Historia de la Devoción al Niño Jesús de Praga en Alba de Tormes
Hace bastantes años que ya no se celebran en Alba de Tormes los cultos al Niño Jesús de Praga, establecidos desde siempre en la iglesia de los frailes Carmelitas, una devoción a la infancia de Cristo tan teresiana. Si no recuerdo mal, fue el Padre Raimundo el último director de la misma y el que en tiempos de decadencia de todas estas formas de religiosidad popular, intentó mantener ?dentro de sus posibilidades- todo lo que pudo de aquella antigua institución, por cierto muy arraigada en la villa de Alba de Tormes.
Los tiempos se han calmado y ha retornado una cierta madurez; incluso, debido a la recuperación teológica de todo lo popular dentro de la Iglesia, se va imponiendo y como que importa no desechar todo aquello que fue medio eficaz de evangelización, como es el caso de las cofradías. En los ambientes religiosos de la villa albense se percibe también una cierta nostalgia de aquellos tiempos de la cofradía del Niño Jesús de Praga que era tan floreciente.
Y lo que nos resulta más curioso a los Carmelitas, es que además constatamos que la devoción al Niño Jesús no se ha perdido, pues son muchas las personas que se acercan a rezar ante su imagen en nuestra iglesia actual, y les explican el porqué de ella a sus hijos o nietos. Es más, muchos turistas que visitan nuestra iglesia ven con agrado la presencia de la efigie del Niño Jesús porque, seguramente, es la devoción carmelitana más internacional que exista, junto a la de la Virgen del Carmen.
Un Poco de Historia
En España entra la devoción al Niño de Praga con los Carmelitas a finales del siglo XIX, por influjo del Carmelo europeo, es decir después de los años de la exclaustración y desamortización (1836-1868). La restauración de la Orden Carmelitana en España viene de Francia (1868) por mano de los carmelitas españoles allí refugiados o que se iniciaron a la vida carmelitana en aquella nación.
Y estos carmelitas, pertenecientes a la Congregación italiana, fueron los que trajeron la novedad de esta devoción que se fue acrecentando poco a poco, a medida que se iban restaurando conventos o inaugurando presencias nuevas. Podemos decir que era la devoción de moda en España por esas últimas décadas del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.
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El convento de Alba de Tormes se restaura en el año 1877 (aunque siempre hubo frailes carmelitas exclaustrados en función de capellanes del sepulcro teresiano, que vivían fuera del convento), justo coincidiendo con la primera peregrinación teresiana de San Enrique de Ossó de agosto de aquel mismo año. En Alba se vio con mucho agrado y aprobación esta presencia ya oficial de frailes Carmelitas en su antiguo convento después de más de 40 años de ausencia.
Y fueron estos frailes restauradores los que trajeron a Alba la devoción al Niño Jesús de Praga, seguramente ya desde el momento inicial, aunque en aquellos primeros años todavía sin la oficialidad y el apoyo institucional de una cofradía del mismo nombre.
Gracias a que conservamos en el archivo conventual (debidamente ordenado) los libros oficiales, documentos y papeles de dicha cofradía pragense hoy podemos trazar con seguridad la historia más que centenaria de dicha institución eclesial y carmelitana, que no deja de ser parte de la gran historia de las cofradías en Alba de Tormes, un capítulo que aún está por escribir en forma documental y sistemática. A esta sección del archivo conventual (J-IV) nos remitimos para escribir estas páginas.
Precisamente sabemos por el libro registro de socios (J-IV-2) que la cofradía del Niño Jesús de Praga fue establecida "canónicamente" (no quiere decir que antes no existiera ya un culto propio y una cierta estructura) en la fecha de 26 de diciembre de 1909, que no es tardía, porque solamente dos años antes (1907) se había constituido la misma cofradía en la vecina Salamanca. Así se hace constar en dicho libro oficial, añadiendo además que ha sido posible gracias a la licencia escrita del obispo salmantino (22.12.1909).
