¿Cada cuánto tiempo bañar a un bebé recién nacido?

27.10.2025

La llegada de un recién nacido a casa supone para los padres responsabilizarse de las necesidades de su hijo y entre ellas, el cuidado del aseo corporal que es todo un reto para los primerizos. Para unos padres primerizos, todo es nuevo: desde cambiar los pañales a tratar de dormir a su bebé, pasando por el precioso momento de darle sus primeros baños. Sin embargo, son muchos los que se preguntan cuántas veces hay que bañar a un recién nacido, porque hay varias teorías al respecto.

La importancia del vérnix caseoso

Los bebés estaban flotando en el interior de su mamá, bien calentitos. Además, la naturaleza es sorprendente y los bebés están untados por todo su cuerpo de una capita blanca, una especie de “mantequilla”; el vérnix caseoso. El vérnix casesoso tiene muchas funciones. Posee un efecto protector de la piel del bebé en el entorno intrauterino. Imagínate que te sumerges en un baño caliente, estás tan agustito, que te quedas un poquito más y cuando sales, ¿qué le ha pasado a la piel de tus dedos? Sabiendo esto, podría ser conveniente mantener esta “crema hidratante natural” unos cuántos días después del parto para que la piel del bebé pueda hacer la transición a un entorno seco extrauterino. Por eso sería recomendable no bañar al bebé los primeros días después de su nacimiento.

En la actualidad la OMS recomienda retrasar el primer baño del recién nacido hasta veinticuatro horas después del nacimiento

¿Por qué se recomienda retrasar el primer baño del recién nacido?

Hace años los recién nacidos se bañaban al poco de nacer, una o dos horas después del nacimiento, pero la tendencia actual es a realizarlo pasadas las seis, doce o veinticuatro horas después de haber nacido. El recién nacido nace cubierto por una substancia, el vernix caseoso, que tiene cualidades beneficiosas para la piel.

Frecuencia ideal para bañar al recién nacido

No existe un consenso sobre cada cuánto hay que bañar a un recién nacido. Es igual de bueno hacerlo a diario que cada dos días, incluso en algunos países lo hacen una vez por semana. Lo importante es saber que el baño debe ser lo suficientemente regular para que el bebé mantenga una higiene adecuada.

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Quizás te sorprenda descubrir que un recién nacido no necesita muchos baños. Con bañarlo tres veces a la semana es suficiente, siempre que la zona del pañal se limpie a fondo en cada cambio. Lo más recomendable es no bañarlo a diario, porque puede resecarle la piel.

La respuesta la da el sistema nacional de salud británico (NHS): ni demasiado, ni demasiado poco. Según el NHS, bañar a un bebé dos o tres veces a la semana es suficiente y no es necesario hacerlo a diario. Sin embargo, hacerlo todos los días tampoco les dañará la piel si no se abusa del tiempo que se esté en el agua: si el pequeño disfruta con esos momentos de relax en la bañera, entonces se los podemos regalar cada día, ya que la hora del baño es una de las mejores para que los padres se vinculen con sus hijos desde sus primeros días de vida.

El baño y el cordón umbilical

El muñón del cordón umbilical que presenta el recién nacido después del parto durante los primeros días de vida puede ser una condición que genere dificultades para los primeros baños del bebé. Si el cordón umbilical se moja con frecuencia, las posibilidades de que se momifique y de que se desprenda se retrasan y ello puede favorecer su contaminación y su infección. Por ello suele ser recomendable no realizar los primeros baños sumergiendo al bebé en el agua o, si se realiza, que el nivel del agua no alcance al cordón. Hasta que el cordón se desprenda, lo recomendable es realizar los “baños de esponja”, evitando así la persistencia del cordón por más de siete-diez días.

¿En qué consisten los baños de esponja en el recién nacido?

Los baños de esponja tienen la misma eficacia que un baño normal, salvo que se realizan sin sumergir al bebé en el agua y, por lo tanto, se evita que el ombligo se moje, absorba agua, se hidrate y tarde más en caerse. Una vez que el ombligo se desprenda y la zona umbilical haya cicatrizado, ya se puede sumergir al bebé y realizar el baño tradicional.

