El Niño Dios ha Nacido en Belén: Origen y Significado de un Villancico Tradicional
No hay Navidad sin canciones. Los villancicos han ambientado el espíritu de la Navidad durante siglos, recordando año tras año el nacimiento de Jesús, con múltiples adaptaciones de acuerdo a cada país.
En el contexto de Latinoamérica, la cantante Athenas nos regala en Navidad cinco canciones en su álbum “Navidad es Jesús”. La misma cantante explicó en ReligiónenLibertad el sentido de la selección de los temas elegidos y su contenido: “Algunos son clásicos más populares en otros idiomas que en español, otros habían caído en desuso.
Tenemos Señor, a Ti clamamos, de Adviento, que es de origen francés, aunque también se canta en castellano e inglés. Luego está La Primera Navidad, más conocido en inglés como The first Noel. Muy conocido es Cristianos vayamos, que es una traducción al castellano de Adeste Fideles. Noche de paz es conocidísimo y se canta mucho, pero en realidad no ha tenido muchas grabaciones contemporáneas católicas. Todos son cantos muy ricos y cargados de significado y con una espiritualidad muy profunda, que vale la pena relanzar. Creo que aún tenemos un largo camino por recorrer en la composición de cantos de Adviento y Navidad en nuestra Iglesia, al menos en el contexto de Latinoamérica.
Canciones para el Adviento
Dos canciones son específicas para el Adviento. Y lo explica: «Las canciones de Adviento son distintas [a las de Navidad]. En este tiempo meditamos el don de la esperanza cristiana y la venida de Jesús. Las canciones nos ayudan a preparar el corazón para esa venida, que puede ser la venida en el pesebre o esa última venida de Cristo. En nuestro nuevo álbum corto Navidad es Jesús incluimos dos canciones de Adviento. Una es Señor, a Ti clamamos. La otra, llamada Niño Dios, la lanzamos hace ya 3 años, pero esta vez es una versión más acústica».Ella misma, católica convencida y comprometida, sugiere cómo aprovechar mejor el Adviento:«Cada tiempo litúrgico es una oportunidad para meditar y pedir. En Adviento contemplamos el misterio de Dios hecho hombre, hecho niño, por amor, por nuestra salvación. Podemos pedir el don de la humildad, el don de la esperanza y la fe. Es bueno proponerse algún camino de oración concreto. No olvidemos una buena confesión, para preparar el pesebre de nuestra alma para recibir al niño en Navidad y que él nos traiga todos los regalos espirituales que estemos necesitando.
Ven, oh Señor, danos tu paz. Tu pueblo ansioso clama a Ti. Socórrenos, no tardes más. Ven, oh Señor, danos tu paz. Socórrenos, no tardes más. con tu consuelo, esperanza y tu amor. como aquella noche en que todo cambió.
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Canciones para la Navidad
También la misma cantante nos da la clave de las canciones elegidas para la Navidad:«La Navidad es recogimiento y anuncio. En este tiempo de ruido, el recogimiento es importantísimo para poder escuchar a Dios y poder hablar con Él, poder contemplar, detenernos, el silencio. Pero a su vez, es necesario, más que nunca, proclamar el amor y la alegría de seguir a Cristo. En este álbum, nos enfocamos con la música en el primer aspecto, pero creo que con los videos podemos reflejar por medio de la belleza, del pesebre, de la decoración navideña un poco de lo segundo». Estas son las tres canciones elegidas: “envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. hoy ha nacido el Rey de Israel”. hoy ha nacido el Rey de Israel”. cristianos adoremos a nuestro Dios.
¿De dónde provienen los villancicos?
El origen de los villancicos proviene de la Edad Media (s. V al s. XV). En castellano la palabra villancicos proviene del término “canción de villa”. Eran canciones populares como forma sencilla y rítmica de contar los acontecimientos que sucedían en la zona y no tenían nada que ver con la religión y la navidad. Dada su estructura rítmica y pegadiza, hacia el siglo XVI, las autoridades eclesiásticas comenzaron a ver en el villancico un medio de transmisión de la fe y llegaron a contar relatos del Evangelio, sobre todo centrados en el nacimiento de Jesús.
En el siglo XVII se enriqueció tanto la técnica como la forma, aumentando el número de voces y acompañando de instrumentos más complejos. Estas canciones se popularizaron rápidamente y se cerraron en una práctica habitual en las iglesias, extendiéndose al hogar ya las reuniones familiares. Se convirtió en una forma más rápida y efectiva para difundir el mensaje evangélico. En inglés en cambio, se les denomina “carols”, que viene del francés caroler, que significa bailar haciendo ronda. Se cantaban en latín y tenían contenido religioso.
El villancico más antiguo que se conoce es “Iesus Refulsit Omnium”, (Jesús, luz de todas las naciones). El más conocido sin duda es “Noche de paz”. Su título original es “Stille nacht, heilige yach” y fue escrito accidentalmente por el sacerdote austriaco Joseph Mohr quien al ver que se había malogrado el órgano de su parroquia, la capilla de San Nicolás, decidió escribir un canto que pudiera interpretarse con guitarra en la misa de gallo. Fue así como la Navidad de 1818 se cantó por primera vez “Noche de Paz”, actualmente convertida a 330 idiomas. En Italia el villancico más conocido es “Tu scendi dalle stelle” (Tus bajas de las estrellas), escrito por San Alfonso María de Ligorio. Mientras que en Francia está “Il est ne le divin enfat”, “Ha nacido el divino niño”, traducido al inglés en varias versiones.
