¿Cómo Saber Si Mi Bebé Tiene Calor? Síntomas y Recomendaciones

27.10.2025

Los veranos son cada vez más calurosos, y el aumento de las temperaturas afecta especialmente a niños y bebés. Estos son más sensibles al calor, y golpes de calor e insolaciones pueden ser especialmente peligrosos para ellos. Es fundamental tomar precauciones adicionales como asegurarse de que permanezcan hidratados, evitar la exposición al sol durante las horas más intensas y mantenerse en lugares frescos y bien ventilados.

Señales de Alerta: ¿Mi Bebé Tiene Calor?

Una gran preocupación para muchas mamás es saber si su bebé tiene calor. A veces es difícil saber si tu bebé tiene frío o calor. Al igual que sucede con los adultos, hay bebés más frioleros y también más calurosos. Si tu bebé tiene calor, se sentirá incómodo e irritado. Observa cómo transcurre cada una de las rutinas a lo largo del día para saber si se encuentra a gusto.

Los bebés regulan su temperatura sudando por la cabeza. Por eso, si notas su nuca sudorosa quiere decir que está pasando calor, incluso si sus manos y pies están fríos. Si le cuesta alimentarse, sus mejillas están coloradas y sus movimientos son lentos o apagados, lo más probable es que tenga calor.

Con el calor, los bebés sudan por la cabeza, la espalda y el tórax. Si crees que tiene calor, quítale algo de ropa, pero nunca lo expongas a corrientes de aire. Hay que tener mucho cuidado con el aire acondicionado, ya que si el sudor se enfría sobre su piel, es muy probable que se resfríe. Lo mejor es que lo enciendas en una habitación cuando no esté el bebé y apagarlo cuando lo lleves allí.

La parte más alta de la espalda y la nuca, son las zonas en las que podemos apreciar mejor si nuestro bebé tiene frío o calor. Como ves, saber si tu bebé tiene calor, al final es cuestión de práctica. Es importante que no sude, pero si consideras que las temperaturas refrescan durante la noche, no está de más que le tapes con una sábana o una muselina suave como ésta.

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Otros signos a tener en cuenta:

  • Llanto constante o irritabilidad inusual.
  • Piel enrojecida o caliente al tacto.
  • Sarpullido por calor (miliaria) en áreas como el cuello, la espalda y las áreas del pañal.

¿Qué es un Golpe de Calor?

Es conveniente que los padres y madres conozcan qué es un golpe de calor, cuáles son sus síntomas y cómo actuar ante un golpe de calor si se presenta alguna de estas señales de alerta. El golpe de calor se produce cuando hay un aumento excesivo de la temperatura corporal como consecuencia de la exposición a altas temperaturas, falta de hidratación o ejercicio físico demasiado intenso.

Cuando el organismo no es capaz de eliminar el calor por sus propios medios, se deshidrata debido a la pérdida de líquidos corporales y se da el llamado golpe de calor. Es importante ser conscientes de que se trata de una urgencia extrema que puede tener consecuencias fatales.

Los golpes de calor en niños son más frecuentes puesto que tienen menos reservas de agua, su temperatura aumenta más rápido que en un adulto y su aparato respiratorio no está tan desarrollado, por lo que son más sensibles al calor. Este aumento de la temperatura corporal es aún más frecuente en bebés, especialmente en menores de un año.

Síntomas de un golpe de calor en bebés y niños

Los principales síntomas de un golpe de calor en niños son vómitos y mareos, dolor de cabeza, fiebre mayor a 39-40ºC, irritabilidad y taquicardia. Cuando el golpe de calor alcanza un estado más grave puede causar incluso desmayos y pérdida de conciencia.

Estos otros síntomas también pueden ser señales de alerta en bebés y niños:

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  • Aturdimiento
  • Piel seca y muy caliente
  • Respiración superficial y rápida
  • Calambres musculares o convulsiones

Como los bebés no son capaces de expresarse bien, la Asociación Española de Pediatría hace hincapié en que observar su estado de ánimo en los días de calor, además de otros síntomas más evidentes, es fundamental para actuar a tiempo, evitando consecuencias fatales.

¿Cómo Actuar Ante un Posible Golpe de Calor?

Un golpe de calor se produce en cuestión de minutos y, si no se interviene rápidamente, puede evolucionar de forma drástica. Hay que tener presente que un golpe de calor en niños es una urgencia médica extrema y, aunque es importante saber cómo actuar hasta recibir asistencia médica, la prioridad es trasladar al niño o niña a un hospital.

Estos son los pasos a seguir ante un golpe de calor mientras esperamos asistencia médica:

  1. Colocar al niño o niña tumbado hacia arriba, en un sitio fresco, ventilado y a la sombra.
  2. Quitar todas las prendas innecesarias.
  3. Poner compresas de agua fría en cabeza, cara, nuca y pecho, nunca hielo.
  4. No sumergir al niño o niña en agua helada, ni realizar friegas con alcohol.
  5. Si se encuentra consciente y sin vómitos, darle agua fría o una bebida isotónica.
  6. Si está inconsciente, avisar al 112 inmediatamente e iniciar la reanimación si es preciso.