Durante las primeras semanas, cuando el bebé tenga todavía el muñón del cordón umbilical, quizá tengas dudas sobre cómo bañarlo. En este caso, solo debes realizar baños con esponja. Un baño con esponja es muy sencillo: envuelve al bebé en una toalla y límpialo con un paño húmedo y agua jabonosa. Hazlo sobre una superficie cómoda, por ejemplo, un cambiador. El bebé debe estar envuelto en la toalla y luego vamos limpiando parte a parte.

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Comienza con un baño con esponja mientras tenga todavía el muñón del cordón umbilical. Usa un paño tibio y ligeramente humedecido con un jabón suave para limpiar una zona cada vez, mientras el bebé está envuelto en una toalla en todo momento.

Preparación para el baño del recién nacido

Antes de empezar, has de preparar todo lo necesario para no dejar solo al bebé en ningún momento. Coge lo que necesites y prepara el espacio. Antes de empezar, es importante tener todo lo necesario a mano. Así evitarás tener que ir a buscarlo cuando tu bebé ya esté en la bañera. Tenerlo todo a mano no solo facilita el proceso, sino que también mejora la seguridad del bebé.

Preparación de todo lo necesario para el baño: jabón, toalla, crema hidratante, pañal y ropa. Procura que la temperatura del espacio sea la adecuada y que no haya corrientes del aire, así el bebé estará cómodo cuando esté desnudo. Puedes colocar la toalla antes del baño para poder envolverlo enseguida.

La temperatura ambiente del cuarto de baño debe ser cálida, entre 23º y 25º centígrados, y la temperatura del agua, entre 36º y 37º centígrados. La temperatura del agua para bañar al bebé debe oscilar entre 36 y 38º C. Antes de empezar el baño, comprueba la temperatura del agua con un truco bien sencillo: sumerge el codo o el dorso de la mano: si está muy caliente, pon un poco de agua fría.

Para empezar, llena la bañera con agua tibia (con unos 5 cm. es suficiente). Lo óptimo es que el agua esté a temperatura corporal, es decir, entre 36 y 37 ºC. El agua debe ser tibia, aproximadamente a unos 37,8 °C, y no puede superar los 38 °C. Comprueba la temperatura con la muñeca o con el codo. Remueve el agua para igualar la temperatura y llena la bañera solo con unos 5 cm de agua. Una temperatura agradable hace que la hora del baño sea tranquila y segura para el bebé.

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Elementos necesarios para el baño:

  • Una bañera para bebés
  • Una toalla suave con capucha
  • Un paño suave limpio o una esponja
  • Una taza o un recipiente pequeño para enjuagar
  • Jabón y champú delicados para bebé, sin perfume (opcional)
  • Loción para bebé, si quieres hidratarle la piel después
  • Un pañal limpio, toallitas y un cambio de ropa

¿Cómo bañar a un recién nacido paso a paso?

Si quieres aprender a bañar a un recién nacido o simplemente necesitas una guía práctica, estas instrucciones paso a paso te facilitarán las cosas. Desde preparar el espacio hasta el momento de lavar y secar: cada paso puede ser tranquilo, seguro y, sobre todo, agradable para ambos.

  1. Sostener bien al bebé durante el baño le transmite una sensación de protección y le ayuda a sentirse más confiado. Con la mano no dominante, sujétale la cabeza y el cuello; con la otra mano, lávalo. Si utilizas una bañera para bebés, sujétalo siempre con una mano. Nunca lo dejes sin vigilancia.
  2. Humedece la esponja, échañe un poco de gel y pásasela suavemente de arriba abajo, prestando atención a los pliegues. Después dale la vuelta y lávale la espalda y las nalgas. Deja para el final la zona del culito y límpialo de delante hacia atrás.
  3. Debemos seguir un orden en el lavado, empezando por la cabecita, cara, cuerpo y por último los genitales.
  4. Al sacarlo del agua, debemos secar al bebé con una toalla suave a toquecitos, sin restregar.
  5. Sécalo sin frotar, dando pequeños toquecitos suaves. Una vez seco, aplícale crema hidratante o aceite. Además de acondicionar su delicada piel, este tierno masaje fortalecerá vuestro vínculo y estimulará al pequeño.

