¿Es malo para el bebé tomar café con leche materna?

21.11.2025

Seguro que a muchas madres les ha surgido la misma duda acerca del efecto de la cafeína sobre sus bebés. La mayoría de las madres que amamantan pueden beber cafeína con moderación. Sin embargo, algunos bebés, especialmente los menores de 6 meses, pueden ser más sensibles a la ingesta de cafeína de la madre.

Cafeína y Lactancia: Lo que debes saber

Es muy importante tener en cuenta que la cafeína no solo está presente en el café. La cafeína, tanto del café como de otras bebidas (infusiones o refrescos), ingerida por la madre pasa a la leche materna en cierta cantidad, de forma que cuando el bebé lacta puede recibir esta cafeína y causarle irritabilidad, insomnio o intranquilidad.

Recordemos que la cafeína consumida por la madre aparece rápidamente en la leche materna, obteniéndose el pico de concentración a la hora u hora y media después de la lactancia por parte del bebé. Por su parte, la Academia Americana de Pediatría ha aprobado la cafeína como apta para el consumo en las madres que amamantan.

¿Cuánta cafeína es segura durante la lactancia?

Se considera que si la dosis de cafeína ingerida por la madre es superior a 300 mg al día es (en dosis únicas no mayores de 200 mg) cuando pueden aparecer síntomas en el bebé. Por lo tanto un consumo de 2 a 3 tazas de café preparado en casa se podría considerar seguro para el lactante.

En resumen, la cantidad de cafeína que se considera segura o de riesgo bajo para el bebé es la ingesta por parte de la madre de menos de 300 mg al día. Es decir, unas dos o tres tazas de café. Aunque se debe tener en cuenta el sumatorio final del día en el consumo de cafeína proveniente de otros productos.

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Tiempo de Metabolización de la Cafeína

La cafeína tarda aproximadamente una hora en pasar totalmente al torrente sanguíneo y unas cinco horas en eliminarse por completo del organismo. Por tanto, una estrategia que se puede utilizar para evitar que al bebé le lleguen pequeñas o moderadas cantidades de cafeína es esperar un tiempo desde que se ingiere la bebida con cafeína hasta que se da de mamar al bebé.

En cualquier caso, si el bebé ingiere cafeína también hay que tener en cuenta que no la metabolizan tan rápido como los adultos, por lo que ésta permanece más horas, incluso días, en su cuerpo.

Otras fuentes de cafeína

Otro aspecto que no se debe olvidar es que la cafeína no sólo está en el café sino que la podemos ingerir a partir de otros alimentos o bebidas. El café tiene entre 40 y 200 mg de cafeína por cada 100 ml según el tipo de café. De media, un café normal podría tener entre 60 y 100 mg de cafeína. Es decir, que por un café, a priori, no le debe ocurrir nada al bebé.

Sin embargo, debemos recordar que la cafeína se encuentra en otras bebidas, alimentos o incluso fármacos. Por ejemplo, una lata de refresco de cola (330 ml) puede tener entre 93-106 mg de cafeína (si es light entre 114 y 122 mg); un té negro de unos 180 ml podría tener entre 4 y 16 mg de teína, 40 g de chocolate negro contienen unos 194 mg de teobromina, en una bebida energética de 330 ml hay entre 100 y 230 mg de cafeína y en una barrita de chocolate energética unos 100 mg.

La teobromina y la teína son sustancias de la familia de la cafeína que actúan al mismo nivel y de forma muy similar. Y respecto a los medicamentos, numerosos fármacos, algunos muy comunes, contienen cafeína como excipiente en su composición, por lo que es importante prestar atención.

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Bebidas energéticas y lactancia

El consumo de bebidas energéticas durante el periodo de lactancia y cómo puede afectar al lactante es una cuestión muy recurrente hoy en día. Un estudio realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) determinó que no son recomendables, ya que suelen contener elevados índices de cafeína, más de la cantidad segura para el bebé lactante. Además, poseen otros ingredientes, como la taurina, que se suman al efecto de la cafeína y derivados.

Por regla general, el alto nivel de azúcar en estos productos también los hace poco adecuados, pues pueden llegar a contener más de 10 gramos de azúcar por cada 100 ml.