Las fechas hemos de considerarlas no como de apertura o comienzo de la devoción pragense en Alba, sino más bien como demostración y aprobación de algo que venía muy de atrás. Sirva de muestra el hecho de que el mismo obispo diocesano que la autoriza (F. J. Valdés), meses antes concede 50 días de indulgencia a quienes recen ante la imagen del N. Jesús de Praga de Alba (6.7.1909).
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La constitución oficial de la cofradía tuvo su repercusión en las revistas carmelitanas españolas que registraban estos fastos. Así lo hace la revista "Monte Carmelo" de Burgos:
"En esta religiosa villa venía celebrándose de muy atrás solemne octavario del Niño Jesús desde el día de la Natividad al de la Circuncisión [25 diciembre al 1 de enero]. Los Padres Carmelitas de Alba, en vista del incremento que la devoción al Niño Jesús de Praga va tomando en España, hanse aprovechado de estos cultos anuales que en su iglesia se celebran / para instalar la Archicofradía y nombrar Junta directiva, y lo han conseguido con gran éxito. El octavario ha resultado muy solemne y sobre toda ponderación grandioso el triduo con que terminó. Todos los niños y niñas de Alba han acudido a las hermosas funciones y han cantado con entusiasmo sin igual, himnos, villancicos, despedidas, motetes al Smo. Sacramento durante la Comunión general, la Misa de Angelis que la repitieron otros tres días, y una infinidad de cantos al Niño de Praga.
El último día de la función fue mucho más solemne. Durante la Misa de Comunión, el R.P. Simón preparó a los niños con ternísimos fervorines para el acto sagrado que iban a realizar; los niños entonaron con gusto el "Adoremus Sanctisimum Sacramentum" y "Laudate Dominum omnes gentes" antes de la Comunión, y la preciosa letrilla "Al Dios escondido", después de ella.
En la función de la tarde, después del brillantísimo y muy oportuno sermón del P. Simón, diéronse notas muy simpáticas en la iglesia del Carmen; tres niñas subieron al presbiterio para declamar con los primores de la inocencia sentidas poesías al Niño Jesús entre la emoción y lágrimas de los circunstantes; un niño desde el púlìto hizo el acto de consagración, terminando el acto con la adoración del Niño y cánticos sin fin.
Rifáronse después algunos objetos entre los niños y no hay que decir que el entusiasmo entonces rayó en delirio.
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La Junta Directiva promete mucho de su piedad, celo y devoción al Niño Jesús de Praga.
Él la bendiga juntamente con toda la Asociación.- El corresponsal" (en revista "Monte Carmelo" 11 [1910] pp. 114-115).
Una suerte que nos haya llegado esta crónica fundacional tan esencial, a la que podemos añadir lo que años después se dice de la misma cofradía en Alba de Tormes y sus alrededores: "Alba de Tormes merece consideración aparte. Los Carmelitas de esta villa salmantina, custodios de las sagradas reliquias de santa Teresa, no se han contentado con reunir a las plantas del Pequeño-Grande los niños albenses, sino que le dieron a conocer en otros muchos lugares circunvecinos" (Alberto de la V. del Carmen, "Historia del milagroso Niño Jesús de Praga", Madrid, 1960, p. 189). Y esto es verdad porque en las iglesias parroquiales de los pueblos circunvecinos hemos encontrado tantas imágenes del Niño Jesús de Praga.
Junta Directiva y Directores Religiosos
Es un dato irrefutable el que eran los niños los destinatarios de esta cofradía, aunque luego en la edad adulta sigan ligados a esa devoción que tratan de transmitir a sus propios hijos. Son unas listas muy nutridas las que encontramos de miembros de esta asociación. Pero la junta directiva de la misma estaba constituida por jóvenes y adultos y, al menos en el caso de Alba, casi todas del sexo femenino. Y por lo general pertenecen a la clase alta de la Villa, a la que seguramente habrán solicitado su participación activa los frailes carmelitas. Gracias a los libros oficiales podemos rehacer la composición de las primeras juntas:
- (1909)
- Presidenta: Doña Perfecta Cano de Clavijo
- Vicepresidenta: Matilde Anaya
- Secretaria: Epifania Casado
- Vicesecretaría: María Castro
- Tesorera: María Luisa García
- Celadora General: Paula Ávila.
