Calor y Embarazo: Riesgos en el Primer Trimestre
Estamos experimentando veranos cada vez más calurosos, y los expertos predicen que, debido al cambio climático, esta tendencia continuará en las próximas décadas. Ante olas de calor cada vez más frecuentes, es crucial que todos nos protejamos, pero especialmente la población más vulnerable, como las mujeres embarazadas. Estudios recientes profundizan en los efectos del calor en las mujeres gestantes y sus bebés, tanto a corto plazo como en su desarrollo.
El Riesgo Aumenta Durante el Embarazo Debido al Calor del Cambio Climático
El aumento de las olas de calor vinculadas al cambio climático está poniendo en riesgo la salud de millones de mujeres embarazadas y sus bebés en todo el mundo, incluyendo España. Según un informe reciente de Climate Central, el número de días de calor peligroso durante el embarazo se duplicó en los últimos cinco años en 222 de los 247 países analizados.
Estos días se caracterizan por temperaturas máximas que superan el 95% de las temperaturas locales históricas. En casi un tercio de los países estudiados, el cambio climático añadió, de media, un mes más de estos días de calor de riesgo para el embarazo cada año. En el caso de España, el informe revela que experimentó una media anual de 22 días adicionales de este tipo. Islas Baleares fue la comunidad más afectada, con 28 días más, seguida de Castilla-La Mancha (26). De las cuatro ciudades españolas incluidas en el estudio, destaca Barcelona, con 28 días; tras ella se sitúan Madrid, Valencia y Sevilla, con 25, 22 y 11 días, respectivamente.
Por tanto, los autores sostienen que la crisis climática es también una crisis de salud pública, con graves implicaciones para la salud materna e infantil. Investigaciones recientes arrojan luz sobre esos efectos y la necesidad de implementar medidas para proteger su salud.
Consecuencias del Calor Extremo en Gestantes y Sus Hijos
Tan solo un día de calor extremo puede aumentar las complicaciones en el embarazo, como reconocen desde Climate Central. Pero el riesgo se incrementa al elevar la temperatura y el tiempo de exposición al calor. Permanecer a altas temperaturas en los meses de verano o sufrir una ola de calor añade más estrés al corazón de la gestante y a su sistema cardiovascular, que ya de por sí se muestran alterados en esta etapa vital.
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Riesgos para la Embarazada
- Deshidratación: Puede generar contracciones prematuras y reducir el líquido amniótico.
- Estrés térmico.
- Presión arterial elevada (hipertensión) o preeclampsia.
- Diabetes gestacional.
- Morbilidad materna grave (MMS): Incluye complicaciones potencialmente mortales como hemorragias severas, trastornos hipertensivos, insuficiencia cardíaca o sepsis.
- Aumento de las urgencias y hospitalizaciones urgentes para las complicaciones relacionadas con el embarazo.
Asimismo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades estadounidenses (CDC) alertan de que los días de calor pueden facilitar niveles no saludables de contaminantes en el aire. Y esto puede generar problemas añadidos, como complicaciones para la embarazada con asma o, también, inflamación y cambios epigenéticos que pueden interferir en flujo de sangre en la placenta y el desarrollo, y contribuir a la formación de coágulos de sangre.
Y no hay que olvidarse de los medicamentos recetados, como los antihistamínicos o los medicamentos antihipertensivos, ya que pueden aumentar la sensibilidad al calor y, por tanto, incrementar el riesgo de deshidratación.
Efectos del Calor en el Bebé Antes de Nacer
En el caso de los bebés cuyas madres estuvieron expuestas a temperaturas elevadas durante el embarazo, se sabe, como recoge una revisión de 198 estudios publicada en Nature (2024), que tienen más riesgo de:
- Nacimiento prematuro (antes de las 37 semanas): Las probabilidades aumentan un 26% durante una ola de calor.
- Bajo peso al nacer.
- Mortinatalidad: Muerte fetal después de las 20 semanas de gestación.
Además, los científicos van añadiendo más datos y concretando los efectos del calor en los bebés antes de nacer. Investigadores australianos han observado una estrecha relación entre dar a luz antes de las 37 semanas y la exposición a temperaturas muy cálidas. Otro estudio australiano afirma que la contaminación del aire por PM2.5 y el calor están alargando las gestaciones más allá de las 41 semanas.
