Cadera Inmadura en el Recién Nacido: Tratamiento y Consideraciones
La cadera del recién nacido no está osificada y está compuesta fundamentalmente por cartílago. A lo largo de los meses se va formando la futura cadera, en la que la cabeza del fémur debe encajar en la pelvis. Cuando esto no es así, es decir, que al nacer está mal encajada o durante los primeros meses no madura lo suficiente para formarse la articulación, surge la llamada displasia evolutiva de cadera.
Cuando la cavidad cóncava de la pelvis que debe contener la cabeza del fémur no se forma adecuadamente, se denomina displasia. Cuando el trastorno es la cabeza de fémur fuera de la cavidad de la cadera nos encontramos ante una luxación. Cadera inmadura: el fémur está en su sitio, pero tiene tendencia a salirse con algunos movimientos. Aproximadamente afecta a 3-5 niños por cada 1000 recién nacidos.
¿Qué pasa cuando el fémur está fuera de la pelvis?
Al nacer, en los niños con displasia, luxación o inmadurez de la cadera, es difícil apreciar anomalías externas o síntomas que la hagan sospechar. En los primeros días, la exploración de la cadera por el pediatra es muy importante, ya que con unas simples maniobras se puede saber, con cierta seguridad, si existe o no algún problema.
Si uno de los padres tiene displasia evolutiva de cadera, el riesgo de que uno de los hijos lo sufra es del 12%; mientras que si uno de los padres y uno de sus hijos lo tiene también, la probabilidad de que los futuros hijos sufran de displasia de cadera aumenta al 36%.
Diagnóstico
Todos los recién nacidos deben ser explorados para descartar una displasia de cadera. La gran mayoría de caderas que presentan inestabilidad en la exploración, incluso aquellas que son luxables, se desarrollan normalmente y la displasia desaparece de forma espontánea durante las primeras semanas de vida. Todos los niños que presentan una inestabilidad de cadera más allá de las seis primeras semanas de vida o una luxación completa, han de ser tratados mediante la colocación de un arnés que mantiene las piernas abiertas y, por lo tanto, las caderas orientadas al centro del cótilo. Esta postura estimula el crecimiento y la maduración del cótilo y hace que adquiera la forma y el tamaño correcto.
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La articulación de la cadera está formada por la cabeza del fémur (esférica) que encaja de manera perfecta en un hueco de la pelvis llamado cótilo, que tiene forma cóncava precisamente para abrazar la cabeza del fémur. La displasia puede ser de mayor o menor gravedad.
En los primeros días, la exploración de la cadera por el pediatra es muy importante, ya que con unas simples maniobras se puede saber, con cierta seguridad, si existe o no algún problema.
Maniobras de Exploración
- Maniobra de Ortolani: que comprueba si la movilidad es de la cadera es normal y si tiene tendencia a que la cabeza del fémur salga de su sitio. Se oye un chasquido.
- Maniobra de Barlow: es una variante modificada de la Maniobra de Ortolani.
Si aun con la Maniobra de Ortolani no se logra una reducción de la luxación.
Pruebas de Imagen
- Ecografía de Caderas: es la prueba de elección para diagnosticar la Displasia de caderas en bebés menores de 6 meses. Pero raramente nos da un diagnóstico claro antes de los 2 meses. Salvo en casos muy claros, hacer la ecografía antes de los 2 meses significa repetirla de nuevo por encima de esa edad para confirmar.
- Radiografía de Caderas: los huesos de un recién nacido son en una parte importante cartílago. Y el cartílago no se ve en una radiografía (sí con la ecografía). Hasta aproximadamente los 6 meses toda la cabeza del fémur sigue siendo cartílago sin calcio. En torno a esa edad empieza a acumular calcio en su centro formando lo que llamamos “núcleo de osificación de la cabeza del fémur”.
Es fundamental, que los padres conozcan de que se trata la lesión que tiene su hijo, para que sean participes de su tratamiento en casa.
Tratamiento
Para los niños menores a 6 meses, con bajos grados de displasia, el tratamiento médico aceptado es del tipo ortopédico (método no quirúrgico), manteniendo las piernas del bebé separadas con una férula para favorecer el adecuado desarrollo de la articulación de su cadera. En los niños menores de 6 meses con grados leves de displasia, el tratamiento suele ser ortopédico, con una férula que mantiene separadas las piernas durante todo el día (como una rana) para favorecer que se forme adecuadamente la articulación. En la mayoría de los casos, esta situación suele resolverse en unos meses.
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Todos los niños que presentan una inestabilidad de cadera más allá de las seis primeras semanas de vida o una luxación completa, han de ser tratados mediante la colocación de un arnés que mantiene las piernas abiertas y, por lo tanto, las caderas orientadas al centro del cótilo. Esta postura estimula el crecimiento y la maduración del cótilo y hace que adquiera la forma y el tamaño correcto.
Mochilas Ergonómicas
Cuando transportamos un bebé, uno de los sistemas posibles es la mochila. Hay mochilas que tienen una base estrecha sobre la que asienta el bebé. Esas mochilas dejan las piernas del bebé colgando. Lo adecuado son mochilas en las que la base es ancha obligando a que la postura de las piernas sea abiertas en torno al cuerpo de quien le lleva, en posición rana. Un error frecuente también es el uso de mochilas no ergonómicas llevando al bebé mirando hacia delante. En esta postura se favorece aún más la salida de la cabeza del fémur de su sitio.
Por tanto está claro: ¡Tacatá No!
¿La enfermedad es grave?
Contrariamente, cuanto más tarde se detecta y se trata la luxación, más difícil es el tratamiento y peores los resultados. Finalmente, cualquier deformidad residual de la articulación de la cadera originará un mal funcionamiento y se producirá un desgaste precoz que conducirá a una artrosis. La luxación congénita de cadera tiene una predisposición familiar.
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