Crianza y Cuidados Primerizos del Becerro Bravo
La crianza de toros de lidia no es solo un proceso ganadero, sino un arte meticuloso y apasionante que aúna tradición, técnica y un profundo respeto por el animal y su entorno. Estos majestuosos ejemplares, símbolos de fuerza y bravura, son el resultado de años de cuidados específicos, selección genética y una vida en libertad en las emblemáticas dehesas.
La Cubrición: El Comienzo de la Vida Brava
La magia de la ganadería de toros bravos comienza con la cubrición, un momento crucial que sienta las bases de toda la camada. Existen dos sistemas de cría fundamentales a la hora de utilizar los sementales. Los ganaderos que llevan a cabo este sistema, se aseguran de conocer perfectamente la ascendencia del toro, lo cual es fácil actualmente cuando las razas cuentan con Asociación de Criadores y Libro Genealógico.
Los toros utilizados pueden pertenecer a algunas razas autóctonas españolas que durante las últimas décadas han sido intensamente mejoradas partiendo de bovinos de triple aptitud (trabajo-carne-leche) para mejorar sus potencialidades carniceras y sus cualidades reproductivas. Al no destinarse a la cría en pureza, nunca se utilizan para cruzamiento los mejores toros aunque tampoco son dejados para sementales los peores terneros.
En la primera fase, se procede exactamente igual que en el cruzamiento simple pero las hembras nacidas no son destinadas al sacrificio sino que son recriadas como futuras reproductoras. Tradicionalmente, este cruzamiento se realizaba empleando vacas autóctonas y sementales de razas lecheras como la Frisona o la antigua Parda Alpina (hoy separada en las razas Parda y Parda de Montaña) y con algunas otras razas lecheras o de doble aptitud como la Normanda. Con ello se conseguían unas hembras denominadas popularmente como «vacas mixtas» que eran rústicas como más rústicas que la raza paterna y más lecheras que la raza materna.
A menudo, estas vacas eran cubiertas de un toro de la misma raza paterna aunque lo más habitual era cruzarlas con toros de razas cárnicas especializadas como la Charolesa o la Limusina. Es cierto que, los toros Fleckvieh de carne por ser una estirpe surgida a partir de una raza lechera, suele emplearse en la primera etapa del cruce y en una situación parecida nos encontraríamos los sementales de raza Parda de Montaña surgidos mediante la selección cárnica de sementales de raza Parda lechera.
Lea también: "Amanecer" de Nino Bravo: Interpretación
En el caso del cruzamiento simple, se deberá mantener al menos un lote de cría en pureza para obtener hembras puras necesarias para la reposición de dicho lote y del lote o lotes de cruzamiento donde se introducirá un toro de raza especializada por lote.
El Nacimiento y Primeras Semanas del Becerro Bravo
El nacimiento de un becerro bravo es un espectáculo de la naturaleza. Durante las primeras semanas, los becerros son inseparables de sus madres.
Una vez que la chispa de la vida se ha encendido en el vientre de una vaca brava, deberán pasar en torno a 280 días (+/-10 días) para que el becerro bravo se forme en el vientre materno, aproximadamente la misma duración que la gestación de una mujer. Unos días antes del parto son varios los síntomas que se van mostrando y que hacen poder intuir que el alumbramiento está cerca.
Una de las primeras y muy visible es el aumento de la ubre de la vaca que se va llenando de los primeros calostros que alimentarán al becerro al nacer. Estos están compuestos por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas y carbohidratos en un líquido seroso y amarillo y son fundamentales en las primeras horas de vida del mismo.
Cuando el parto se acerca la vaca va presentando signos de inquietud, apartándose del grupo y moviéndose sin rumbo fijo, como buscando el sitio adecuado para el alumbramiento. Estas ocurren al principio cada 10 o 15 minutos hasta pasar a varias por minuto cuando el parto es inminente. La vaca se echa y levanta continuamente a medida que las contracciones van aumentando. Estas van desplazando a la cría junto con las membranas fetales hacia afuera.