¿En qué Mes de Embarazo Hay Más Peligro?
Es complicado determinarlo. Pasar mucho calor al inicio del embarazo se asocia con menor crecimiento fetal, mientras que si ocurre al final de la gestación, se relaciona con mayor perímetro cefálico (cabeza más grande), como apunta una investigación liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). La exposición al calor durante el primer trimestre del embarazo puede aumentar el riesgo de ciertas anomalías congénitas, como cardiopatías, por ejemplo.
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Efectos a Largo Plazo en el Bebé
Un equipo de investigadores de la Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo (Sudáfrica) revisó 29 estudios que abarcan más de 100 años con hallazgos preocupantes publicados en BMC Pregnancy and Childbirth. Observaron que el aumento de la exposición al calor durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas e hipertensión infantil, así como asma y neumonía. En concreto, se estimó que los riesgos de neumonía infantil aumentaban en un 85% por cada grado de incremento de temperatura. Muchos estudios también mostraron vínculos con enfermedades mentales, incluido un mayor riesgo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y esquizofrenia. Y todos estos efectos se relacionaban con una menor esperanza de vida.
Medidas para Proteger a la Embarazada del Calor
Los especialistas como la Sociedad Grupo de Trabajo de Atención de la Mujer de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) destacan la importancia de adoptar medidas específicas para las olas de calor, con el fin de proteger a la embarazada en verano. Para ello, hacen las siguientes recomendaciones:
Cómo Afrontar el Calor Extremo Durante el Embarazo
- Lleva ropa adecuada: Usa prendas sueltas, de manga larga y de algodón para mejorar la ventilación y protegerte del sol.
- Hidrátate: Bebe líquidos fríos y electrolitos con frecuencia para evitar la deshidratación. No te olvides de que te puedes hidratar con agua, frutas y verduras.
- Practica el enfriamiento activo: Utiliza toallas mojadas, pon ventiladores y sumerge manos y pies en agua fría para reducir tu temperatura corporal. Ten agua potable fría siempre a mano.
- Duerme sobre el lado izquierdo: Así optimizarás el flujo de sangre y nutrientes para tu bebé.
- Adapta tu vivienda: Procura que tu casa tenga persianas, cortinas reflectantes, ventiladores de nebulización y pintura blanca en techos y paredes exteriores para reducir el calor interno. Instala conductos de aire y ventilaciones para mejorar el flujo de aire y disminuir el calor.
- Aprende más: Participa en sesiones educativas sobre estrategias para enfrentar el calor extremo.
Medidas a Nivel Comunitario
- Desarrollar planes de respuesta a emergencias por calor, asegurando que las embarazadas y familias estén preparadas.
- Realizar campañas de concienciación sobre los riesgos del calor extremo y cómo mitigarlos.
- Aumentar los espacios verdes. Promover la plantación de árboles y la creación de áreas verdes para reducir la temperatura ambiental.
- Establecer sistemas de alerta temprana y comunicación efectiva para informar a la comunidad sobre olas de calor, como también proponen los autores de la primera evaluación global de los eventos de calor extremos y los resultados adversos del nacimiento.
- Hacer intervenciones personalizadas de los profesionales de la salud. Realizar visitas domiciliarias y chequeos prenatales para implementar estrategias personalizadas de adaptación al calor, una vez instruido y apoyado a las embarazadas y sus familias sobre las medidas incluidas en los planes de acción contra el calor en el cuidado prenatal.
Un nuevo análisis elaborado por un equipo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres señala que la exposición a altos niveles de calor podría impactar tanto en el crecimiento del feto como en el desarrollo del infante hasta que alcanza la edad de dos años.
La investigación, que examinó datos de bebés y sus madres recopilados en un ensayo clínico, halló una pequeña reducción en el peso de nacimiento para la edad gestacional por cada incremento de un grado en la temperatura diaria media durante el primer trimestre de embarazo.