Niveles Seguros de Consumo

Podemos establecer dos niveles seguros a la hora de consumir bebidas con cafeína o derivados durante la lactancia. El primero de ellos es el de riesgo muy bajo, que quiere decir que existen numerosos estudios científicos y consenso de expertos que han demostrado cualquiera o varios de los siguientes factores: que no presenta efectos secundarios en lactantes o neonatos durante un uso frecuente, que su falta de toxicidad está probada o que la farmacocinética es adecuada.

Ahora bien, esto significa que puede tomarse con un margen de seguridad bastante amplio, no que haya que abusar de ellos. Después está el nivel de riesgo bajo, que establece que los efectos en el lactante y el periodo de lactancia pueden ser leves o adversos de forma moderada.

Significa que no hay suficientes datos de dominio público, pero las características farmacocinéticas del producto, tanto en cuestión de eliminación del organismo como su efecto en el organismo, así como su composición físico-química, hacen que los efectos contraproducentes o adversos sean poco probables.

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Dicho esto, es importante controlar en gran medida el consumo y sus horarios, las dosis, la edad del lactante y vigilar los posibles efectos que puedan producir.Además, si espaciamos en el tiempo la toma de café con la toma del bebé procuramos que la cantidad de cafeína que queda en el cuerpo y en la leche, y por tanto la que llega al lactante sea menor.

Recomendaciones Adicionales

Observar si en ese patrón de ingesta de 1-2 cafés al día el bebé presenta nerviosismo, irritación o dificultades para dormir. En ese caso deberíamos restringir la ingesta o tomar alternativas con menos cafeína, como el té. Si nos fijamos solo en la cafeína, es preferible el té, ya que aporta una menor cantidad de ese estimulante.

El que menos cafeína tiene es el té rojo, seguido del té verde y finalmente, el té negro. Lo ideal es tomarlo en una concentración suave que permita disfrutarlo sin azúcar ni edulcorantes, que, por otra parte, no son convenientes en el embarazo.

La vida media de la cafeína en adultos sanos, y, por tanto, en una madre sana, es de 4 a 5 horas. El pico de cafeína en sangre tiene lugar entre 1 y 2 horas después de haber tomado el café, según lo tomemos o no junto a otros alimentos, por ejemplo, después de una comida, o solo a media mañana.

Si la madre se va a tomar, se recomienda hacerlo después de dar el pecho. Así al llegar la próxima toma apenas quedará cafeína en la leche.

Ahora que conoces todos los riesgos de la lactancia y el café, te corresponde a ti decidir si lo vas a tomar o no y en que cantidades.

Alternativas al café durante la lactancia

El café descafeinado para considerarse una alternativa válida debe tener menos de 0,1% de cafeína de su peso en seco. Es una opción si la gestante busca ese sabor del café.

Añade que tanto el cloruro de metileno como el acetato de etilo, dos solventes químicos que se usan en la mayoría de los métodos de descafeinado de los granos de café, apenas permanecen en el producto final. Después de aplicarlos, los granos se vuelven a lavar, se cuecen y apenas quedan restos químicos.

Infusiones recomendadas y no recomendadas durante la lactancia

Como sabemos, el té también contiene cafeína, la recomendación es similar: se puede consumir, pero con moderación. Al ser tan variadas las posibilidades de consumo y existir tantas diferencias entre sus propiedades y efectos, debemos tomar ciertas precauciones en su consumo, y para ello aquí os damos unas recomendaciones muy claras y útiles.

Las que no se recomiendan durante la lactancia: Poleo-menta (por el poleo, la menta se puede tomar, como hemos visto anteriormente), hinojo y anís. Debemos asegurarnos de que provienen de una fuente fiable y leer el etiquetado. Existe la creencia que algunas plantas pueden actuar como galactogogos, es decir, que aumentan la producción de leche materna, pero esto no se ha podido demostrar científicamente.

Debemos desterrar la idea generalizada de que todo lo natural es inocuo. Debemos tener presente que la mayoría de los medicamentos provienen de extractos de plantas, y también multitud de venenos. Los efectos perjudiciales de una infusión, van a depender, además del tipo de planta que utilicemos en su preparación, de la cantidad consumida, y de la concentración de la misma.

¿Dónde buscar más información?

Ante cualquier duda que os surja, os recomiendo consultar la página web de APILAM (Asociación para la Promoción e Investigación Científica y Cultural de la Lactancia Materna). Esta es la valiosa herramienta de referencia, tanto para los profesionales como para las madres.

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