Consideraciones adicionales

Ten en cuenta que los jabones podrían resecar la piel del bebé. Hay expertos que indican que, puesto que los recién nacidos apenas se ensucian, no es necesario aplicar gel en cada baño. Al igual que con el baño por inmersión, no es necesario aplicar gel en cada baño, salvo quizás en la zona del pañal. En el resto del cuerpo puedes alternar baños solo con agua.

La habitación donde se le bañe debe estar caldeada a unos 22-24 ºC. Esto evitará que al salir del agua el bebé tenga frío.

La mejor hora para el baño

No hay una hora perfecta para bañar al bebé. La decisión es de cada familia: elige un momento en que no preveas interrupciones y el bebé esté tranquilo. Quizá prefieras bañar al bebé durante el día, cuando esté más despierto. Otra opción es incluir el baño en la rutina de acostarlo. Si tienes previsto bañar al bebé después de una toma, espera un rato para que su estómago se haya asentado.

El primer baño y las dudas frecuentes

El primer baño puede ser una experiencia maravillosa para la mamá y el bebé. Pero quizá te resulte un poco complicado y te dé cierto reparo o tengas algunas dudas sobre cómo realizarlo. Se debe procurar que la habitación no esté fría, porque el bebé aún no regula bien su temperatura corporal. “Ha de realizarse en una estancia que esté a una temperatura entre 20 y 25ºC y el agua ha de estar entre 34 y 37ºC”, afirma Carolina González-González. El baño no tiene por qué ser diario, basta con realizarlo con una frecuencia de 2 o 3 veces a la semana. El baño debe ser breve, menor de cinco minutos. En los primeros días no es necesario echarle cremas.

Son muchas las preguntas que te puedes hacer con respecto al baño de tu bebé. Cada cuánto se baña a un recién nacido. Según la Asociación Española de Pediatría, no hay un consenso sobre ese asunto. Puede ser a diario, cada dos días… Lo fundamental es que el bebé esté bien aseado en todo momento. ¿Cuál es la mejor hora para bañar a un bebé recién nacido? ¿Cómo hacer para que el bebé no llore en el baño? El bebé tiene que sentirse seguro a la hora de entrar en la bañera y que pueda disfrutar de su baño. Por eso, los padres se tienen que mostrar tranquilos y relajados, y disfrutar con su bebé del baño. No te preocupes si los primeros días llora tu bebé al bañarlo. ¿Cómo debe ser el primer baño del recién nacido? Debes prestar especial atención al ombligo. Una vez enjabonado hay que secarlo con mucho cuidado y mantenerlo siempre seco.

Otros cuidados importantes

La limpieza del cordón umbilical debe realizarse desde el primer día de vida y de forma diaria. Debido a que para limpiar el cordón se requiere agua y jabón, un momento adecuado para hacerlo es el momento del baño.

Es habitual que los bebés nazcan con las uñas muy largas. Por ello es adecuado retrasar el primer corte con tijera de las uñas a los 15 o 20 días de vida. Pasados esos primeros días se empleará una tijera pequeña de punta roma, cortándose las uñas siempre de forma recta y sin dejar picos en las esquinas que puedan provocar arañazos o que se claven en la piel del dedo.

Los recién nacidos pueden llegar a mojar una media de 6-8 pañales al día y realizar hasta una deposición por toma. Así que hay que cambiar de pañales con frecuencia, para que tanto la orina como las heces permanezcan el menor tiempo posible en contacto con la piel del bebé. Para su limpieza se puede utilizar agua y una esponja (impregnada con un jabón suave si es necesario) o toallitas húmedas que respeten el pH de la piel (sin productos irritantes). En las niñas realizar la limpieza de delante hacia atrás (hacia el ano), para evitar que las heces entren en contacto con los genitales.

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