¿Cada Cuánto Debe Comer un Recién Nacido? Guía Completa para Padres
La llegada de un niño o una niña al mundo es siempre una bendición. Con esa alegría que aterriza en la vida de muchos padres llegan también una serie de dudas que suelen ser importantes tener resueltas cuanto antes, sobre todo, si se trata de padres primerizos. En ese sentido, una de las preguntas más comunes que suelen hacer los padres es la de: ¿Cada cuánto tiene que comer mi hijo o hija recién nacido? Para resolver todas estas dudas hemos creado este artículo, que te ayudará a tener respuestas y disfrutar de esta etapa en la vida de tu hijo e hija.
¿Cómo Saber Cuándo Tiene Hambre un Recién Nacido?
Lo normal para concretar que un recién nacido tiene ganas de comer es verlo llorar. Pese a ello, existen varias maneras de adelantarse a ese estímulo dado que es, en cierto sentido, la última manera de exponer apetito por parte de los bebés. Pese a todo ello, es importante tener en cuenta que cuando un bebé llora o se lleva algo a la boca para succionar no significa que tenga hambre. En muchas ocasiones, succionan para buscar un poco de confort, por lo que hay que estar pendiente al resto de señales.
Mientras tanto, aquí te indicamos algunas de las señales más comunes de que un recién nacido tiene hambre:
- Mueve la cabeza hacia el pecho o biberón
- Aprieta las manos
- Se lleva las manos a la boca
- Arruga, golpea o se lame los labios
Si tu bebé muestra alguno de estos síntomas, es posible que esté tratando de decirte que es hora de comer. Lo ideal es que el bebé se alimente a demanda, cuando tenga hambre.
Frecuencia de las Tomas
Un bebé recién nacido come cada 2 ó 3 horas, o entre 8 y 12 veces cada 24 horas hasta que cumple los 2 meses. A partir de ahí, de los 2 meses de edad a los 6 deben alimentarse cada 3 ó 4 horas, aunque sí hay que cambiar la cantidad de ingesta en ese periodo.
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¿Cada cuánto debe comer el bebé? Es una duda muy común entre muchas madres. Los pediatras y especialistas nos dicen que hemos de alimentar a demanda, lo que quiere decir que siempre que el bebé lo pida, cuando tenga hambre. Para ello, hemos de detectar las señales que nos indiquen que necesita alimentarse. No es recomendable establecer un horario o no darle el pecho porque «no le toca», el horario lo marca el bebé y siempre que pensemos que tiene hambre hemos de ofrecerle el pecho.
De igual modo, si el bebé está durmiendo y pensamos que «le toca ya» no hemos de despertarlo, sino ofrecerle el pecho inmediatamente después de despertarse y que pueda así alimentarse. En las primeras semanas, te dará la sensación de que come muy continuo y que no haces otra cosa que estar dándole el pecho; sin embargo, es algo muy normal, la leche materna se digiere fácilmente y el bebé tendrá hambre a menudo. Además, todavía es muy pequeño y le cuesta succionar, va lento, se cansa y no come apenas, por lo que demandará alimento muy seguido, probablemente cada hora u hora y media.
Conforme el bebé crece va desarrollando más la habilidad y es capaz de comer más cantidad en cada toma, por lo que se irán espaciando. Además, esto hará que sea capaz de aguantar entre toma y toma un par de horas, incluso tres. De todos modos, ningún bebé debe pasar más de cuatro horas sin alimentarse, ni siquiera por la noche.
Duración de las Tomas
En cuanto a la duración de cada toma, varía también mucho de un bebé a otro. Lo que si es importante es que te asegures que tu hijo o hija no se queda con hambre y está alimentándose lo suficiente para crecer adecuadamente. Por eso hay que adaptarse al tiempo que el bebé necesite en el pecho y ofrecerle ambos pechos para que reciba leche suficiente. Cuando son muy pequeños, las tomas pueden duran entre 20 y 45 minutos, ya que todavía maman de forma muy lenta y les cuesta succionar.
Con el tiempo, desarrollan la habilidad y son capaces de alimentarse de forma más rápida. Hay que tener paciencia y acompañar a nuestro hijo o hija en este aprendizaje para asegurarnos de que se alimenta correctamente. A veces también se despistan, están adormilados, se toman descansos para coger fuerzas, por lo que no siempre que están en el pecho quiere decir que estén comiendo. Lo importante es asegurarse de que obtiene suficiente alimento, será el pediatra, en los controles rutinarios, el que determine si está alimentándose y creciendo correctamente, en caso de no ser así nos ofrecerá soluciones para asegurar que nuestro hijo o hija crezca sano y saludable.
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Recomendaciones Sobre la Lactancia Materna
La lactancia materna tiene muchos beneficios para el bebé y la madre, por eso, es una de las mejores formas de alimentar a nuestros hijos e hijas en sus primeros meses de vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida. Después de esos seis meses, se recomienda continuar la lactancia mientras se introducen los alimentos complementarios hasta los dos años de edad o más.