La investigación sugiere que podría darse un aumento en la circunferencia de la cabeza comparada con el cuerpo para la edad gestacional en los fetos expuestos al estrés por calor durante el tercer trimestre de gestación.
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Los resultados muestran, además, que los infantes hasta los dos años expuestos a altas temperaturas en sus entornos podrían tener menores pesos y alturas que los correspondientes a su edad.
Las mayores reducciones se apreciaron en niños de entre 6 y 18 meses que experimentaron niveles diarios promedio más elevados de estrés por calor en el trimestre previo.
Durante el embarazo, la temperatura corporal de la mujer suele elevarse de forma natural debido al aumento del flujo sanguíneo y los cambios hormonales. Durante los primeros meses, el cuerpo aún se está adaptando a los cambios, y las molestias del calor pueden agravarse con síntomas propios del embarazo como náuseas o cansancio. En el segundo y sobre todo en el tercer trimestre, el volumen abdominal y la carga circulatoria aumentan. Esto puede generar más pesadez, problemas para dormir o piernas hinchadas.
La exposición prolongada al sol puede aumentar la temperatura corporal, algo que en el embarazo debe evitarse.
Según la especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, Cristina Martínez Pancorbo “las embarazadas deben evitar las actividades que eleven en exceso su temperatura corporal (hipertermia) ya que si este aumento es prolongado durante el primer trimestre de gestación puede provocar malformaciones fetales e incluso abortos espontáneos”.
La doctora Martínez Pancorbo explica que las embarazadas son uno de los colectivos con mayor riesgo de sufrir deshidratación. Los requerimientos de agua en mujeres embarazadas, añade “se incrementan considerablemente para permitir el aumento de agua corporal y cubrir las mayores necesidades metabólicas del feto. Además, muchas gestantes experimentan una pérdida importante de líquido con los vómitos, lo que aumenta sus necesidades y por tanto el riesgo de sufrir deshidratación”. El mantenimiento de una hidratación adecuada puede ser importante para el bienestar fetal y para evitar el estreñimiento y las infecciones del tracto urinario recurrentes.
Del mismo modo, el calor excesivo ayuda a que se dilaten los vasos sanguíneos, baje la tensión y aparezca mareo. Además “favorece la disminución del retorno venoso, provocada sobre todo por la compresión del útero sobre la pelvis lo que conlleva la aparición de edema o hinchazón en las manos, tobillos y pies”.
Otro de los factores a tener en cuenta es que los cambios hormonales que se producen en el embarazo sensibilizan la piel y con la exposición solar pueden provocar manchas en la cara (cloasmas o melasmas) que, aunque en la mayoría de los casos desaparece tras el parto, se pueden intensificar ante un nuevo embarazo.
Ante los riesgos expuestos la doctora Martínez Pancorbo aconseja beber agua y líquidos con frecuencia, evitando el alcohol, la cafeína o las bebidas muy azucaradas e ingerir alientos de digestión ligera de forma frecuente. En cuanto al sol, usar protectores solares de amplio espectro, evitar exponerse a las horas centrales del día, buscar lugares frescos o climatizados, usar ropa holgada y ligera que permita la transpiración y no practicar actividad física o deporte al aire libre en las horas de más calor; recordando que “para que el ejercicio sea beneficioso en el embarazo debe ser moderado y progresivo”.
De la revisión de la escasa documentación científica encontrada, extraemos que los potenciales efectos adversos que podrían incumbir al feto (en relación a la asistencia a balnearios por parte de la madre en el primer trimestre de embarazo), se derivan de la participación de actividades como sauna, jacuzzis que implican la exposición a altas temperaturas.
Además, se ha localizado una revisión sistemática con metanálisis publicada en el año 2005 acerca de la hipertermia materna y el riesgo de DTN fetal. Se incluyeron 15 estudios, 9 estudios de casos y controles, con un total de 1.601 casos de DTN y 5.149 controles: la odd ratio (OR) general fue 1,93 (intervalo de confianza[IC] del 95% = 1,532,42) para los DTN asociados con la exposición a hipertermia materna). Hubo 6 estudios de cohorte prospectivos que informaron sobre 8.798 bebés expuestos y 24.069 bebés no expuestos, lo que produjo un riesgo relativo (RR) general de 1,95 (IC = 1,30 2,92). Cuando se combinaron, la OR general de los 15 estudios fue 1,92 (IC = 1,612,29).