- (1919)
- Presidenta: Doña Perfecta Cano de Clavijo
- Vicepresidenta: Concepción Álvarez
- Secretaria: Epifania Casado
- Vicesecretaria: María Castro
- Tesorera: Pilar Nodal de Corredera
- Vicetesorera: Paula Yagüe
- Vocal: Dolores Ruiz
- Celadora general: Trinidad García
- 1923
- Presidenta: Pilar Nodal de Corredera
- Vicepresidenta: Concepción Álvarez
- Secretaria: Trinidad García
- Tesorera: Paula Yagüe
- Vicetesorera: Sebastián González
- Directora general de coros: Esperanza Martín
- Vocal: Dolores Ruiz
- Camareras: Matilde Nodal y Concepción Escribano
- 1925
- Presidenta: Pilar Nodal de Corredera
- Vicepresidenta: Concepción Álvarez
- Secretaria: Trinidad García
- Vicesecretaria: María Trapero
- Tesorera: Paula Yagüe
- Directora general de coros: Blanca Hernández
- Vocal: Dolores Ruiz
- Camareras: Matilde Nodal y Concepción Escribano
- 1929
- Presidenta: Matilde Nodal
- Vicepresidenta: Concepción Álvarez
- Secretaria: Josefa González
- Vicesecretaria: María Trapero
- Tesorera y directora general de coros: Sebastiana González
- Vicetesorera: María Polo
- Camareras: Adela Gutiérrez y Angelines Corredera.
No queremos seguir más adelante en la lista, pero la última citada de ella, Angelines Corredera, luego esposa del farmacéutico Alberto Álvarez, ocupará muchas páginas de los libros oficiales durante años, por desempeñar el cargo de presidenta y secretaría de esta cofradía.
En el caso de los directores u asistentes religiosos, siempre frailes carmelitas, hallamos algunos que se señalaron siempre por su devoción al Niño de Praga (PP. Simón, Rodrigo, Heraclio, Raimundo, Ángel Fraile?) lo que explica mucho del éxito y raigambre de esta devoción en la villa. Ofrecemos la lista de directores en orden sucesivo cronológico, indicando el año primero en que aparecen en los libros oficiales:
Simón de la Cruz (1909); Heraclio de San Elías (1912); Ramón de la Virgen del Carmen (1924); Heraclio de san Elías (1925); Rodrigo de la V. del Carmen (1929); Daniel del Niño Jesús (1930); Heraclio de san Elías (1933); Francisco del Niño Jesús (1944); Ursicino Fernández (1945); Domingo del Santísimo; (1945); Heraclio de san Elías (1946); Balbino del Carmelo (1956); Raimundo de la Transverberación; (1957); Angel Manuel del Niño Jesús (1962); Rafael de la Madre de Dios (1964); Vicente del Niño Jesús; Angel Fraile (1968-1969).
Resaltar que entre los directores hay uno que hoy es venerado como mártir y beato por la Iglesia, ya que pertenece al grupo de los mártires Carmelitas de Toledo (1936) y en Alba pasa sus primeros años de sacerdocio. En el libro oficial firma varias veces; como también firma una vez en calidad de visitador provincial otro mártir y beato de la misma situación de Toledo, el que va a la cabeza de todos como prior de la casa, Eusebio del Niño Jesús (J-IV-4, día 26.4.1930). O sea, que la cofradía de Alba tiene santos entre sus filas.
