¿Qué causa los problemas de sueño en los bebés?
En los primeros 6 meses de vida, los trastornos del sueño son infrecuentes; sin embargo, existen algunas condiciones que pueden afectar el descanso de tu bebé.
Trastornos del sueño comunes en bebés
Trastorno respiratorio del sueño (SAHS)
Muy raramente puede aparecer un trastorno respiratorio del sueño (SAHS), en especial en niños con malformaciones craneofaciales.
Movimientos rítmicos relacionados con el sueño
Más frecuentes son los movimientos rítmicos relacionados con el sueño. Son comportamientos motores rítmicos y estereotipados que el bebé hace con la cabeza, el cuello, el tórax o todo el cuerpo. Los repite a la hora de dormirse durante minutos incluso horas. Se consideran benignos y auto-limitados.
Aun así los padres deben de adoptar medidas de seguridad en las cunas; chichoneras, barras protectoras, etc. Sólo se tratan los que afectan a la calidad del sueño o persisten más allá de la edad escolar.
Insomnio conductual por asociaciones inapropiadas
El problema de sueño más frecuente a esta edad es el insomnio conductual por asociaciones inapropiadas a la hora de dormirse. El bebé aprende a dormirse con una serie de rituales y dependencias (los brazos de sus padres, el contacto físico, compañía de sus padres, etc), que se hacen cada vez más difíciles de satisfacer por los padres. Dormirse se convierte en un proceso prolongado y problemático.
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Esto ocurre con cada despertar, durante la noche o el día, alterando en gran medida la dinámica familiar.
Cómo manejar los problemas del sueño a esta edad
Como ocurre en tantos problemas de salud es mucho más fácil prevenir este tipo de insomnio que tratarlo. Una vez que se ha instaurado un hábito de sueño erróneo, desmontarlo se hace cada vez más complejo y penoso. Se debe entonces reeducar el sueño del bebé. Para ello, se puede decidir llevar a cabo algunas estrategias de manejo, con rutinas y refuerzo positivo o mediante extinción gradual del hábito erróneo.
Si los padres han acostumbrado al bebé a dormirse en sus brazos o siempre con dependencia física, pueden cambiar este hábito de sueño dejándolo despierto en su cuna tras relajarlo con unos minutos de caricias y de contacto tranquilo. La actitud de los padres al dejar al bebé debe trasmitirle serenidad y cariño. Así permitiremos que el bebé aprenda a dormirse solo.
Si los padres no quieren hacerlo de forma radical, dejándolo protestar y llorar en su cuna hasta que se duerma (extinción estándar), pueden optar por dejarlo sólo unos minutos antes de acudir a consolarlo con su presencia, sus palabras y gestos tranquilizadores. Siempre hay que transmitirle su amor y seguridad, pero evitar volver a cogerlo en brazos o sacarlo de la cuna. Esta acción de tranquilizar debe ser breve (un minuto como máximo).
Y los tiempos de espera antes de acudir a los requerimientos de su hijo se irán incrementando en las sucesivas visitas. Esta última sería una técnica de extinción gradual. Es muy importante repetir el proceso en cada despertar que tenga el bebé para conseguir extinguir el hábito de sueño incorrecto y reconstruir el deseado.
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Conforme el niño va logrando un hábito de sueño correcto, el refuerzo positivo consiste en repetir en cada ocasión en la que el bebé vaya a dormirse, las acciones y rituales que preceden y acompañan al hábito que queremos afianzar. Los padres transmitirán al niño con su actitud, gestos y palabras lo felices y satisfechos que se encuentran con esta situación.
Otros factores que pueden afectar el sueño del bebé
Respiración oral
Cuando un bebé duerme, de manera fisiológica debería estar la boca cerrada y la lengua arriba, en la zona del paladar. Es cierto que en ocasiones los bebés pueden dormir con la boca abierta, y, si es solamente en ocasiones, esto en general no es motivo de preocupación.
La posición en la que un bebé duerme también puede influir en si duerme con la boca abierta. Si es en estas circunstancias y es algo esporádico no hay que darle más importancia, a los adultos también nos puede pasar.
Congestión nasal: Los bebés, especialmente los recién nacidos, pueden tener las vías respiratorias obstruidas debido a la congestión nasal o por tener mucosidad.
Por tanto, lo que se valorará habitualmente en estos casos es si el bebé tiene anquiloglosia, comúnmente conocida como “frenillo lingual corto”.
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La respiración oral prolongada puede estar relacionada con:
- Desarrollo anormal de la mandíbula, el paladar y posteriormente los dientes: La respiración oral prolongada puede afectar el desarrollo de los dientes y la mandíbula, lo que puede llevar a problemas de alineación dental, maloclusiones y deformidades faciales. Y es que el paladar depende del posicionamiento de la lengua para ensancharse.
- Apnea del sueño: La respiración oral puede estar relacionada con la aparición de apnea del sueño, un trastorno en el cual la respiración se interrumpe durante el sueño.
- Problemas de audición: La respiración oral prolongada puede afectar la trompa de Eustaquio, el conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta.
- Problemas en el desarrollo del habla: La respiración oral puede influir en el desarrollo del habla, causando dificultades en la pronunciación de algunas consonantes, por la imposibilidad de que la lengua se sitúe en el punto de articulación adecuado.
Temblores en bebés
Ver temblores en tu bebé puede ser alarmante, especialmente si eres un padre primerizo. Es importante entender cuándo estos movimientos son normales y cuándo es necesario consultar a un pediatra. Los temblores en bebés son movimientos involuntarios que pueden ocurrir en diferentes partes del cuerpo, como manos, pies o mandíbula. Estos movimientos pueden ser esporádicos, constantes, suaves o más intensos.
No todos los trastornos del movimiento en pediatría son patológicos. Existen mioclonías benignas que, aunque pueden preocupar, no son necesariamente indicativas de un problema grave. En la mayoría de los casos, los temblores en los bebés son inofensivos y forman parte del desarrollo normal.
Importancia del seguimiento y cuándo buscar ayuda
Mantener un seguimiento adecuado del desarrollo del bebé es vital. Llevar un registro de cualquier cambio en el comportamiento o movimientos del bebé y mantener una comunicación abierta con el pediatra puede ser crucial para garantizar su bienestar.
Los temblores en los bebés pueden ser inquietantes, pero en la mayoría de los casos, son una parte normal del desarrollo infantil. Es esencial observar a tu bebé y notar cualquier patrón inusual o síntoma acompañante. Si tienes dudas o preocupaciones, no dudes en contactar a un especialista para obtener orientación y tranquilidad.
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