Belén Rueda: El doloroso fallecimiento de su hija María y su lucha por seguir adelante
Belén Rueda, una de las actrices más reconocidas del panorama español, ha experimentado momentos muy complicados que han dejado huella en su vida personal, marcada por la enfermedad, la pérdida y la separación sentimental.
La prematura muerte de María
Belén Rueda vivió un momento tremendamente complicado en mayo de 1997, mes en el que falleció su hija María con tan solo once meses. La pequeña, nacida como fruto de su matrimonio con Daniel Écija, nació con una cardiopatía y a pesar del duro esfuerzo de los médicos no logró llegar al año de vida.
La segunda hija del matrimonio murió con apenas 11 meses de vida. En concreto, falleció en 1997 a causa de una cardiopatía congénita severa.
El difícil proceso en el hospital
Antes del triste fallecimiento de la pequeña Belén pasó unos meses muy complicados en el madrileño hospital de La Paz, donde estaba ingresada y fue sometida a varias intervenciones quirúrgicas.
La enfermedad coronaria de la pequeña obligó a su famosa madre a volcarse completamente con su cuidado y bienestar. La niña pasó mucho tiempo ingresada en el madrileño hospital de la Paz, donde se sometió a varias intervenciones quirúrgicas para tratar de sacarla adelante.
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La actriz recordaba aquella época en un artículo que escribió para un diario nacional: "Allí, la esperanza, la fe, se escriben con mayúsculas; se vive en el día a día, con cosas muy pequeñas. Por ejemplo, porque después de las operaciones les cuesta mucho comer; les pesan todos los días, y si un día llegabas al hospital y te decían que había engordado 200 gramos, hacíamos una fiesta. Una situación así hace que vivas muy intensamente logros que para los niños normales son algo natural, y valoras situaciones, cosas y gente que se te cruzan en la vida mucho más que si no te ha pasado nada".
El duelo y la superación
La prematura muerte de su segunda hija (la mayor, Belén, tenía tres años cuando ocurrió) fue un constante episodio de tristeza en la vida del matrimonio Écija-Rueda. En 2020, Belén Rueda recordó aquel episodio en una entrevista con Bertín Osborne en Mi casa es la tuya, describiéndolo como “el peor momento” de su vida y explicando que, con apenas 31 años de edad, tuvo que aprender a convivir con una pérdida que le parecía “antinatural”.
Lo primero que sintió la actriz al sufrir la pérdida de su hija fue una negación abosluta, sin poder asimilar que su hija hubiese muerto. «Te enfadas, piensas que es injusto porque no es natural», ha remarcado.
Sin embargo, la actriz sacó fuerzas de donde no las tenía y se refugió en su trabajo haciendo de tripas corazón. La actriz hizo del trabajo su mejor vía de escape. Su primer reto fue ponerse en la piel de la fotógrafa Clara Nadal en la inolvidable serie de Telecinco, 'Periodistas', junto a actores de la talla de José Coronado, Alicia Borrachero o Pepón Nieto. Un proyecto que la devolvió a lo más alto del panorama actoral de nuestro país después de meses alejada de sus compromisos profesionales.
En cuanto a como afrontó la pérdida, la actriz ha comentado: «'Nunca volverá' no les sirve porque al día siguiente te van a preguntar que dónde está. Te das cuenta más profundamente de la injusticia de que pase algo así porque no preguntan igual si es un abuelo que ya ha cumplido su vida.
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También ha comentado que en aquel momento sentía que lo llevaba bien, porque de verdad lo creía, pero en realidad no era así. Si bien es cierto, la unión familiar en esos momentos fue lo más importante para ella. «Hay muchas razones en realidad, pero en ese momento solo pones el foco en eso. En ese momento crees que estás bien porque hay algo que es inmediato, la gente que te quiere y tu otra hija, que está ahí. De esa manera se enfrentó a esa realidad tan antinatural que tuvo que vivir: «Necesitas ordenar esos pensamientos de rabia, dolor, injusticia, necesidad de seguir ilusionándote por algo.