Lea también: Canciones Inolvidables de Manuel Alejandro
La «bolsa de las aguas» penetra y dilata el cuello uterino tapizándolo y actuando de lubricante sobre las paredes del canal del parto para facilitar el deslizamiento del feto, al salir los líquidos contenidos en los sacos placentarios, una vez que estos se rompen y la bolsa amniótica emerge por la vulva.
En el parto que hoy os mostramos tuvimos la gran suerte de presenciar en ese momento lo que se conoce como la «placentofagia». Este es el acto de consumir la placenta después del parto y es muy común en la mayoría de mamíferos incluidos los hervíboros. La placenta es un órgano temporal desarrollado específicamente para el crecimiento y el mantenimiento de un feto durante la gestación. Si un depredador encuentra la placenta casi con toda seguridad seguirá el rastro de la cría y acabará con ella.
La expulsión del feto puede darse con la vaca en pie aunque la más habitual es que este sea realizado en posición tumbada de lateral. El parto termina cuando se produce la expulsión de la placenta. En las vacas se produce por efecto de las contracciones del útero que cada vez se hacen más fuertes, lo que previene la hemorragia y facilita la expulsión de las membranas y los líquidos fetales. Las vacas expulsan la placenta dentro de las 4 a 6 horas después de la salida del feto.
El siguiente periodo del postparto consiste en la reducción del tamaño del útero y posteriormente entre 20 y 30 días la recuperación del ciclo menstrual, en la que la vaca vuelve a recuperar el celo y puede volver a ser fecundada.
El objetivo claro es hacer que el becerro se ponga en pie cuanto antes. Al principio el becerro se tiene en pie de manera débil y tambaleante cayendo de manera continua al suelo mientras su madre pacientemente sigue lamiendole para conseguir activarlo. Momento exacto en el que nuestro protagonista se puso en pie por primera vez. Otra vez al suelo.
Lea también: Citas Memorables de Antagonistas
Cuando en el parto la cría es expulsada de manera natural el cordón umbilical se rompe a una altura de entre 10 y 20 cm. Ese resto proteje al becerro de posibles infecciones y hernias en la inserción del mismo.
Lo más grandioso de esta raza única es que unas horas después de estos momentos, el becerro ya muestra su instinto único de ataque dentro del mundo de los hervíboros. Estos al nacer solo presentan el instinto de huída, pero el toro bravo, al poco de ponerse en pie y en el momento que coge fuerzas, ataca a todo aquel que osa invadir sus dominios.
Identificación y Manejo Temprano
En la ganadería de toros bravos, cada animal debe estar identificado y registrado con precisión. Y cada parto conlleva la inmediata identificación de la res. Aquella mañana, en un momento de despiste de la madre, Curro -el mayoral de Pedraza de Yeltes- se hizo con la criatura, le tapó la boca para que no berreara, lo metió en el coche, lo acurrucó en su regazo mientras le colocaba los crotales que ya le iban a identificar hasta el día del herradero.
Es cuestión de segundos. Lo más rápido posible. El menor contacto? Cualquier fallo puede ser crucial. Incluso si no lo hay. La labor dura apenas un minuto, dos grapas en la oreja para colocarle la chapa de plástico en la que se inscribe un código del que el mayoral toma nota en su libreta e identifica con la madre, que en ese momento ya ha reparado de su rapto momentáneo. Terminada la faena, Curro coge el becerro y, de nuevo, lo acerca lo más posible a la vaca para que lo haga suyo.
Es una tarea casi diaria en esta época para un mayoral. Faena también de no poco riesgo. El animal bravo es caprichoso y defiende su independencia con absoluta autoridad. Hay madres que, cuando se percatan de ese rapto momentáneo, atacan sin piedad al coche en el que se refugia el hombre para colocar los crotales. Han llegado a volar las puertas en alguna ocasión. E incluso más de una vez la vaca logró meterse dentro del vehículo en busca de su presa. El instinto protector de una madre.
El Herradero: Marcando la Identidad
Cuando el becerro cumple un año, o un poco antes, se procede a herrarle, es decir, marcarle con el hierro de la ganadería, señalarle y numerarle. El herradero, realizado entre los 7 y 12 meses, implica la identificación definitiva de los becerros mediante el marcado con hierro caliente.
