Diabetes Gestacional y sus Riesgos para el Bebé

27.10.2025

La maternidad es un periodo de la vida lleno de expectativas y emociones, pero también de cuidados y responsabilidades. Entre las muchas preocupaciones que pueden surgir durante el embarazo, la diabetes gestacional es una condición que merece una atención especial. La diabetes gestacional se presenta durante el embarazo, usualmente entre la semana 24 y la semana 28, y se caracteriza por un aumento de los niveles de azúcar en sangre.

La diabetes gestacional es la elevación de los niveles de azúcar en sangre durante el embarazo. Afecta aproximadamente al 5% de la población. Entre el 7 y 14% de mujeres desarrollarán diabetes gestacional en el embarazo. La alteración de su sistema metabólico hace que no regulen bien el azúcar, lo que afecta a la salud de la embarazada y del feto, más vulnerable a sufrir ciertas enfermedades de adulto.

Se debe entre otras causas a hormonas liberadas por la placenta que impiden que el organismo metabolize correctamente la glucosa. Es importante diferenciarla de otras formas de diabetes, no significa que vaya a durar siempre. Haber padecido diabetes gestacional implica un mayor riesgo para repetirla en otro embarazo, pero también efectivamente incrementa las probabilidades de Diabetes Mellitus tipo II con los años. En gran parte dependerá de que la paciente normalice su peso después del embarazo y que mantenga hábitos dietéticos saludables a lo largo de su vida.

Desde el comienzo del segundo trimestre, la embarazada va desarrollando un aumento de la resistencia a la insulina y, secundariamente, una disminución de la tolerancia a la glucosa. Este cambio se debe, por una parte, a los elevados niveles en sangre de hormonas como la prolactina, la progesterona y, especialmente, el cortisol; y, por otra, a las mayores demandas energéticas y de insulina necesarias para que la madre pueda suministrarle al feto los nutrientes de forma continuada. Para asegurar este aporte constante, se producen cambios en el metabolismo materno, con el objetivo de mantener los nutrientes ingeridos por la madre durante un tiempo más prolongado en la circulación materna, y también, para movilizarlos desde los tejidos cuando está en ayunas.

Estos fenómenos, conocidos como anabolismo facilitado y ayuno acelerado, buscan asegurar el correcto suministro de glucosa y aminoácidos por parte del feto. La respuesta más común a esta situación de resistencia a la acción de la insulina es que la embarazada produzca más insulina. Desde hace años, el congreso DIP (Diabetes in Pregnancy) centra su interés en el impacto que la diabetes gestacional tiene sobre la madre y el feto, poniendo especial relieve en todas aquellas medidas necesarias para su diagnóstico precoz, así como en la realización del tratamiento adecuado. Así lo hizo también en el congreso DIP2017, celebrado el pasado marzo en Barcelona.

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Riesgos para el Feto y el Recién Nacido

Si la glucosa sube en sangre, el riesgo principalmente es para el feto. Numerosos estudios relacionan la diabtetes gestacional con malformaciones y abortos espontáneos. Aunque este impacto no se manifieste de manera ostensible durante el embarazo, científicamente se ha comprobado que afecta el desarrollo de determinadas zonas del feto que posteriormente regularán las funciones específicas de órganos y vías metabólicas del bebé, apareciendo anomalías más tarde, incluso en épocas precoces de la vida adulta. Es lo que conocemos como “programación fetal”, cuya trascendencia, según la evidencia científica, es cada vez más importante.

Sin embargo lo más frecuente es ver hipoglucemias (bajadas de azúcar) en el bebé, al nacer. El tener niveles altos de glucosa, junto con el exceso de insulina que generan la madre y el propio bebé para combatirlo, hacen que aumente de peso y volumen de forma exagerada. Ya hemos comentado las consecuencias post parto.

Si la diabetes de la madre no se controla bien antes y durante el embarazo, el bebé puede tener problemas al nacer. Pero la buena noticia es que con un buen control del “azúcar”, el riesgo de estas complicaciones es muy bajo.