En los bebés menores de un año, cuando el golpe de calor se hace evidente es porque ha alcanzado un alto grado, por lo que es vital la vigilancia para actuar a tiempo y, en los días de mucho calor, es fundamental controlar su hidratación.

Si percibimos que el bebé puede estar sufriendo un golpe de calor se recomienda dar suero oral comprado en farmacia y, si el bebé es aún lactante, ofrecerle el pecho. Aunque mejore, es importante acudir a urgencias para que sea valorado por un especialista.

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En todo caso, si el bebé pierde la consciencia hay que llamar a emergencias inmediatamente e iniciar la reanimación si es necesaria.

¿Cómo Prevenir un Golpe de Calor en Niños?

En estos días de verano en los que encadenamos una ola de calor con otra es muy importante tener en cuenta las medidas de prevención de golpes de calor cuando realicemos actividades al aire libre con niños, vayamos a la playa o al campo.

  • Hidratarles suficiente: Ofrecer agua a los niños con frecuencia y, en el caso de los bebés lactantes, el pecho.
  • Estar fresquitos: Es aconsejable ducharse varias veces al día o meterse cada cierto rato en el mar o en la piscina para refrescarse. Además, es importante mantener a los niños en lugares a la sombra, con aire acondicionado o ventiladores en las horas más calurosas del día.
  • Comer ligero: Las comidas más pesadas aumentan la temperatura corporal durante el proceso de digestión, por lo que lo mejor es preparar comidas ligeras, frescas y con abundantes frutas y verduras.
  • Usar ropa adecuada: En los días de calor se debe optar por ropa transpirable, ligera, holgada y de colores claros, mucho mejor si es de algodón. Además, no podemos olvidarnos de proteger la cabeza de los pequeños con gorras y sombreros.
  • Evitar ejercicio intenso: Hay que evitar el ejercicio físico demasiado intenso en las horas centrales del día. Para esos momentos podemos bañarnos en la piscina cuando sea posible o jugar a juegos de mesa u otras actividades en un lugar fresco y a la sombra.
  • Precaución especial en el coche: Si viajamos en coche durante las horas de sol es importante hacer paradas con frecuencia. Y, especialmente, no dejar a los niños solos en el coche bajo ningún concepto, ni al sol, ni a la sombra, aunque se dejen las ventanillas abiertas. Desgraciadamente, esta es la causa de golpes de calor fatales todos los veranos.

Recomendaciones Adicionales

  • Ropa Adecuada: Para vestir al bebé durante el verano, lo mejor son las prendas de tejidos naturales como la muselina, el lino o el algodón, que además de ser más suaves y evitar irritaciones, también permiten la transpiración. También deberás tener en cuenta evitar los colores oscuros, ya que retienen más el calor.
  • Temperatura Ideal: Los bebés duermen mejor en ambientes frescos, ni muy fríos ni muy calurosos, siendo la temperatura ideal entre los 18º y 21º.
  • Horas de Paseo: Durante el día, evita salir con el bebé durante las horas más calurosas. Lo mejor es salir a dar un paseo antes de las 11 de la mañana o después de las 18;30-19;00h de la tarde.

La Dra. Cristina Moreno, pediatra en IMED Elche, nos ayuda a prevenir golpes de calor en niños y bebés durante el verano: “A los bebés hay que hidratarlos de manera frecuente. A los lactantes, ofrecerles el pecho a menudo porque es su fuente de hidratación”.

La Dra. Moreno insiste siempre a los padres en fijarse en el estado de ánimo. “Observar que no estén decaídos, o demasiado somnolientos, o que la sudoración es excesiva para el calor que hace. Pero sobre todo el estado de ánimo. El golpe de calor en los niños, es el estado de ánimo”, apunta.

“Puede haber cambios de coloración en la piel, pero realmente lo que más indica es el estado de ánimo del bebé. Visiblemente un bebé normal y un bebé con golpe de calor son completamente diferentes. Los niños sobre todo cuando se encuentran mal, la apariencia es un dato que nos da a nosotros el estado de gravedad”.

Además, para muchas familias el verano supone desplazamientos, viajes, cambios de hábitos, y todo ello puede influir en los más pequeños. “Aunque nos vayamos de vacaciones y sean días especiales, con los niños pequeños se recomienda seguir ciertas rutinas de sueño y alimentación. Porque a los niños a veces cuando les quitamos muy muy de golpe de su rutina, se desregulan”, asegura la doctora.

“Es importante tener en cuenta el calzado y la ropa de estos niños porque hay veces que tenemos la sensación que van a tener más frio del que nosotros pensamos y hay padres, sobre todo con los lactantes pequeñitos, los abrigan de más y pueden estar más acalorados y menos cómodos. Y además de la hidratación, muy importante la indumentaria: gorras, camisetas que tapen el sol, y protección solar”.

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