Cámara Gástrica Pequeña en Fetos: Causas y Diagnóstico
Este artículo aborda la displasia mesenquimal placentaria (DMP), una anomalía vascular poco común de la placenta, así como la importancia del diagnóstico diferencial de la cámara gástrica pequeña en fetos.
Displasia Mesenquimal Placentaria (DMP)
La displasia mesenquimal placentaria (DMP) es una anomalía vascular infrecuente de la placenta, con una incidencia del 0,02% del total de gestaciones. Fue descrita por primera vez por Moscoso en 1991. Se caracteriza por una placentomegalia con vesículas en grano de uva, similares a las de la gestación molar, tanto en el examen ecográfico como en el examen macroscópico.
En esta alteración, la placenta se encuentra engrosada y se observa una difusa degeneración hidrópica macroscópica de las vellosidades coriales, sobre todo en el segundo y tercer trimestres. Estos cambios placentarios pueden mimetizar los de una mola hidatiforme parcial, pero a diferencia de esta, la DMP suele coexistir con feto viable, aunque estos fetos pueden presentar anomalías anatómicas o vasculares.
Existe un claro predominio femenino en la DMP (3,6:1). En un 20-30% se encuentra asociada al síndrome de Beckwith-Wiedemann y un 50% de los casos presentan crecimiento intrauterino retardado (CIR).
A pesar de que la DMP no se asocia a un aumento de la morbimortalidad materna, sí se ha visto asociada a una tasa elevada de muerte fetal y neonatal (hasta un 40%).
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Diagnóstico de la DMP
El diagnóstico diferencial ecográfico de la DMP incluye la mola hidatiforme parcial, la gestación gemelar con mola completa y los mosaicismos placentarios confinados. Los hallazgos ecográficos (muy similares a los de la gestación molar) son: placentas grandes con espacios hipoecoicos, quísticas, y con posible asociación a corioangiomas o hematomas subcoriales.
Una ecografía con hallazgos compatibles con gestación molar asociada a valores de alfafetoproteína en suero materno elevados y con valores normales o discretamente elevados de gonadotropina coriónica beta es altamente sugestiva de DMP. No obstante, el diagnóstico definitivo de la DMP es el estudio anatomopatológico de la placenta.
El 90% de estas placentas tienen un peso superior al percentil 90. El informe macroscópico describe unas placentas de tercer trimestre con vasos coriales aneurismáticos, dilatados y tortuosos, que pueden llegar a medir 2,5 cm de diámetro, y con ramificaciones anormales. Estos vasos dilatados suelen mostrar trombosis intraluminales que pueden llevar a su rotura (dando lugar a las hemorragias subamnióticas). La superficie placentaria presenta múltiples vesículas quísticas con un tamaño que oscila entre 0,3 y 2,5 cm de diámetro.
En placentas de menos de 20 semanas, los vasos no se encuentran dilatados, dato que nos lleva a pensar que las malformaciones se desarrollan de forma progresiva y secundariamente a un desequilibrio de la circulación y a una vascularización pobre de las vellosidades displásicas. Por esto, los casos de CIR y muerte anteparto ocurren sobre todo a partir de las 22-24 semanas.
En la descripción microscópica de las placentas de tercer trimestre, los vasos coriales presentan una pared delgada con hiperplasia de la capa muscular, con trombos frescos u organizados y con diferentes grados de obliteración luminal y necrosis fibrinoide. Esta trombosis se encuentra tanto en arterias como en venas. Las vellosidades se encuentran agrandadas, tanto en edades gestacionales tempranas como avanzadas, pero son hasta 10 veces más grandes en edades tardías.
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Cámara Gástrica Pequeña y Atresia Esofágica
La detección de una cámara gástrica pequeña en la ecografía de la semana 18 puede sugerir atresia esofágica. El diagnóstico prenatal de la atresia esofágica es aproximadamente de un 30% según las series, ya que el esófago es un órgano difícil de visualizar prenatalmente. Se puede sospechar mediante signos indirectos como el polihidramnios, que aparece en aproximadamente un 50% de los casos.
Manejo al Nacimiento
Al nacimiento, los pacientes con atresia esofágica pueden presentar dificultad para tragar, episodios de tos o cianosis, ocasionalmente, al intentar la primera toma. Existe impedimento para pasar una sonda esofágica y, al realizar una radiografía de tórax, se ve como esta hace un bucle en el bolsón superior.
El tratamiento definitivo consiste en poner en continuidad el esófago y en el cierre de la fístula traqueoesofágica (FTE). La corrección se puede realizar en una sola intervención, que consiste en realizar una broncoscopia para localizar la fístula, disecar la FTE, y tras seccionar y cerrar la fístula, realizar una anastomosis término-terminal esofágica.
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