Complicaciones Específicas

  1. Macrosomía: Es cuando el recién nacido es muy grande: pesa más de 4kg o está por encima del percentil 90 de peso. El bebé tendrá una cara redonda, con abundante grasa en el cuello, en parte alta del tronco y abdomen. También aumenta la grasa en extremidades e incluso sus órganos son de mayor tamaño. Se debe detectar lo antes posible durante el embarazo ya que podría haber problemas para nacer mediante parto vaginal. Hay más riesgo de fractura de clavícula, lesión de nervios del brazo, asfixia u otros traumatismos.
  2. Malformaciones congénitas: Cuando hay un mal control del “azúcar, el riesgo de malformaciones aumenta un 5-6% (enfermedades del corazón, digestivas o que afecten al sistema nervioso, etc.).
  3. Problemas cardíacos: Puede aumentar el tamaño del músculo cardíaco. Es lo que se llama cardiomiopatía hipertrófica. Que a veces se mantiene hasta los 2-12 meses de vida. También puede haber dificultad para respirar en los recién nacidos.
  4. Hipoglucemia: Al nacer, el recién nacido puede sufrir una bajada de “azúcar” en sangre. Se debe a la disminución brusca del aporte que recibía de la madre. Puede durar hasta 48 horas o más. Esto a veces se manifiesta con temblores o el bebé está más dormido, con menos tono muscular, dificultad para respirar o pausas de respiración.
  5. Problemas sanguíneos: Con frecuencia estos niños tienen policitemia. Se trata de un aumento de los glóbulos rojos. Más tarde esto da lugar a un aumento de bilirrubina. Es el color amarillento de la piel del bebé que llamamos ictericia.

Por ello, a todos los recién nacidos de madre diabética, se les harán controles de “azúcar” durante las primeras 24-48 horas de vida hasta que los niveles de glucemia se mantengan normales.

La diabetes gestacional, que afecta a alrededor del 14% de los embarazos en todo el mundo, plantea riesgos no sólo para las madres sino también para sus hijos, incluida una mayor probabilidad de parto prematuro y obesidad más adelante en la vida. Las madres, con este trastorno, tienen un alto riesgo de desarrollar diabetes unos años más tarde y sus hijos tienen un mayor riesgo de parto prematuro, de nacer con un peso mayor al normal para la edad gestacional y de tener hipoglucemia neonatal.

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Existe una evidencia creciente que sugiere un vínculo entre la salud materna durante y antes del embarazo y factores de riesgo de ECV entre los descendientes. Tanto la diabetes pregestacional como la diabetes gestacional se asociaron con mayores tasas de ECV en la descendencia.

Detección y Tratamiento

No suele haber síntomas en la madre, puesto que los niveles de azúcar en ayunas no suelen ser demasiado elevados, se elevan después de las comidas. Por ello, de forma obligatoria, practicamos curvas de sobrecarga a la glucosa de 3 horas alrededor de la semana 20 del embarazo y se repite en caso de duda. Se miran 4 valores de glucosa. Durante el embarazo, normalmente se detecta "macrosomia", es decir un crecimiento exagerado del bebé.

En primer lugar ordenar la dieta. El endocrinólogo reducirá la carga de hidratos de carbono, especialmente azúcares de absorción rápida (azúcar, miel, dulces, fruta). No quiere decir eliminarlos completamente (pan, pasta, legumbre). Cuidado, ya que esto generaría producción de acetona, también nociva para el feto. Se proponen comidas ordenadas a intervalos regulares. También se entrega un medidor de glucosa para asegurar que la madre no supera determinados límites después de las comidas. En algunos casos, necesitamos enseñar a administrarse insulina a las madres gestantes para poder evitar la subida de glucosa.

En ese sentido, se empieza a vislumbrar que, a pesar de seguir un correcto tratamiento durante la gestación que consiga normalizar los niveles de glucosa en sangre (lo que medicamente se conoce como normoglicemia), no se logra evitar ciertos impactos en el desarrollo que, más adelante, se transforman en patologías de efectos tardíos. Por otra parte, están las alteraciones que presentará la propia madre en los años posteriores a dar a luz (entre 5 y 10 años), como la aparición de diabetes mellitus, obesidad, u otras metabolopatías.

Prevención

Desde antes del embarazo se debe lograr un control estricto del “azúcar”. Su médico le asesorará. A lo largo del embarazo todas las mujeres se deben realizar estas pruebas de control de la glucemia.

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  • Cuando hay alteraciones leves, suele ser suficiente tratarlas con una dieta saludable y estilo de vida sano.
  • Puede hacer falta insulina en aquellas mujeres que ya la han necesitado antes o cuando no se logra controlar con la dieta.

Lactancia Materna

La leche materna es el mejor alimento para todo recién nacido. Se debe iniciar lo antes posible tras el nacimiento. Así se evita que el “azúcar” baje en los recién nacidos.

Riesgo de Diabetes en el Niño

Solo en los casos de madre que es diabética antes del embarazo. Otros riesgos dependen del control de la diabetes durante el embarazo.

Mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de los valores normales, antes y durante el embarazo es la mejor decisión que debe tomar una mujer para mantenerse sana a sí misma y a su bebé. El médico puede ayudar con la dieta, régimen de ejercicios y los medicamentos, y le harán el seguimiento a la diabetes.

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