar el biberón o la cuchara, escupen el alimento o lo expulsan inconscientemente y vomitan si se les obliga a tragarlo).
  2. Rechazo pasivo: (permanecen quietos, dejan que introduzcan el alimento en su boca, sin tragarlo, y posteriormente cuando ya está llena entreabren la boca lo expulsan) consecuencia de un trastorno reactivo más marcado.

Consejos Adicionales

Aquí hay algunos consejos adicionales para ayudar a tu bebé a comer mejor:

  • Horarios flexibles: Los horarios no son importantes a esas edades, es difícil pensar que después de una lactancia a demanda ahora vamos a desayunar a las 8h a comer a las 12h, merendar a las 16h y a cenar a las 19h. No tiene mucho sentido, ¿verdad?.
  • Comida atractiva: Un plato tiene que entrar por los ojos. Un bebé necesita colores y olores agradables, o sea que no se trata de coger la paella del domingo y pasarla por el turmix, sino de tener mucho cuidado en cómo siente la comida nuestro bebé. Debe ser un momento de explosión de los sentidos: olores, sabores, texturas… debe poder experimentar, ponerse contento y esperar ese momento con alegría, pero no todo vale.
  • Participación activa: No se vale ponerle una cuchara y no dejar que la use. Si has optado por las papillas, prepárate para la guerra con humor, pon un hule en la mesa y quítale la ropa a tu bebé. Usa la cuchara para ofrecerle la comida, pero NO SE LA METAS EN LA BOCA.
  • Respetar las señales de saciedad: Cuando coma, aparta la cuchara de su cara, deja que saboree y que trague tranquilamente, y no vuelvas a coger la cuchara hasta que haya tragado y respirado.
  • Integración familiar: Integra a tu bebé en la mesa con vosotros, deja que sea él el que pida probar, intenta no mezclar alimentos aún y ofrecerle dos o tres opciones de distintos colores, texturas y sabores. Pon una cuchara a su alcance y que pruebe. No pasa nada si no usa la cuchara, es sólo simbólica. Deja que meta las manos en el bowl y que se las chupe. Que pruebe poquito a poco y que se convierta en un momentazo para todos.

Cuándo Consultar al Pediatra

Para que el pediatra pueda descubrir si hay algún problema de fondo, es necesario definir exactamente qué quieres decir cuando afirmas que tu bebé no come. ¿Tu hijo siempre ha comido bien? No todos los bebés, y las personas en general, muestran la misma actitud ante la comida. ¿Come menos o rechaza la comida? No es lo mismo que no coma absolutamente nada, a que tolere y acepte solo ciertos alimentos. ¿Qué edad tiene?

Si el bebé tiene menos de dos años y no quiere comer, es conveniente consultar al pediatra, al menos telefónicamente.

Recuerda que cada niño/a es diferente y su interés por la comida puede ser que vaya cambiando con el tiempo. Ante cualquier duda, siempre es recomendable que consultéis con vuestro pediatra.

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