Y es que, la lactancia proporciona a nuestros hijos e hijas todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludables, así como la protección contra enfermedades y alergias. Además, ayuda a la madre a reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y fomenta un vínculo emocional especial con el bebé. Sin embargo, la duración de la lactancia es una decisión que debes tomar tú como madre, teniendo en cuenta algunos factores. Por ejemplo, tu disponibilidad para amamantar por tu situación laboral, además de tener en cuenta la salud del bebé y su capacidad para digerir alimentos complementarios.
¿Cuánta Leche Toma un Recién Nacido?
Cada bebé es único y, por ello, ningún bebé se alimentará como otro, no tienen por qué seguir un patrón ni necesitar la misma cantidad de leche materna. No te asustes si las siguientes pautas no coinciden exactamente con el plan de alimentación de tu pequeño, pero ponte en contacto con el pediatra de tu hijo si algo te preocupa.
Al principio, solo producirás pequeñas cantidades de leche materna, llamada calostro, una leche espesa de color amarillento. Esta leche es la fuente perfecta de nutrientes que el recién nacido necesita, con muchas propiedades inmunológicas.
Los neonatos ingieren aproximadamente de 28 a 56 gramos por toma, una cantidad que aumentará aproximadamente de 56 a 84 gramos a las dos semanas de edad. Sin embargo, no te preocupes si crees que no estás produciendo mucha leche durante estos primeros días después del parto.
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¿Cómo saber si el bebé se queda con hambre?
Poco a poco, te familiarizarás con los gestos únicos de tu bebé para indicarte que se ha quedado con hambre. Si tu bebé muestra alguno de estos síntomas, es posible que esté tratando de decirte que es hora de comer.
Señales de que tu bebé no se ha quedado con hambre
Bien elijas darle el pecho o darle leche en el biberón, estos signos te pueden indicar que tu recién nacido está satisfecho:
- Cierra la boca
- Gira la cabeza lejos de tu pecho o del biberón
- Tiene las manos abiertas y relajadas
- Se queda dormido
Si tu bebé muestra signos de estar satisfecho, asegúrate de parar de darle el pecho o el biberón, incluso si el biberón todavía no está vacío.
Alimentación con Biberón
Si alimentas a tu bebé con leche artificial, como nos indica la doctora González-González, “se puede recomendar ofrecer durante la primera semana de vida una toma cada 3 horas”.
Si decides alimentar con tu leche materna usando el biberón de vez en cuando, alimenta al recién nacido durante el mismo período de tiempo que lo harías amamantando. Si decides hacerlo, la extracción de leche es una opción maravillosa para alimentar a tu bebé con leche materna, mientras le das un descanso a tus pezones y obtienes más control sobre el tiempo y el horario de las tomas.
Es importante elegir un biberón que ayude a que dar leche materna con biberón sea lo más natural posible para ti y para tu bebé.
Por ejemplo, mucha gente cree que la alimentación a demanda es solo para los bebés alimentados al pecho, pero eso es totalmente falso. La alimentación debe ser a demanda del bebé siempre, sea cual sea el tipo de alimentación. Por lo tanto, si le das el biberón de forma exclusiva a tu bebé, debes darle el biberón cuando él lo pida. No es cierto que debas dárselo cada 3 horas o cada 2 horas los primeros meses y luego cada 3 o 4 horas. Tampoco es cierto que los bebés alimentados con leche de fórmula para lactantes hagan menos tomas diarias o aguanten más tiempo entre toma y toma.
Los primeros días apenas si toman unos 10 o 15 ml de leche en cada toma, ya que sus estómagos son muy pequeños.
Para evitar llenar al bebé y que coma en exceso o acabe regurgitando la leche que le sobra, de nuevo hay que hacer caso a sus señales y parar en cuanto cierre la boca y muestre que no quiere más, aunque haya comido poco.
¿Debo Despertar al Bebé para Alimentarlo por la Noche?
Seguro que has escuchado un montón de veces hablar de que cuando seas mamá tienes que prepararte mentalmente para dormir muy poco. No obstante, hay que tener en cuenta que no es este el caso con el 100% de los bebés. A veces, te encontrarás con que tu bebé duerme durante horas y horas seguidas sin llorar ni llamar la atención.
Pero como la gente a tu alrededor, incluido el neonatólogo y otros profesionales, te han dicho que tu bebé tiene que pedir mamar cada dos o tres horas, especialmente durante los primeros días de su vida, te surge la duda: ¿Tienes que despertar al bebé por la noche para comer? O ¿acaso es mejor dejar que duerma tranquilo? En un plazo de 24 horas, un bebé necesitará comer entre 8 y 12 veces. Aproximadamente cada dos o tres horas. Esto significa que, durante la noche, se considera normal si tu bebé se despierta para comer tres o cuatro veces durante las primeras semanas.
Si el bebé es prematuro, la mamá tiene diabetes o el peso al nacer era mucho más bajo de lo común, sí deberías despertar al bebé por la noche para comer, aunque no lo pida. Si tu bebé no forma parte de ninguno de estos casos, la recomendación es despertar al bebé por la noche para comer durante las dos primeras semanas, aunque como hemos dicho, si en vez de ser cada tres horas es cada cuatro, no hay que agobiarse.
Si, pasado este tiempo, está creciendo y cogiendo el peso adecuado a la velocidad normal y no presenta anomalías, no es necesario despertar al bebé por la noche para comer. Puedes confiar en que cuando tenga hambre se despertará y te lo hará saber.
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