La costumbre de numerar las reses data de mediados del siglo XX. La faena se inicia varios días antes separando las crías de las madres. Toda la camada se encierra junto a los bueyes en un corral.
Antiguamente el becerro se pasaba a una corraleta donde varias personas le sujetaban por la cabeza, el rabo y el costillar, tumbándole con cuidado sobre el costado izquierdo, ladeándole la cabeza para evitar posibles roturas de los pitones. A la vez el mayoral hacia la señal en la oreja (punta de espada, muesca, puerta, zarcillo y diferentes combinaciones entre ellas). Previamente los distintos hierros se calentaban al rojo vivo en una hoguera. Herrar con limpieza es una faena difícil y precisa.
Actualmente estas faenas, por comodidad, rapidez y falta de personal, se realizan, aunque no siempre, en cajones. Ahora además es preceptivo poner el guarismo del año en la paleta y la letra de la asociación en la solana. El ganadero anota el número, el nombre y la resistencia de cada becerro, en el libro de la ganadería.
Recría y Desarrollo
Durante la recría, los toros se agrupan según edad y sexo, desarrollando su físico y temperamento. La plaza de tientas se convierte en el escenario donde machos y hembras son evaluados por su bravura y aptitudes.
El toro es un atleta. Hay que alimentarlo con una fórmula específica de pienso en cada etapa. Esto hace que la cría de un toro bravo cueste entre 4.500 y 5.000 euros. Una cifra que sólo sale a cuenta a los criadores si se lidian en las grandes citas taurinas. Y la exigencia es cada día mayor. «Se busca que lleguen a la plaza con la máxima potencia, en plenitud, para dar todo lo que puedan», explica José Juan. De ahí que dos o tres días a la semana se corran los toros en el camino que conecta todos los cercados.
En el corredero se ve la fuerza física y resistencia de cada res. Pero en el campo, el animal no da señales de cómo va a reaccionar delante del matador. Donde los da es en el tentadero.
En la plaza de tientas de la ganadería de El Pilar, el guía Sergio Hernández explica a los visitantes este momento crucial de la cría. «Este es el laboratorio de bravura, donde se ven las virtudes del animal». Desde el palco, a los Moisés Fraile -el padre y el hijo-, les basta una mirada para seleccionar a las futuras madres. Los criaderos han logrado que El Pilar sea una de las ganaderías predilectas de las figuras.
En la tienta se ve el afán de lucha de la vaca frente al castigo del picador, que la hiere con una puya en el morrillo. Luego la torea un profesional. En la muleta se busca que el animal tenga transmisión, recorrido, humillación...», apunta Sergio, explicando cada detalle para los menos versados. Si es excepcional, se le curan las heridas y la dejan para ser madre. «De cada 20 ó 25, sólo se aprueba una vaca».
Salud y Bienestar Animal
La salud de los toros de lidia es una prioridad constante. El bienestar animal no es solo un requisito legal, sino una cuestión ética que se integra en cada paso de la crianza. La salud de los toros de lidia está sometida a rigurosos controles sanitarios que incluyen vacunaciones, desparasitaciones y tratamientos preventivos.
El Apartado y el Embarque
El apartado y el embarque son los últimos pasos en la vida de un toro de lidia antes de llegar a la plaza. Cuando llega el momento de separar a los toros para su traslado, el protocolo de manipulación es minucioso y respetuoso.
Tabla Resumen de Etapas Clave en la Crianza del Becerro Bravo
| Etapa | Edad Aproximada | Actividades Clave |
|---|---|---|
| Cubrición | - | Selección de sementales, programación de la cubrición |
| Nacimiento | 0-1 semana | Asegurar la ingesta de calostro, identificación de la madre y cría |
| Primeras Semanas | 1-6 semanas | Vigilancia de la salud, interacción madre-cría |
| Herradero | 7-12 meses | Marcado con el hierro de la ganadería |
| Recría | 1-4 años | Desarrollo físico y temperamental, selección en la plaza de tientas |
| Apartado y Embarque | 4-5 años | Preparación para la lidia |
tags: #becerro #bravo #cuidados #primeros #dias