En nuestro contexto sanitario, la guía para la prevención de defectos congénitos publicada por el Ministerio de Sanidad y Consumo en 2006, indica que, la hipertermia materna es un teratógeno reconocido en los animales de laboratorio, por lo que también se sospecha que pueda serlo en los humanos. La mayoría de los datos se refieren a elevaciones de la temperatura corporal por fiebre de 38,9º C o más durante varios días, aunque otros se refieren a fuentes de calor externas como saunas.
Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), ha investigado la relación entre la exposición a la temperatura ambiente y el tamaño y crecimiento del feto durante el embarazo. El estudio utilizó datos de 23.408 mujeres embarazadas de tres cohortes de nacimiento europeas: la cohorte inglesa Born in Bradford, el estudio holandés Generation R y el proyecto español INMA - Medio Ambiente e Infancia. Las medidas fetales se analizaron a través de ecografías realizadas a mediados y finales del embarazo, incluyendo el peso fetal estimado, el perímetro cefálico y la longitud del fémur.
Los resultados mostraron una asociación entre la exposición a temperaturas más cálidas y un mayor perímetro cefálico al final del embarazo. El equipo observó periodos específicos de vulnerabilidad al frío durante el primer trimestre del embarazo, cuando tienen lugar varios procesos de desarrollo cerebral del feto. El equipo no encontró asociaciones entre la temperatura ambiente y los resultados del nacimiento, lo que sugiere que los efectos observados durante el embarazo pueden recuperarse al nacer.
Un estudio del CSIC revela que los bebés nacidos de madres migrantes en España tienen un mayor riesgo de sufrir problemas de salud perinatal cuando se exponen a temperaturas extremas durante el embarazo.
Los investigadores del CSIC advierten: “La amenaza que representa el cambio climático para el bienestar ya se manifiesta de múltiples maneras.
Según Héctor Cebolla, “en realidad el calor es malo para todos los niños, particularmente en el primer trimestre de embarazo, por su efecto biológico. Además, el estudio descarta que las temperaturas medias de los países de origen de las madres cuando tenían 6 o 12 años las preparen mejor para soportar el calor, lo que confirma que se trata de un efecto general, independiente del origen.
Los datos también muestran que los hijos de madres con bajos ingresos que no son migrantes también sufren estos efectos adversos. Sin embargo, el estudio se centra en los hijos de inmigrantes porque, tradicionalmente, se ha documentado que cuentan con una ventaja perinatal que, según estos resultados, se pierde con la exposición al calor extremo.
Los investigadores instan a implementar medidas urgentes para mitigar estos efectos, como estrategias de salud pública dirigidas a mujeres embarazadas migrantes, mejoras en la atención prenatal y la adaptación urbana con más espacios verdes y viviendas resistentes al calor.
El estudio se basa en registros de nacimientos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de España entre 2018 y 2021, combinados con datos del sistema de alertas meteorológicas adversas de AEMET. También se utilizaron los datos de Observaciones satelitales de Copernicus. Para el análisis, se definieron los trimestres del embarazo y se evaluó la exposición al calor extremo en cada periodo.
Las embarazadas sufren un aumento natural de la temperatura corporal como consecuencia de su estado de gestación. Esto sumado a las elevadas temperaturas del verano, aumenta el riesgo de padecer un golpe de calor, colapsando el funcionamiento normal del organismo de la gestante. Por tanto, el calor extremo puede suponer un riesgo para la salud tanto de la madre como del futuro bebé.
Por ello, durante los meses de verano o cuando haya una ola de calor, es importante prestar atención y seguir una serie de cuidados para evitar posibles efectos negativos de las altas temperaturas sobre el embarazo como, por ejemplo, un golpe de calor.
Síntomas y Riesgos
Dado que el embarazo es un periodo en el que la mujer experimenta un buen número de cambios en su cuerpo, el calor podría provocar en la gestante algún problema como lipotimias o bajadas de tensión.