Pero los libros oficiales cantan la verdad y nos dicen que, después de la dirección del P. Ángel (el que fundó además aquella banda de cornetas y tambores), la cofradía fue decayendo, pero también por los tiempos que corren en las décadas del 60-80 en la Iglesia a causa del postconcilio, ciertamente muy desfavorables para todas las cofradías. Fue el P. Raimundo Barrado, ya bastante anciano, el que intenta mantener lo poco que se podía hacer, pero ahora sin resonancia ni repercusión dentro del público infantil y juvenil? Y así, poco a poco, no sólo decae, sino que la cofradía y el culto al Niño Jesús de Praga desaparece en Alba de Tormes.
Sólo ha quedado un testimonio fehaciente de su larga historia, la de la efigie del Niño Jesús en una hornacina dentro del crucero de la iglesia de los frailes, porque hasta eso, con la restauración y adecuación de la iglesia a los nuevos tiempos. Notamos además que una capilla domiciliaria del Niño Jesús de Praga ha seguido recorriendo los hogares de algunos devotos albenses. Sólo eso quedó, pero lo suficiente llamativo para que muchas personas siguieran alimentando con ella su devoción hacia la infancia de Cristo.
Una Historia Hecha de Gestos Entrañables
No sólo nombres de personas tan queridas en la villa han quedado impresas en la historia de esta institución, sino que hay un sinfín de tradiciones y gestos que aún no se han olvidado en la mente y corazón de tantos adultos, entonces niños, que militaron en sus filas y participaron en tantos actos religiosos y recreativos organizados por esta cofradía.
Ya en las primeras páginas de los libros de actas y gastos, aparece la costumbre de hacer rifas y regalos de juguetes a los niños que asistían a los actos, hasta a rifa de un cordero (1934), un capítulo de gastos considerable para aquellos tiempos; y recorriendo sus páginas uno se encuentra con el detalle de la insistencia de que se procure en la adquisición sean juguetes educativos y otros instrumentos útiles para los niños.
Por vez primera encontramos la tradición del regalo de la naranja y el bollo del Niño Jesús atestiguada en el año 1939, pero seguro que la cosa viene de atrás. Esto sucedía en la jornada de la Epifanía (6 de enero), es decir, el mismo día de los Reyes. Y era el detalle que llenaba de ilusión a todos los asistentes. Todo ello costeado por la cofradía desde su economía bien ceñida, pero eficiente a base de la exigua cuota mensual de los socios.
Por suerte conservamos algunos recibos que nos permiten documentar no sólo la cuantía de este gasto, sino hasta la procedencia de los encargos, de pastelerías y hornos que todavía hemos conocido nosotros. La primera vez que aparece en acta esta costumbre es en la reunión de la directiva del 29 de noviembre del 1939, pero la cosa viene de antes: "Proceder el próximo día de Reyes, como tradicionalmente se hace todos los años, a un reparto entre los niños asociados de un bollo dulce y una naranja, siendo deseo de la Junta que este reparto hubiera sido de juguetes, pero ante la escasez de éstos se acuerda lo que antes se expone".
Y es que estamos en la posguerra, por lo que se irá poco a poco prescindiendo de los juguetes que suponen un desembolse mayor. Ya en años anteriores ha sido aplicada otra medida parecida, como el repartir una cajita de mazapán (1934), o un paquete de caramelos (1937). Los juguetes, a veces se solicitaban afuera, pero otras veces se compraban en el comercio de Manuel G. Carrero. En una ocasión (1938) se anota lo gastado y dónde para los caramelos: Emilio Ferrero; Dolores Cornejo; a Paca, la madrileña; a la Ramonita. Mientras que la compra de naranjas (en torno a unas 600) se hace a Mateo López, y Constantino Castro, Ángel Hernández; casi siempre a alguna frutería de Salamanca, lo que suponía tener que pagar también el transporte. Sólo en el 1961 consta por vez primera que las naranjas se compran en el comercio albense de Julián Trapero (151 kgrs.), una factura que asciende a 566,25 pesetas.
Y el capítulo de los bollos dulces (también en torno a unos 600), es aparte: se encargan a las 2 confiterías de Alba, "La Madrileña" y a Isaac Fernández, con...
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