Al poco tiempo y tras fallecer también su madre, fue a terapia. «Eso ya fue demasiado», ha contado. «Hay veces que parece que la vida se te va contigo. Tu vida es tu vida dentro de tu entorno y de tu burbuja familiar, laboral y a nivel de lo que ocurre en el mundo. Lo que ocurre lejos de nuestro país, de nuestra ciudad, de nuestra burbuja, es tan brutal que hay veces que te parece injusto el sentir ese dolor tan continuado. El dolor es profundo y hay que sentirlo, si no el duelo no lo haces.
Tras la pérdida de María, la actriz se aferró a su entorno más cercano para intentar sobrevivir. "Nos unimos mucho en la familia y eso te da razones para seguir viviendo.
Como es algo antinatural no crees que sea real y como no crees que sea real si no lo verbalizas no consigues ordenarlo racionalmente en tu mente", ha dicho.
Cuando murió María, la actriz no fue a terapia, sin embargo, al poco tiempo falleció su padre y decidió pedir ayuda "Ahí ya dije: 'Esto es demasiado'.
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"Tienes que llorarlo, pensarlo, vivirlo, expresarlo, compartirlo, pero cuidado con alargarlo demasiado porque sientas que estás traicionando a esa persona que físicamente ya no está contigo por no pensar continuamente en ella", ha matizado.
La intérprete sabe perfectamente que su hija no querría que siguiera sufriendo por ella, sino todo lo contrario. "Me diría: 'Vive por mí, que yo no he podido'".
El nacimiento de Lucía y la vida familiar
Un año más tarde Belén y Daniel recibieron a su tercera hija, Lucía. La joven vino al mundo en 1998 y su nacimiento aportó luz en medio de aquella oscuridad.
La pérdida de María hizo que Belén forjase profundos lazos con sus otras dos hijas. "Nunca he estado más de 15 días sin verlas. No me arrepiento de haber rechazado trabajos porque iba a estar mucho tiempo sin verlas", le contaba a Bertín Osborne en su programa de entrevistas.
Tal es la importancia que Belén da a su vida familiar que, en ocasiones ha puesto condiciones inamovibles en sus contratos: "Cuando rodé El orfanato pedí acabar siempre los jueves, rodábamos en Asturias y aunque fueran las dos de la mañana, cogía el coche y volvía a Madrid para estar con ellas.
La Fundación Menudos Corazones
El recuerdo de la segunda de sus hijas, María, es algo que acompaña a Belén Rueda permanentemente. No es algo sobre lo que se pronuncia, pero sí el motor que impulsa su parcela más íntima y solidaria. No en vano, de este drama personal que tuvo que afrontar muy a su pesar el 22 de mayo de 1997 surgió la fundación Menudos corazones, de la que es presidenta de honor. Una organización que ayuda a mejorar la calidad de vida de bebés, niños y adolescentes con cardiopatías congénitas, así como la de sus familias.
En memoria de su hija, Belén usa su plataforma como artista para dar mayor visibilidad a las cardiopatías congénitas. De hecho, Rueda es presidenta honorífica de la Fundación Menudos Corazones, que se encarga de esta loable labor.
La fundación ayuda a familiares de personas que sufren patologías cardíacas congénitas en España. También ofrecen alojamiento gratuito a los padres mientras sus hijos cumplen sus respectivos tratamientos en un centro médico.
No obstante, la parte más importante de esta labor es el apoyo emocional que ofrecen a todos los afectados por esta condición.
En noviembre de 2020, Rueda escribió un artículo sobre el tema para El Mundo, titulado "Algún día es hoy".
En el texto, Belén asume la perspectiva de una madre que acaba de recibir la noticia de que su bebé tiene una cardiopatía congénita. Resume el dramático proceso de digerir la noticia y hallar la forma de seguir adelante.
"Mientras dure esta carrera de fondo que son las cardiopatías congénitas, cuentas con sus ojos asombrados, atentos a la maravilla de vivir, habitando el regalo del día de hoy", escribió Belén.
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