Algunos de los riesgos que corren las embarazadas durante los meses de más calor son los siguientes:
- Deshidratación: la hidratación durante todo el año es fundamental y más aún en los meses de más calor. Además, las embarazadas tienen más riesgo de deshidratación debido a que el feto necesita un mayor aporte. Las náuseas y los vómitos típicos de la gestación también pueden provocar una pérdida de líquidos y, como consecuencia de ello, causar deshidratación en la embarazada.
- Aparición de manchas en la cara: la exposición al sol durante largos periodos de tiempo puede provocar la aparición de manchas en la cara conocidas como cloasmas.
- Mareos: las altas temperaturas causan la dilatación de los vasos sanguíneos, provocando así hipotensión. Como consecuencia de la bajada de la tensión arterial, la embarazada puede sentir una sensación de mareo.
- Golpe de calor: la temperatura corporal de la embarazada superará los 39ºC y además sus pulsaciones se acelerarán, tendrá dolores de cabeza, vértigos, etc. En este caso, deberá acudir de manera inmediata a un hospital.
Además de estos peligros, si la embarazada se encuentra en una zona de mucho calor, también presentará una mayor inflamación de sus pies, tobillos y manos. Las altas temperaturas reducen el retorno venoso, causando hinchazón en estas zonas del cuerpo.
Recomendaciones para Sobrellevar el Calor Durante el Embarazo
El primer consejo fundamental para la embarazada si hace mucho calor es evitar salir a la calle durante las horas puntas de más calor, como pueden ser la mitad de la mañana hasta media tarde aproximadamente. Aunque en casa también haga calor, la embarazada puede recurrir al uso de sistemas de ventilación. No obstante, tampoco es aconsejable abusar del frío.
En cualquier caso, es importante intentar mantener la casa fresca, ventilando las habitaciones a primera hora de la mañana y no dejar entrar demasiada luz del sol el resto del día.
Otro consejo para sobrellevar mejor el calor durante el embarazo es no pasar largos ratos sentada sino intentar dar pequeños paseos con el fin de evitar el hinchazón en los pies. Además, se pueden colocar las piernas en alto para ayudar a que se deshinchen.
Si la embarazada va a salir a la calle a dar un paseo, es recomendable aplicar algún tipo de protector solar en cara y cuerpo para proteger la piel e impedir la aparición de manchas. En relación a la vestimenta, se aconseja llevar ropa fina y transpirable (procurando evitar las prendas demasiado ajustadas), así como un calzado cómodo.
La hidratación es de suma importancia en estos días de calor. Hay que intentar beber agua cada cierto tiempo, así como rebajar la sal de las comidas. Tomar alimentos refrescantes como ensaladas o fruta de temporada también es muy útil para combatir el calor.
Por último, las duchas ayudan a aliviar los sofocos provocados por el calor. Sin embargo, tampoco deben realizarse con el agua demasiado fría sino más bien templada para que no sea tan brusco el contraste de temperaturas. También se puede aprovechar y darse baños en piscinas y en el mar, aunque siempre se recomienda hacerlo acompañada para evitar que la embarazada se caiga por una ola, por ejemplo.
El aumento de temperatura durante los últimos meses de embarazo es bastante común debido a que hay un incremento del metabolismo. Cuanto mayor sea el contenido sanguíneo, más calor sentirá la embarazada.
Además, si el embarazo llega a su fin en los meses de verano, la mujer sentirá más calor.
Las altas temperaturas y el calor extremo podrían provocar mayor riesgo de parto pretérmino y alteraciones en el desarrollo fetal. Sin embargo, son pocos los estudios al respecto y, por tanto, serían necesario más investigaciones para poder confirmar los efectos del calor sobre el feto.
Un aumento de la tasa metabólica. El cuerpo de la mujer reconoce, de forma natural, que debe cuidar de dos personas y aumenta su actividad.
Los cambios hormonales y el aumento de la temperatura basal. Medir la temperatura basal (la más baja que alcanza el cuerpo, normalmente en la fase de sueño) es uno de los métodos para calcular los días fértiles de la mujer, y su aumento se asocia la producción de progesterona.
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