En Latinoamérica cada país tiene sus propios villancicos y diversas maneras de interpretar los cantos de navidad universales. “Vamos Pastorcitos” en Argentina; “Mi burrito sabanero” en Venezuela; “Llegaron ya” -un canto a los Reyes Magos- en Perú y “Dime niño de quién eres” en Panamá. En Colombia, por su parte está “Tutaina tuturumaina” y en Honduras, “Caminando por Tegucigalpa”.
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El villancico popular fue derivando a temas relacionados con la Navidad. Los villancicos populares de Navidad siguen tan vivos que han merecido la atención de músicos como Joaquín Rodrigo y de poetas como Gerardo Diego.
En Canarias se han recogido algunos villancicos bastante antiguos, sobre todo en la isla de La Palma, aunque su origen no se remonta más allá del siglo XIX. En la actualidad la mayoría de los villancicos que se cantan son de factura reciente o copias de villancicos peninsulares o sudamericanos.
En cuanto a los cantos relacionados con el ciclo de la Navidad merecen un capítulo aparte los llamados Ranchos de Pascua o Navidad, una de las manifestaciones folklóricas más antiguas de Canarias, de las cuales todavía se conservan algunos ejemplos en las islas. Asimismo merecen especial atención otros géneros musicales relacionados con la Navidad como son los Cantos de Reyes y Años Nuevos de La Gomera, el Baile de La Cunita en Gran Canaria, Los Bailes de Pastores y Aguinaldos en La Palma o El Baile del Niño en La Matanza de Acentejo en Tenerife.
En esta ocasión, vamos a hacer referencia a una de las manifestaciones musicales navideñas más conocidas por los canarios: el villancico Lo Divino. Aunque también se conoce como "divinos" a los grupos o rondallas que cantan villancicos por Navidad, así como a los cantos que interpretan. En las islas se ha pasado de “cantar a lo divino”, como se define a los cantos de relacionados con la religión, a cantar “Lo Divino”, lo genérico ha dado lugar a una especie concreta. Lo Divino es el villancico canario por excelencia y el más interpretado en el archipiélago por Navidad. Un tema popular muy extendido en las islas y con variantes en cada una de ellas. En Tenerife la versión más conocida y que aglutina las melodías más comunes, es la versión culta del organista de la Catedral de La Laguna, Don Fermín Cedrés.
Según el escritor grancanario Luis García de Vegueta, las coplas de la primera parte de Lo Divino fueron compuestas hacia 1913-14 por un grupo de amigos que se solían reunir en la casa del conocido Néstor de La Torre y estrenada con motivo de un festival benéfico para el Hospitalito de niños. La primera copla del villancico correspondía al abogado, poeta y político Ramón Gil-Roldán:
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Anuncia nuestro cantar que ha nacido El Redentor, la tierra, el cielo y el mar palpitan llenos de amor.
La segunda fue compuesta por el barítono grancanario afincado en Santa Cruz de Tenerife, Néstor de La Torre:
Las trompas y los clarines, la tambora y el timbal, anuncian el nacimiento de nuestro Dios Celestial.
Para la parte final, Cedrés añadió versos pentasilábicos supuestamente compuestos por el que fuera párroco de la Iglesia de La Concepción, Don Santiago Beyro:
Madre del alma Lucen los campos, cesen tus penas blancos corderos, calma tu angustia hay regocijo por Dios, no llores, en las cabañas ella bendice y los tomillos, la Nochebuena, y los romeros, los Reyes Magos llenan de aroma y los pastores. nuestras montañas.
Hay otros autores que afirman que estos últimos versos son de autoría popular y, por tanto, se desconoce su autor. Sin embargo, la investigadora palmera María Victoria Hernández ha encontrado similitudes con unos versos del poeta romántico español, Antonio Fernández Grilo (Córdoba 1845-Madrid 1906) dedicado a las Ermitas de Córdoba (Diario de Avisos del 16 y 23 de diciembre de 2001).
Con el tiempo han aparecido otras coplas de creación popular que se han ido incorporando al villancico original:
La Virgen va caminando Un lucerito del cielo Den la limosna en dirección a Belén sobre Belén se quedó, si la quieren dar y en su compañía lleva para alumbrar el pesebre que la noche es corta al glorioso San José. donde duerme el niño Dios. y hay mucho que andar.
En el Diccionario de la Real Academia Española, la primera acepción de villancico es el de “Canción popular, principalmente de asunto religioso, que se canta en Navidad”. Y -añadimos nosotros- también en las fechas cercanas al 24 de diciembre, en el espacio de tiempo que denominamos en sentido amplio “Navidades”.
Los villancicos, basados en temas amorosos y cortesanos de los siglos XV y XVI, de los salones de la nobleza pasarían a formar parte de las cantatas religiosas, llegando finalmente al pueblo de a pie, que les dio vida y amor y los ha conservado hasta hoy.
Mucho más tarde comenzaron a cantarse en las iglesias y a asociarse específicamente con la Navidad. Y un buen número de compositores notables, llenaron los cancioneros de villancicos.
Es indudable que los villancicos son una de las señas de identidad más preclaras de la Navidad, sobre todo para los niños. Aunque es una costumbre popular, que cada día va cediendo lugar a las grandes canciones del mundo pop.
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